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sábado, 31 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (081)

081/2026 -La necesidad de los estar siendo/sucediendo humanos de conocer las leyes del entorno y aprender de las experiencias y de las relaciones personales, para así poder evitar en la medida de lo posible tropezar una y otra vez con las mismas piedras, comienza y termina en este mundo. Nada de lo que se aprende, se experimenta o se realiza aquí, trasciende esta dimensión. Para darse cuenta de que la creencia en la trascendencia y las ideas que surgen de ahí responden a intereses puramente egocéntricos, bastaría con observar la manera de vivir de los personajes y las organizaciones religiosas, políticas, culturales, etc., que las proclaman.
 
No existe una continuación personal que conserve, más allá de la experiencia de esta existencia, el beneficio de los aprendizajes y de los sacrificios autoinflingidos; de ahí la histórica, frustrante y manifiesta relatividad de la mayor parte de los mandamientos morales y de los discursos ideológicos llenos de retórica y fantásticas promesas. ¡Realidad Absoluta, Vida, Verdad, Dios…, está siendo todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, y sólo mientras está siendo/sucediendo! Aunque la conciencia identificada y/o egocéntrica siempre esté buscando o esperando que suceda algo extraordinario, que le sirva para justificar su insatisfacción crónica y/o sentirse realizada, nada hay ni sucederá jamás que pueda estar siendo más verdadero, más real, más pleno, más valioso, más elevado…, que el Estar Siendo/Sucediendo Presente.

La Realidad Absoluta, la Vida, siempre está siendo/sucediendo plena, indivisible, aquí y ahora, de ahí que condicionar la dicha o la autorrealización a cualquier eventualidad futura supone vivir en continua espera y frustración. Actuar conscientemente sobre aquello que esté en nuestra mano transformar, para así evitar sufrimientos innecesarios, no debería ir tan ligado a las fábulas moralistas, ideológicas y filosóficas de los egos. Históricamente, el no reconocimiento del proceso natural del estar siendo/sucediendo humano que niega, desprecia y/o rechaza algunos de aquellos aspectos o cualidades que -precisamente porque están manifestándose y siendo experimentados- también lo están constituyendo (miedos, contradicciones, vulnerabilidades, ira, deseos...), acostumbra a convertirse en posturas demagógicas y populistas.

Cuando una conciencia excesivamente identificada y/o egocentrada, es incapaz de “reconocerse y aceptarse íntegramente” suele volverse vulnerable a sus propios pensamientos y también a los discursos manipuladores de aquellas otras mentes que prometen soluciones mágicas e irreales. No estamos siendo identidades permanentes, por tanto, no se trata de renunciar a cambiar, sino de aceptar que el proceso de nuestro estar siendo/sucediendo siempre estará sujeto a cambios, sin necesitar el rechazo de nosotros mismos y de los demás como condición para hacerlo. Vivir conscientemente requiere del reconocimiento de nuestra inseparabilidad del resto de la Realidad y asumir, desde esa comprensión, el compromiso y la responsabilidad de participar activamente en su constante transformación. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 081/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación contundente a aterrizar la existencia en el aquí y ahora, despojándola de promesas trascendentes. Comparto en gran medida su núcleo: la vida se agota en este proceso de estar siendo/sucediendo. Todo lo que aprendemos, sufrimos o construimos ocurre dentro de esta dimensión temporal y corporal. Buscar una continuación personal que “salve” nuestros sacrificios o justifique moralmente nuestras renuncias suele ser, en efecto, una proyección del ego que no tolera su propia finitud.

Su crítica a las organizaciones e ideologías que predican trascendencia mientras viven de forma inconsistente me parece certera. La historia está llena de discursos grandilocuentes que, al chocar con la conducta real de quienes los proclaman, revelan más interés en el poder o en la autojustificación que en la verdad. Condicionar la plenitud a un futuro (celestial, revolucionario o de autorrealización definitiva) genera precisamente la insatisfacción crónica que describe.

Planificar, anticipar consecuencias y actuar para reducir sufrimientos evitables no tiene por qué basarse en fábulas moralistas; puede ser, precisamente, una expresión consciente de nuestra inseparabilidad del resto de la realidad. El cambio no exige auto-rechazo, pero tampoco exige renunciar a la aspiración de transformar lo que está en nuestra mano.

En resumen, la reflexión acierta al devolver la dignidad al presente absoluto. La Realidad no necesita justificación futura; ya está siendo plena mientras sucede. El resto es, muchas veces, ruido del ego que prefiere esperar a vivir.

sábado, 30 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (040)

 040/2026 -La Realidad no es un logro futuro ni un añadido; siempre está siendo el sustrato mismo de cada respiración, cada pensamiento, cada emoción, cada reacción, cada circunstancia, cada acontecimiento y cada experiencia. Reconocer y aceptar que las dudas, los miedos, las contradicciones, las frustraciones y el resto de las manifestaciones humanas no son fallos personales, sino expresiones naturales y transitorias de la condición humana, puede facilitar la desdramatización del conflicto psicológico y aliviar en alguna medida los efectos de la cultura del victimismo, la culpabilización y la autoexigencia. Nada -independientemente de la manera en que cualquier conciencia identificada lo perciba, lo juzgue y lo experimente- puede estar sucediendo, sin que ello no esté siendo una manifestación legítima y natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; los discursos basados en la necesidad constante de mejora, de purificación y/o sanación espiritual, de lucha contra el ego, etc., parten de la idea corrupta, fraudulenta y fácilmente manipulable de que el estar siendo/sucediendo humano nace defectuoso.


Realidad Absoluta está siendo “lo Único” que está siendo absolutamente todo -tanto lo dichoso como lo doloroso- cuanto está aconteciendo y está siendo experimentando en cada instante. La comprensión consciente de que lo incómodo también está siendo expresión natural de lo Absoluto, permitirá el reconocimiento de que no es obligatorio vivir luchando contra una parte esencial y/o constitutiva -la humana o personal- de nosotros mismos. Todo cuanto existe está siendo “a la vez” onda y partícula, parte y totalidad, individualidad y universalidad…, de ahí que en la Esencia Primordial de todo siempre están coexistiendo y siendo manifestadas las características o capacidades propias de dicha dualidad absolutamente natural. Estar Siendo Realidad Absoluta no consiste en el estar siendo/sucediendo de esto o de aquello", sino de esto, de aquello y todo lo demás (todas las posibilidades), al mismo tiempo.

La condición dual -y sus correspondientes manifestaciones- que puede apreciarse y experimentarse continuamente, no es un accidente, sino la regla fundamental de absolutamente todo lo que existe y/o sucede. Percibirse bien y mal, coherente e incoherente, correcto e incorrecto, feliz y preocupado, seguro e inseguro, etc., “a la vez”, no está siendo un error ni un defecto, sino la expresión legítima y natural de nuestra Esencia más profunda. Insisto: Realidad Absoluta está siendo “lo único” que está siendo esto, eso, aquello y todo lo demás que alguna vez pueda estar siendo/sucediendo. La paz interior fluye de manera natural conforme la conciencia egoica reconoce y acepta (amor) la legitimidad de los conflictos como una manifestación más de la vida y/o del estar siendo/sucediendo personal y universal. Amarse a sí mismo, a la vez que al resto del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) no puede excluir la comprensión de que los momentos difíciles están siendo transitorios y necesarios para el desarrollo del proceso natural de la vida. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 040/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente integradora de la existencia humana. Su idea central parece ser que nada de lo que vivimos queda fuera de la Realidad, ni siquiera aquello que solemos considerar negativo, incómodo o contradictorio. Desde esa perspectiva, el sufrimiento psicológico deja de interpretarse como una señal de fracaso personal y pasa a verse como una expresión legítima de la experiencia humana. Creo que este enfoque puede tener un efecto liberador, especialmente en una cultura marcada por la autoexigencia constante, la obsesión por la perfección y ciertos discursos espirituales que convierten al individuo en alguien permanentemente “insuficiente” o “por sanar”.

Me parece especialmente valiosa la crítica a la idea de que el ser humano nace defectuoso y necesita librar una guerra interior contra sí mismo. Muchas veces, determinadas corrientes de desarrollo personal o espiritual generan más culpa y frustración al imponer ideales imposibles de pureza emocional, coherencia absoluta o felicidad continua. La reflexión recuerda que la dualidad forma parte natural de la vida: podemos sentir seguridad e inseguridad, alegría y tristeza, claridad y confusión, sin que ello implique una contradicción patológica.

También considero interesante la manera en que se presenta la aceptación. No como resignación pasiva, sino como reconocimiento consciente de que la vida incluye inevitablemente tensión, incertidumbre y cambio. Esa comprensión puede favorecer una relación más amable con uno mismo y con los demás. Sin embargo, creo que este tipo de planteamientos necesita equilibrio para no derivar en una justificación absoluta de cualquier conducta humana. Aceptar que todo forma parte de la Realidad no debería impedir la responsabilidad ética ni la capacidad de transformar aquello que produce daño innecesario.

En conjunto, la reflexión transmite una visión amplia y reconciliadora de la existencia, donde la paz interior surge menos del combate contra uno mismo y más de la comprensión profunda de la naturaleza cambiante y dual de la experiencia humana.