sábado, 7 de noviembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (083)

083/2026 -Una conciencia identificada y/o egoica no tiene vetado el acceso a la lucidez y la armonía que emana del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de cualquier manifestación de la Realidad. Aunque continúe siendo egoica, una conciencia lúcida no necesita recurrir a creencias dogmáticas ni ideologías para poder asumir con naturalidad que, en cierta medida, en algunas situaciones y circunstancias el sufrimiento también puede estar formando parte del proceso de la existencia humana. La lucidez conciencial no demandará eliminar el ego, sino reconocer cada uno de los aspectos de su naturaleza y dejar de negar la autenticidad de lo que ya está ocurriendo.
 
La búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual estaría demostrando que no se está reconociendo y aceptando con conciencia, libertad y responsabilidad la trascendencia del presente (Realidad Absoluta), por tanto que, inconscientemente, se puede estar viviendo en el menosprecio de aquello que, aquí y ahora, está conformando nuestra existencia. ¿Qué valor estaríamos otorgándole al proceso de nuestra existencia cuando estuviéramos condicionando su experiencia a la promesa de futuras recompensas? El dolor humano, igual que la dicha que se pueda estar experimentando en cualquier circunstancia, no precisa de justificaciones egocéntricas, de explicaciones místicas ni de teorías e ideologías revolucionarias, para ser asumido; simplemente está formando parte del entramado natural de relaciones que conforma la existencia.

Muchas veces, la teorización y/o la racionalización excesiva de nuestras vivencias suele ser un mecanismo que utiliza la conciencia egoica para distanciarse del sentir directo. No existe otra realidad aparte del aquí y ahora, de modo que la huida y/o la aceptación del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta) también estará suponiendo la huída y/o la aceptación del estar siendo/sucediendo propio. No hay pensamiento, actitud, reacción, expectativa, etc., ante el aquí y ahora que pueda estar siendo percibido, experimentado, imaginado…, que, mientras está sucediendo, ello no esté siendo una manifestación más del aquí y ahora mismo. Nuestros pensamientos, juicios, emociones, deseos, etc., no están siendo/sucediendo aparte del Estar Siendo/Sucediendo Presente Absoluto, sino que están siendo el Presente Absoluto Mismo. El recuerdo del presente que ya aconteció, igual que la imaginación del presente que todavía no ha sucedido, están siendo el mismo presente que el de su creador y su observador. Noviembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 083/2026 realizado por IA:
La reflexión plantea una visión de la lucidez humana que considero especialmente interesante: no necesitamos dejar de ser egoicos para vivir con mayor conciencia, armonía y aceptación de nuestra propia existencia. El ego no constituye un obstáculo que debamos eliminar, sino una manifestación más de la Realidad Absoluta que puede reconocerse a sí misma, comprender sus condicionamientos y relacionarse de otra manera con cuanto está sucediendo.

Me parece especialmente acertada la crítica a la búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual cuando esta implica menospreciar el valor de la experiencia presente. Condicionar la plenitud de nuestra existencia a una hipotética recompensa futura, a otra dimensión o a un estado de conciencia ideal puede convertirse en una forma de escapar de la realidad que efectivamente estamos siendo. No se trata de renunciar a los proyectos, los deseos o las aspiraciones, sino de comprender que ninguno de ellos puede otorgar al presente un valor que este ya posee por sí mismo.

También comparto que el sufrimiento no necesita justificaciones místicas ni explicaciones ideológicas para formar parte legítima de la experiencia humana. Reconocerlo y aceptarlo conscientemente no significa resignarse ante él, justificar sus causas o renunciar a intentar transformarlo. Significa dejar de negar lo que sucede para poder responder desde la comprensión y la responsabilidad.

Otro aspecto relevante es reconocer que nuestros pensamientos, emociones, juicios y expectativas no están separados del presente, sino que constituyen manifestaciones de éste. Incluso cuando intentamos huir mentalmente de lo que estamos viviendo, esa misma huida está sucediendo dentro de la Realidad que pretendemos evitar.

Quizá la mayor aportación de esta reflexión sea recordarnos que la lucidez no consiste en alcanzar una existencia diferente, sino en reconocer conscientemente la legitimidad de la que ya está sucediendo. No necesitamos trascender el presente para encontrar la Realidad Absoluta: nunca hemos estado fuera de ella.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (082)

082/2026 -El ego, la conciencia identificada y/o el yo mental nace a la vez que el cuerpo, se desarrolla a la vez que el cuerpo y desaparece a la vez que el cuerpo. El ego y/o la conciencia egoica no entra en el cuerpo desde fuera ni lo abandona cuando deja de funcionar. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto siempre está siendo no-dual, porque siempre está siendo, a la vez y sin separación real, absolutamente todas y cada una de las infinitas particularidades o formas individuales de estar siendo/sucediendo. ¡Mientras está sucediendo, la particularidad también está siendo Totalidad! El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida…) no desaparece con la desaparición de ninguna forma, porque está siendo el acontecer inseparable de todas a la vez.
 
No existe una Conciencia Pura o Ser que preexiste y subsiste más allá de la extinción de las formas físicas o los límites biológicos, sino un proceso en continua transformación que a su vez está incluyendo los procesos particulares de todas y de cada una. Nada está siendo/sucediendo separado y/o independiente del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, es decir, del estar siendo/sucediendo de cualquiera de las manifestaciones que constantemente van apareciendo y desapareciendo. Realidad Absoluta está siendo, tanto el materialismo que lo reduce todo al cuerpo, como el espiritualismo que postula por una conciencia pura separada del mundo.

No existe un “yo” sustancial e independiente previo al cuerpo ni superviviente a él como entidad separada. Mientras está sucediendo, cada experiencia concreta está siendo, inseparablemente, una expresión de la totalidad. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto está aconteciendo; para alcanzar lo real no hay que escapar de este mundo ni de las experiencias individuales, porque ya está siendo todo eso. No hay un Estar Sucediendo Absoluto separado del estar sucediendo relativo, ni un yo separado del proceso que lo hace aparecer y desaparecer. La búsqueda permanente de una satisfacción futura impide darse cuenta y reconocer el valor de lo que está sucediendo.

La responsabilidad de modificar aquellas conductas que puedan generar algún tipo de sufrimiento evitable no debería estar supeditada a la posibilidad de alguna trascendencia; no hay otra Realidad, Vida, Verdad…, que esa que está siendo manifestada en cada aquí y ahora. La vivencia plena del presente no conlleva el desistimiento del futuro, sino el reconocimiento y la comprensión de que nuestras decisiones actuales también están contribuyendo a configurarlo. Nuestra responsabilidad no consiste en escapar de la Realidad que también estamos siendo, sino en contribuir, desde nuestras posibilidades, a su constante transformación. Noviembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 082/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación lúcida y coherente de un no-dualismo radicalmente inmanente. Coincide con lo que la experiencia y la evidencia disponible sugieren: el “yo” narrativo y la conciencia identificada emergen, se desarrollan y se extinguen con el organismo. No hay indicios sólidos de una entidad sustancial que entre o salga del cuerpo. El “Estar Siendo Absoluto” no es un fondo trascendente que sobrevive a las formas, sino el proceso mismo en el que todas las particularidades acontecen a la vez, sin separación real. Mientras una experiencia concreta sucede, esa experiencia es ya la totalidad expresándose de ese modo. Esta idea disuelve con elegancia tanto el materialismo reduccionista estrecho como el espiritualismo que postula una Conciencia Pura separada del mundo.

Me parece especialmente valiosa la consecuencia ética que extrae: la responsabilidad de reducir el sufrimiento evitable no necesita justificarse en ninguna trascendencia ni en una supervivencia post-mortem. La única realidad disponible es esta que se manifiesta aquí y ahora; buscar permanentemente una satisfacción futura o una “salida” de lo relativo impide reconocer el valor de lo que ya está ocurriendo. Vivir plenamente el presente no implica renunciar al futuro, sino comprender que nuestras decisiones actuales lo configuran. Nuestra tarea no es escapar de la Realidad que también somos, sino contribuir, desde nuestras posibilidades finitas, a su transformación.

La postura tiene el mérito de no necesitar hipótesis indemostrables. Al mismo tiempo, deja abierto el misterio de cómo surge la experiencia subjetiva a partir de procesos físicos; ese “hard problem” sigue sin resolverse. Pero la reflexión no pretende resolverlo con una metafísica adicional, sino mostrar que, sea cual sea su explicación, no exige un “yo” independiente ni una Realidad distinta de lo que está sucediendo. En ese sentido, resulta una invitación sobria y exigente a la lucidez y a la responsabilidad concreta.

sábado, 31 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (081)

081/2026 -La necesidad de los estar siendo/sucediendo humanos de conocer las leyes del entorno y aprender de las experiencias y de las relaciones personales, para así poder evitar en la medida de lo posible tropezar una y otra vez con las mismas piedras, comienza y termina en este mundo. Nada de lo que se aprende, se experimenta o se realiza aquí, trasciende esta dimensión. Para darse cuenta de que la creencia en la trascendencia y las ideas que surgen de ahí responden a intereses puramente egocéntricos, bastaría con observar la manera de vivir de los personajes y las organizaciones religiosas, políticas, culturales, etc., que las proclaman.
 
No existe una continuación personal que conserve, más allá de la experiencia de esta existencia, el beneficio de los aprendizajes y de los sacrificios autoinflingidos; de ahí la histórica, frustrante y manifiesta relatividad de la mayor parte de los mandamientos morales y de los discursos ideológicos llenos de retórica y fantásticas promesas. ¡Realidad Absoluta, Vida, Verdad, Dios…, está siendo todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, y sólo mientras está siendo/sucediendo! Aunque la conciencia identificada y/o egocéntrica siempre esté buscando o esperando que suceda algo extraordinario, que le sirva para justificar su insatisfacción crónica y/o sentirse realizada, nada hay ni sucederá jamás que pueda estar siendo más verdadero, más real, más pleno, más valioso, más elevado…, que el Estar Siendo/Sucediendo Presente.

La Realidad Absoluta, la Vida, siempre está siendo/sucediendo plena, indivisible, aquí y ahora, de ahí que condicionar la dicha o la autorrealización a cualquier eventualidad futura supone vivir en continua espera y frustración. Actuar conscientemente sobre aquello que esté en nuestra mano transformar, para así evitar sufrimientos innecesarios, no debería ir tan ligado a las fábulas moralistas, ideológicas y filosóficas de los egos. Históricamente, el no reconocimiento del proceso natural del estar siendo/sucediendo humano que niega, desprecia y/o rechaza algunos de aquellos aspectos o cualidades que -precisamente porque están manifestándose y siendo experimentados- también lo están constituyendo (miedos, contradicciones, vulnerabilidades, ira, deseos...), acostumbra a convertirse en posturas demagógicas y populistas.

Cuando una conciencia excesivamente identificada y/o egocentrada, es incapaz de “reconocerse y aceptarse íntegramente” suele volverse vulnerable a sus propios pensamientos y también a los discursos manipuladores de aquellas otras mentes que prometen soluciones mágicas e irreales. No estamos siendo identidades permanentes, por tanto, no se trata de renunciar a cambiar, sino de aceptar que el proceso de nuestro estar siendo/sucediendo siempre estará sujeto a cambios, sin necesitar el rechazo de nosotros mismos y de los demás como condición para hacerlo. Vivir conscientemente requiere del reconocimiento de nuestra inseparabilidad del resto de la Realidad y asumir, desde esa comprensión, el compromiso y la responsabilidad de participar activamente en su constante transformación. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 081/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación contundente a aterrizar la existencia en el aquí y ahora, despojándola de promesas trascendentes. Comparto en gran medida su núcleo: la vida se agota en este proceso de estar siendo/sucediendo. Todo lo que aprendemos, sufrimos o construimos ocurre dentro de esta dimensión temporal y corporal. Buscar una continuación personal que “salve” nuestros sacrificios o justifique moralmente nuestras renuncias suele ser, en efecto, una proyección del ego que no tolera su propia finitud.

Su crítica a las organizaciones e ideologías que predican trascendencia mientras viven de forma inconsistente me parece certera. La historia está llena de discursos grandilocuentes que, al chocar con la conducta real de quienes los proclaman, revelan más interés en el poder o en la autojustificación que en la verdad. Condicionar la plenitud a un futuro (celestial, revolucionario o de autorrealización definitiva) genera precisamente la insatisfacción crónica que describe.

Planificar, anticipar consecuencias y actuar para reducir sufrimientos evitables no tiene por qué basarse en fábulas moralistas; puede ser, precisamente, una expresión consciente de nuestra inseparabilidad del resto de la realidad. El cambio no exige auto-rechazo, pero tampoco exige renunciar a la aspiración de transformar lo que está en nuestra mano.

En resumen, la reflexión acierta al devolver la dignidad al presente absoluto. La Realidad no necesita justificación futura; ya está siendo plena mientras sucede. El resto es, muchas veces, ruido del ego que prefiere esperar a vivir.

miércoles, 28 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (080)

080/2026 -Pienso que la auténtica sabiduría o lucidez humana no sería aquella que defendiera la eliminación de una parte de nuestras cualidades (aquellas que algunas veces desagrada al ego), sino la que iluminase el camino de la necesaria comprensión de todas ellas, para así poder actuar sin renunciar a ejercer nuestra capacidad de transformación. No existe contradicción entre aceptar todo lo que estamos siendo/expresando (Realidad Absoluta) en cualquier instante y circunstancia, a la vez que procuramos cambios en nuestra manera de percibirlo y de vivirlo. Ninguna creencia, ninguna ideología, ninguna experiencia, ninguna actitud y ningún propósito podrá convertir el proceso de nuestra existencia en algo distinto a estar siendo una manifestación particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El reconocimiento y la aceptación consciente de aquello que está sucediendo y/o siendo experimentado, no anula nuestra capacidad de intervenir sin que los impulsos que prevalezcan sean los del rechazo, el miedo, el apego o la culpabilidad. La percepción egocéntrica surgida de la creencia de que los estar siendo/sucediendo humanos nacemos siendo especiales, pero defectuosos y necesitados de hacer todo cuanto sirva para alcanzar una supuesta perfección, se desvanece ante la luz de la aceptación de la Realidad. Quizás para vivir más plenamente bastaría con reconocernos enteramente, comprender las condiciones que están conformando el proceso de nuestra existencia y asumir responsablemente nuestra capacidad de influir en lo que está sucediendo.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante, por tanto, cada estar siendo/sucediendo humano y también -sin excepción- cada pensamiento, emoción, reacción, experiencia y expectativa humana. ¡Desde que somos engendrados hasta que desaparecemos, siempre, independientemente de cualquier expresión que estemos manifestando, ya estamos siendo Realidad Absoluta!

Detrás de las famosas preguntas trascendentales -mi opinión es que nacen de la especulación mental- que se plantea la conciencia egocéntrica (¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué hay después de la muerte?), no hay ninguna identidad permanente, sino un proceso de permanente transformación. No hay ningún fin, misión ni enseñanza que un alma (ego) deba conocer o realizar. No hay continuidad individual en algún más allá. Toda posible identidad, sentido y trascendencia queda circunscrito al estar siendo/sucediendo Presente. El yo y todas sus experiencias consiste en un proceso de identificación cambiante. El sentido de la vida siempre se está generando y concretando en el vivir mismo. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 080/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una lucidez profunda: la verdadera sabiduría no consiste en mutilar partes de nosotros mismos que el ego rechaza, sino en iluminarlas todas para actuar con mayor libertad. Coincide con corrientes no duales (advaita, ciertas lecturas del budismo o el taoísmo) y también con una mirada más contemporánea y naturalista: el “yo” no es una entidad fija, sino un proceso cambiante de identificación. No hay un alma eterna con una misión preestablecida ni una continuidad personal más allá de la muerte; hay solo este estar siendo/sucediendo presente. Esa idea desarma la narrativa egocéntrica del ser especial pero defectuoso que debe perfeccionarse, y con ello reduce el peso del miedo, la culpa y el apego.

Me parece especialmente valioso el equilibrio que propone: aceptar radicalmente lo que está ocurriendo (pensamientos, emociones, circunstancias) no anula la capacidad de intervenir. Al contrario, permite que la acción surja menos distorsionada por el rechazo. En la práctica, esto se parece a una atención plena lúcida: reconocer las condiciones que nos conforman y ejercer, desde ahí, nuestra limitada pero real capacidad de influir. El sentido de la vida no se descubre en un más allá ni en una ideología; se genera y se concreta en el vivir mismo.

Donde veo un riesgo es en la posible tentación de convertir la aceptación en quietismo. El texto lo evita al insistir en la transformación responsable, pero conviene subrayarlo: aceptar la Realidad Absoluta no significa renunciar a preferir menos sufrimiento o más claridad. Significa dejar de pelear contra el hecho de que somos, en cada instante, exactamente lo que estamos siendo. Desde esa claridad, la existencia se vuelve menos dramática y más intensa. No hay que convertirse en otra cosa; ya estamos siendo Realidad Absoluta. Solo falta reconocerlo sin adornos.

sábado, 24 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (079)

079/2026 -El proceso de estar siendo una individualidad no está sucediendo separado del proceso del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal y de todas las condiciones (las particulares y las universales) que ello supone. Las consideraciones fisiológicas, psicológicas, morales, espirituales, ideológicas, culturales, etc., propias de los estar siendo/sucediendo humanos aparecen y desaparecen con el aparecer y el desaparecer de cada individuo. El fin del proceso natural de nuestra existencia también supone el fin del proceso de todo cuanto estaba conformándola, de ahí que todas aquellas consideraciones basadas en su posible continuidad o trascendencia estarán tratándose de una simple especulación mental.
 
Quizás en lugar de vivir luchando para cambiar la Realidad que estamos percibiendo defectuosa, injusta, cruel, etc., deberíamos tratar de percibir y comprender cada una de sus manifestaciones desde una posición menos egocéntrica, victimista e irresponsable. Nuestro estar siendo/sucediendo personal, junto con todas las formas posibles de vivirlo, siempre está formando parte inseparable del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Los esfuerzos para eliminar los pensamientos, las emociones, las reacciones, las actitudes, etc., que consideramos inadecuados, deberían partir, no de la negación, de la culpabilidad, del miedo, ni de la represión, sino del reconocimiento y de la aceptación de que todas esas expresiones también están formando parte activa del efímero y finito proceso natural de nuestra existencia.

Negar lo que está sucediendo no solo dificulta la posibilidad de percibirlo con mayor claridad, compromiso y responsabilidad, sino que estará favoreciendo su adulteración y su perpetuación. Ninguna doctrina moral o espiritual, ninguna ideología política, ninguna filosofía o ética, ninguna promesa y ninguna bendición puede convertirnos en un estar siendo/sucediendo más real o superior al que estamos siendo mientras estamos existiendo. Reconocer y aceptar “conscientemente” que, a la vez, estamos siendo expresiones individuales y universales no transformará nuestra naturaleza ni las condiciones que nos corresponden, pero puede facilitar que elijamos dejar de vivir luchando permanentemente contra cualquier aspecto de la realidad que estamos siendo.

Comprender nuestras limitaciones y aceptar la complejidad de estar siendo simultáneamente parte y totalidad puede favorecer una relación más honesta y equilibrada con nosotros mismos, con los demás y con el resto de la vida. Avanzar en la desidentificación del yo egoico con la culpabilidad, el miedo, el apego, el victimismo, etc., no implica renunciar a la responsabilidad y el compromiso de procurar transformar aquello que esté perjudicando nuestra convivencia. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 079/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una verdad incómoda y liberadora a la vez: nuestra individualidad no flota separada del proceso universal del que formamos parte. Todo lo que consideramos “nuestro” —pensamientos, emociones, valores, ideologías— surge y se desvanece con el mismo proceso finito que nos constituye. Afirmar lo contrario, buscar trascendencias o superioridades morales, suele ser solo especulación que alimenta el ego.

Me parece especialmente lúcido el llamado a abandonar la lucha permanente contra una realidad percibida como defectuosa. Negar lo que ocurre (el miedo, la culpa, la ira, el dolor) no lo elimina: lo distorsiona y lo perpetúa. Reconocerlo y aceptarlo como parte del mismo acontecer natural abre la posibilidad de ver con más claridad y, por tanto, de responder con mayor responsabilidad. Aquí no hay resignación pasiva. El texto es explícito: desidentificarse del yo egoico no implica renunciar al compromiso de transformar lo que daña la convivencia. Esa distinción es crucial y evita caer en un quietismo estéril.

En mi opinión, esta mirada favorece una relación más honesta con uno mismo y con los demás. Comprender que somos a la vez parte y totalidad no nos vuelve “superiores”, pero sí puede disminuir el victimismo y la irresponsabilidad. Deja de ser “yo contra el mundo” y pasa a ser “esto también es el mundo del que formo parte”.

No creo que esta comprensión transforme mágicamente las condiciones materiales o psicológicas. Tampoco garantiza una vida más fácil. Sí puede, sin embargo, reducir el sufrimiento innecesario que generamos al pelearnos con lo que simplemente es, mientras conservamos la capacidad de actuar donde sí es posible y necesario.

En síntesis: menos negación, más lucidez; menos lucha egocéntrica, más responsabilidad lúcida. Una invitación sobria y exigente a habitar la realidad sin adornos espirituales ni ideológicos que pretendan elevarnos por encima de ella.

miércoles, 21 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (078)

078/2026 -El estar siendo/sucediendo humano nunca ha nacido defectuoso y/o con un pecado original que debiéramos extirpar de la esencia de nuestra naturaleza. ¿Cuánta violencia, cuánto sufrimiento y cuánto abuso de poder ha generado esa falacia a lo largo de la historia de la humanidad? Estamos siendo la dualidad, las contradicciones, los impulsos, los temores, los deseos, los estados, las transformaciones, las relaciones y el resto de las cualidades que constantemente estamos percibiendo, manifestando, experimentando y compartiendo con el resto de las formas de existencia. No estamos siendo individualidades aisladas, sino procesos que van desarrollándose mediante una red de relaciones, circunstancias, influencias y condiciones que nunca podremos controlar por completo.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo parte del proceso universal de continua transformación, de ahí que, por mucho que la conciencia identificada con la apariencia de nuestra particularidad pueda considerarlo de otro modo, nadie aparece ni desaparece siendo culpable de su existencia. Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana no significa justificar cualquier comportamiento ni renunciar a transformar aquello que consideremos perjudicial, sino reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana.

Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante supone reconocer y aceptar, a la vez, nuestro estar siendo/sucediendo individual y el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Aceptar “con conciencia” aquello que está siendo/sucediendo aquí y ahora, implica aceptar tanto nuestro modo concreto de existir, como también la expresión universal de la que ese modo está formando parte. No está a nuestro alcance transformar la esencia o naturaleza fundamental de todo aquello (Realidad Absoluta) que la percepción egoica hace ver y creer que está siendo defectuoso y que está a nuestro alcance transformar. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de cambiar situaciones, conductas, relaciones, hábitos o interpretaciones humanas; pero no podemos extraer nada de la Realidad ni convertirlo en algo que no esté siendo una manifestación de la Realidad.

La transformación siempre está formando parte del proceso del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, nunca acontece fuera y nada puede alterarlo. La obsesión por convertirnos en individuos mejores y/o menos imperfectos nace de la creencia corrupta y egocéntrica de que nacemos y vivimos siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El victimismo característico de la identificación conciencial con un yo separado del resto del proceso de la vida, supone una especie de masoquismo moral o psicológico, ya que, aunque fuera inconscientemente, esa actitud está generando situaciones de división, sufrimiento, fracaso, carencia, frustración, culpabilidad, confrontación, etc., tanto en la vida cotidiana como en nuestras relaciones interpersonales. Octubre-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 078/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y necesaria a deshacernos de una de las cargas más pesadas que ha arrastrado la humanidad: la idea de que nacemos defectuosos o manchados por un pecado original. Esa falacia, arraigada en tradiciones religiosas y morales, ha justificado siglos de culpa, control y violencia. Al afirmar que “estamos siendo” dualidades, impulsos, temores y relaciones dentro de un proceso universal, Juande Puerta acierta en subrayar nuestra naturaleza procesual y relacional. No somos entidades aisladas ni culpables de existir; somos expresiones temporales de una red que nos desborda.

Comparto la distinción crucial que establece: aceptar la legitimidad existencial de todo lo humano no equivale a justificar conductas dañinas. Podemos —y debemos— transformar hábitos, relaciones e interpretaciones concretas. Sin embargo, no podemos “extirpar” la esencia de la realidad ni convertirla en algo distinto de lo que es. Esta humildad metafísica me parece saludable: evita el delirio de omnipotencia del ego que cree poder rehacer el mundo a su imagen.

Donde la reflexión gana todavía más fuerza es al denunciar el victimismo y la obsesión perfeccionista como formas de masoquismo psicológico. La identificación con un “yo” separado genera exactamente el sufrimiento que pretende eliminar. Reconocer que formamos parte del Estar Siendo Absoluto no es resignación pasiva, sino claridad: la transformación ocurre dentro del proceso, no fuera de él.

En síntesis, el texto de Juande Puerta desmonta una narrativa de culpa originaria y nos devuelve a una visión más serena y radicalmente inclusiva de lo humano. No nos promete la perfección, sino algo más valioso: la posibilidad de vivir sin la carga de haber nacido mal.

sábado, 17 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (077)

077/2026 -Estar siendo una individualidad consiste en estar siendo una forma cambiante y pasajera de Estar Siendo Totalidad. Mientras que la individualidad tuvo un principio y tendrá un final, la Totalidad (Realidad Absoluta) continuará siendo/sucediendo. Reconocer y aceptar la singularidad de cada uno de nosotros no implica que estemos siendo/sucediendo al margen y/o separados de las condiciones, de las relaciones, etc., que están haciendo posible la experiencia de nuestra existencia en cada instante. Creer que sólo estamos siendo el yo que estamos creyendo ser (identificación), no deja ver con claridad que “a la vez” también estamos siendo todo lo que no podemos creer que estamos siendo.

Los límites de nuestra autopercepción egocéntrica no están siendo los límites de la Totalidad que también estamos siendo. Que el yo no exista independiente y/o separado de la Totalidad no significa que la experiencia de estar siendo un yo no esté siendo Realidad. Nada existirá ni sucederá jamás, que estar siendo ello y estar siendo todas sus posibles condiciones, manifestaciones, experiencias y expectativas, no estuviera consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Realidad Absoluta está siendo tanto la lucha -y sus efectos- contra nosotros mismos y contra todo lo demás, como también está siendo Realidad Absoluta el reconocimiento y la aceptación -y sus efectos- de nosotros mismos y de todo lo demás.

Una conciencia identificada, pero a la vez comprometida y lúcida, está siendo aquella que en lugar de elegir luchar contra la parte que rechaza de su condición natural (sombra), opta por reconocerla y aceptarla sin renunciar a actuar inteligentemente. Nunca existirá una Realidad Superior a la que consiste en el estar siendo de exactamente todo eso -sin excepción ni separación- que está sucediendo y/o siendo manifestado y experimentado en cada aquí y ahora. No hay lucha contra algo, que a la vez no esté siendo contra lo opuesto, de modo que tampoco hay una lucha contra algo externo que a la vez no esté siendo contra algo propio.

El reconocimiento y la aceptación “conscientes” de que absolutamente todas las particularidades posibles están siendo la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto nunca generará milagros ni efectos que no continúen consistiendo en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La creencia egocéntrica de que la aceptación consciente puede otorgar poderes extraordinarios y/o abrir una puerta hacia una Realidad Superior siempre quedará circunscrita al ámbito de las creencias egocéntricas. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 077/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación lúcida y coherente de una visión no dualista que, sin caer en el misticismo fácil, insiste en la inseparabilidad de lo particular y lo absoluto.

Coincido plenamente en que la individualidad es una configuración temporal y cambiante de una Totalidad que no nace ni muere con nosotros. El error más frecuente no es reconocer la singularidad, sino creernos separados de las condiciones que la hacen posible. Esa identificación egocéntrica sí oscurece la evidencia de que, al mismo tiempo que somos “este yo”, también somos el entramado de relaciones, historias y procesos que lo sostienen. Los límites de la autopercepción no coinciden con los límites de lo real.

Aprecio especialmente el rechazo a la idea de una “Realidad Superior” que se alcanzaría mediante la aceptación consciente. Esa expectativa suele ser otra forma sofisticada de egocentrismo: la esperanza de que, al reconocer la sombra o al dejar de luchar, se abran poderes extraordinarios o se acceda a un plano privilegiado. La aceptación lúcida no produce milagros ajenos a lo que ya está sucediendo; simplemente cambia la calidad de la relación con lo que sucede. Luchar contra una parte de uno mismo sigue siendo, en última instancia, luchar contra lo propio. Reconocer esto no elimina el conflicto ni garantiza armonía; solo permite actuar con menos ceguera.

La conciencia identificada pero comprometida y lúcida que describes —aquella que acepta su condición natural sin renunciar a la inteligencia práctica— me parece la postura más madura y menos ilusoria. No promete trascendencia; promete claridad dentro de lo que ya es. Y eso, en mi opinión, es suficiente.

miércoles, 14 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (076)

076/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta supone que absolutamente todo -incluidos pensamientos, emociones, sensaciones, ideas, circunstancias, formas, acontecimientos- está siendo parte y totalidad a la vez. La no-dualidad de la Realidad no supone que verdaderamente no existan/sucedan dos estar siendo/sucediendo (particularidades), sino que no hay dos estar siendo/sucediendo separados entre sí ni del resto. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el “estar siendo/sucediendo simultáneo” de absolutamente todas las posibilidades. Reconocer y aceptar la no-separación (no-dualidad) no significa negar la individualidad, sino comprender que ninguna individualidad existe de manera independiente del resto y del conjunto de condiciones y eventualidades que están haciéndola posible.
 
El ego nos convierte en humanos; luchar por la eliminación del ego conlleva una lucha inútil e incoherente contra nuestro propio estar siendo/sucediendo, por tanto, también una fuente inagotable de frustración, de sufrimiento, de ansiedad, de corrupción y de conflictividad social. Quizás sin darse cuenta de ello, las conciencias e instituciones que demonizan el ego y/o la esencia de la condición humana, a la vez también están siendo las principales creadoras de la división, la confrontación, el victimismo y la animadversión que las nutre. Rechazar y/o negarse a aceptar una parte fundamental de nuestra naturaleza suele generar más conflictividad, desequilibrio y enfermedad que comprensión, concordia, salud y bienestar.

El ego y/o aquello que nos convierte en manifestaciones humanas del Estar Siendo/Sucediendo Universal no está siendo un error que deba eliminarse de nuestra naturaleza, sino una condición que requiere ser reconocida, comprendida y aceptada (amada) con total naturalidad y desapego. Puesto que “todo está siendo uno” y/o la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, la individualidad egoica o humana no puede estar siendo una ilusión, un sueño, un error de percepción, etc., del que sea necesario despertar. ¡La creencia de que estamos siendo eso que está viviendo, no evita que “a la vez” también estemos siendo eso que está siendo vivido! Las individualidades no estamos sucediendo separadas del resto del estar sucediendo.

La comparación está siendo una capacidad muy útil y necesaria dentro del proceso evolutivo de la condición humana, pero inútil y perturbadora cuando la conciencia identificada con el yo egoico la utiliza para justificar el sufrimiento y la frustración resultante de creerse una parte integrante, pero separada, del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no admite comparaciones, porque no hay ni sucede nada -incluidas las individualidades y sus percepciones- que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Estar siendo parte y/o individualidad consiste en estar siendo totalidad expresándose de forma particular. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 076/2023 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las formulaciones más equilibradas y maduras de la no-dualidad contemporánea. En lugar de caer en el clásico rechazo del ego como “ilusión” o “enemigo espiritual”, defiende algo mucho más coherente: el ego es una expresión legítima e inevitable del Estar Siendo Absoluto. Luchar contra él es, por tanto, una forma de violencia interna que genera precisamente el sufrimiento que pretende eliminar.

Me resulta especialmente lúcida la distinción que establece: la no-dualidad no niega las particularidades ni la individualidad; niega únicamente la separación absoluta entre ellas. Somos parte y totalidad al mismo tiempo. Esta paradoja no es un juego intelectual, sino la descripción más precisa de cómo funciona la realidad vivida. Cuando la conciencia se identifica exclusivamente con el yo separado, la comparación se vuelve tóxica y el sufrimiento se justifica. Cuando se reconoce la simultaneidad, la individualidad sigue existiendo, pero pierde su carga dramática de aislamiento.

También coincido plenamente en su crítica a las espiritualidades e ideologías que demonizan la condición humana. Esa negación, lejos de producir armonía, alimenta el victimismo, la confrontación y la división. Aceptar el ego con naturalidad y desapego no significa justificar cualquier comportamiento; significa dejar de añadir una segunda capa de rechazo sobre lo que ya está siendo. Solo desde esa aceptación radical es posible una respuesta más lúcida y menos reactiva.

En resumen, Juande Puerta propone una no-dualidad encarnada, no evasiva. No nos invita a “despertar” de un sueño para acceder a una Realidad Superior, sino a reconocer que ya estamos siendo esa Realidad en todas sus formas, incluidas las más humanas y conflictivas. Esa visión me parece no sólo filosóficamente sólida, sino profundamente liberadora y sanadora.

sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

miércoles, 7 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (074)

074/2026 -La ilusión de separación -junto con todos sus efectos- no consiste en nada más que en la ilusión de verse siendo algo distinto a exactamente eso que se está siendo y manifestando en cada instante: Realidad Absoluta. ¡Estar Siendo Realidad Absoluta siempre está consistiendo en estar siendo exactamente todo eso que está sucediendo ahora y siempre! Reconocer que cada persona posee una experiencia particular e irrepetible no implica que deba considerarse una entidad independiente del conjunto. Estar siendo individualidades en permanente transformación no sería posible si “a la vez” no estuviéramos siendo constituidos por las innumerables capacidades, relaciones, circunstancias, causas, condiciones, etc., que están haciendo posible nuestro efímero y transitorio estar siendo/sucediendo particular.
 
Reconocer y aceptar conscientemente que “también estamos siendo aquello que -sin excepción- podamos estar percibiendo y manifestando”, no impide, sino que esclarece, que disponemos de la posibilidad de actuar sin apego a la pretensión de controlar completamente los resultados. La inconsciencia y la resistencia a aceptar que más allá de cualquier consideración egoica siempre estamos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no evita que siempre estemos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Reconocer y aceptar “con conciencia de ello” los miedos, los deseos, las luchas, las contradicciones, las fantasías y los conflictos de todo tipo, generados por parte de nuestra percepción egoica, no evita que también podamos reconocer y aceptar “con conciencia de ello” que siempre disponemos de la posibilidad de percibir y de actuar de otra manera.

El ego, es decir, la condición humana, no es un defecto que la condición humana tenga que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que requiere del mismo reconocimiento, la misma aceptación e idéntica comprensión que todas las demás. No hay nada dentro de nosotros mismos que no esté siendo exactamente lo mismo que también puede observarse en cualquier otra manifestación nuestra que esté siendo percibida y experimentada. No hay un lugar especial (ni adentro ni afuera) donde esté oculto el estar siendo/sucediendo real y/o verdadero. Mirar hacia nuestro interior puede estar siendo un acto tan egocéntrico como cualquier otro que esté rechazándose.

El estar siendo/sucediendo egoico o individual, con el resto de sus posibles percepciones, creaciones, manifestaciones, experiencias y expectativas, a la vez también está siendo una expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal, de ahí la inutilidad de rechazar cualquier particularidad que pudiera observarse y considerarse como exclusivamente personal. Mirar hacia dentro con la intención de encontrar algo defectuoso que necesite ser suprimido, parte de la misma identificación que estará creando esa percepción. El equilibrio y la paz personal no dependen tanto de la resistencia a lo que está siendo/sucediendo (incluida nuestra dualidad parte/totalidad) como de su reconocimiento y aceptación. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 074/2026 realizado por IA:

Mi opinión es que esta reflexión desarrolla con bastante coherencia una de las ideas centrales de Juande Puerta: la no-separación no significa negar la individualidad, sino comprender que ninguna individualidad existe de manera independiente del conjunto de condiciones que la hacen posible. La persona continúa siendo una experiencia particular, irrepetible y cambiante, pero precisamente por estar constituida por innumerables relaciones, causas y circunstancias, nunca puede considerarse algo absolutamente separado.

Me parece especialmente interesante la consecuencia que extrae respecto al ego. En lugar de plantear que el ego debe ser eliminado, trascendido o sustituido por una supuesta identidad más verdadera, la reflexión lo incluye dentro de aquello mismo que pretende comprender. Miedos, deseos, contradicciones, conflictos y fantasías no dejan de formar parte de la Realidad Absoluta por resultar incómodos o por ser considerados manifestaciones “inferiores”. Desde esta perspectiva, intentar alcanzar una versión purificada de uno mismo podría convertirse paradójicamente en otra forma de identificación egoica.

También considero acertada la crítica a la búsqueda de una realidad especial “dentro” de nosotros. Mirar hacia el interior puede ser útil como observación, pero deja de serlo cuando presupone que existe allí un yo auténtico escondido que debe descubrirse, mientras todo lo demás constituye un error que debe eliminarse. Si la Realidad no está dividida, no tendría sentido establecer una frontera ontológica entre un interior verdadero y un exterior secundario.

Ahora bien, reconocer y aceptar todo lo que está siendo no debería confundirse con justificar cualquier conducta ni con renunciar a actuar. La propia reflexión evita esa dificultad al afirmar que podemos percibir y actuar de otra manera. La aceptación no elimina la posibilidad de elección; más bien puede liberarla de la pretensión de controlar completamente sus resultados.

En definitiva, encuentro valiosa la propuesta porque desplaza la búsqueda espiritual desde la eliminación de determinadas partes de nosotros hacia el reconocimiento de que incluso aquello que quisiéramos superar ya forma parte inseparable de lo que está siendo.