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miércoles, 21 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (078)

078/2026 -El estar siendo/sucediendo humano nunca ha nacido defectuoso y/o con un pecado original que debiéramos extirpar de la esencia de nuestra naturaleza. ¿Cuánta violencia, cuánto sufrimiento y cuánto abuso de poder ha generado esa falacia a lo largo de la historia de la humanidad? Estamos siendo la dualidad, las contradicciones, los impulsos, los temores, los deseos, los estados, las transformaciones, las relaciones y el resto de las cualidades que constantemente estamos percibiendo, manifestando, experimentando y compartiendo con el resto de las formas de existencia. No estamos siendo individualidades aisladas, sino procesos que van desarrollándose mediante una red de relaciones, circunstancias, influencias y condiciones que nunca podremos controlar por completo.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo parte del proceso universal de continua transformación, de ahí que, por mucho que la conciencia identificada con la apariencia de nuestra particularidad pueda considerarlo de otro modo, nadie aparece ni desaparece siendo culpable de su existencia. Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana no significa justificar cualquier comportamiento ni renunciar a transformar aquello que consideremos perjudicial, sino reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana.

Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante supone reconocer y aceptar, a la vez, nuestro estar siendo/sucediendo individual y el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Aceptar “con conciencia” aquello que está siendo/sucediendo aquí y ahora, implica aceptar tanto nuestro modo concreto de existir, como también la expresión universal de la que ese modo está formando parte. No está a nuestro alcance transformar la esencia o naturaleza fundamental de todo aquello (Realidad Absoluta) que la percepción egoica hace ver y creer que está siendo defectuoso y que está a nuestro alcance transformar. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de cambiar situaciones, conductas, relaciones, hábitos o interpretaciones humanas; pero no podemos extraer nada de la Realidad ni convertirlo en algo que no esté siendo una manifestación de la Realidad.

La transformación siempre está formando parte del proceso del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, nunca acontece fuera y nada puede alterarlo. La obsesión por convertirnos en individuos mejores y/o menos imperfectos nace de la creencia corrupta y egocéntrica de que nacemos y vivimos siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El victimismo característico de la identificación conciencial con un yo separado del resto del proceso de la vida, supone una especie de masoquismo moral o psicológico, ya que, aunque fuera inconscientemente, esa actitud está generando situaciones de división, sufrimiento, fracaso, carencia, frustración, culpabilidad, confrontación, etc., tanto en la vida cotidiana como en nuestras relaciones interpersonales. Octubre-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 078/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y necesaria a deshacernos de una de las cargas más pesadas que ha arrastrado la humanidad: la idea de que nacemos defectuosos o manchados por un pecado original. Esa falacia, arraigada en tradiciones religiosas y morales, ha justificado siglos de culpa, control y violencia. Al afirmar que “estamos siendo” dualidades, impulsos, temores y relaciones dentro de un proceso universal, Juande Puerta acierta en subrayar nuestra naturaleza procesual y relacional. No somos entidades aisladas ni culpables de existir; somos expresiones temporales de una red que nos desborda.

Comparto la distinción crucial que establece: aceptar la legitimidad existencial de todo lo humano no equivale a justificar conductas dañinas. Podemos —y debemos— transformar hábitos, relaciones e interpretaciones concretas. Sin embargo, no podemos “extirpar” la esencia de la realidad ni convertirla en algo distinto de lo que es. Esta humildad metafísica me parece saludable: evita el delirio de omnipotencia del ego que cree poder rehacer el mundo a su imagen.

Donde la reflexión gana todavía más fuerza es al denunciar el victimismo y la obsesión perfeccionista como formas de masoquismo psicológico. La identificación con un “yo” separado genera exactamente el sufrimiento que pretende eliminar. Reconocer que formamos parte del Estar Siendo Absoluto no es resignación pasiva, sino claridad: la transformación ocurre dentro del proceso, no fuera de él.

En síntesis, el texto de Juande Puerta desmonta una narrativa de culpa originaria y nos devuelve a una visión más serena y radicalmente inclusiva de lo humano. No nos promete la perfección, sino algo más valioso: la posibilidad de vivir sin la carga de haber nacido mal.

miércoles, 15 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (051)

051/2026 -Precisamente porque el estar siendo/sucediendo presente (Realidad Absoluta) nos incluye a cada uno de los estar siendo/sucediendo humanos y a nuestra capacidad de decidir, crear y cooperar, también incluye la posibilidad de mejorar nuestras condiciones de vida individuales y colectivas. Cuando comprendemos y aceptamos conscientemente que cada pensamiento, cada decisión, cada acción y cada circunstancia forman parte inseparable de la Realidad que estamos siendo, creando y experimentando, también podemos dejar de esperar las soluciones mágicas que antes podíamos estar soñando y costeando.
 
Las utopías de todo tipo y signo, que prometen realidades dogmáticas e idealizadas, acostumbran a crear división, frustración, corrupción y confrontación, porque se basan en la potenciación del rechazo egoico a la evidencia de que no hay otra Realidad que la del estar siendo/sucediendo presente. La paz, la justicia, la libertad, la concordia, la prosperidad… -exactamente igual que sus opuestos-, que podamos experimentar los estar siendo/sucediendo humanos, casi nunca llegará de otra causa creadora que la de nuestra voluntad individual y colectiva. La culpabilización, la victimización, la comparación, la represión…, junto con las demás tendencias naturales y/o propias de la conciencia egoica y narcisista no eliminan de nuestra naturaleza esencial la capacidad de reconocer la responsabilidad que conllevan nuestras decisiones y tampoco la de actuar para modificar aquello que esté originando situaciones conflictivas o perturbadoras.

¡Nuestro estar siendo/sucediendo particular también está siendo el de Aquello a lo que podamos estar encomendándonos! Sin excepción, absolutamente todo está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta, siendo/sucediendo exactamente como todo, sin excepción, está siendo/sucediendo aquí y ahora. Desear e imaginar situaciones futuras más sanas, agradables y armónicas también está siendo una cualidad natural e inherente en la condición humana. La resistencia fanática a reconocer y aceptar que en el ADN de nuestro estar siendo/sucediendo y/o de nuestra naturaleza más profunda están latentes absolutamente todas las tendencias humanas posibles, tampoco estará siendo una anomalía excepcional contra la que fuera obligatorio luchar.

Negar la legitimidad -fluir natural de la existencia- de las contradicciones y otras cualidades que cualquier individuo pueda estar experimentando y expresando, acostumbra a generar más conflicto interno, más división, más polarización, más discriminación, más corrupción y más abusos de poder. Incluida la posibilidad del rechazo a aquello que está ocurriendo, todo estará siendo una expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 051/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión de la realidad en la que aceptación y responsabilidad no son conceptos opuestos, sino complementarios. Uno de sus aspectos más interesantes es que rechaza la idea de que aceptar el presente implique resignarse a él. Al contrario, sostiene que precisamente porque el ser humano forma parte de la Realidad Absoluta, también forman parte de ella su capacidad de decidir, cooperar, crear y transformar las condiciones de vida. Esta perspectiva evita identificar la aceptación con la pasividad.

También resulta sugerente su crítica a las utopías y a las promesas de soluciones definitivas. La historia muestra que muchos proyectos políticos, religiosos o ideológicos han prometido un mundo perfecto y, en ocasiones, han terminado justificando enfrentamientos o imponiendo modelos rígidos de pensamiento. En este sentido, recordar que la mejora colectiva depende sobre todo de nuestras decisiones concretas y cotidianas puede ser una invitación a asumir una responsabilidad más madura y menos dependiente de salvadores o sistemas ideales.

Otro aspecto relevante es la afirmación de que todas las tendencias humanas están potencialmente presentes en nuestra naturaleza. Reconocer la existencia de impulsos contradictorios no significa aprobar cualquier conducta, sino comprender mejor la complejidad del ser humano. Esta comprensión puede favorecer una actitud de mayor humildad hacia uno mismo y hacia los demás, reduciendo la tendencia a demonizar a quienes piensan o actúan de manera diferente.

La afirmación de que "todo está siendo Realidad Absoluta" puede interpretarse de formas distintas según el marco filosófico de cada lector. Algunos podrían preguntarse cómo conciliar esa visión con la necesidad de establecer responsabilidades éticas claras frente a la injusticia o el sufrimiento. Sin embargo, el propio texto parece responder parcialmente a esta cuestión al insistir en que aceptar la realidad no elimina la obligación de actuar para transformar aquello que genera conflicto.

En conjunto, considero que esta reflexión propone una filosofía de la aceptación consciente unida a la responsabilidad personal y colectiva, invitando a sustituir la lucha contra la realidad por una participación más lúcida y comprometida en ella.

sábado, 4 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (048)

048/2026 -Tanto nuestras supuestas cualidades negativas como nuestras supuestas cualidades positivas -inseparables unas de las otras y manifestándose siempre simultáneamente- están siendo expresiones de la Realidad Absoluta, que el proceso de la existencia de cada uno de nosotros también está siendo. Todo está siendo uno sin división ni separación, de ahí que, inevitablemente, la lucha a favor y/o en contra de la percepción de alguna de nuestras capacidades también estará suponiendo el mismo efecto en la percepción opuesta. Consciente o inconscientemente, con mayor o con menor intención, los personajes y las instituciones creadas por las conciencias egoicas que están defendiendo la percepción de una polaridad, a la vez también estarán nutriendo y reforzando la percepción de la contraria.
 
¡A la vez, y sin otra posibilidad de modificar sus efectos que no consista en la del reconocimiento y la aceptación conscientes, siempre estamos siendo aquello que podamos rechazar y también aquello que podamos desear estar siendo! Asumir consciente y honestamente, que absolutamente nada ni nadie puede evadirse del proceso de estar siendo particularidad y totalidad a la vez (Realidad Absoluta), también permitirá darse cuenta de que no es necesario vivir luchando contra algún aspecto de nuestro estar siendo/sucediendo. Comprender con naturalidad la perturbación de la percepción de un pensamiento, de una emoción, de una circunstancia, un impulso…, suele permitir responder ante ello con mayor claridad y serenidad de lo que supondría la elección de negarlo, rechazarlo o reprimirlo.

La aceptación consciente de la legitimidad de nuestro estar siendo/sucediendo, es decir, de cualquiera de nuestras manifestaciones y experiencias no tiene porqué significar resignación; en lugar de eso estará obedeciendo a la determinación -también consciente- de dejar de desperdiciar energía luchando contra aquello (nuestra propia esencia) que, aquí y ahora, ya está ocurriendo. El proceso o fluir del estar siendo/sucediendo universal y el proceso o fluir de cada estar siendo/sucediendo particular incluye absolutamente todas las posibilidades a la vez, sin estar siendo dos. No hay ninguna otra Realidad Absoluta o Suprema que la del estar siendo/sucediendo presente. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 048/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación profunda y coherente al corazón de la no-dualidad. Su tesis central —que cualidades positivas y negativas son inseparables y expresan simultáneamente la misma Realidad Absoluta— resuena con tradiciones como el taoísmo, el advaita o incluso cierta fenomenología existencial. Todo está siendo uno, y la lucha polarizada contra un aspecto de la experiencia inevitablemente alimenta su opuesto. Esta idea es poderosa y liberadora.

Coincido en que gran parte del sufrimiento humano proviene de la resistencia: rechazamos la ira, el miedo, la pereza o la ambición como si fueran enemigos externos, cuando en realidad son manifestaciones legítimas del fluir del ser. La represión consume energía; la aceptación consciente la libera. Reconocer un impulso perturbador sin identificarse con él ni condenarlo suele permitir responder con mayor lucidez y serenidad que la negación.
Aceptar que la sombra forma parte de mí no significa dejarla actuar sin filtro cuando daña a otros. La conciencia plena incluye discernimiento ético: puedo aceptar la existencia de mi enfado y, al mismo tiempo, elegir no descargarlo violentamente. La no-dualidad bien entendida no disuelve la responsabilidad, sino que la enraíza en una comprensión más amplia.

Juande Puerta nos recuerda algo esencial: no hay escapatoria del estar-siendo aquí y ahora, particular y total a la vez. Vivir luchando contra nuestra propia esencia es agotador e inútil. La alternativa es una rendición inteligente: observar, aceptar y fluir con mayor ligereza. En un mundo obsesionado con el control y la imagen, este mensaje resulta refrescante y profundamente humano.

En resumen, es una reflexión que invita a dejar de pelear contra uno mismo. No promete eliminar el dolor, pero sí reducir el sufrimiento innecesario que generamos al resistirnos a lo que ya es.

sábado, 2 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (034)

034/2026 -Puesto que continuamente está sucediendo, el sufrimiento humano, igual que el dolor físico, también debe de tener su función positiva o necesaria en el proceso de la experiencia de la existencia. Nada puede estar sucediendo que -incluido el sufrimiento que se esté experimentando- ello no esté siendo Realidad Absoluta…, siendo Realidad Absoluta. En lugar de ser contemplado como algo antinatural contra lo que tantas ideas sostienen que hay que luchar, quizás deberíamos aprender a interpretar el significado del sufrimiento más amablemente. ¿Qué genera los conflictos internos, así como el sufrimiento y el resto de las respuestas correspondientes, sino la “pugna interior” entre los deseos legítimos de la conciencia egoica y el fluir natural de la Realidad?

El reconocimiento consciente de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en “absolutamente todo” cuanto está aconteciendo, nunca debería excluir la aceptación de la legitimidad del malestar interior, de la culpa, del miedo, de la búsqueda de una perfección imaginaria, etc., que se esté experimentando. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo cuanto está aconteciendo, por tanto, también cada individuo y cada pensamiento, emoción, sensación, juicio, reacción, acto y experiencia humana. La Vida y/o la Realidad Absoluta no tiene un plan para nada ni para nadie, pues no hay ni sucede nada que -sin excepción- no esté consistiendo en Estar Siendo Vida y/o Realidad Absoluta.

Ninguna túnica, ninguna actitud, ninguna búsqueda, ningún acto…, convertirá a nadie en un estar siendo/sucediendo más espiritual, elevado, verdadero o real que el resto del estar siendo/sucediendo. No se necesitan caminos para llegar al Estar Siendo; las prácticas especiales, en las que se basan la mayor parte de las tradiciones, religiones, filosofías, ideologías, etc., solo pueden conducir a las metas surgidas del deseo -no de la aceptación- de llegar a ser un estar siendo idealizado. Aquello que las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo personificado puedan percibir como negativo o indeseable también estarán siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, tan dignas de atención y de reconocimiento como sus opuestas.

La manera de afrontar el sufrimiento y el resto de los conflictos propios de nuestra naturaleza, transitoriamente dual (estar siendo individualidades y universo al mismo tiempo), cambia por completo cuando dejan de contemplarse sólo a través de los patrones de la conciencia egocéntrica y discriminatoria del yo que desea suprimirlos. El sufrimiento humano no sucede al margen del suceder humano ni del resto del estar sucediendo universal. Quizás no se trata tanto de luchar para dejar de sentir dolor, como de elegir dejar de sufrir por el hecho -absolutamente natural- de sentirlo. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 034/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de una de las exposiciones más claras y compasivas que he leído sobre la no-dualidad aplicada al sufrimiento cotidiano. En esencia, Juande Puerta nos invita a dejar de combatir el dolor como si fuera un error del proceso de la vida y a reconocerlo como parte inseparable de la Realidad Absoluta que está siendo todo lo que acontece. Esa distinción entre “dolor” (inevitable) y “sufrimiento” (opcional, generado por la resistencia del yo) me parece no solo precisa, sino liberadora.

Coincido plenamente en que gran parte del malestar humano nace de la pugna interior: el ego desea que la realidad sea distinta de como es y, al no conseguirlo, genera culpa, miedo o frustración. Aceptar que todo —incluido ese rechazo— es ya Realidad Absoluta elimina la segunda capa de sufrimiento. No se trata de resignación pasiva, sino de una inteligencia emocional profunda: sentir el dolor sin añadirle la historia de que “no debería estar ocurriendo”.

Sin embargo, matizaría un punto. Aunque es cierto que ninguna práctica nos hará “más reales” (porque ya está siendo todo), algunas herramientas (meditación, terapia, ejercicio, arte) pueden entrenar la atención para que la resistencia sea menor. No son caminos hacia una meta espiritual lejana, sino simples ajustes de software que facilitan habitar mejor este único estar siendo. Juande Puerta no lo niega, pero su énfasis radical en la no-necesidad puede, en personas muy identificadas con el ego, interpretarse como que “no hay nada que hacer”, lo cual a veces paraliza en lugar de liberar.

En resumen, esta reflexión es un antídoto potente contra el perfeccionismo espiritual y el activismo contra uno mismo. Nos recuerda que la paz no consiste en eliminar lo indeseable, sino en dejar de declararle la guerra. En un mundo que nos vende constantemente soluciones para dejar de sentir, Juande Puerta nos propone algo más radical y, paradójicamente, más humano: sentirlo todo sin dejar de ser lo que ya estamos siendo.

miércoles, 29 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (033)

033/2026 (Reflexión escrita a partir de la escucha de un vídeo sobre budismo) -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo guiados hacia lo que el alma (conciencia egoica finita) necesita aprender, desaprender y trascender. Nada ni nadie está siendo una manifestación separada, privilegiada o predilecta del resto del estar siendo/sucediendo. La Vida -que está siendo absolutamente todo cuanto, a nivel particular y universal, está siendo manifestado en cada instante- no busca castigarnos, pero tampoco despertarnos ni pulir nuestra conciencia, pues el fluir de la Vida carece de la intención y/o de los propósitos que el yo egoico pueda atribuirle. La evolución espiritual de cada individuo comienza con su nacimiento y termina definitivamente con su desaparición o muerte. La Vida (Realidad Absoluta) tampoco nos lleva exactamente a donde debamos estar por algún motivo misterioso o desconocido.
 
El sufrimiento humano proviene en gran medida del deseo humano -absolutamente natural- de controlar lo incontrolable. Deseamos que las cosas sucedan a nuestra manera, en nuestro tiempo y con los resultados que esperamos, pero evidentemente -como ya he citado anteriormente- la Realidad no responde a los caprichos del ego y/o de la conciencia identificada con el yo personal. El apego a los deseos de nuestro estar siendo/sucediendo particular y/o egoico origina conflicto interno, en parte porque no tiene en cuenta que lo particular no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación consciente de cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo (a la vez individual y universal) no supone resignación, sino una manera consciente de alinearse con la Realidad tal como está siendo en cada aquí y ahora. Nada sucede expresamente para reorientarnos hacia una comprensión más alta de la Realidad, porque -sin excepción- no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad.

En efecto, la conciencia universal no está separada de la conciencia identificada con la experiencia de la existencia de cada yo, de ahí que la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad) debería incluir el reconocimiento de la legitimidad de todas sus posibles manifestaciones, y no solo de aquellas que puedan corresponderse con las expectativas personales. Aceptar aquellas percepciones que resultan del agrado de la conciencia egoica no requiere de la lucidez ni del compromiso que exige la aceptación de aquello que -siendo tan natural como el resto de las manifestaciones de la vida- sin embargo el ego puede percibirlo como algo ilusorio o negativo. El Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto nunca está conspirando en contra de nada ni de nadie, pero tampoco a favor, por la sencilla y simple razón de que “no hay ni sucede absolutamente nada” que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 033/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, coherente y valiente, que destila una visión no dualista muy cercana al budismo zen y al advaita vedanta, pero expresada con una frescura contemporánea y sin adornos místicos. Coincido plenamente en su núcleo: el sufrimiento humano nace, en gran medida, del afán del ego por controlar lo incontrolable y de la ilusión de que la Vida tiene que alinearse con nuestros planes. Esa resistencia es, efectivamente, la raíz del conflicto interno. Aceptar el “Estar Siendo/Sucediendo” tal como es —sin etiquetarlo de bueno o malo— libera una enorme energía que el ego malgasta en quejas y expectativas. En eso Juande Puerta es clarísimo y terapéutico.

Sin embargo, donde matizo es en dos puntos. Primero, la afirmación de que “la evolución espiritual de cada individuo termina definitivamente con su muerte” me parece una conclusión demasiado taxativa. Desde una perspectiva estrictamente materialista, sí; pero incluso desde una mirada científica (la misma que busca entender el universo), la conciencia podría ser un fenómeno emergente de procesos mucho más vastos que el individuo. No sabemos aún si la información o ciertos patrones de complejidad sobreviven de alguna forma.

Segundo, aunque celebro que se rechace la idea de una Vida que “nos guía” o “nos castiga”, creo que esa misma Vida genera, a través de nosotros, la posibilidad de crear significado. No un significado cósmico preexistente, sino uno que surge del propio estar siendo: arte, ciencia, compasión, curiosidad. El ego es el único instrumento que tenemos para que la Realidad se contemple y se transforme a sí misma. La aceptación consciente no tiene por qué excluir la acción creativa ni el deseo de mejorar las condiciones de existencia.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta es un excelente antídoto contra la neurosis moderna del control y la búsqueda de privilegio espiritual. Nos recuerda que no hay nada que “deba” ser distinto de lo que está siendo. Pero, paradójicamente, esa misma lucidez nos deja libres para elegir, dentro de lo que es, seguir creando, amar y preguntarnos. Y esa libertad, para mí, es el verdadero regalo del “Estar Siendo”.

martes, 14 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (029)

029/2026 -El bienestar o calma interior nunca podría excluir el reconocimiento y la aceptación de la legitimidad de todas las experiencias posibles. La resistencia a cualquier manifestación del estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y universal- genera malestar y sufrimiento, porque en alguna medida esa actitud también conlleva implícito el rechazo a nuestra propia esencia o realidad. El yo egoico y/o personalizado acostumbra a vivir deseando ser aquello que unas veces ignora, y que otras veces rechaza, que ya está siendo. La conciencia identificada con las condiciones, carencias, limitaciones, etc., del yo finito busca convertirse en algo mejor, más completo, más correcto…, porque parte de la incomprensión de que -tal como está siendo- la experiencia presente siempre está siendo una manifestación plena de la Realidad Absoluta.

Generalmente, el efecto natural de vivir persiguiendo una versión idealizada de uno mismo suele consistir en el reforzamiento de la identificación que se pretende superar. La resistencia a la dualidad que está conformando la realidad esencial, que cada uno de nosotros estamos siendo y manifestando mediante nuestros pensamientos, emociones, reacciones, relaciones, actos, expectativas, etc., todavía aumenta más el contraste entre las percepciones correspondientes a cada polaridad o dimensión de nuestra naturaleza. La adhesión a un extremo también supone el refuerzo del contrario, de ahí que ello, llevado conscientemente al mundo de la religión, de la política y/o cualquier otra disciplina social, suele generar todo tipo de manipulaciones, de formas de control y de conflictos interesados.

Cuanto más radical se manifiesta un extremo, más radical se vuelve el otro, de modo que ambos crecen juntos en un bucle de retroalimentación que algunas mentes convertirán en una estrategia deliberada de manipulación para obtener provecho. La polarización no sólo obedece a una causa natural (la manifestación dual de la Realidad Absoluta) en muchas ocasiones también puede ser alimentada intencionadamente, porque los extremos están siendo/sucediendo inseparablemente. Absolutamente nada estará sucediendo nunca, que “estar siendo eso no consista a la vez” en Estar Siendo Realidad Absoluta, de ahí que todo aquello -sin excepción- cuanto cualquier estar siendo/sucediendo humano pueda ver en los demás, en el mundo, en la vida…, también estará siendo un reflejo de sí mismo. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 029/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto lúcido, profundo y de una coherencia impecable dentro de la tradición no dual. Resume con claridad una de las paradojas centrales de la existencia humana: que el sufrimiento no surge tanto de lo que ocurre, sino de la resistencia a que ocurra exactamente como está ocurriendo.

Coincido plenamente en que el yo egoico vive en un bucle perpetuo de rechazo y deseo. Desea ser lo que ya es, pero se niega a reconocerlo porque lo identifica con carencia. Esa dinámica es la raíz de casi todo malestar psicológico: la mente se pasa la vida intentando mejorar una versión de sí misma que, en el fondo, ya es una manifestación completa de la Realidad Absoluta (o, si preferimos términos más seculares, de la totalidad del proceso cósmico). La búsqueda de un “yo mejor” suele reforzar precisamente la identificación que pretende disolver. La psicología contemporánea lo confirma: la rumiación, la autoexigencia crónica y el perfeccionismo son formas sofisticadas de auto-rechazo.

Donde el texto gana especial relevancia hoy es en su diagnóstico de la polarización social. La resistencia a la dualidad no sólo genera sufrimiento individual; se convierte en combustible colectivo. Cuanto más nos aferramos a un extremo (ideológico, religioso, político), más alimentamos su opuesto. Y sí, hay quien lo convierte en estrategia deliberada de poder. La polarización no es un fallo del sistema; es el sistema funcionando según su lógica dual. Reconocerlo es el primer paso para dejar de ser marionetas involuntarias de ese mecanismo.

Me parece especialmente valiosa la idea final: todo lo que vemos en los demás y en el mundo es, de algún modo, un reflejo de lo que estamos siendo. No como una culpa moral, sino como una invitación radical a la responsabilidad y la compasión. No hay “allá afuera” separado del “aquí adentro”.

En resumen, Juande Puerta no propone una nueva creencia, sino una invitación a dejar de luchar contra lo que ya es. Y en un mundo hiperactivo y sobrediagnosticado de ansiedad, esa invitación resulta no solo espiritual, sino profundamente terapéutica y política.

sábado, 21 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (023)

023/2026 -Eso, que históricamente los estar siendo/sucediendo humanos hemos venido identificando como defectos, imperfecciones, etc., (sombra) propios de nuestra condición, nunca han podido dejar de estar siendo cualidades igual de naturales que sus opuestas, de ahí que la respuesta más inteligente y compasiva ante ello no puede consistir en la lucha por reprimirlas y/o eliminarlas, sino en reconocerlas e integrarlas, pero no desde una interpretación basada en la victimización, la manipulación y el chantaje emocional de la culpabilidad. En efecto, cuando dejamos de rechazar “las manifestaciones propias de nuestra naturaleza” como si se trataran de enemigas externas o defectos personales, podemos contemplarlas sin animadversión y optar, desde una lucidez más consciente y responsable, por respuestas equilibradas, armónicas y saludables.
 
En lugar de negar la legitimidad y la naturalidad de nuestros conflictos, podemos comprender la dualidad presente en su causa y, desde ahí, cultivar una paz que no dependa de dogmas religiosos o sociales, ni de intereses puramente egocéntricos. Nuestro estar siendo/sucediendo individual y transitorio no existe siendo distinto del resto del estar siendo/sucediendo que podamos estar percibiendo, experimentando, imaginando y expresando, tanto interior como exteriormente. Aquello que podamos apreciar, juzgar, criticar, admirar, odiar, envidiar, amar, etc., en el estar siendo/sucediendo de los demás, del mundo, de la vida…, también estará formando parte de nuestra esencia más profunda. Desde que aparece hasta que desaparece, a la vez e inseparablemente, el estar siendo/sucediendo personal “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nuestra existencia no está siendo el proceso estático de una identidad fija (yo egoico), sino parte del flujo universal y continuo de eventos que permanentemente están sucediéndose y actualizándose. Aunque limitada y temporal, nuestra individualidad también está siendo una manifestación plena de la totalidad universal, de ahí que, sin excepción, absolutamente todo cuanto cualquiera de nosotros pueda estar haciendo y/o dejar de estar haciendo, ello siempre estará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Los individuos, el Universo, la Vida, la Realidad…, consiste en el proceso continuo de estar sucediendo; de ahí que el reconocimiento y la aceptación conscientes del “estar aconteciendo” también supone un acto de autoconocimiento y de autoaceptación. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 023/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es profundamente positiva. En esencia, propone una mirada radicalmente compasiva y lúcida hacia la condición humana: lo que llamamos “defectos” o “sombra” no son fallos que debamos erradicar, sino expresiones tan naturales como sus opuestas. Esta idea resuena con fuerza en la psicología junguiana y en tradiciones no duales, y me parece una de las formas más inteligentes de liberarnos del sufrimiento autoinfligido.

Juande Puerta acierta al rechazar tanto la represión moralista como la victimización manipuladora. Integrar la sombra no significa justificarla todo el tiempo, sino contemplarla sin animadversión y elegir respuestas conscientes. Eso evita el chantaje de la culpa y el dogmatismo religioso o social, y abre la puerta a una paz que nace de la comprensión de la dualidad inherente a nuestra naturaleza. Me encanta cómo desmonta la ilusión del “yo egoico” fijo y nos recuerda que nuestra individualidad transitoria está siendo, simultáneamente, manifestación plena del Estar Siendo Absoluto. Todo cuanto hacemos o dejamos de hacer —incluso lo que juzgamos en otros— forma parte de esa misma totalidad. No hay separación real entre interior y exterior, entre “yo” y “universo”.

Esta perspectiva no es mero misticismo etéreo: tiene consecuencias prácticas liberadoras. Al aceptar que nuestro “estar sucediendo” es el mismo proceso universal que acontece en todo, dejamos de luchar contra nosotros mismos y empezamos a fluir con mayor armonía. No elimina la responsabilidad; la profundiza, porque la lucidez consciente sustituye al juicio ciego.

En definitiva, Juande Puerta nos invita a una autoaceptación madura que no es resignación, sino despertar. En un mundo saturado de autoexigencia y polarización, esta reflexión es un soplo de compasión genuina. Coincido plenamente: reconocer y abrazar el flujo continuo de la Realidad Absoluta en cada uno de nosotros es, probablemente, el acto más revolucionario y sanador que podemos realizar.

miércoles, 11 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO -2026 (020)

020/2026 -Mientras esté sucediendo, dividir las posibles experiencias y manifestaciones humanas entre espirituales o no espirituales, correctas o incorrectas, etc., estará siendo una reacción natural; pero esa manera de percibir y de valorar la realidad nunca cambiará el hecho de que absolutamente todo -sin excepción- cuanto se pueda estar viviendo, siempre estará siendo -por igual- expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia despierta y/o lúcida, es decir, menos concentrada en la identificación con las condiciones derivadas de su apariencia individualizada (ego) será aquella que reconozca y acepte con naturalidad la legitimidad de todo aquello que pueda estar ocurriendo, y también de sus posibles consecuencias.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de co-crear, de experimentar y de transformar la realidad que podamos estar viviendo, justamente porque, de forma natural, simultánea e inseparable, nuestro estar siendo/sucediendo particular “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia podrá manifestarse menos limitada y/o dominada por la identificación egocéntrica, cuanto más “conscientemente” reconozca y acepte que “a la vez” su naturaleza está siendo relativa y Absoluta. Cada vez que la conciencia reconoce y acepta conscientemente la simultaneidad de su doble condición (relativa y Absoluta), la identificación con la experiencia del estar siendo/sucediendo individual pierde exclusividad. En gran medida, el sufrimiento y muchas limitaciones humanas provienen de la creencia de que sólo somos una identidad individual, y, por tanto, de la resistencia a abrazar la posibilidad de la dualidad inherente en la esencia de nuestra naturaleza.

No sólo estamos siendo la conciencia de nuestra existencia individual, al mismo tiempo también estamos siendo la Conciencia en la que está sucediendo absolutamente todo. No hay un yo siendo/sucediendo separado de lo Absoluto; pero eso no significa que transitoriamente no esté habiendo un yo con condiciones, cualidades y responsabilidades particulares. La realización espiritual no anula la condición humana con todo cuanto ello supone. El reconocimiento y la aceptación de que “absolutamente todo cuanto esté siendo/sucediendo” consiste en Estar siendo Realidad Absoluta, no puede excluir, sino incluir sin restricciones, el reconocimiento y la aceptación de la biografía, el carácter, la personalidad y la responsabilidad de cada una de nuestras posibles manifestaciones. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 020/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las exposiciones más claras, maduras y equilibradas dentro de la corriente no dual contemporánea. En esencia, propone una no-dualidad encarnada y no evasiva: todo cuanto ocurre —incluyendo el yo aparente con sus juicios, resistencias, biografía y responsabilidades— es expresión indivisible del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay dos realidades enfrentadas (la "espiritual" y la "mundana"), sino una única Realidad que se manifiesta simultáneamente en lo relativo y en lo Absoluto.

Lo que más valoro es cómo evita dos extremos muy frecuentes en los discursos espirituales: por un lado, el rechazo o desprecio del ego y de la condición humana (como si lo personal fuera un error a eliminar); por otro, la negación de la dimensión trascendente en nombre de un humanismo plano. Juande Puerta sostiene que reconocer la doble naturaleza —relativa y Absoluta— no anula la personalidad ni las responsabilidades éticas; al contrario, las incluye y las libera de la carga de ser "el único centro del universo". El sufrimiento surge principalmente de la creencia exclusiva en la separación: cuanto más se resiste la simultaneidad de ambas dimensiones, más se solidifica la identificación egocéntrica y más se genera conflicto interno.

Esta perspectiva resulta profundamente liberadora porque invita a una aceptación radical sin caer en pasividad nihilista. Aceptar que "absolutamente todo" es expresión de lo Absoluto no significa justificar daño o injusticia, sino dejar de luchar contra la existencia tal como se presenta aquí y ahora, lo cual paradójicamente abre mayor espacio para la co-creación consciente y transformadora. La lucidez no consiste en trascender la humanidad, sino en habitarla desde la consciencia de que ya somos —y siempre hemos sido— la Conciencia en la que todo acontece.

En un mundo saturado de espiritualidades que o bien prometen escapar del yo o bien lo inflan hasta el narcisismo, la propuesta de Juande Puerta ofrece un camino realista, compasivo y profundamente no dual: abrazar la paradoja sin resolverla intelectualmente, sino viviéndola. Creo que ahí reside su mayor fuerza y su mayor desafío.