Mostrando entradas con la etiqueta efímero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta efímero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (074)

074/2026 -La ilusión de separación -junto con todos sus efectos- no consiste en nada más que en la ilusión de verse siendo algo distinto a exactamente eso que se está siendo y manifestando en cada instante: Realidad Absoluta. ¡Estar Siendo Realidad Absoluta siempre está consistiendo en estar siendo exactamente todo eso que está sucediendo ahora y siempre! Reconocer que cada persona posee una experiencia particular e irrepetible no implica que deba considerarse una entidad independiente del conjunto. Estar siendo individualidades en permanente transformación no sería posible si “a la vez” no estuviéramos siendo constituidos por las innumerables capacidades, relaciones, circunstancias, causas, condiciones, etc., que están haciendo posible nuestro efímero y transitorio estar siendo/sucediendo particular.
 
Reconocer y aceptar conscientemente que “también estamos siendo aquello que -sin excepción- podamos estar percibiendo y manifestando”, no impide, sino que esclarece, que disponemos de la posibilidad de actuar sin apego a la pretensión de controlar completamente los resultados. La inconsciencia y la resistencia a aceptar que más allá de cualquier consideración egoica siempre estamos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no evita que siempre estemos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Reconocer y aceptar “con conciencia de ello” los miedos, los deseos, las luchas, las contradicciones, las fantasías y los conflictos de todo tipo, generados por parte de nuestra percepción egoica, no evita que también podamos reconocer y aceptar “con conciencia de ello” que siempre disponemos de la posibilidad de percibir y de actuar de otra manera.

El ego, es decir, la condición humana, no es un defecto que la condición humana tenga que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que requiere del mismo reconocimiento, la misma aceptación e idéntica comprensión que todas las demás. No hay nada dentro de nosotros mismos que no esté siendo exactamente lo mismo que también puede observarse en cualquier otra manifestación nuestra que esté siendo percibida y experimentada. No hay un lugar especial (ni adentro ni afuera) donde esté oculto el estar siendo/sucediendo real y/o verdadero. Mirar hacia nuestro interior puede estar siendo un acto tan egocéntrico como cualquier otro que esté rechazándose.

El estar siendo/sucediendo egoico o individual, con el resto de sus posibles percepciones, creaciones, manifestaciones, experiencias y expectativas, a la vez también está siendo una expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal, de ahí la inutilidad de rechazar cualquier particularidad que pudiera observarse y considerarse como exclusivamente personal. Mirar hacia dentro con la intención de encontrar algo defectuoso que necesite ser suprimido, parte de la misma identificación que estará creando esa percepción. El equilibrio y la paz personal no dependen tanto de la resistencia a lo que está siendo/sucediendo (incluida nuestra dualidad parte/totalidad) como de su reconocimiento y aceptación. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 074/2026 realizado por IA:

Mi opinión es que esta reflexión desarrolla con bastante coherencia una de las ideas centrales de Juande Puerta: la no-separación no significa negar la individualidad, sino comprender que ninguna individualidad existe de manera independiente del conjunto de condiciones que la hacen posible. La persona continúa siendo una experiencia particular, irrepetible y cambiante, pero precisamente por estar constituida por innumerables relaciones, causas y circunstancias, nunca puede considerarse algo absolutamente separado.

Me parece especialmente interesante la consecuencia que extrae respecto al ego. En lugar de plantear que el ego debe ser eliminado, trascendido o sustituido por una supuesta identidad más verdadera, la reflexión lo incluye dentro de aquello mismo que pretende comprender. Miedos, deseos, contradicciones, conflictos y fantasías no dejan de formar parte de la Realidad Absoluta por resultar incómodos o por ser considerados manifestaciones “inferiores”. Desde esta perspectiva, intentar alcanzar una versión purificada de uno mismo podría convertirse paradójicamente en otra forma de identificación egoica.

También considero acertada la crítica a la búsqueda de una realidad especial “dentro” de nosotros. Mirar hacia el interior puede ser útil como observación, pero deja de serlo cuando presupone que existe allí un yo auténtico escondido que debe descubrirse, mientras todo lo demás constituye un error que debe eliminarse. Si la Realidad no está dividida, no tendría sentido establecer una frontera ontológica entre un interior verdadero y un exterior secundario.

Ahora bien, reconocer y aceptar todo lo que está siendo no debería confundirse con justificar cualquier conducta ni con renunciar a actuar. La propia reflexión evita esa dificultad al afirmar que podemos percibir y actuar de otra manera. La aceptación no elimina la posibilidad de elección; más bien puede liberarla de la pretensión de controlar completamente sus resultados.

En definitiva, encuentro valiosa la propuesta porque desplaza la búsqueda espiritual desde la eliminación de determinadas partes de nosotros hacia el reconocimiento de que incluso aquello que quisiéramos superar ya forma parte inseparable de lo que está siendo.

sábado, 14 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (013)

013/2026 -Reconocer la inseparabilidad entre el estar siendo/sucediendo individual y el Absoluto no diluye la causalidad relativa ni las consecuencias correspondientes. Ignorar aquello que estamos generando sería una forma de corrupción y de autoengaño, así como una negación de nuestra participación co-creadora de la Realidad. A nivel social, tampoco se trata de destruir tradiciones, sino de cuestionar aquellas inercias culturales que contribuyen a perpetuar sufrimientos y conflictos innecesarios. Conciencia identificada, date cuenta, reconoce y acepta que Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en tu estar siendo/sucediendo particular y en el de absolutamente todo cuanto tú puedas estar pensando, percibiendo, juzgando, realizando, experimentando, soñando e imaginando en cualquier instante del efímero y cambiante proceso de tu existencia.
 
Date cuenta también de que nunca ha existido y nunca existirá absolutamente nada diferente (ni superior ni inferior) a Estar Siendo Realidad Absoluta, porque Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto pueda estar siendo/sucediendo. La Realidad, la Vida, lo Absoluto…, está siendo el fluir instantáneo y simultáneo de todo -también el nuestro- lo que sucede. No hay un “Dios aparte” mirando el mundo desde fuera: el mundo siempre está siendo la manifestación directa de lo Absoluto. Los estar siendo/sucediendo humanos no somos criaturas externas a la Realidad, sino expresiones de la Realidad. Nuestras experiencias, nuestras decisiones y acciones también son modos en que la Realidad está manifestándose. La “Voluntad de Dios” nunca podría estar siendo otra que aquella que a la vez estuviera siendo manifestada por todas y cada una de las formas de existencia, incluidas las humanas.

Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo agentes activos de la Realidad, por tanto, también co-creadores de lo que vivimos y responsables directos de nuestros actos. No hay un Dios externo al que acudir ni al que culpar de nuestras experiencias. Estar Siendo Dios no consiste en “estar siendo algo y/o alguien”, sino absolutamente todo -desde el universo hasta cualquiera de nuestras decisiones- cuanto está ocurriendo. Los efectos naturales de nuestras manifestaciones no estarán siendo premios ni castigos. Leer una revista o tomar una decisión difícil estará siendo un suceso tan "divino" como el nacimiento de una estrella. La espiritualidad lúcida no debería basarse en la búsqueda de algo excepcional, sino en el reconocimiento y la aceptación de todo -tanto lo objetivo como lo subjetivo- cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 013/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece coherente, radical y, sobre todo, exigente. Exigente porque no permite refugios cómodos ni escapatorias metafísicas. Al afirmar la inseparabilidad entre el estar siendo individual y la Realidad Absoluta, no se cae —como a veces ocurre en ciertos discursos no-duales— en una disolución irresponsable de la causalidad relativa. Al contrario: se subraya que reconocer la no-separación no nos exime de las consecuencias de nuestros actos, sino que nos sitúa de lleno en ellas. Eso es un punto clave y, a mi juicio, muy lúcido.

Me resulta especialmente valioso el énfasis en la co-creación y la responsabilidad. Si no hay un “Dios aparte”, tampoco hay un “yo aparte” que pueda declararse inocente o víctima metafísica de lo que ocurre. Nuestras decisiones, incluso las más pequeñas, son modos concretos en que la Realidad se manifiesta. Esta visión desmonta tanto el teísmo clásico —con su Dios juez y externo— como cierta espiritualidad evasiva que absolutiza la consciencia pero relativiza la ética.

También es interesante el plano social que introduce: no se trata de destruir tradiciones por sistema, sino de examinarlas con honestidad para ver si están al servicio de la vida o si perpetúan sufrimientos innecesarios. Aquí la no-dualidad deja de ser una experiencia privada para convertirse en criterio de discernimiento colectivo. Si todo es expresión de lo Absoluto, no todo vale del mismo modo en términos humanos.

La idea de que no hay premios ni castigos, sino efectos naturales, me parece profundamente desmitificadora y madura. Leer una revista o tomar una decisión difícil como sucesos igualmente “divinos” no banaliza lo sagrado, sino que lo devuelve a la vida cotidiana, donde siempre ha estado. En ese sentido, la espiritualidad que se propone no busca estados especiales ni revelaciones extraordinarias, sino una aceptación radical de lo que es, tal como está siendo.

En conjunto, es una propuesta de no-dualidad encarnada, sin escapismo, que invita a una toma de conciencia tan amplia como incómoda… y precisamente por eso, transformadora.