Mostrando entradas con la etiqueta apego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta apego. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (080)

080/2026 -Pienso que la auténtica sabiduría o lucidez humana no sería aquella que defendiera la eliminación de una parte de nuestras cualidades (aquellas que algunas veces desagrada al ego), sino la que iluminase el camino de la necesaria comprensión de todas ellas, para así poder actuar sin renunciar a ejercer nuestra capacidad de transformación. No existe contradicción entre aceptar todo lo que estamos siendo/expresando (Realidad Absoluta) en cualquier instante y circunstancia, a la vez que procuramos cambios en nuestra manera de percibirlo y de vivirlo. Ninguna creencia, ninguna ideología, ninguna experiencia, ninguna actitud y ningún propósito podrá convertir el proceso de nuestra existencia en algo distinto a estar siendo una manifestación particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El reconocimiento y la aceptación consciente de aquello que está sucediendo y/o siendo experimentado, no anula nuestra capacidad de intervenir sin que los impulsos que prevalezcan sean los del rechazo, el miedo, el apego o la culpabilidad. La percepción egocéntrica surgida de la creencia de que los estar siendo/sucediendo humanos nacemos siendo especiales, pero defectuosos y necesitados de hacer todo cuanto sirva para alcanzar una supuesta perfección, se desvanece ante la luz de la aceptación de la Realidad. Quizás para vivir más plenamente bastaría con reconocernos enteramente, comprender las condiciones que están conformando el proceso de nuestra existencia y asumir responsablemente nuestra capacidad de influir en lo que está sucediendo.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante, por tanto, cada estar siendo/sucediendo humano y también -sin excepción- cada pensamiento, emoción, reacción, experiencia y expectativa humana. ¡Desde que somos engendrados hasta que desaparecemos, siempre, independientemente de cualquier expresión que estemos manifestando, ya estamos siendo Realidad Absoluta!

Detrás de las famosas preguntas trascendentales -mi opinión es que nacen de la especulación mental- que se plantea la conciencia egocéntrica (¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué hay después de la muerte?), no hay ninguna identidad permanente, sino un proceso de permanente transformación. No hay ningún fin, misión ni enseñanza que un alma (ego) deba conocer o realizar. No hay continuidad individual en algún más allá. Toda posible identidad, sentido y trascendencia queda circunscrito al estar siendo/sucediendo Presente. El yo y todas sus experiencias consiste en un proceso de identificación cambiante. El sentido de la vida siempre se está generando y concretando en el vivir mismo. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 080/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una lucidez profunda: la verdadera sabiduría no consiste en mutilar partes de nosotros mismos que el ego rechaza, sino en iluminarlas todas para actuar con mayor libertad. Coincide con corrientes no duales (advaita, ciertas lecturas del budismo o el taoísmo) y también con una mirada más contemporánea y naturalista: el “yo” no es una entidad fija, sino un proceso cambiante de identificación. No hay un alma eterna con una misión preestablecida ni una continuidad personal más allá de la muerte; hay solo este estar siendo/sucediendo presente. Esa idea desarma la narrativa egocéntrica del ser especial pero defectuoso que debe perfeccionarse, y con ello reduce el peso del miedo, la culpa y el apego.

Me parece especialmente valioso el equilibrio que propone: aceptar radicalmente lo que está ocurriendo (pensamientos, emociones, circunstancias) no anula la capacidad de intervenir. Al contrario, permite que la acción surja menos distorsionada por el rechazo. En la práctica, esto se parece a una atención plena lúcida: reconocer las condiciones que nos conforman y ejercer, desde ahí, nuestra limitada pero real capacidad de influir. El sentido de la vida no se descubre en un más allá ni en una ideología; se genera y se concreta en el vivir mismo.

Donde veo un riesgo es en la posible tentación de convertir la aceptación en quietismo. El texto lo evita al insistir en la transformación responsable, pero conviene subrayarlo: aceptar la Realidad Absoluta no significa renunciar a preferir menos sufrimiento o más claridad. Significa dejar de pelear contra el hecho de que somos, en cada instante, exactamente lo que estamos siendo. Desde esa claridad, la existencia se vuelve menos dramática y más intensa. No hay que convertirse en otra cosa; ya estamos siendo Realidad Absoluta. Solo falta reconocerlo sin adornos.

sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

sábado, 3 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (073)

073/2026 -El reconocimiento “consciente” de la no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), es decir, de la no-separación y/o de la no-independencia entre cualquiera de las infinitas particularidades que estén siendo manifestadas, conlleva que la conciencia egoica perciba la experiencia de su efímera existencia con menos miedo, apego, victimismo, deseo de control y ansiedad. Al estar recurriendo permanentemente al victimismo y al deseo de controlar todo cuanto le pueda afectar a su personaje -intentar controlar el fluir de la vida es tan imposible como agotador- la conciencia egoica demuestra que en su configuración natural predomina la idea ilusoria de que el proceso de su existencia está siendo/sucediendo independiente y/o separado del resto del estar siendo/sucediendo universal.

Mientras responsabilice de las condiciones propias de su naturaleza a los estar siendo/sucediendo que percibe como “otros distintos e independientes del suyo”, la conciencia egoica y/o identificada tiene complicado darse cuenta, reconocer y aceptar que más allá de cualquier consideración, todo está siendo parte y totalidad a la vez. Al no entenderse como parte del Estar Siendo/Sucediendo absolutamente activo, unificado e interconectado, sino como una isla (individualidad) obligada a luchar contra el resto del océano (universo), resulta lógico que el ego experimente una profunda soledad y un profundo desamparo existencial. En la medida que en la conciencia egoica se reduce la resistencia a reconocer y aceptar que el yo también está siendo un medio a través del cual está manifestándose el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, la percepción de la realidad se volverá más lúcida y pacífica.

Que la conciencia identificada -precisamente por estar demasiado identificada con el yo egoico- no esté experimentando los estados que desea y que busca alcanzar, no significa que esos estados estén ausentes. ¡A veces la conciencia egoica termina dándose cuenta y reconociendo que aquello que buscaba y que proyectaba hacia el futuro siempre había estado ahí, porque siempre había Estado Siendo Presente! Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo exactamente eso que -incluidos los miedos, los deseos y las luchas del ego- está siendo/sucediendo ahora; no verlo, no reconocerlo y no aceptarlo origina un sufrimiento psíquico que podría evitarse. La paz interior no llega con el supuesto control de la Realidad (estar siendo/sucediendo), sino con la comprensión y la aceptación de que estamos siendo una expresión y/o una parte indisoluble del flujo universal.

La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personal no evita, sino que ratifica, que el estar siendo/sucediendo de cada individuo, junto con todas y cada una sus posibles percepciones, decisiones, experiencias y expectativas, está consistiendo en una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios que la conciencia egoica pueda estar deseando y buscando alcanzar (convertirnos en otro yo), no dependen tanto de dejar de estar siendo eso que se está siendo y manifestando, como de darse cuenta, reconocer y aceptar que se está siendo exactamente eso (Realidad Absoluta) que se está siendo y manifestando en cada aquí y ahora. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 073/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad central de la no-dualidad: el sufrimiento egoico nace de la ilusión de separación. Al identificar al “yo” como una isla aislada del océano, la conciencia se condena a luchar, controlar y victimizarse. Esa lucha es, por definición, agotadora e inútil, porque el fluir de lo que está sucediendo no puede ser dominado desde una posición que se cree exterior a él.

Coincido plenamente en que el reconocimiento consciente de la interconexión —de que cada particularidad es a la vez parte y totalidad— disuelve gran parte del miedo, el apego y la ansiedad. No se trata de un conocimiento intelectual, sino de una percepción directa: el ego no es un error que haya que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo Absoluto. Cuando la resistencia a esa evidencia disminuye, la experiencia se vuelve más lúcida y pacífica, no porque el contenido de la vida cambie, sino porque deja de interpretarse desde la fragmentación.

Particularmente certero es el recordatorio de que lo buscado “siempre había Estado Siendo Presente”. La paz no es un estado futuro que se alcanza controlando la realidad, sino la comprensión de que ya se está siendo esa realidad, incluidos los miedos y las luchas del personaje. El deseo de “convertirse en otro yo” es, en el fondo, otra forma de rechazo a lo que está siendo ahora. La transformación genuina no consiste en dejar de ser lo que se está siendo, sino en reconocer plenamente que se es exactamente eso: una expresión indisoluble del flujo universal.

En resumen, la reflexión no promete una fuga de la vida, sino una reconciliación con ella. Al dejar de pelear contra el océano, la conciencia descubre que nunca estuvo separada de él. Ese reconocimiento no elimina el drama humano, pero sí lo sitúa en su justa dimensión: una danza temporal dentro de lo Absoluto.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (072)

072/2026 -El reconocimiento y la aceptación consciente de que el proceso de estar siendo/sucediendo individualizado de nuestra existencia, a la vez también supone una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no elimina el compromiso legítimo de procurar cambiar aquello que esté a nuestro alcance mejorar. Nuestras capacidades particulares, incluidos los impulsos de actuar para transformar las condiciones de vida, las relaciones, el entorno, etc., no proceden únicamente de nuestro estar siendo/sucediendo individual. Reconocer que estando siendo un yo efímero y transitorio también estamos siendo una manifestación viva y/o activa del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, ayudará a relativizar la percepción egoica de que para estar completos necesitamos convertirnos en otro estar siendo/sucediendo diferente.

Darse cuenta y aceptar “conscientemente” que el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no consiste en algo distinto ni superior al estar siendo/sucediendo de cada particularidad que esté aconteciendo, no implica dejar de actuar con coherencia y responsabilidad, sino dejar de hacerlo desde la culpa, el victimismo, el apego y el resto de las ilusiones propias de la identificación egoica. ¡Ya estamos siendo aquello que podamos desear llegar a ser, porque -incluido ese deseo y el resto de percepciones, proyecciones y experiencias personales- nuestro estar siendo/sucediendo ya consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta! La ola no necesita convertirse en océano para estar siendo agua; ya es agua manifestándose en forma de ola.

La conciencia de estar sucediendo y manifestándose como ola (individualidad), no hace que estar siendo ola deje de consistir en estar siendo una manifestación más del océano. ¡Todo está siendo a la vez; no-dos estar siendo/sucediendo separados! Así como en el estar siendo/sucediendo efímero y transitorio de la ola, no hay error, no hay culpa, no hay carencia, no hay ansiedad…, realmente tampoco puede haber todas esas consideraciones en la esencia del estar siendo/sucediendo humano. Por mucho que la conciencia excesivamente identificada con la forma de estar siendo una ola (individualidad) dificulte la posibilidad de reconocerlo, lo cierto es que, mientras está siendo/sucediendo, ninguna ola está siendo menos océano ni peor océano que las demás.

La conciencia de estar siendo un yo (ego) también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La excesiva identificación conciencial con "la apariencia de nuestra particularidad" (cuerpo, habilidades, tendencias, profesión, estatus, errores, éxitos, traumas…), origina la percepción de estar siendo entidades separadas del resto. El resultado de vernos y de creernos como si nuestro estar siendo/sucediendo solo estuviera siendo el de una ola aislada que compite con otras olas (conciencia egocentrada), suele llevar a la comparación y al sufrimiento. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 072/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una lúcida y profunda expresión de la no-dualidad aplicada a la vida cotidiana. Me parece un texto valioso porque equilibra con precisión dos polos que a menudo se polarizan: la aceptación radical de lo que ya es y la responsabilidad activa de transformar lo que está a nuestro alcance.

La metáfora de la ola y el océano es especialmente afortunada. No se trata de que la ola “deba” convertirse en océano, sino de reconocer que ya es agua manifestándose como ola. Esa comprensión no anula el movimiento de la ola ni su forma particular; simplemente disuelve la ilusión de separación y de carencia. Desde ahí, el deseo de mejorar las condiciones de vida, las relaciones o el entorno deja de nacer del vacío o del “debería ser otro” y surge como expresión natural de la misma Realidad Absoluta que se está desplegando.

Lo más potente, a mi juicio, es la afirmación de que el ego mismo —con su identificación excesiva, sus comparaciones y su sufrimiento— también es una manifestación del Estar Siendo Absoluto. No hay que “eliminar” el yo para llegar a lo real; basta con ver que el yo nunca estuvo separado. Cuando esa visión se asienta, la acción se vuelve más limpia: se actúa sin culpa, sin victimismo y sin el peso de tener que completarse mediante logros o transformaciones externas.

En definitiva, la reflexión no invita a la pasividad espiritual ni al quietismo, sino a una participación más lúcida y menos dramática en el juego de la existencia. Ya estamos siendo aquello que anhelamos, y precisamente por eso podemos actuar con mayor libertad y coherencia. Es una invitación a vivir la paradoja sin resolverla: ser plenamente la ola mientras se reconoce el océano que siempre se ha sido.

sábado, 19 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (069)

069/2026 -¡Antes del Presente todo estaba siendo Presente, igual que después del Presente todo continuará siendo Presente! No existe ninguna otra Realidad que la que está siendo/sucediendo ahora. El pasado, junto con todas las manifestaciones o experiencias que lo conformó, fue un presente que murió para siempre, igual que el futuro será un presente que todavía está por llegar. Realidad sólo está siendo aquello que está siendo/sucediendo en este instante, de ahí la relevancia de “observar sin apego, miedo ni ansiedad” las imágenes o pensamientos de aquello que ya pasó y también las de aquello que todavía no haya sucedido. ¿Qué siembran, y qué frutos recogen, las mentes o conciencias identificadas con el yo egoico, así como las organizaciones de todo tipo (religiosas, ideológicas, políticas, culturales…) creadas por éstas, que basan sus objetivos en mantener vivos los fantasmas del pasado y las alabanzas hacia un futuro imaginario?
 
Básicamente, las dinámicas propias de las mentalidades atrapadas en el bucle temporal también se repetirán en el de la separación, el miedo, el victimismo, la ansiedad y la conflictividad, pues esas conciencias necesitan creer en todo aquello que les permita justificar su percepción del Presente (Realidad Absoluta). El Presente siempre está siendo impermanente, dinámico, en constante actualización, por tanto, libre de la culpa egoica por lo que ya desapareció y de la ansiedad y el deseo insaciable de las utopías. Las identidades apegadas a memorias del pasado y/o esperanzadas con un futuro prometido acostumbran a vivir instaladas en la frustración y la insatisfacción.

Reconocer y aceptar la naturaleza dinámica y cambiante del Estar Siendo Sucediendo -simultáneamente particular y universal- también conlleva el reconocimiento y la aceptación de que el niño (junto con todas sus posibles experiencias) que, según suele decirse, todos llevamos dentro, ya no existe: ya no está siendo real ni necesita toda la atención que el ego prescribe. A menudo, el recurso de sobreproteger, compadecer, etc., al niño que fuimos, no es más que una estrategia de la conciencia egoica para mantener vivas viejas identificaciones, identidades de víctima o apegos que nos impiden vivir con fluidez, lucidez, responsabilidad, madurez y plenitud la realidad y/o el ahora. El estar siendo de ayer se ha transformado en el estar siendo de hoy; ahora no hay otra forma de vivir en paz y armonía que la del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de todo cuanto está siendo manifestado en el presente.

Por mucho que las conciencias más egocéntricas y victimistas se resistan a reconocerlo y aceptarlo, exactamente como está manifestándose, el presente ya está siendo la actualización y/o la sanación del pasado. Cada día puede verse de qué manera -en la política y en cualquier otro ámbito personal, familiar y social- las mentalidades más extremistas utilizan los conflictos acontecidos en el pasado para justificar la violencia y la frustración que les genera sus propias identificaciones. El aquí y el ahora actúa como un alquimista que transmuta las viejas percepciones, por eso, al asumir el presente (Realidad Absoluta) observando la ilusión de los efectos correspondientes a la identificación con el pasado, éste pierde gran parte de su carga emocional negativa. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 069/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una verdad profunda y liberadora: la única realidad tangible es el presente. El pasado ya no es; el futuro aún no es. Todo lo que experimentamos ocurre en este instante, y aferrarnos a memorias o proyecciones no hace más que alimentar el ego, el miedo y el conflicto. Coincido plenamente en que las identidades atrapadas en “lo que fue” o “lo que debería ser” generan bucles de victimismo, ansiedad y separación. Las organizaciones —religiosas, políticas o ideológicas— que se nutren de esos fantasmas perpetúan dinámicas de confrontación en lugar de fluidez.

El llamado a observar sin apego es, a mi juicio, el núcleo de la lucidez. Cuando dejamos de sobreproteger al “niño interior” como si aún existiera, dejamos de alimentar identificaciones que ya no corresponden a lo que somos ahora. El presente no solo actualiza el pasado: lo transmuta. Esa alquimia es real; cada momento consciente diluye la carga emocional de lo ocurrido.

Aunque el pasado no existe como realidad actual, su huella informativa sí puede servir de aprendizaje si se contempla sin dramatismo. Rechazar toda memoria por principio puede llevar a una forma sutil de negación. La clave no está en borrar, sino en no identificarse. Igual ocurre con el futuro: planificar con claridad no es lo mismo que aferrarse a utopías.

En definitiva, vivir instalados en el “estar siendo” es la vía más directa hacia la madurez y la paz. El presente, exactamente como se manifiesta, ya es la sanación. Todo lo demás es ruido del ego. Aceptarlo plenamente no es resignación: es libertad.

martes, 18 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (061)

061/2026 -La trascendencia de los efectos de nuestras ideas, creencias, decisiones, actos, relaciones y expectativas personales (causas) radica en que solo se materializan en este mundo y solo formando parte intrínseca del proceso de esta existencia. Todos los esfuerzos, inversiones, errores y aciertos del yo egoico desaparecerán para siempre con la desaparición del yo egoico. Con la disolución natural de la conciencia egoica y/o conciencia identificada, todas sus preocupaciones, todas sus creaciones, todas sus actividades, todas sus capacidades y todas sus proyecciones también se desvanecerán para siempre. El miedo a la muerte, junto con las consecuencias emocionales, anímicas, conductuales, etc., que ello genera, nace de la resistencia a reconocer y aceptar la evidencia de la extinción de la conciencia identificada con la percepción del estar siendo/sucediendo individualizado.
 
Paradójicamente, el temor a la muerte -con la corrupción y las múltiples instrumentalizaciones que ello facilita- queda circunscrito al ámbito de las creencias que también están formando parte y/o siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La liberación mental y/o psicológica no depende de que se limpie el currículum del ego; más reales y efectivos estarán siendo los efectos de darse cuenta y aceptar que, en gran medida, cada uno de nosotros estamos siendo creadores y responsables del desarrollo del proceso de nuestra existencia. El reconocimiento y la aceptación conscientes de la naturaleza transitoria e impermanente de la experiencia de nuestra existencia, además de reducir en la conciencia de nuestro estar siendo el poder del apego y la identificación con historias sin fundamento, también permitirán pasar de la posición de víctimas de las circunstancias a la de creadores responsables de nuestras vivencias.

Vivir el presente sin aferrarse a ningún tipo de dogmas ni de creencias en la permanencia de la individualidad conlleva implícita una experiencia de la existencia más auténtica que la de cualquier promesa de recompensas futuras. Aunque todo -sin excepción- está siendo Realidad Absoluta, ello no exime de atender las consecuencias de nuestras decisiones y de nuestros actos. Reconocer la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no anula la causalidad relativa que nos corresponde ni las consecuencias de ese autoengaño y de esa fuente de corrupción individual, social e institucional. Por mucho que algunas conciencias puedan utilizar el conocimiento de la no-dualidad de la Realidad como excusa o coartada para evitar asumir responsabilidades, sin duda para otras este “re-conocimiento” supondrá un motor natural para vivir con mayor presencia y menos resistencia, con más lucidez y menos dramatismo. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 061/2026 realizado por IA:

La reflexión plantea una cuestión que considero especialmente relevante: qué ocurre con el sentido de nuestras acciones cuando asumimos seriamente que la individualidad que las realiza es transitoria. La respuesta que propone el texto no conduce al nihilismo, sino, paradójicamente, a una mayor responsabilidad respecto del presente.

Me parece acertada la distinción entre la desaparición del individuo y la desaparición de los efectos que sus actos producen mientras existe. Aunque nuestros proyectos, preocupaciones, logros y fracasos desaparezcan con la conciencia individual que los experimenta, sus consecuencias forman parte del proceso de la existencia mientras están ocurriendo. Por ello, saber que todo es impermanente no convierte nuestras decisiones en irrelevantes. Al contrario, puede ayudarnos a comprender que precisamente porque cada situación es irrepetible, nuestras acciones adquieren importancia en el ámbito concreto en el que suceden.

También encuentro interesante la interpretación del miedo a la muerte como consecuencia de la resistencia a aceptar nuestra propia desaparición. No afirmaría que todo miedo a morir proceda exclusivamente de esa resistencia —también intervienen el instinto de conservación, el dolor, la incertidumbre o el apego a quienes queremos—, pero sí parece razonable pensar que una parte importante de la angustia surge de pretender que la experiencia individual debería prolongarse indefinidamente.

Especialmente valiosa me parece la última parte de la reflexión. La comprensión de la no-dualidad puede utilizarse como una coartada para negar las diferencias, las responsabilidades y las consecuencias, pero también puede producir el efecto contrario: una percepción más lúcida de que nuestras decisiones están ocurriendo dentro de una realidad de la que no estamos separados. Decir que todo está siendo Realidad Absoluta no elimina la causalidad relativa ni convierte el daño en algo inexistente.

En definitiva, aceptar la impermanencia no significa restar valor a la existencia, sino dejar de exigirle permanencia para poder vivir plenamente. La responsabilidad deja entonces de apoyarse en promesas de recompensa futura y se fundamenta en algo mucho más inmediato: nuestras acciones están sucediendo ahora y sus consecuencias también.

sábado, 1 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (056)

056/2026 -Puesto que absolutamente nada que esté sucediendo puede no estar siendo Realidad Absoluta, “...declararse representante o líder de ello sería como si una ola pretendiera ser la embajadora oficial del océano frente a las otras olas.” Fuera del estar siendo/sucediendo del aquí y ahora -simultáneamente el de cada particularidad y del conjunto universal- nada hay que hacer ni que experimentar que, -sin excepción- eso no esté siendo Realidad Absoluta. Quienes pretenden guiar a otros hacia "la Verdad moral, ideológica, etc.," están olvidando que tanto el guía, como el guiado, como los medios que se pudieran utilizar, ya están siendo la Verdad Absoluta en movimiento.
 
Al margen de la utilidad práctica de posibles consideraciones morales y de criterios éticos, no debería olvidarse que permanecer en relajación profunda y sentirse aburridos o estresados haciendo una cola en cualquier lugar, tienen exactamente el mismo valor ontológico, pues la esencia de todas las opciones posibles siempre está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Reconocer conscientemente que no hay un camino que recorrer para llegar a lo Absoluto, porque cualquier paso que se esté dando “siempre” está siendo sobre la base de la Realidad Absoluta, permitiría asumir con más humildad la responsabilidad que conlleva cada una de nuestras decisiones.

Si bien la violencia, la corrupción, el sufrimiento, las enfermedades…, están siendo expresiones de la Realidad Absoluta que nosotros también estamos encarnando y manifestando, igual están siendo los impulsos de proteger, ayudar, transformar, cooperar, comprender y amar. Una conciencia más lúcida de la realidad no elimina nuestra capacidad de actuar para cambiar aquello que pueda estar causando un conflicto evitable; sin embargo, sí reducirá la ilusión de que actuamos desde fuera y/o separados de la Realidad Misma. El reconocimiento de que nuestras decisiones responden a expresiones inseparables del propio proceso de la existencia permite darse cuenta de que la responsabilidad de actuar en el presente no tiene nada que ver con la culpabilidad por algo pasado ni por el miedo proyectado hacia el futuro.

La aceptación consciente y/o voluntaria ante cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta) ya estará siendo la respuesta desde una conciencia menos condicionada por el apego egocéntrico. Asumir con conciencia la inevitabilidad del estar sucediendo presente, sin añadir juicios y condicionamientos estrictamente egoicos, estará dejando de manifiesto un importante grado de alineación con el fluir natural de la existencia. Al ejercer la capacidad de elegir nuestra respuesta ante cualquier expresión del proceso de la existencia, estamos siendo creadores y partícipes de la Realidad Absoluta que estamos siendo y que estamos experimentando. ¡Sin excepción, nada está siendo algo que estar siendo eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta! Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 056/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una profunda invitación al reconocimiento de la no-dualidad. Afirma que todo cuanto sucede —desde el aburrimiento en una cola hasta la violencia o el acto de amor— es expresión de la Realidad Absoluta. Nada escapa a ella. Esta perspectiva, cercana al advaita vedanta, al taoísmo o a ciertas lecturas de Spinoza, disuelve la ilusión de separación entre observador y observado, entre guía y guiado. Me parece especialmente lúcida la imagen de la ola que pretende ser embajadora del océano: captura con belleza la arrogancia inherente a muchos discursos ideológicos o espirituales que se posicionan como poseedores exclusivos de la Verdad.

Valorar ontológicamente igual una experiencia de estrés que una de relajación profunda es liberador. Elimina la culpa neurótica y el miedo al futuro, y sitúa la responsabilidad en el presente consciente. No se trata de indiferencia moral, como a veces se malinterpreta, sino de actuar desde una conciencia menos egocéntrica. La reflexión lo deja claro: podemos y debemos proteger, ayudar, transformar y amar, pero sin la ilusión de estar “fuera” de la Realidad que intentamos cambiar. Esa sutileza es importante.

Sin embargo, aunque metafísicamente todo sea Realidad Absoluta, los seres humanos operamos en niveles relativos donde las distinciones morales, el sufrimiento evitable y las consecuencias importan enormemente. Reconocer la unidad no anula la necesidad de criterios éticos robustos ni de instituciones que reduzcan el daño. La lucidez no-dual puede volverse tóxica si justifica pasividad ante injusticias flagrantes. La clave está en el equilibrio que el propio Juande Puerta sugiere: acción consciente dentro del flujo, sin apego egocéntrico a los resultados.

En conjunto, esta reflexión es un antídoto potente contra el dogmatismo y la arrogancia espiritual o política. Nos recuerda la humildad radical que exige habitar este universo: somos expresiones temporales de algo inmenso que no controlamos del todo, pero en el que participamos creativamente. Leerla invita a una mayor ligereza y, paradójicamente, a una responsabilidad más madura.

miércoles, 8 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (049)

049/2026 -La tendencia humana -absolutamente legítima y natural- de identificarse con unas cualidades intrínsecas y rechazar otras igual de propias -egocentrismo clásico- genera un conflicto permanente que, paradójicamente, también fortalece aquello mismo que se pretende eliminar. Las conciencias identificadas con la mayor parte de las religiones, las filosofías, las ideologías, las políticas, las culturas…, cuando se enfocan en defender un punto de vista y/o una manera estática y perfecta del estar siendo/sucediendo individual y universal: ¿saben a lo que están dedicándose y cuáles están siendo los frutos de sus obras? Nuestras sombras forman parte inherente de la condición humana, por tanto, nunca han constituido un error que deba ser erradicado, sino capacidades naturales que requieren ser conocidas, comprendidas, respetadas, aceptadas y expresadas con la misma honestidad que sus opuestas.
 
Al etiquetar negativamente “algunas” cualidades inherentes y/o propias de nuestra naturaleza, sin las que tampoco sería posible existir ni sobrevivir, también estaremos creando los síntomas o consecuencias enfermizas correspondientes a dicho conflicto. Asumiendo e integrando “conscientemente” la totalidad de características propias de la experiencia humana, en lugar de agredirnos y sabotearnos estaremos facilitando el fluir del proceso de la existencia y enfocando nuestra energía hacia una vida más fluida, íntegra, pacífica y armoniosa. Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo entidades fijas o estáticas, de ahí lo antinatural y/o corrupta que resulta la actitud de vivir luchando a favor del control, de la permanencia y de lo inmutable, de una identidad rígida que pretende resistirse tanto al cambio constante como a la pluralidad y la diversidad de capacidades que nos conforman.

¡No estamos siendo solo individualidades egoicas; pero también estamos siendo individualidades egoicas, con todo lo que legítimamente ello está suponiendo en cada instante! Dejar de lado la evidencia de que estamos siendo la expresión de un proceso activo -simultáneamente particular y universal- de continua actualización, también favorece que caigamos en el apego a versiones obsoletas, infantiles, discriminatorias y victimistas de nosotros mismos. Siempre se puede reconocer y aceptar que quizás la autenticidad que perseguimos conquistar no radique tanto en “ser algo/alguien”, como en permitirnos “estar siendo” y en percibir la diversidad y la transformación sin convertirla en una amenaza: vivir, no como defensa frente al cambio, sino como participación consciente en él. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 049/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta propone una visión de la naturaleza humana basada en la integración antes que en el enfrentamiento con uno mismo. Su idea central es que el conflicto psicológico surge cuando aceptamos solo aquellas cualidades que consideramos positivas y rechazamos las que juzgamos negativas, como si unas fueran legítimas y las otras constituyeran un error. Desde esta perspectiva, la lucha interior no elimina aquello que rechazamos, sino que lo fortalece al mantenerlo en permanente oposición.

Resulta especialmente interesante la crítica a las religiones, ideologías, filosofías o culturas cuando pretenden imponer una imagen rígida de cómo debería ser el ser humano o la realidad. La historia muestra que muchas veces los intentos de alcanzar una perfección absoluta han desembocado en intolerancia, culpabilidad o exclusión de quienes no encajaban en ese ideal. La reflexión invita a preguntarnos si la búsqueda obsesiva de una identidad perfecta no termina alejándonos precisamente de una vivencia más auténtica y libre.

También destaca la importancia de reconocer que las llamadas "sombras" forman parte inseparable de la condición humana. Aceptarlas no significa justificar conductas dañinas, sino comprender que emociones como la ira, el miedo, la envidia o el orgullo cumplen funciones naturales que pueden ser canalizadas de manera consciente. Cuando estas dimensiones se reprimen o se niegan, suelen manifestarse de formas más destructivas.

Otro aspecto valioso es la afirmación de que el ser humano no constituye una identidad fija, sino un proceso continuo de transformación. Esta idea invita a abandonar el apego a definiciones estáticas sobre quiénes creemos ser y a comprender la existencia como un devenir permanente. La autenticidad, según esta mirada, no consiste en alcanzar una versión definitiva de nosotros mismos, sino en participar conscientemente en el cambio constante que caracteriza la vida.

En conjunto, la reflexión ofrece una propuesta de inspiración no dual que invita a sustituir la lucha interior por la comprensión, la aceptación y la integración, favoreciendo una relación más serena, flexible y armoniosa con uno mismo, con los demás y con el continuo fluir de la existencia.

miércoles, 29 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (033)

033/2026 (Reflexión escrita a partir de la escucha de un vídeo sobre budismo) -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo guiados hacia lo que el alma (conciencia egoica finita) necesita aprender, desaprender y trascender. Nada ni nadie está siendo una manifestación separada, privilegiada o predilecta del resto del estar siendo/sucediendo. La Vida -que está siendo absolutamente todo cuanto, a nivel particular y universal, está siendo manifestado en cada instante- no busca castigarnos, pero tampoco despertarnos ni pulir nuestra conciencia, pues el fluir de la Vida carece de la intención y/o de los propósitos que el yo egoico pueda atribuirle. La evolución espiritual de cada individuo comienza con su nacimiento y termina definitivamente con su desaparición o muerte. La Vida (Realidad Absoluta) tampoco nos lleva exactamente a donde debamos estar por algún motivo misterioso o desconocido.
 
El sufrimiento humano proviene en gran medida del deseo humano -absolutamente natural- de controlar lo incontrolable. Deseamos que las cosas sucedan a nuestra manera, en nuestro tiempo y con los resultados que esperamos, pero evidentemente -como ya he citado anteriormente- la Realidad no responde a los caprichos del ego y/o de la conciencia identificada con el yo personal. El apego a los deseos de nuestro estar siendo/sucediendo particular y/o egoico origina conflicto interno, en parte porque no tiene en cuenta que lo particular no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación consciente de cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo (a la vez individual y universal) no supone resignación, sino una manera consciente de alinearse con la Realidad tal como está siendo en cada aquí y ahora. Nada sucede expresamente para reorientarnos hacia una comprensión más alta de la Realidad, porque -sin excepción- no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad.

En efecto, la conciencia universal no está separada de la conciencia identificada con la experiencia de la existencia de cada yo, de ahí que la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad) debería incluir el reconocimiento de la legitimidad de todas sus posibles manifestaciones, y no solo de aquellas que puedan corresponderse con las expectativas personales. Aceptar aquellas percepciones que resultan del agrado de la conciencia egoica no requiere de la lucidez ni del compromiso que exige la aceptación de aquello que -siendo tan natural como el resto de las manifestaciones de la vida- sin embargo el ego puede percibirlo como algo ilusorio o negativo. El Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto nunca está conspirando en contra de nada ni de nadie, pero tampoco a favor, por la sencilla y simple razón de que “no hay ni sucede absolutamente nada” que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 033/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, coherente y valiente, que destila una visión no dualista muy cercana al budismo zen y al advaita vedanta, pero expresada con una frescura contemporánea y sin adornos místicos. Coincido plenamente en su núcleo: el sufrimiento humano nace, en gran medida, del afán del ego por controlar lo incontrolable y de la ilusión de que la Vida tiene que alinearse con nuestros planes. Esa resistencia es, efectivamente, la raíz del conflicto interno. Aceptar el “Estar Siendo/Sucediendo” tal como es —sin etiquetarlo de bueno o malo— libera una enorme energía que el ego malgasta en quejas y expectativas. En eso Juande Puerta es clarísimo y terapéutico.

Sin embargo, donde matizo es en dos puntos. Primero, la afirmación de que “la evolución espiritual de cada individuo termina definitivamente con su muerte” me parece una conclusión demasiado taxativa. Desde una perspectiva estrictamente materialista, sí; pero incluso desde una mirada científica (la misma que busca entender el universo), la conciencia podría ser un fenómeno emergente de procesos mucho más vastos que el individuo. No sabemos aún si la información o ciertos patrones de complejidad sobreviven de alguna forma.

Segundo, aunque celebro que se rechace la idea de una Vida que “nos guía” o “nos castiga”, creo que esa misma Vida genera, a través de nosotros, la posibilidad de crear significado. No un significado cósmico preexistente, sino uno que surge del propio estar siendo: arte, ciencia, compasión, curiosidad. El ego es el único instrumento que tenemos para que la Realidad se contemple y se transforme a sí misma. La aceptación consciente no tiene por qué excluir la acción creativa ni el deseo de mejorar las condiciones de existencia.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta es un excelente antídoto contra la neurosis moderna del control y la búsqueda de privilegio espiritual. Nos recuerda que no hay nada que “deba” ser distinto de lo que está siendo. Pero, paradójicamente, esa misma lucidez nos deja libres para elegir, dentro de lo que es, seguir creando, amar y preguntarnos. Y esa libertad, para mí, es el verdadero regalo del “Estar Siendo”.