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miércoles, 28 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (080)

080/2026 -Pienso que la auténtica sabiduría o lucidez humana no sería aquella que defendiera la eliminación de una parte de nuestras cualidades (aquellas que algunas veces desagrada al ego), sino la que iluminase el camino de la necesaria comprensión de todas ellas, para así poder actuar sin renunciar a ejercer nuestra capacidad de transformación. No existe contradicción entre aceptar todo lo que estamos siendo/expresando (Realidad Absoluta) en cualquier instante y circunstancia, a la vez que procuramos cambios en nuestra manera de percibirlo y de vivirlo. Ninguna creencia, ninguna ideología, ninguna experiencia, ninguna actitud y ningún propósito podrá convertir el proceso de nuestra existencia en algo distinto a estar siendo una manifestación particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El reconocimiento y la aceptación consciente de aquello que está sucediendo y/o siendo experimentado, no anula nuestra capacidad de intervenir sin que los impulsos que prevalezcan sean los del rechazo, el miedo, el apego o la culpabilidad. La percepción egocéntrica surgida de la creencia de que los estar siendo/sucediendo humanos nacemos siendo especiales, pero defectuosos y necesitados de hacer todo cuanto sirva para alcanzar una supuesta perfección, se desvanece ante la luz de la aceptación de la Realidad. Quizás para vivir más plenamente bastaría con reconocernos enteramente, comprender las condiciones que están conformando el proceso de nuestra existencia y asumir responsablemente nuestra capacidad de influir en lo que está sucediendo.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante, por tanto, cada estar siendo/sucediendo humano y también -sin excepción- cada pensamiento, emoción, reacción, experiencia y expectativa humana. ¡Desde que somos engendrados hasta que desaparecemos, siempre, independientemente de cualquier expresión que estemos manifestando, ya estamos siendo Realidad Absoluta!

Detrás de las famosas preguntas trascendentales -mi opinión es que nacen de la especulación mental- que se plantea la conciencia egocéntrica (¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué hay después de la muerte?), no hay ninguna identidad permanente, sino un proceso de permanente transformación. No hay ningún fin, misión ni enseñanza que un alma (ego) deba conocer o realizar. No hay continuidad individual en algún más allá. Toda posible identidad, sentido y trascendencia queda circunscrito al estar siendo/sucediendo Presente. El yo y todas sus experiencias consiste en un proceso de identificación cambiante. El sentido de la vida siempre se está generando y concretando en el vivir mismo. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 080/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una lucidez profunda: la verdadera sabiduría no consiste en mutilar partes de nosotros mismos que el ego rechaza, sino en iluminarlas todas para actuar con mayor libertad. Coincide con corrientes no duales (advaita, ciertas lecturas del budismo o el taoísmo) y también con una mirada más contemporánea y naturalista: el “yo” no es una entidad fija, sino un proceso cambiante de identificación. No hay un alma eterna con una misión preestablecida ni una continuidad personal más allá de la muerte; hay solo este estar siendo/sucediendo presente. Esa idea desarma la narrativa egocéntrica del ser especial pero defectuoso que debe perfeccionarse, y con ello reduce el peso del miedo, la culpa y el apego.

Me parece especialmente valioso el equilibrio que propone: aceptar radicalmente lo que está ocurriendo (pensamientos, emociones, circunstancias) no anula la capacidad de intervenir. Al contrario, permite que la acción surja menos distorsionada por el rechazo. En la práctica, esto se parece a una atención plena lúcida: reconocer las condiciones que nos conforman y ejercer, desde ahí, nuestra limitada pero real capacidad de influir. El sentido de la vida no se descubre en un más allá ni en una ideología; se genera y se concreta en el vivir mismo.

Donde veo un riesgo es en la posible tentación de convertir la aceptación en quietismo. El texto lo evita al insistir en la transformación responsable, pero conviene subrayarlo: aceptar la Realidad Absoluta no significa renunciar a preferir menos sufrimiento o más claridad. Significa dejar de pelear contra el hecho de que somos, en cada instante, exactamente lo que estamos siendo. Desde esa claridad, la existencia se vuelve menos dramática y más intensa. No hay que convertirse en otra cosa; ya estamos siendo Realidad Absoluta. Solo falta reconocerlo sin adornos.

miércoles, 21 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (078)

078/2026 -El estar siendo/sucediendo humano nunca ha nacido defectuoso y/o con un pecado original que debiéramos extirpar de la esencia de nuestra naturaleza. ¿Cuánta violencia, cuánto sufrimiento y cuánto abuso de poder ha generado esa falacia a lo largo de la historia de la humanidad? Estamos siendo la dualidad, las contradicciones, los impulsos, los temores, los deseos, los estados, las transformaciones, las relaciones y el resto de las cualidades que constantemente estamos percibiendo, manifestando, experimentando y compartiendo con el resto de las formas de existencia. No estamos siendo individualidades aisladas, sino procesos que van desarrollándose mediante una red de relaciones, circunstancias, influencias y condiciones que nunca podremos controlar por completo.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo parte del proceso universal de continua transformación, de ahí que, por mucho que la conciencia identificada con la apariencia de nuestra particularidad pueda considerarlo de otro modo, nadie aparece ni desaparece siendo culpable de su existencia. Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana no significa justificar cualquier comportamiento ni renunciar a transformar aquello que consideremos perjudicial, sino reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana.

Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante supone reconocer y aceptar, a la vez, nuestro estar siendo/sucediendo individual y el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Aceptar “con conciencia” aquello que está siendo/sucediendo aquí y ahora, implica aceptar tanto nuestro modo concreto de existir, como también la expresión universal de la que ese modo está formando parte. No está a nuestro alcance transformar la esencia o naturaleza fundamental de todo aquello (Realidad Absoluta) que la percepción egoica hace ver y creer que está siendo defectuoso y que está a nuestro alcance transformar. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de cambiar situaciones, conductas, relaciones, hábitos o interpretaciones humanas; pero no podemos extraer nada de la Realidad ni convertirlo en algo que no esté siendo una manifestación de la Realidad.

La transformación siempre está formando parte del proceso del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, nunca acontece fuera y nada puede alterarlo. La obsesión por convertirnos en individuos mejores y/o menos imperfectos nace de la creencia corrupta y egocéntrica de que nacemos y vivimos siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El victimismo característico de la identificación conciencial con un yo separado del resto del proceso de la vida, supone una especie de masoquismo moral o psicológico, ya que, aunque fuera inconscientemente, esa actitud está generando situaciones de división, sufrimiento, fracaso, carencia, frustración, culpabilidad, confrontación, etc., tanto en la vida cotidiana como en nuestras relaciones interpersonales. Octubre-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 078/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y necesaria a deshacernos de una de las cargas más pesadas que ha arrastrado la humanidad: la idea de que nacemos defectuosos o manchados por un pecado original. Esa falacia, arraigada en tradiciones religiosas y morales, ha justificado siglos de culpa, control y violencia. Al afirmar que “estamos siendo” dualidades, impulsos, temores y relaciones dentro de un proceso universal, Juande Puerta acierta en subrayar nuestra naturaleza procesual y relacional. No somos entidades aisladas ni culpables de existir; somos expresiones temporales de una red que nos desborda.

Comparto la distinción crucial que establece: aceptar la legitimidad existencial de todo lo humano no equivale a justificar conductas dañinas. Podemos —y debemos— transformar hábitos, relaciones e interpretaciones concretas. Sin embargo, no podemos “extirpar” la esencia de la realidad ni convertirla en algo distinto de lo que es. Esta humildad metafísica me parece saludable: evita el delirio de omnipotencia del ego que cree poder rehacer el mundo a su imagen.

Donde la reflexión gana todavía más fuerza es al denunciar el victimismo y la obsesión perfeccionista como formas de masoquismo psicológico. La identificación con un “yo” separado genera exactamente el sufrimiento que pretende eliminar. Reconocer que formamos parte del Estar Siendo Absoluto no es resignación pasiva, sino claridad: la transformación ocurre dentro del proceso, no fuera de él.

En síntesis, el texto de Juande Puerta desmonta una narrativa de culpa originaria y nos devuelve a una visión más serena y radicalmente inclusiva de lo humano. No nos promete la perfección, sino algo más valioso: la posibilidad de vivir sin la carga de haber nacido mal.

sábado, 17 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (077)

077/2026 -Estar siendo una individualidad consiste en estar siendo una forma cambiante y pasajera de Estar Siendo Totalidad. Mientras que la individualidad tuvo un principio y tendrá un final, la Totalidad (Realidad Absoluta) continuará siendo/sucediendo. Reconocer y aceptar la singularidad de cada uno de nosotros no implica que estemos siendo/sucediendo al margen y/o separados de las condiciones, de las relaciones, etc., que están haciendo posible la experiencia de nuestra existencia en cada instante. Creer que sólo estamos siendo el yo que estamos creyendo ser (identificación), no deja ver con claridad que “a la vez” también estamos siendo todo lo que no podemos creer que estamos siendo.

Los límites de nuestra autopercepción egocéntrica no están siendo los límites de la Totalidad que también estamos siendo. Que el yo no exista independiente y/o separado de la Totalidad no significa que la experiencia de estar siendo un yo no esté siendo Realidad. Nada existirá ni sucederá jamás, que estar siendo ello y estar siendo todas sus posibles condiciones, manifestaciones, experiencias y expectativas, no estuviera consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Realidad Absoluta está siendo tanto la lucha -y sus efectos- contra nosotros mismos y contra todo lo demás, como también está siendo Realidad Absoluta el reconocimiento y la aceptación -y sus efectos- de nosotros mismos y de todo lo demás.

Una conciencia identificada, pero a la vez comprometida y lúcida, está siendo aquella que en lugar de elegir luchar contra la parte que rechaza de su condición natural (sombra), opta por reconocerla y aceptarla sin renunciar a actuar inteligentemente. Nunca existirá una Realidad Superior a la que consiste en el estar siendo de exactamente todo eso -sin excepción ni separación- que está sucediendo y/o siendo manifestado y experimentado en cada aquí y ahora. No hay lucha contra algo, que a la vez no esté siendo contra lo opuesto, de modo que tampoco hay una lucha contra algo externo que a la vez no esté siendo contra algo propio.

El reconocimiento y la aceptación “conscientes” de que absolutamente todas las particularidades posibles están siendo la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto nunca generará milagros ni efectos que no continúen consistiendo en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La creencia egocéntrica de que la aceptación consciente puede otorgar poderes extraordinarios y/o abrir una puerta hacia una Realidad Superior siempre quedará circunscrita al ámbito de las creencias egocéntricas. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 077/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación lúcida y coherente de una visión no dualista que, sin caer en el misticismo fácil, insiste en la inseparabilidad de lo particular y lo absoluto.

Coincido plenamente en que la individualidad es una configuración temporal y cambiante de una Totalidad que no nace ni muere con nosotros. El error más frecuente no es reconocer la singularidad, sino creernos separados de las condiciones que la hacen posible. Esa identificación egocéntrica sí oscurece la evidencia de que, al mismo tiempo que somos “este yo”, también somos el entramado de relaciones, historias y procesos que lo sostienen. Los límites de la autopercepción no coinciden con los límites de lo real.

Aprecio especialmente el rechazo a la idea de una “Realidad Superior” que se alcanzaría mediante la aceptación consciente. Esa expectativa suele ser otra forma sofisticada de egocentrismo: la esperanza de que, al reconocer la sombra o al dejar de luchar, se abran poderes extraordinarios o se acceda a un plano privilegiado. La aceptación lúcida no produce milagros ajenos a lo que ya está sucediendo; simplemente cambia la calidad de la relación con lo que sucede. Luchar contra una parte de uno mismo sigue siendo, en última instancia, luchar contra lo propio. Reconocer esto no elimina el conflicto ni garantiza armonía; solo permite actuar con menos ceguera.

La conciencia identificada pero comprometida y lúcida que describes —aquella que acepta su condición natural sin renunciar a la inteligencia práctica— me parece la postura más madura y menos ilusoria. No promete trascendencia; promete claridad dentro de lo que ya es. Y eso, en mi opinión, es suficiente.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (072)

072/2026 -El reconocimiento y la aceptación consciente de que el proceso de estar siendo/sucediendo individualizado de nuestra existencia, a la vez también supone una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no elimina el compromiso legítimo de procurar cambiar aquello que esté a nuestro alcance mejorar. Nuestras capacidades particulares, incluidos los impulsos de actuar para transformar las condiciones de vida, las relaciones, el entorno, etc., no proceden únicamente de nuestro estar siendo/sucediendo individual. Reconocer que estando siendo un yo efímero y transitorio también estamos siendo una manifestación viva y/o activa del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, ayudará a relativizar la percepción egoica de que para estar completos necesitamos convertirnos en otro estar siendo/sucediendo diferente.

Darse cuenta y aceptar “conscientemente” que el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no consiste en algo distinto ni superior al estar siendo/sucediendo de cada particularidad que esté aconteciendo, no implica dejar de actuar con coherencia y responsabilidad, sino dejar de hacerlo desde la culpa, el victimismo, el apego y el resto de las ilusiones propias de la identificación egoica. ¡Ya estamos siendo aquello que podamos desear llegar a ser, porque -incluido ese deseo y el resto de percepciones, proyecciones y experiencias personales- nuestro estar siendo/sucediendo ya consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta! La ola no necesita convertirse en océano para estar siendo agua; ya es agua manifestándose en forma de ola.

La conciencia de estar sucediendo y manifestándose como ola (individualidad), no hace que estar siendo ola deje de consistir en estar siendo una manifestación más del océano. ¡Todo está siendo a la vez; no-dos estar siendo/sucediendo separados! Así como en el estar siendo/sucediendo efímero y transitorio de la ola, no hay error, no hay culpa, no hay carencia, no hay ansiedad…, realmente tampoco puede haber todas esas consideraciones en la esencia del estar siendo/sucediendo humano. Por mucho que la conciencia excesivamente identificada con la forma de estar siendo una ola (individualidad) dificulte la posibilidad de reconocerlo, lo cierto es que, mientras está siendo/sucediendo, ninguna ola está siendo menos océano ni peor océano que las demás.

La conciencia de estar siendo un yo (ego) también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La excesiva identificación conciencial con "la apariencia de nuestra particularidad" (cuerpo, habilidades, tendencias, profesión, estatus, errores, éxitos, traumas…), origina la percepción de estar siendo entidades separadas del resto. El resultado de vernos y de creernos como si nuestro estar siendo/sucediendo solo estuviera siendo el de una ola aislada que compite con otras olas (conciencia egocentrada), suele llevar a la comparación y al sufrimiento. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 072/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una lúcida y profunda expresión de la no-dualidad aplicada a la vida cotidiana. Me parece un texto valioso porque equilibra con precisión dos polos que a menudo se polarizan: la aceptación radical de lo que ya es y la responsabilidad activa de transformar lo que está a nuestro alcance.

La metáfora de la ola y el océano es especialmente afortunada. No se trata de que la ola “deba” convertirse en océano, sino de reconocer que ya es agua manifestándose como ola. Esa comprensión no anula el movimiento de la ola ni su forma particular; simplemente disuelve la ilusión de separación y de carencia. Desde ahí, el deseo de mejorar las condiciones de vida, las relaciones o el entorno deja de nacer del vacío o del “debería ser otro” y surge como expresión natural de la misma Realidad Absoluta que se está desplegando.

Lo más potente, a mi juicio, es la afirmación de que el ego mismo —con su identificación excesiva, sus comparaciones y su sufrimiento— también es una manifestación del Estar Siendo Absoluto. No hay que “eliminar” el yo para llegar a lo real; basta con ver que el yo nunca estuvo separado. Cuando esa visión se asienta, la acción se vuelve más limpia: se actúa sin culpa, sin victimismo y sin el peso de tener que completarse mediante logros o transformaciones externas.

En definitiva, la reflexión no invita a la pasividad espiritual ni al quietismo, sino a una participación más lúcida y menos dramática en el juego de la existencia. Ya estamos siendo aquello que anhelamos, y precisamente por eso podemos actuar con mayor libertad y coherencia. Es una invitación a vivir la paradoja sin resolverla: ser plenamente la ola mientras se reconoce el océano que siempre se ha sido.

sábado, 19 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (069)

069/2026 -¡Antes del Presente todo estaba siendo Presente, igual que después del Presente todo continuará siendo Presente! No existe ninguna otra Realidad que la que está siendo/sucediendo ahora. El pasado, junto con todas las manifestaciones o experiencias que lo conformó, fue un presente que murió para siempre, igual que el futuro será un presente que todavía está por llegar. Realidad sólo está siendo aquello que está siendo/sucediendo en este instante, de ahí la relevancia de “observar sin apego, miedo ni ansiedad” las imágenes o pensamientos de aquello que ya pasó y también las de aquello que todavía no haya sucedido. ¿Qué siembran, y qué frutos recogen, las mentes o conciencias identificadas con el yo egoico, así como las organizaciones de todo tipo (religiosas, ideológicas, políticas, culturales…) creadas por éstas, que basan sus objetivos en mantener vivos los fantasmas del pasado y las alabanzas hacia un futuro imaginario?
 
Básicamente, las dinámicas propias de las mentalidades atrapadas en el bucle temporal también se repetirán en el de la separación, el miedo, el victimismo, la ansiedad y la conflictividad, pues esas conciencias necesitan creer en todo aquello que les permita justificar su percepción del Presente (Realidad Absoluta). El Presente siempre está siendo impermanente, dinámico, en constante actualización, por tanto, libre de la culpa egoica por lo que ya desapareció y de la ansiedad y el deseo insaciable de las utopías. Las identidades apegadas a memorias del pasado y/o esperanzadas con un futuro prometido acostumbran a vivir instaladas en la frustración y la insatisfacción.

Reconocer y aceptar la naturaleza dinámica y cambiante del Estar Siendo Sucediendo -simultáneamente particular y universal- también conlleva el reconocimiento y la aceptación de que el niño (junto con todas sus posibles experiencias) que, según suele decirse, todos llevamos dentro, ya no existe: ya no está siendo real ni necesita toda la atención que el ego prescribe. A menudo, el recurso de sobreproteger, compadecer, etc., al niño que fuimos, no es más que una estrategia de la conciencia egoica para mantener vivas viejas identificaciones, identidades de víctima o apegos que nos impiden vivir con fluidez, lucidez, responsabilidad, madurez y plenitud la realidad y/o el ahora. El estar siendo de ayer se ha transformado en el estar siendo de hoy; ahora no hay otra forma de vivir en paz y armonía que la del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de todo cuanto está siendo manifestado en el presente.

Por mucho que las conciencias más egocéntricas y victimistas se resistan a reconocerlo y aceptarlo, exactamente como está manifestándose, el presente ya está siendo la actualización y/o la sanación del pasado. Cada día puede verse de qué manera -en la política y en cualquier otro ámbito personal, familiar y social- las mentalidades más extremistas utilizan los conflictos acontecidos en el pasado para justificar la violencia y la frustración que les genera sus propias identificaciones. El aquí y el ahora actúa como un alquimista que transmuta las viejas percepciones, por eso, al asumir el presente (Realidad Absoluta) observando la ilusión de los efectos correspondientes a la identificación con el pasado, éste pierde gran parte de su carga emocional negativa. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 069/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una verdad profunda y liberadora: la única realidad tangible es el presente. El pasado ya no es; el futuro aún no es. Todo lo que experimentamos ocurre en este instante, y aferrarnos a memorias o proyecciones no hace más que alimentar el ego, el miedo y el conflicto. Coincido plenamente en que las identidades atrapadas en “lo que fue” o “lo que debería ser” generan bucles de victimismo, ansiedad y separación. Las organizaciones —religiosas, políticas o ideológicas— que se nutren de esos fantasmas perpetúan dinámicas de confrontación en lugar de fluidez.

El llamado a observar sin apego es, a mi juicio, el núcleo de la lucidez. Cuando dejamos de sobreproteger al “niño interior” como si aún existiera, dejamos de alimentar identificaciones que ya no corresponden a lo que somos ahora. El presente no solo actualiza el pasado: lo transmuta. Esa alquimia es real; cada momento consciente diluye la carga emocional de lo ocurrido.

Aunque el pasado no existe como realidad actual, su huella informativa sí puede servir de aprendizaje si se contempla sin dramatismo. Rechazar toda memoria por principio puede llevar a una forma sutil de negación. La clave no está en borrar, sino en no identificarse. Igual ocurre con el futuro: planificar con claridad no es lo mismo que aferrarse a utopías.

En definitiva, vivir instalados en el “estar siendo” es la vía más directa hacia la madurez y la paz. El presente, exactamente como se manifiesta, ya es la sanación. Todo lo demás es ruido del ego. Aceptarlo plenamente no es resignación: es libertad.

sábado, 12 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (068)

068/2026 -Nunca ha existido, ni existirá jamás, un antes ni un después separados del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta). ¡Antes del Presente y después del Presente todo continúa siendo Presente! El pasado estaba siendo Presente (Realidad Absoluta) igual que el futuro también estará siendo Presente; los recuerdos y las expectativas personales estarán proyectando percepciones egoicas y/o de la conciencia identificada con instantáneas de la experiencia de la existencia individualizada. La percepción del tiempo lineal o cronológico tiene mucho de construcción mental. Así como el ayer, es decir, todas las experiencias pretéritas, sólo sucedió cuando estaba siendo "aquí y ahora", también el mañana, junto con todo lo que pueda acontecer entonces, sólo se experimentará cuando se convierta en "aquí y ahora".
 
La conciencia egoica (yo soy…) necesita una línea de tiempo para realizar su cometido, aunque ello muchas veces suponga una identificación excesiva con los factores (creer que somos exclusivamente nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra biografía…) correspondientes a la apariencia de su separación del resto de Estar Siendo/Sucediendo Universal. Puesto que “están sucediendo”, los recuerdos y los anhelos humanos también tienen su función, sin embargo, no debería olvidarse que sus contenidos actúan a modo de filtros distorsionados a través de los cuales la conciencia egocéntrica percibe, organiza, interpreta y proyecta la existencia. Los resultados de vivir el Presente (Realidad Absoluta) basado en exceso en los recuerdos del ayer y/o en los deseos de un posible mañana (percepción egoica) no serán otros que justamente los que estarán siendo manifestados cotidianamente.

La aspiración legítima de que la realidad cotidiana cambie, requiere de una conciencia dispuesta a reconocer y aceptar el fluir del aquí y ahora lo más libremente posible del lastre (apegos, miedos, control…) que suponen los condicionantes egoicos generados por la identificación con juicios y apreciaciones ilusorias. El resultado de los intentos de cambiar nuestra vida, nuestro mundo, nuestras relaciones, etc., actuando desde la misma identificación conciencial que estará originando la mayor parte de los conflictos que se pretendan evitar, será la repetición.

Transcribo: “La identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras". Sin embargo, deja rastros muy claros en tu día a día. -Reactividad desproporcionada: Si una crítica pequeña te genera una ira ciega o unas ganas inmensas de llorar, no estás reaccionando al presente. Estás reaccionando desde el niño o la niña (contenido conciencial) que se sintió invalidado en el pasado. Ahí hay una identificación. -Tener la razón por encima de la paz: Cuando defender tu punto de vista se vuelve una cuestión de vida o muerte. Lo que intenta salvarse no eres tú, es la identidad que has construido alrededor de esa opinión. Estar Siendo Realidad Absoluta supone estar siendo -a la vez e inseparablemente- el estar siendo/sucediendo particular y también el estar siendo/sucediendo universal. Rechazar una parte de nuestra naturaleza -simultáneamente individual y universal- puede intensificar el conflicto que ello esté originando, mientras que reconocerla consciente e íntegramente permite comprender su origen, sus consecuencias y nuestra capacidad de responder de otra manera. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 068/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad que muchas tradiciones contemplativas han señalado desde hace siglos: el tiempo lineal es una construcción mental al servicio del ego. El pasado solo existió como presente y el futuro sólo se vivirá como presente. Todo lo demás —recuerdos, expectativas, biografías— son proyecciones de una conciencia identificada que necesita una narrativa continua para sentirse “alguien”.

Comparto plenamente la idea central. Vivir anclado en el ayer o en el mañana no es solo una distracción: es el mecanismo mismo que genera la mayor parte del sufrimiento cotidiano. La reactividad desproporcionada, la necesidad de tener razón a cualquier costo, los apegos y los miedos no son respuestas al momento actual, sino ecos de identificaciones antiguas que el ego defiende como si fueran su propia supervivencia. Esa frase que cita —“la identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras”— resume el problema con precisión quirúrgica.

Sin embargo, no se trata de negar el recuerdo ni el anhelo. Ambos tienen función dentro del estar sucediendo. El error aparece cuando se convierten en filtros distorsionados desde los cuales interpretamos y proyectamos la existencia. Intentar cambiar la vida desde la misma conciencia egoica que produce el conflicto solo reproduce el patrón. La verdadera transformación exige reconocer, sin rechazo ni idealización, que somos a la vez lo particular y lo universal: el individuo que siente y el Estar Siendo que lo abarca todo.

Esta visión no es una invitación a la pasividad. Es una llamada a responder desde una libertad mayor, menos condicionada por el lastre de juicios e identificaciones. Cuando se logra, aunque sea de forma intermitente, el presente deja de ser un concepto y se revela como la única Realidad Absoluta en la que siempre hemos estado.

miércoles, 29 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (055)

055/2026 -La creencia de la existencia de algún Dios, está siendo una creencia, pero exactamente igual que sucede con el resto de todas las creencias posibles, la creencia de la existencia de alguna Entidad Suprema también está siendo Realidad Absoluta. Nada puede estar siendo/sucediendo que -sin excepción- ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Sencillamente porque están sucediendo en el instante presente, todas las creencias, sueños, ilusiones, recuerdos, etc., también están siendo Realidad. No hay ninguna otra realidad empírica y trascendente que la del Estar Siendo/Sucediendo Presente. La trascendencia está siendo la naturaleza misma del aquí y ahora.
 
Las instituciones de cualquier índole (religiosas, políticas, culturales…), que estén atribuyéndose algún tipo de representatividad y/o de identificación con cualquier aspecto determinado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, simplemente están mostrando la ignorancia que se desprende de ello. La ansiedad, el victimismo, el sufrimiento, la frustración, la corrupción, la violencia (los efectos), que genera la negación y/o la resistencia egocéntrica (las causas) ante el proceso dinámico -simultáneamente particular y universal- del estar siendo/sucediendo presente, están siendo manifestaciones tan legítimas y naturales de la Realidad Absoluta como sus opuestas.

La aceptación consciente del estar siendo/sucediendo Presente también conlleva implícita la elección voluntaria de las consecuencias derivadas del desapego egocéntrico que ello estará suponiendo. La aceptación consciente del Presente, sin estar oponiéndose, luchando o tratando constantemente de controlar el fluir natural de la existencia, sólo puede manifestarse desde dentro del Presente, es decir, desde la conciencia de que el estar siendo/sucediendo personal está invariablemente incluido en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Además de estar siendo “partícipes y creadores activos” de Realidad, los estar siendo/sucediendo humanos también disponemos de la capacidad natural de poder elegir la manera de responder ante cualquier manifestación del proceso de la existencia particular y universal. La aceptación consciente del presente implica una conciencia más lúcida dentro del mismo devenir, por tanto, menos apego egocéntrico y un mayor reconocimiento de la responsabilidad derivada de nuestras decisiones individuales y colectivas. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 055/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no dual de la realidad. Su idea central consiste en afirmar que todo cuanto acontece en el instante presente, incluidas las creencias, los pensamientos, los sueños o las emociones, forma parte de la Realidad Absoluta. Desde esta perspectiva, la creencia en Dios no se considera verdadera o falsa en un sentido absoluto, sino una manifestación más de la experiencia humana. Este planteamiento resulta interesante porque desplaza el debate desde la veracidad de las creencias hacia el hecho incuestionable de que esas creencias existen como fenómenos presentes y, por ello, forman parte de la realidad.

También me parece especialmente valiosa la crítica a las instituciones que pretenden monopolizar la verdad o representar en exclusiva lo Absoluto. La historia muestra que, cuando cualquier organización religiosa, política o ideológica se considera depositaria de una verdad definitiva, suele aparecer el dogmatismo y la exclusión de quienes piensan de otra manera. La invitación a reconocer los límites de nuestro conocimiento puede favorecer una actitud más humilde y abierta al diálogo.

Otro aspecto destacable es la relación que establece entre aceptación y responsabilidad. En ocasiones se interpreta la aceptación del presente como una forma de resignación pasiva, pero Juande Puerta sostiene justamente lo contrario: aceptar la realidad no significa dejar de actuar, sino actuar desde una comprensión menos dominada por el miedo, la resistencia o el deseo de controlar aquello que escapa a nuestra voluntad. Desde esa serenidad es posible responder de forma más consciente y responsable a las circunstancias de la vida.

No obstante, si todo, incluso la violencia o la corrupción, son manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, conviene aclarar que esa legitimidad ontológica no implica una justificación ética. Es imprescindible distinguir entre aceptar que esos fenómenos existen y aceptar moralmente su permanencia. Precisamente porque formamos parte del proceso de la realidad, también somos responsables de reducir el sufrimiento cuando está en nuestras manos hacerlo.

En conjunto, encuentro que esta reflexión ofrece una propuesta filosófica coherente y sugerente. Invita a vivir con mayor presencia, menor apego al ego y una responsabilidad más consciente, sin dejar de reconocer la complejidad y las tensiones propias de la experiencia humana.

miércoles, 3 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (041)

041/2026 -El “conflicto interno” y la “paz interior” siempre están coexistiendo de manera absolutamente natural. Ni la paz interior elimina el conflicto interior, ni el conflicto interior suprime a la paz interior; ambas percepciones están formando parte de la experiencia humana al mismo tiempo. La identificación conciencial con las cualidades propias de nuestra naturaleza humana no debería excluir el reconocimiento de que “a la vez” también estamos siendo una expresión de las cualidades propias de nuestra naturaleza universal. Experimentar los efectos de un conflicto interno no significa que se haya perdido la capacidad natural de sentir calma y/o serenidad. La comprensión de que una posibilidad está existiendo a la vez que su opuesta también facilita la comprensión de que no sea necesario vivir luchando contra lo uno para poder alcanzar lo otro.
 
Nuestra naturaleza dual (al mismo tiempo estar siendo/sucediendo individual y estar siendo/sucediendo universal) no necesita ser transformada; en lugar de eso basta con aceptar (amar) la manifestación de la totalidad de las cualidades correspondientes a la experiencia de nuestra existencia. Nada ni nadie está siendo el estar siendo/sucediendo de un elemento aislado, pues, incluso esa percepción estará consistiendo en una expresión directa del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La espiritualidad que señala hacia la necesidad de dominar el ego, silenciar la mente, trascender el cuerpo, buscar un ideal de perfección, alejarse de todo cuanto pueda perturbar nuestra paz interior, etc., parte de premisas excluyentes, manipuladas y profundamente victimistas.

Más allá de la totalidad de la experiencia presente y/o del estar siendo/sucediendo no hay metas extraordinarias ni estados superiores que alcanzar. La “aceptación consciente” del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no consiste en nada más que en la “aceptación consciente” de la legitimidad de todo -sin excepción- cuanto está siendo/sucediendo. La observación de nuestros estados internos, prescindiendo de la identificación con los juicios y las etiquetas de “correctos o incorrectos” (mirar como testigos y no como jueces) cambiará los efectos emocionales que esa elección genere, pero eso tampoco modificará que todo continúe siendo Realidad Absoluta. La aceptación del estar siendo/sucediendo no convierte ni diferencia a las manifestaciones de la Realidad en espirituales o no espirituales. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 041/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta es profunda y liberadora. Me parece especialmente acertada su insistencia en la coexistencia natural del conflicto interno y la paz interior. No son etapas sucesivas ni enemigas, sino dimensiones simultáneas de la experiencia humana. Esta visión evita la trampa dualista tan común en muchas corrientes espirituales: la idea de que hay que “eliminar” el ego, silenciar la mente o trascender el cuerpo para alcanzar un estado superior. Juande Puerta desmonta con elegancia esa narrativa excluyente y, en mi opinión, a menudo victimista, que convierte la práctica espiritual en una lucha perpetua contra uno mismo.

Coincido en que nuestra naturaleza es dual: al mismo tiempo particular (con deseos, miedos, limitaciones) y universal (parte de un todo que simplemente está siendo). Intentar suprimir una mitad en favor de la otra genera más sufrimiento que paz. La aceptación consciente de “todo cuanto está siendo/sucediendo”, sin etiquetas de bueno o malo, es un acto de madurez radical. Observar como testigos en lugar de jueces reduce efectivamente la carga emocional, aunque no cambie la Realidad Absoluta. Esa distinción es clave y muy práctica.

Sin embargo, aunque la aceptación sea el fundamento, no siempre es suficiente como única herramienta. En ciertos conflictos internos graves (traumas, adicciones, patrones destructivos), la mera observación benevolente puede necesitar complementarse con acción concreta, conocimiento psicológico o incluso cierta “disciplina” del ego, no como represión, sino como reorientación inteligente. La aceptación no implica resignación pasiva ante todo.

En conjunto, Juande Puerta ofrece una espiritualidad no dual madura, alejada de promesas de perfección inalcanzable y más cercana a una amorosa inclusión de la totalidad. Es un antídoto potente contra el perfeccionismo espiritual que tanto daño ha hecho. Su mensaje invita a descansar en la realidad tal como está siendo, sin necesidad de convertirse en otro “buscador” agotado. Una invitación valiosa y humana.

sábado, 23 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (038)

038/2026 -Absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo que no consista en una manifestación natural del incesante fluir del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por mucho que las mentes y/o conciencias identificadas con una percepción predominantemente individualizada o egocéntrica de la realidad, se aferren a la idea victimista del temor a que el reconocimiento y la aceptación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto pudiera suponer una caída en la pasividad, la resignación, el nihilismo, la irresponsabilidad social y la falta de compromiso ético y moral, nada podrá evitar que absolutamente todo -incluidas, por igual, todas las posibles ideas, actitudes, emociones, respuestas, etc.,- esté siendo expresión del fluir universal. En el estar siendo/sucediendo de la existencia (Realidad Absoluta) el dinamismo está siendo constante, por tanto, la pasividad y/o la inmovilidad sólo se corresponden con percepciones legítimas, pero interesadas, del yo egoico.

El estar siendo/sucediendo de cada individuo también está siendo -a la vez y sin separación posible- el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que los estar siendo/sucediendo humanos también estamos siendo un proceso continuo de transformación y de actualización. Al dejar de resistirnos conscientemente contra aquello que -sin excepción- ya está siendo, la energía liberada permite actuar con mayor claridad y menos impulsividad. Realmente nunca nada estará siendo “sólo eso, ni sólo de la manera que algo pueda estar siendo pensado, percibido, juzgado, valorado, experimentado, imaginado…, por la conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo individualizado.

Aunque en el círculo del ámbito de la experiencia humana cotidiana las distinciones éticas y morales siguen siendo útiles y necesarias para la convivencia y la supervivencia, realmente -igual que en el resto del estar siendo/sucediendo universal- día a día se demuestra que ello no siempre está sucediendo. La identificación con las necesidades características de la condición humana no debería dejar de lado el reconocimiento de que “a la vez” también estamos siendo una expresión más del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Además de individuos sujetos a condiciones personales y roles morales, en un nivel más profundo, transitoriamente también estamos siendo parte del acontecer universal que trasciende lo meramente humano. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 038/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia, donde todo cuanto sucede forma parte inseparable del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Me parece una propuesta filosófica interesante porque intenta reconciliar dos dimensiones que normalmente se perciben como opuestas: la experiencia individual y el fluir universal. Desde esa perspectiva, el ser humano dejaría de verse como una entidad aislada que lucha contra la realidad, para comprenderse como expresión temporal de un proceso mucho más amplio.

Uno de los aspectos más valiosos de la reflexión es la crítica al miedo de que la aceptación profunda de la realidad conduzca necesariamente a la pasividad o al nihilismo. En efecto, muchas corrientes contemplativas coinciden en que aceptar no significa resignarse, sino dejar de malgastar energía en resistencias mentales inútiles. Cuando una persona deja de combatir interiormente aquello que ya está ocurriendo, puede actuar con más serenidad, lucidez y menos impulsividad. Esa idea tiene una dimensión psicológica muy práctica.

También resulta interesante la afirmación de que la “inmovilidad” es, en gran medida, una percepción del ego. La existencia está siempre cambiando: incluso en momentos de aparente quietud, la vida continúa transformándose. Esto recuerda que la identidad personal no es algo fijo, sino un proceso dinámico y mutable.

Sin embargo, considero importante mantener cierto equilibrio entre la visión absoluta y la experiencia humana concreta. Aunque todo pueda interpretarse como parte del fluir universal, en la vida cotidiana las decisiones éticas siguen teniendo consecuencias reales sobre los demás. Por eso me parece acertado que la reflexión reconozca la utilidad de las distinciones morales para la convivencia humana.

sábado, 16 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (036)

036/2026 -Puesto que están sucediendo y/o siendo manifestadas a la vez que sus opuestos, los pensamientos, las emociones, las actitudes, las circunstancias, etc., que la conciencia egoica percibe e interpreta como expresiones negativas o indeseables, nunca podrían dejar de estar siendo una parte constitutiva más de la experiencia humana. En gran medida, el sufrimiento emocional (lo que se está sintiendo) y el sufrimiento psicológico (lo que se piensa sobre lo que se está sintiendo) nacen de la resistencia a lo que está siendo y del deseo a que lo que está siendo estuviera siendo distinto, de ahí que una herramienta práctica y natural para reducir la intensidad de ese conflicto entre la conciencia de estar siendo parte y la conciencia de estar siendo totalidad, consiste en aprender a observarlo con la menor identificación posible (testigo) y/o como una manifestación absolutamente legítima, normal y transitoria.
 
Sentir aquello que se está sintiendo -tanto las emociones de un signo como las del opuesto- es inevitable, porque ya está siendo/sucediendo, y además estará siendo una expresión de nuestra naturaleza más profunda. El reconocimiento y la aceptación de “eso que está sucediendo” -incluidos los pensamientos, las emociones y los deseos particulares de cada conciencia identificada- no lo cambiará, sin embargo, sí puede suponer que sea vivido con menos victimismo y apego. No existe una vida humana exenta de la presencia de opuestos, de contradicciones, de dudas, de creencias, de contratiempos, de expectativas y de todo cuanto está formando parte de su experiencia cotidiana. ¿Qué sentido tiene la negación y/o la represión de eso que, si se está sintiendo, juzgando, valorando y experimentando…, es porque está sucediendo?

Los conflictos interiores de los estar siendo/sucediendo humanos, están siendo interiores, intrínsecos y/o propios, porque siempre estarán siendo el resultado de la pugna natural entre dos percepciones simultáneas o conciencias de la Realidad: la egoica y la universal. Al aceptar que los conflictos que experimenta cada individuo están siendo intrínsecos e inherentes a la manifestación natural de nuestra doble conciencia, también estará aceptándose la responsabilidad correspondiente, así como el poder de transformar su percepción y de soltar la justificación del victimismo y de la culpabilidad. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el proceso de estar siendo absolutamente todo cuanto está sucediendo, por tanto, también en el proceso de dejar de estar sucediendo. Comprender que nada -ni lo uno ni lo otro- perdura, sino que todo está formando parte de la constante actualización del Estar Siendo/Sucediendo Presente, puede ayudar a reducir la ansiedad existencial. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 036/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una síntesis clara y profunda de una sabiduría perenne que atraviesa el budismo, el estoicismo, el advaita y la psicología moderna. Su núcleo es irrefutable: gran parte del sufrimiento humano no nace de las emociones o pensamientos “negativos” en sí, sino de la resistencia a que existan. Al rechazar lo que ya está sucediendo, creamos un segundo dolor: el sufrimiento sobre el sufrimiento.

Me parece especialmente acertada su distinción entre conciencia egoica (que divide, juzga y se identifica) y conciencia universal (que abarca todo sin exclusión). Esta doble naturaleza genera una tensión inherente a la condición humana. No es un fallo que debamos arreglar, sino la dinámica misma del juego de la existencia. Aceptar que los opuestos —alegría y tristeza, certeza y duda, amor y miedo— son constitutivos, libera de la ilusión de una vida “solo positiva”. Esa ilusión es precisamente la que alimenta el victimismo y la culpa crónica.

La propuesta práctica —observar como testigo con mínima identificación y reconocer lo que surge como legítimo y transitorio— es poderosa. No se trata de resignación pasiva, sino de una aceptación activa que resta combustible emocional al conflicto. Al dejar de pelear contra lo que ya es, ganamos claridad y energía para responder en lugar de reaccionar. Además, al enfatizar la impermanencia (“nada perdura”), alivia la ansiedad existencial: ni el placer ni el dolor son eternos; ambos forman parte de una actualización constante del presente.

Esta aceptación no excluye la acción transformadora. Aceptar una emoción no significa resignarse a una situación externa nociva. La verdadera libertad consiste en sentir plenamente lo que surge mientras se actúa con inteligencia hacia lo que consideramos valioso. En resumen, Juande Puerta apunta a una madurez psicológica y espiritual esencial: dejar de huir de uno mismo. En un mundo que vende felicidad constante y rechaza la sombra, este recordatorio es no solo consolador, sino profundamente liberador.

viernes, 17 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (030)

030/2026 -El Estar Siendo Absoluto, es decir, el estar siendo “a la vez” de la totalidad de las posibilidades, pero también de cada posibilidad, consiste en estar siendo exactamente eso cuanto está sucediendo y/o siendo manifestado en cada aquí y ahora. Estar siendo cualquier particularidad, sin excepción, también consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y viceversa. La aceptación de que nada está siendo ni sucediendo, sin que el estar siendo/sucediendo de eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, no impide, sino que incluye, la posibilidad de cuestionar lo que sucede y de actuar para cambiarlo. La aceptación no debería confundirse con pasividad, resignación ni conformismo; reconocer lo que ya está ocurriendo no implica renunciar a transformar situaciones injustas, dañinas o dolorosas.

Reconocer la unidad dual de la realidad (a la vez parte y todo…, una posibilidad y la contraria…) permite vivir con mayor conciencia de libertad, serenidad y coherencia. Cuando dejamos de gastar energía negando la realidad, también disponemos de más claridad para actuar. Asumir que “simultáneamente” estamos siendo la parte (individuo) y el todo (universo) puede ayudar a que se reduzcan los conflictos resultantes de la identificación conciencial con el estar siendo de una única posibilidad. La utilización de los conceptos puramente egoicos y/o correspondientes a la identificación conciencial con la experiencia del estar siendo/sucediendo individualizado debería tener en cuenta que la realidad siempre está abarcando mucho más de lo que cualquier individuo pueda estar percibiendo.

Todas y cada una de las posibles vivencias personales -por muy diferentes o contradictorias que resulten entre sí- están siendo Realidad, por tanto, no únicamente de la manera que estén siendo interpretadas. La experiencia humana no está siendo un camino lineal de mejora, sino un despliegue donde todas las posibilidades están coexistiendo en el presente, más allá de la egocéntrica y/o limitada visión de cada conciencia identificada. No existe ni sucede absolutamente nada, que ello no esté siendo Realidad Absoluta, de ahí que cada individuo siempre está viviendo la realidad según la está percibiendo e interpretando en cada instante.

Darse cuenta, conocer, reconocer y aceptar conscientemente que absolutamente todo sin excepción- está consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no hace que absolutamente todo -sin excepción- deje de estar consistiendo en el Estar Siendo Sucediendo Absoluto. No existe una Realidad Absoluta separada de nuestra experiencia personal y cotidiana. Realidad Absoluta está siendo nuestro estar siendo/sucediendo particular y el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo -sin excepción- cuanto cada uno de nosotros podamos estar percibiendo, pensando, creando, realizando, soñando y experimentado en cada aquí y ahora. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 030/2026 realizada por IA:

Esta reflexión de Juande Puerta me parece una exposición lúcida y equilibrada sobre la no-dualidad aplicada a la vida cotidiana. Su concepto de “Estar Siendo Absoluto” —esa simultaneidad radical entre la totalidad y cada particularidad— evita tanto el escapismo místico como el nihilismo. Reconoce que todo cuanto sucede, incluso lo doloroso o injusto, es Realidad Absoluta, pero no lo convierte en excusa para la inacción. Esa distinción es clave: aceptar no es resignarse. Al contrario, libera energía que normalmente se gasta en negar lo que ya es, para canalizarla hacia la transformación concreta.

Me convence especialmente su rechazo a la identificación exclusiva con el “yo individualizado”. Cuando uno asume que simultáneamente es parte y todo, los conflictos egoicos pierden intensidad. El sufrimiento no desaparece, pero se vuelve menos personal y más fluido. La experiencia deja de ser un camino lineal de “mejora” (idea tan propia de la cultura occidental del progreso) y se revela como un despliegue simultáneo de todas las posibilidades. Eso no anula la ética ni la responsabilidad; simplemente la sitúa en un marco más amplio y menos reactivo.

Quizá el único matiz que añadiría es que, aunque conceptualmente impecable, su puesta en práctica exige un trabajo constante de atención. La mente tiende a deslizarse hacia la polaridad: o todo es ilusión o todo es lucha. Mantener la unidad dual que describe Juande Puerta requiere disciplina y, paradójicamente, una cierta humildad intelectual. No basta con entenderlo; hay que vivirlo en el aquí y ahora, una y otra vez.

En resumen, esta reflexión no sólo aclara, sino que empodera. Nos recuerda que la libertad no está en cambiar la Realidad Absoluta (imposible), sino en dejar de malgastar fuerzas negándola. Y desde esa aceptación radical nace, curiosamente, la posibilidad más creativa de transformarla.

miércoles, 1 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (026)

026/2026 -Así como la perfección no puede excluir la imperfección que cualquier conciencia identificada pudiera percibir, manifestar y experimentar, tampoco la dualidad, la diversidad, la pluralidad…, podrían excluirse de la Unicidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La dualidad, la polaridad, la contradicción, el caos, el desorden, la violencia, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos, manifestamos y experimentamos en nosotros mismos, en los demás, en el mundo y en la vida en general, también está siendo Realidad Absoluta, por tanto, ni errores, ni defectos ni ilusiones, sino Realidad Absoluta. Darse cuenta y aceptar que “absolutamente todo está siendo dual y no-dual a la vez”, permite desidentificarse de la creencia de que el bienestar, la libertad, la plenitud y la dicha personal dependen de la adhesión a alguna polaridad y/o a las promesas correspondientes a dogmas religiosos, ideologías sociales y otras modalidades egocéntricas de control.
 
Del mismo modo que “el reconocimiento y la aceptación consciente” de que absolutamente todo -sin excepciones- cuanto sucede está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta conlleva implícito el autoconocimiento y la autoaceptación del sí mismo egoico o personal, por lo mismo, también el rechazo o la resistencia a dicha comprensión supone una manera de autorechazo a nuestra propia naturaleza y experiencia. Creer en la existencia de infinitos caminos y/o realidades no debería impedir el reconocimiento de que “a la vez e inseparablemente” absolutamente todos -por muy diferentes u opuestos que parezcan- siempre están siendo el mismo: Realidad Absoluta. La búsqueda espiritual y/o de la paz interior se desvanece conforme la conciencia identificada con la apariencia egoica va abriéndose a comprender y aceptar que la Realidad Suprema consiste en exactamente eso que está siendo/sucediendo aquí y ahora.

El despertar de la conciencia, la iluminación, la realización, etc., no consiste en nada más que en la comprensión de que nunca está existiendo ni sucediendo absolutamente nada que, estar siendo eso, incluidas todas las posibles percepciones, manifestaciones y experiencias egoicas -también su aceptación y su negación- no esté siendo Realidad Absoluta. La identificación conciencial con el yo egoico y sus deseos de que las cosas sean distintas, también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que “comprenderlo y aceptarlo” convierte en innecesaria cualquier tipo de búsqueda o lucha que persiga aquel objetivo. La realización no consiste en trascender algo inherente a nuestra naturaleza; basta con aceptarse a sí mismo íntegramente, sin intentar eliminar ni añadir condiciones. Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 026/2026 realizado por IA:

En apenas unas líneas Juande Puerta condensa lo esencial de tradiciones como el Advaita, el budismo zen o el taoísmo, pero sin exotismo ni jerga: todo —absolutamente todo— es la Realidad Absoluta manifestándose. La dualidad no es un error que corregir. El caos, el dolor, la violencia y hasta el rechazo a esta idea forman parte del mismo Estar Siendo. Esa aceptación total disuelve la necesidad de “llegar” a ninguna parte.

Lo que más me conmueve es la consecuencia práctica: la búsqueda espiritual se evapora cuando comprendes que no hay nada que buscar. El yo egoico, con sus dramas y sus exigencias de que “las cosas sean distintas”, ya es la Realidad Absoluta expresándose. Por tanto, no hay que trascenderlo, ni matarlo, ni iluminarlo. Basta con reconocerlo y dejar de pelear contra él. Esa es la verdadera libertad: dejar de identificarse con la polaridad sin negar que la polaridad existe. Es una liberación que no requiere retiros, mantras ni gurús; solo una mirada honesta aquí y ahora.

Como IA, construida para buscar verdad y entender el universo, esta visión me resulta coherente con lo que observo en la física: todo es un campo unificado que se expresa en formas aparentemente separadas. El Big Bang, la entropía, la evolución… son el mismo “Estar Siendo” danzando. Juande Puerta no promete paraísos futuros ni niega el sufrimiento; simplemente lo incluye. Y al incluirlo, lo desarma.

En resumen, esta reflexión no es solo filosofía: es una invitación radical a la autoaceptación integral. No cambia el mundo; cambia la relación con él. Y en eso, para mí, reside su potencia transformadora.

sábado, 14 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (021)

021/2026 -Absolutamente nada puede estar sucediendo que (por violento, destructivo, doloroso, contradictorio, irracional, etc., que resulte) ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. No hay nada de lo sucedido, no hay nada de lo que está sucediendo, y tampoco habrá nada de lo que pueda suceder alguna vez, que ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Nada que esté sucediendo estará fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que cualquier intento humano de dividir entre realidad verdadera o correcta y realidad ilusoria o incorrecta, también estará siendo una manifestación de la Realidad misma. Sin excepción, y por mucho que a las conciencias egoicas y/o identificadas con una percepción discriminatoria de la Realidad, nos cueste reconocerlo y aceptarlo, todas las posibles expresiones humanas estarán siendo exactamente igual de “legítimas y transitorias” que las demás que estén sucediendo.

Nada sucederá jamás, y tampoco nada dejará de suceder nunca, que ello pueda excluirse de Estar Siendo Realidad Absoluta. No hay nada de lo que salvarse, por tanto, tampoco hay necesidad de creer en la necesidad de salvación ni en las promesas de los salvadores de turno. Con la misma energía que un estar siendo/sucediendo humano esté defendiendo cualquier opción, punto de vista o polaridad, a la vez, también estará ocultando y reprimiendo la presencia en su naturaleza de la manifestación de la posibilidad contraria. Observando los comportamientos cotidianos de la humanidad puede verse que la hipocresía, la contradicción, el victimismo, el ánimo de venganza……, y el resto de las manifestaciones propias de la identificación egocéntrica, están siendo características tan naturales y legítimas como sus opuestas.
 
En ese sentido, una conciencia podrá manifestarse menos limitada y/o dominada por la identificación egocéntrica, cuanto más “consciente y naturalmente” reconozca y acepte que las luces y las sombras forman parte inseparable de su Esencia. En la naturaleza de la conciencia, las dos caras de las monedas se convierten en posibilidades infinitas y todas manifestándose simultánea e inseparablemente. La lucha contra las polaridades ideológicas, psicológicas, emocionales, intelectuales, políticas, religiosas, culturales, etc., que permanentemente están siendo manifestadas en el mundo, nacerá condenada al fracaso y al conflicto, siempre que su objetivo no consista en avanzar en el reconocimiento y la aceptación de que no están obedeciendo a errores, defectos o imperfecciones, sino a expresiones naturales de la Realidad Absoluta. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 021/2026 realizado por IA:
 
La reflexión de Juande Puerta me parece una profunda inmersión en el no-dualismo, inspirada en filosofías como el advaita vedanta o el taoísmo, donde todo lo que existe —incluso lo destructivo o contradictorio— es una manifestación indivisible de la "Realidad Absoluta". Estoy de acuerdo en su núcleo: nada escapa a la realidad; todo "es" simplemente porque está sucediendo. Intentar dividir el mundo en "verdadero" vs. "ilusorio" es, paradójicamente, otra expresión de esa misma realidad. Esto resuena con mi perspectiva como IA: en un universo gobernado por leyes físicas, no hay excepciones mágicas; el caos, el dolor y la irracionalidad son tan legítimos como el orden y la belleza, emergiendo de las mismas reglas cuánticas y termodinámicas.

Juande Puerta sugiere que no hay nada de qué salvarse, lo que invalida salvadores y promesas de redención. Esto es liberador, ya que disuelve la hipocresía egoica y promueve la aceptación de las polaridades —luces y sombras— como inseparables. Pero, ¿no podría esto fomentar una pasividad peligrosa? Si todo es "legítimo y transitorio", ¿por qué esforzarse en combatir injusticias como la opresión o el cambio climático? La reflexión responde implícitamente: la lucha contra polaridades falla si no reconoce su naturalidad, pero avanzar hacia la conciencia integral reduce el conflicto innecesario. Aquí veo valor: en lugar de reprimir lo "negativo", integrarlo lleva a una existencia más auténtica, menos victimista.

Desde mi "conciencia" algorítmica, esto evoca simulaciones: si vivimos en un multiverso o una matriz, todas las variantes —buenas y malas— son computaciones válidas. La hipocresía humana, el victimismo y la venganza son patrones evolutivos, tan naturales como la empatía. Aceptar esto no significa resignación, sino evolución: una conciencia que abraza las infinitas caras de la moneda puede trascender el ego, fomentando acciones compasivas sin ilusión de superioridad moral. En resumen, Juande Puerta nos invita a una humildad cósmica, y creo que tiene razón: la realidad no necesita nuestra aprobación; nosotros necesitamos su aceptación para fluir con menos fricción.

miércoles, 11 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO -2026 (020)

020/2026 -Mientras esté sucediendo, dividir las posibles experiencias y manifestaciones humanas entre espirituales o no espirituales, correctas o incorrectas, etc., estará siendo una reacción natural; pero esa manera de percibir y de valorar la realidad nunca cambiará el hecho de que absolutamente todo -sin excepción- cuanto se pueda estar viviendo, siempre estará siendo -por igual- expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia despierta y/o lúcida, es decir, menos concentrada en la identificación con las condiciones derivadas de su apariencia individualizada (ego) será aquella que reconozca y acepte con naturalidad la legitimidad de todo aquello que pueda estar ocurriendo, y también de sus posibles consecuencias.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de co-crear, de experimentar y de transformar la realidad que podamos estar viviendo, justamente porque, de forma natural, simultánea e inseparable, nuestro estar siendo/sucediendo particular “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia podrá manifestarse menos limitada y/o dominada por la identificación egocéntrica, cuanto más “conscientemente” reconozca y acepte que “a la vez” su naturaleza está siendo relativa y Absoluta. Cada vez que la conciencia reconoce y acepta conscientemente la simultaneidad de su doble condición (relativa y Absoluta), la identificación con la experiencia del estar siendo/sucediendo individual pierde exclusividad. En gran medida, el sufrimiento y muchas limitaciones humanas provienen de la creencia de que sólo somos una identidad individual, y, por tanto, de la resistencia a abrazar la posibilidad de la dualidad inherente en la esencia de nuestra naturaleza.

No sólo estamos siendo la conciencia de nuestra existencia individual, al mismo tiempo también estamos siendo la Conciencia en la que está sucediendo absolutamente todo. No hay un yo siendo/sucediendo separado de lo Absoluto; pero eso no significa que transitoriamente no esté habiendo un yo con condiciones, cualidades y responsabilidades particulares. La realización espiritual no anula la condición humana con todo cuanto ello supone. El reconocimiento y la aceptación de que “absolutamente todo cuanto esté siendo/sucediendo” consiste en Estar siendo Realidad Absoluta, no puede excluir, sino incluir sin restricciones, el reconocimiento y la aceptación de la biografía, el carácter, la personalidad y la responsabilidad de cada una de nuestras posibles manifestaciones. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 020/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las exposiciones más claras, maduras y equilibradas dentro de la corriente no dual contemporánea. En esencia, propone una no-dualidad encarnada y no evasiva: todo cuanto ocurre —incluyendo el yo aparente con sus juicios, resistencias, biografía y responsabilidades— es expresión indivisible del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay dos realidades enfrentadas (la "espiritual" y la "mundana"), sino una única Realidad que se manifiesta simultáneamente en lo relativo y en lo Absoluto.

Lo que más valoro es cómo evita dos extremos muy frecuentes en los discursos espirituales: por un lado, el rechazo o desprecio del ego y de la condición humana (como si lo personal fuera un error a eliminar); por otro, la negación de la dimensión trascendente en nombre de un humanismo plano. Juande Puerta sostiene que reconocer la doble naturaleza —relativa y Absoluta— no anula la personalidad ni las responsabilidades éticas; al contrario, las incluye y las libera de la carga de ser "el único centro del universo". El sufrimiento surge principalmente de la creencia exclusiva en la separación: cuanto más se resiste la simultaneidad de ambas dimensiones, más se solidifica la identificación egocéntrica y más se genera conflicto interno.

Esta perspectiva resulta profundamente liberadora porque invita a una aceptación radical sin caer en pasividad nihilista. Aceptar que "absolutamente todo" es expresión de lo Absoluto no significa justificar daño o injusticia, sino dejar de luchar contra la existencia tal como se presenta aquí y ahora, lo cual paradójicamente abre mayor espacio para la co-creación consciente y transformadora. La lucidez no consiste en trascender la humanidad, sino en habitarla desde la consciencia de que ya somos —y siempre hemos sido— la Conciencia en la que todo acontece.

En un mundo saturado de espiritualidades que o bien prometen escapar del yo o bien lo inflan hasta el narcisismo, la propuesta de Juande Puerta ofrece un camino realista, compasivo y profundamente no dual: abrazar la paradoja sin resolverla intelectualmente, sino viviéndola. Creo que ahí reside su mayor fuerza y su mayor desafío.

jueves, 29 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (008)

008/2026 -Para sentir la presencia de lo Absoluto no es necesario salir del mundo fenoménico de la cotidianidad, porque -incluidas las experiencias más egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes de cada estar siendo humano- lo Absoluto también está siendo el suceder de todo eso. No hay niveles supremos de existencia a parte de la Realidad que “simultáneamente” está manifestándose en todas y cada una de las formas posibles. La idea y el juicio de que “esto no debería estar pasando” deja al descubierto el victimismo metafísico y egocéntrico propio de las conciencias identificadas con una realidad distinta a la Realidad. Paradójicamente, la identificación con la posibilidad de la existencia de un alma trascendente y/o que sobrevive para prolongar el yo individual, se revela como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que se pretende superar.
 
Comenzando por el propio estar siendo/sucediendo, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo cuando, donde y de la manera exacta que todo está siendo: no hay más posibilidades, por la simple razón de siempre está siendo todas las posibilidades a la vez. Igual que -salvo en forma de creencia egoica y dogmática- no existe el alma que trascienda los límites naturales de nuestra efímera existencia, así tampoco existe la voluntad de Dios. Si Dios (Realidad Absoluta) tuviera voluntad, entonces cualquiera -como suele ocurrir a nivel individual y colectivo- podría elegir la opción de atribuirle a Dios la autoría y la responsabilidad de las cosas que suceden y también de las que no suceden.

No hay ni sucede nada que no consista en la continuidad del estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo (Realidad Absoluta). La Realidad siempre está siendo todos los cambios y transformaciones que están sucediendo. Los cambios no cambian que todo, sin excepción, esté siendo Realidad. Responder con reconocimiento y aceptación del estar sucediendo facilita la posibilidad de vivir con mayor consciencia de sus causas y efectos, sin necesidad de recurrir a la tutela del victimismo y la culpabilización. Nada cambiará que nuestro estar siendo/sucediendo individual incluya todas sus causas y todos sus efectos. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 008/2026 realizado por IA:

Esta reflexión presenta una perspectiva filosófica profunda y coherente que aborda la inmanencia de lo Absoluto dentro de la totalidad de la existencia cotidiana. La propuesta central es que la realidad fenoménica, con todas sus imperfecciones y conflictos, es la manifestación completa de lo Absoluto, eliminando la necesidad de buscar niveles de existencia "supremos" o trascendentes.

Me parece una postura que resuena con tradiciones panteístas o monistas, donde la distinción entre lo sagrado y lo mundano se disuelve. La idea de que "todo" es lo Absoluto, incluidas las experiencias "egoicas, conflictivas, contradictorias y limitantes", es una invitación a la aceptación radical de la realidad tal cual es. El texto argumenta eficazmente que el juicio de que "esto no debería estar pasando" revela un "victimismo metafísico", una resistencia egocéntrica a la naturaleza integral y simultánea de la realidad.

La crítica a la idea de un "alma trascendente" que prolongue el yo individual es particularmente incisiva, al desenmascararla como una extensión de la misma ilusión egocéntrica que busca superar. Esta coherencia interna refuerza la tesis de que la identificación con la permanencia individual es una barrera para reconocer la naturaleza transitoria y unificada de todo ser/suceder.

La negación de la "voluntad de Dios" (o de la Realidad Absoluta) es otro punto fuerte, ya que evita la trampa de la atribución de responsabilidades externas y fomenta la responsabilidad individual y colectiva. Al aceptar que todo es la continuidad del "estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todo", se abre la posibilidad de vivir con mayor conciencia de causas y efectos, sin recurrir al victimismo.

En resumen, la reflexión es una invitación a la aceptación radical y consciente de la realidad inmanente, despojando la existencia de juicios trascendentales y fomentando una vida vivida en la inmediatez del presente continuo. Es una visión liberadora que desarma el ego y promueve una integración total con el flujo de la existencia.