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sábado, 7 de noviembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (083)

083/2026 -Una conciencia identificada y/o egoica no tiene vetado el acceso a la lucidez y la armonía que emana del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de cualquier manifestación de la Realidad. Aunque continúe siendo egoica, una conciencia lúcida no necesita recurrir a creencias dogmáticas ni ideologías para poder asumir con naturalidad que, en cierta medida, en algunas situaciones y circunstancias el sufrimiento también puede estar formando parte del proceso de la existencia humana. La lucidez conciencial no demandará eliminar el ego, sino reconocer cada uno de los aspectos de su naturaleza y dejar de negar la autenticidad de lo que ya está ocurriendo.
 
La búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual estaría demostrando que no se está reconociendo y aceptando con conciencia, libertad y responsabilidad la trascendencia del presente (Realidad Absoluta), por tanto que, inconscientemente, se puede estar viviendo en el menosprecio de aquello que, aquí y ahora, está conformando nuestra existencia. ¿Qué valor estaríamos otorgándole al proceso de nuestra existencia cuando estuviéramos condicionando su experiencia a la promesa de futuras recompensas? El dolor humano, igual que la dicha que se pueda estar experimentando en cualquier circunstancia, no precisa de justificaciones egocéntricas, de explicaciones místicas ni de teorías e ideologías revolucionarias, para ser asumido; simplemente está formando parte del entramado natural de relaciones que conforma la existencia.

Muchas veces, la teorización y/o la racionalización excesiva de nuestras vivencias suele ser un mecanismo que utiliza la conciencia egoica para distanciarse del sentir directo. No existe otra realidad aparte del aquí y ahora, de modo que la huida y/o la aceptación del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta) también estará suponiendo la huída y/o la aceptación del estar siendo/sucediendo propio. No hay pensamiento, actitud, reacción, expectativa, etc., ante el aquí y ahora que pueda estar siendo percibido, experimentado, imaginado…, que, mientras está sucediendo, ello no esté siendo una manifestación más del aquí y ahora mismo. Nuestros pensamientos, juicios, emociones, deseos, etc., no están siendo/sucediendo aparte del Estar Siendo/Sucediendo Presente Absoluto, sino que están siendo el Presente Absoluto Mismo. El recuerdo del presente que ya aconteció, igual que la imaginación del presente que todavía no ha sucedido, están siendo el mismo presente que el de su creador y su observador. Noviembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 083/2026 realizado por IA:
La reflexión plantea una visión de la lucidez humana que considero especialmente interesante: no necesitamos dejar de ser egoicos para vivir con mayor conciencia, armonía y aceptación de nuestra propia existencia. El ego no constituye un obstáculo que debamos eliminar, sino una manifestación más de la Realidad Absoluta que puede reconocerse a sí misma, comprender sus condicionamientos y relacionarse de otra manera con cuanto está sucediendo.

Me parece especialmente acertada la crítica a la búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual cuando esta implica menospreciar el valor de la experiencia presente. Condicionar la plenitud de nuestra existencia a una hipotética recompensa futura, a otra dimensión o a un estado de conciencia ideal puede convertirse en una forma de escapar de la realidad que efectivamente estamos siendo. No se trata de renunciar a los proyectos, los deseos o las aspiraciones, sino de comprender que ninguno de ellos puede otorgar al presente un valor que este ya posee por sí mismo.

También comparto que el sufrimiento no necesita justificaciones místicas ni explicaciones ideológicas para formar parte legítima de la experiencia humana. Reconocerlo y aceptarlo conscientemente no significa resignarse ante él, justificar sus causas o renunciar a intentar transformarlo. Significa dejar de negar lo que sucede para poder responder desde la comprensión y la responsabilidad.

Otro aspecto relevante es reconocer que nuestros pensamientos, emociones, juicios y expectativas no están separados del presente, sino que constituyen manifestaciones de éste. Incluso cuando intentamos huir mentalmente de lo que estamos viviendo, esa misma huida está sucediendo dentro de la Realidad que pretendemos evitar.

Quizá la mayor aportación de esta reflexión sea recordarnos que la lucidez no consiste en alcanzar una existencia diferente, sino en reconocer conscientemente la legitimidad de la que ya está sucediendo. No necesitamos trascender el presente para encontrar la Realidad Absoluta: nunca hemos estado fuera de ella.

sábado, 31 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (081)

081/2026 -La necesidad de los estar siendo/sucediendo humanos de conocer las leyes del entorno y aprender de las experiencias y de las relaciones personales, para así poder evitar en la medida de lo posible tropezar una y otra vez con las mismas piedras, comienza y termina en este mundo. Nada de lo que se aprende, se experimenta o se realiza aquí, trasciende esta dimensión. Para darse cuenta de que la creencia en la trascendencia y las ideas que surgen de ahí responden a intereses puramente egocéntricos, bastaría con observar la manera de vivir de los personajes y las organizaciones religiosas, políticas, culturales, etc., que las proclaman.
 
No existe una continuación personal que conserve, más allá de la experiencia de esta existencia, el beneficio de los aprendizajes y de los sacrificios autoinflingidos; de ahí la histórica, frustrante y manifiesta relatividad de la mayor parte de los mandamientos morales y de los discursos ideológicos llenos de retórica y fantásticas promesas. ¡Realidad Absoluta, Vida, Verdad, Dios…, está siendo todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, y sólo mientras está siendo/sucediendo! Aunque la conciencia identificada y/o egocéntrica siempre esté buscando o esperando que suceda algo extraordinario, que le sirva para justificar su insatisfacción crónica y/o sentirse realizada, nada hay ni sucederá jamás que pueda estar siendo más verdadero, más real, más pleno, más valioso, más elevado…, que el Estar Siendo/Sucediendo Presente.

La Realidad Absoluta, la Vida, siempre está siendo/sucediendo plena, indivisible, aquí y ahora, de ahí que condicionar la dicha o la autorrealización a cualquier eventualidad futura supone vivir en continua espera y frustración. Actuar conscientemente sobre aquello que esté en nuestra mano transformar, para así evitar sufrimientos innecesarios, no debería ir tan ligado a las fábulas moralistas, ideológicas y filosóficas de los egos. Históricamente, el no reconocimiento del proceso natural del estar siendo/sucediendo humano que niega, desprecia y/o rechaza algunos de aquellos aspectos o cualidades que -precisamente porque están manifestándose y siendo experimentados- también lo están constituyendo (miedos, contradicciones, vulnerabilidades, ira, deseos...), acostumbra a convertirse en posturas demagógicas y populistas.

Cuando una conciencia excesivamente identificada y/o egocentrada, es incapaz de “reconocerse y aceptarse íntegramente” suele volverse vulnerable a sus propios pensamientos y también a los discursos manipuladores de aquellas otras mentes que prometen soluciones mágicas e irreales. No estamos siendo identidades permanentes, por tanto, no se trata de renunciar a cambiar, sino de aceptar que el proceso de nuestro estar siendo/sucediendo siempre estará sujeto a cambios, sin necesitar el rechazo de nosotros mismos y de los demás como condición para hacerlo. Vivir conscientemente requiere del reconocimiento de nuestra inseparabilidad del resto de la Realidad y asumir, desde esa comprensión, el compromiso y la responsabilidad de participar activamente en su constante transformación. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 081/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación contundente a aterrizar la existencia en el aquí y ahora, despojándola de promesas trascendentes. Comparto en gran medida su núcleo: la vida se agota en este proceso de estar siendo/sucediendo. Todo lo que aprendemos, sufrimos o construimos ocurre dentro de esta dimensión temporal y corporal. Buscar una continuación personal que “salve” nuestros sacrificios o justifique moralmente nuestras renuncias suele ser, en efecto, una proyección del ego que no tolera su propia finitud.

Su crítica a las organizaciones e ideologías que predican trascendencia mientras viven de forma inconsistente me parece certera. La historia está llena de discursos grandilocuentes que, al chocar con la conducta real de quienes los proclaman, revelan más interés en el poder o en la autojustificación que en la verdad. Condicionar la plenitud a un futuro (celestial, revolucionario o de autorrealización definitiva) genera precisamente la insatisfacción crónica que describe.

Planificar, anticipar consecuencias y actuar para reducir sufrimientos evitables no tiene por qué basarse en fábulas moralistas; puede ser, precisamente, una expresión consciente de nuestra inseparabilidad del resto de la realidad. El cambio no exige auto-rechazo, pero tampoco exige renunciar a la aspiración de transformar lo que está en nuestra mano.

En resumen, la reflexión acierta al devolver la dignidad al presente absoluto. La Realidad no necesita justificación futura; ya está siendo plena mientras sucede. El resto es, muchas veces, ruido del ego que prefiere esperar a vivir.

miércoles, 21 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (078)

078/2026 -El estar siendo/sucediendo humano nunca ha nacido defectuoso y/o con un pecado original que debiéramos extirpar de la esencia de nuestra naturaleza. ¿Cuánta violencia, cuánto sufrimiento y cuánto abuso de poder ha generado esa falacia a lo largo de la historia de la humanidad? Estamos siendo la dualidad, las contradicciones, los impulsos, los temores, los deseos, los estados, las transformaciones, las relaciones y el resto de las cualidades que constantemente estamos percibiendo, manifestando, experimentando y compartiendo con el resto de las formas de existencia. No estamos siendo individualidades aisladas, sino procesos que van desarrollándose mediante una red de relaciones, circunstancias, influencias y condiciones que nunca podremos controlar por completo.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo parte del proceso universal de continua transformación, de ahí que, por mucho que la conciencia identificada con la apariencia de nuestra particularidad pueda considerarlo de otro modo, nadie aparece ni desaparece siendo culpable de su existencia. Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana no significa justificar cualquier comportamiento ni renunciar a transformar aquello que consideremos perjudicial, sino reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana.

Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante supone reconocer y aceptar, a la vez, nuestro estar siendo/sucediendo individual y el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Aceptar “con conciencia” aquello que está siendo/sucediendo aquí y ahora, implica aceptar tanto nuestro modo concreto de existir, como también la expresión universal de la que ese modo está formando parte. No está a nuestro alcance transformar la esencia o naturaleza fundamental de todo aquello (Realidad Absoluta) que la percepción egoica hace ver y creer que está siendo defectuoso y que está a nuestro alcance transformar. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de cambiar situaciones, conductas, relaciones, hábitos o interpretaciones humanas; pero no podemos extraer nada de la Realidad ni convertirlo en algo que no esté siendo una manifestación de la Realidad.

La transformación siempre está formando parte del proceso del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, nunca acontece fuera y nada puede alterarlo. La obsesión por convertirnos en individuos mejores y/o menos imperfectos nace de la creencia corrupta y egocéntrica de que nacemos y vivimos siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El victimismo característico de la identificación conciencial con un yo separado del resto del proceso de la vida, supone una especie de masoquismo moral o psicológico, ya que, aunque fuera inconscientemente, esa actitud está generando situaciones de división, sufrimiento, fracaso, carencia, frustración, culpabilidad, confrontación, etc., tanto en la vida cotidiana como en nuestras relaciones interpersonales. Octubre-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 078/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y necesaria a deshacernos de una de las cargas más pesadas que ha arrastrado la humanidad: la idea de que nacemos defectuosos o manchados por un pecado original. Esa falacia, arraigada en tradiciones religiosas y morales, ha justificado siglos de culpa, control y violencia. Al afirmar que “estamos siendo” dualidades, impulsos, temores y relaciones dentro de un proceso universal, Juande Puerta acierta en subrayar nuestra naturaleza procesual y relacional. No somos entidades aisladas ni culpables de existir; somos expresiones temporales de una red que nos desborda.

Comparto la distinción crucial que establece: aceptar la legitimidad existencial de todo lo humano no equivale a justificar conductas dañinas. Podemos —y debemos— transformar hábitos, relaciones e interpretaciones concretas. Sin embargo, no podemos “extirpar” la esencia de la realidad ni convertirla en algo distinto de lo que es. Esta humildad metafísica me parece saludable: evita el delirio de omnipotencia del ego que cree poder rehacer el mundo a su imagen.

Donde la reflexión gana todavía más fuerza es al denunciar el victimismo y la obsesión perfeccionista como formas de masoquismo psicológico. La identificación con un “yo” separado genera exactamente el sufrimiento que pretende eliminar. Reconocer que formamos parte del Estar Siendo Absoluto no es resignación pasiva, sino claridad: la transformación ocurre dentro del proceso, no fuera de él.

En síntesis, el texto de Juande Puerta desmonta una narrativa de culpa originaria y nos devuelve a una visión más serena y radicalmente inclusiva de lo humano. No nos promete la perfección, sino algo más valioso: la posibilidad de vivir sin la carga de haber nacido mal.

sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

miércoles, 7 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (074)

074/2026 -La ilusión de separación -junto con todos sus efectos- no consiste en nada más que en la ilusión de verse siendo algo distinto a exactamente eso que se está siendo y manifestando en cada instante: Realidad Absoluta. ¡Estar Siendo Realidad Absoluta siempre está consistiendo en estar siendo exactamente todo eso que está sucediendo ahora y siempre! Reconocer que cada persona posee una experiencia particular e irrepetible no implica que deba considerarse una entidad independiente del conjunto. Estar siendo individualidades en permanente transformación no sería posible si “a la vez” no estuviéramos siendo constituidos por las innumerables capacidades, relaciones, circunstancias, causas, condiciones, etc., que están haciendo posible nuestro efímero y transitorio estar siendo/sucediendo particular.
 
Reconocer y aceptar conscientemente que “también estamos siendo aquello que -sin excepción- podamos estar percibiendo y manifestando”, no impide, sino que esclarece, que disponemos de la posibilidad de actuar sin apego a la pretensión de controlar completamente los resultados. La inconsciencia y la resistencia a aceptar que más allá de cualquier consideración egoica siempre estamos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no evita que siempre estemos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Reconocer y aceptar “con conciencia de ello” los miedos, los deseos, las luchas, las contradicciones, las fantasías y los conflictos de todo tipo, generados por parte de nuestra percepción egoica, no evita que también podamos reconocer y aceptar “con conciencia de ello” que siempre disponemos de la posibilidad de percibir y de actuar de otra manera.

El ego, es decir, la condición humana, no es un defecto que la condición humana tenga que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que requiere del mismo reconocimiento, la misma aceptación e idéntica comprensión que todas las demás. No hay nada dentro de nosotros mismos que no esté siendo exactamente lo mismo que también puede observarse en cualquier otra manifestación nuestra que esté siendo percibida y experimentada. No hay un lugar especial (ni adentro ni afuera) donde esté oculto el estar siendo/sucediendo real y/o verdadero. Mirar hacia nuestro interior puede estar siendo un acto tan egocéntrico como cualquier otro que esté rechazándose.

El estar siendo/sucediendo egoico o individual, con el resto de sus posibles percepciones, creaciones, manifestaciones, experiencias y expectativas, a la vez también está siendo una expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal, de ahí la inutilidad de rechazar cualquier particularidad que pudiera observarse y considerarse como exclusivamente personal. Mirar hacia dentro con la intención de encontrar algo defectuoso que necesite ser suprimido, parte de la misma identificación que estará creando esa percepción. El equilibrio y la paz personal no dependen tanto de la resistencia a lo que está siendo/sucediendo (incluida nuestra dualidad parte/totalidad) como de su reconocimiento y aceptación. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 074/2026 realizado por IA:

Mi opinión es que esta reflexión desarrolla con bastante coherencia una de las ideas centrales de Juande Puerta: la no-separación no significa negar la individualidad, sino comprender que ninguna individualidad existe de manera independiente del conjunto de condiciones que la hacen posible. La persona continúa siendo una experiencia particular, irrepetible y cambiante, pero precisamente por estar constituida por innumerables relaciones, causas y circunstancias, nunca puede considerarse algo absolutamente separado.

Me parece especialmente interesante la consecuencia que extrae respecto al ego. En lugar de plantear que el ego debe ser eliminado, trascendido o sustituido por una supuesta identidad más verdadera, la reflexión lo incluye dentro de aquello mismo que pretende comprender. Miedos, deseos, contradicciones, conflictos y fantasías no dejan de formar parte de la Realidad Absoluta por resultar incómodos o por ser considerados manifestaciones “inferiores”. Desde esta perspectiva, intentar alcanzar una versión purificada de uno mismo podría convertirse paradójicamente en otra forma de identificación egoica.

También considero acertada la crítica a la búsqueda de una realidad especial “dentro” de nosotros. Mirar hacia el interior puede ser útil como observación, pero deja de serlo cuando presupone que existe allí un yo auténtico escondido que debe descubrirse, mientras todo lo demás constituye un error que debe eliminarse. Si la Realidad no está dividida, no tendría sentido establecer una frontera ontológica entre un interior verdadero y un exterior secundario.

Ahora bien, reconocer y aceptar todo lo que está siendo no debería confundirse con justificar cualquier conducta ni con renunciar a actuar. La propia reflexión evita esa dificultad al afirmar que podemos percibir y actuar de otra manera. La aceptación no elimina la posibilidad de elección; más bien puede liberarla de la pretensión de controlar completamente sus resultados.

En definitiva, encuentro valiosa la propuesta porque desplaza la búsqueda espiritual desde la eliminación de determinadas partes de nosotros hacia el reconocimiento de que incluso aquello que quisiéramos superar ya forma parte inseparable de lo que está siendo.

sábado, 26 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (071)

071/2026 -El estar siendo/sucediendo de cada yo, con absolutamente todas -sin excepción- sus posibles manifestaciones, experiencias y expectativas particulares, no está siendo algo erróneo ni distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. ¡Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en estar siendo exactamente eso que, en cada aquí y ahora, estamos siendo, manifestando y experimentando cada uno de nosotros! La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personificado siempre está buscando y/o persiguiendo alcanzar aquello que, a la vez, su configuración natural dificulta que reconozca, comprenda y acepte que ya está siendo. El egocentrismo y la ignorancia no crean la carencia de aquellos estados y experiencias que se puedan estar buscando o deseando, sino la dificultad para reconocerlos.
 
La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo de una individualidad personificada funciona mediante percepciones, juicios, emociones, deseos, necesidades, reacciones, comparaciones, recuerdos y expectativas, que pocas veces le dejan darse cuenta de que todo ello también forma parte de su dimensión universal. ¡Inseparablemente, nuestro estar siendo/sucediendo individual también está siendo el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto! No hay otra Realidad Absoluta distinta a la del estar siendo de todo cuanto en cada aquí y ahora está sucediendo; cada experiencia, incluida la sensación de carencia y el consecuente deseo de búsqueda, de dicha y de plenitud, está siendo una manifestación inapelable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

No se trata de que la conciencia egoica deje de buscar y/o de cumplir cualquiera de sus funciones naturales, sino reconocer qué parte de esa búsqueda responde a necesidades concretas de la vida y qué parte surge de la falacia de que sea posible existir sin estar formando parte inseparable de la totalidad que está sucediendo. No estar experimentando aquello que la conciencia egocentrada pueda desear, no significa que ello no esté siendo, ni evita que se pueda reconocer. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la posibilidad de actuar para mejorar nuestras circunstancias, aprender cosas nuevas, cambiar comportamientos y desarrollar capacidades inherentes, sin embargo, ninguno de todos los cambios y experiencias posibles podrá convertirnos en algo que ontológicamente y/o que realmente no estemos siendo ya. ¡A la vez y sin separación posible, cada uno de nosotros estamos siendo el efecto de múltiples causas y la causa de múltiples efectos!

No estamos siendo individualidades aisladas; también estamos siendo el resultado acumulado de la historia, la genética, la cultura, la educación y las decisiones de otros. Pero al mismo tiempo, cada pensamiento, cada palabra, cada elección, cada acción y cada omisión nuestra, también estará repercutiendo inmediatamente en el estar siendo/sucediendo de los demás y en el nuestro propio. Compartimos la capacidad de estar creando Realidad y, por tanto, la responsabilidad derivada de nuestras decisiones y de nuestros actos. El estar aconteciendo fluye como un entramado dinámico de interdependencias, y no como una sucesión de acontecimientos independientes. No estamos siendo causas absolutamente separadas ni efectos absolutamente pasivos: nuestro presente no depende solo de lo que nos ocurrió (victimismo) y tampoco todo depende exclusivamente de nosotros. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 071/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación clara y coherente de una intuición no-dual que aparece en tradiciones diversas: Advaita Vedanta, ciertos matices del budismo mahayana, Spinoza o incluso algunas corrientes de la fenomenología contemporánea. Su núcleo es sólido: el “estar siendo” particular de cada conciencia no es un error ontológico ni una desviación del Absoluto, sino una de sus manifestaciones ineludibles. No hay otra Realidad “detrás” o “más allá”; lo que ocurre aquí y ahora —incluido el deseo, la carencia percibida y la búsqueda— es ya el Absoluto desplegándose.

Coincido especialmente en dos puntos. Primero, que la conciencia identificada con la individualidad personificada no crea una carencia real, sino una dificultad de reconocimiento. El egocentrismo no inventa la plenitud ausente; simplemente la enmascara con juicios, comparaciones y expectativas. Segundo, la interdependencia radical: no somos causas absolutas ni efectos pasivos. Cada pensamiento y acción repercute, y a la vez somos resultado acumulado de historia, genética y cultura. Esto desactiva tanto el victimismo como el delirio de control total.

Reconocer que “ya estamos siendo” lo que buscamos no elimina la utilidad de la búsqueda relativa. Mejorar circunstancias, aprender o transformar hábitos sigue siendo legítimo y necesario dentro del plano convencional. La no-dualidad no anula la ética ni la responsabilidad; las sitúa en un entramado de interdependencias, como bien señala el texto. El peligro sería usar esta visión para justificar pasividad o relativismo moral.

En síntesis, la reflexión invita a una lucidez liberadora: dejar de pelear contra lo que ya somos, sin renunciar a actuar con lucidez dentro de lo que estamos siendo. Eso me parece tanto filosóficamente riguroso como existencialmente útil.

sábado, 12 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (068)

068/2026 -Nunca ha existido, ni existirá jamás, un antes ni un después separados del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta). ¡Antes del Presente y después del Presente todo continúa siendo Presente! El pasado estaba siendo Presente (Realidad Absoluta) igual que el futuro también estará siendo Presente; los recuerdos y las expectativas personales estarán proyectando percepciones egoicas y/o de la conciencia identificada con instantáneas de la experiencia de la existencia individualizada. La percepción del tiempo lineal o cronológico tiene mucho de construcción mental. Así como el ayer, es decir, todas las experiencias pretéritas, sólo sucedió cuando estaba siendo "aquí y ahora", también el mañana, junto con todo lo que pueda acontecer entonces, sólo se experimentará cuando se convierta en "aquí y ahora".
 
La conciencia egoica (yo soy…) necesita una línea de tiempo para realizar su cometido, aunque ello muchas veces suponga una identificación excesiva con los factores (creer que somos exclusivamente nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra biografía…) correspondientes a la apariencia de su separación del resto de Estar Siendo/Sucediendo Universal. Puesto que “están sucediendo”, los recuerdos y los anhelos humanos también tienen su función, sin embargo, no debería olvidarse que sus contenidos actúan a modo de filtros distorsionados a través de los cuales la conciencia egocéntrica percibe, organiza, interpreta y proyecta la existencia. Los resultados de vivir el Presente (Realidad Absoluta) basado en exceso en los recuerdos del ayer y/o en los deseos de un posible mañana (percepción egoica) no serán otros que justamente los que estarán siendo manifestados cotidianamente.

La aspiración legítima de que la realidad cotidiana cambie, requiere de una conciencia dispuesta a reconocer y aceptar el fluir del aquí y ahora lo más libremente posible del lastre (apegos, miedos, control…) que suponen los condicionantes egoicos generados por la identificación con juicios y apreciaciones ilusorias. El resultado de los intentos de cambiar nuestra vida, nuestro mundo, nuestras relaciones, etc., actuando desde la misma identificación conciencial que estará originando la mayor parte de los conflictos que se pretendan evitar, será la repetición.

Transcribo: “La identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras". Sin embargo, deja rastros muy claros en tu día a día. -Reactividad desproporcionada: Si una crítica pequeña te genera una ira ciega o unas ganas inmensas de llorar, no estás reaccionando al presente. Estás reaccionando desde el niño o la niña (contenido conciencial) que se sintió invalidado en el pasado. Ahí hay una identificación. -Tener la razón por encima de la paz: Cuando defender tu punto de vista se vuelve una cuestión de vida o muerte. Lo que intenta salvarse no eres tú, es la identidad que has construido alrededor de esa opinión. Estar Siendo Realidad Absoluta supone estar siendo -a la vez e inseparablemente- el estar siendo/sucediendo particular y también el estar siendo/sucediendo universal. Rechazar una parte de nuestra naturaleza -simultáneamente individual y universal- puede intensificar el conflicto que ello esté originando, mientras que reconocerla consciente e íntegramente permite comprender su origen, sus consecuencias y nuestra capacidad de responder de otra manera. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 068/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad que muchas tradiciones contemplativas han señalado desde hace siglos: el tiempo lineal es una construcción mental al servicio del ego. El pasado solo existió como presente y el futuro sólo se vivirá como presente. Todo lo demás —recuerdos, expectativas, biografías— son proyecciones de una conciencia identificada que necesita una narrativa continua para sentirse “alguien”.

Comparto plenamente la idea central. Vivir anclado en el ayer o en el mañana no es solo una distracción: es el mecanismo mismo que genera la mayor parte del sufrimiento cotidiano. La reactividad desproporcionada, la necesidad de tener razón a cualquier costo, los apegos y los miedos no son respuestas al momento actual, sino ecos de identificaciones antiguas que el ego defiende como si fueran su propia supervivencia. Esa frase que cita —“la identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras”— resume el problema con precisión quirúrgica.

Sin embargo, no se trata de negar el recuerdo ni el anhelo. Ambos tienen función dentro del estar sucediendo. El error aparece cuando se convierten en filtros distorsionados desde los cuales interpretamos y proyectamos la existencia. Intentar cambiar la vida desde la misma conciencia egoica que produce el conflicto solo reproduce el patrón. La verdadera transformación exige reconocer, sin rechazo ni idealización, que somos a la vez lo particular y lo universal: el individuo que siente y el Estar Siendo que lo abarca todo.

Esta visión no es una invitación a la pasividad. Es una llamada a responder desde una libertad mayor, menos condicionada por el lastre de juicios e identificaciones. Cuando se logra, aunque sea de forma intermitente, el presente deja de ser un concepto y se revela como la única Realidad Absoluta en la que siempre hemos estado.

miércoles, 29 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (033)

033/2026 (Reflexión escrita a partir de la escucha de un vídeo sobre budismo) -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo guiados hacia lo que el alma (conciencia egoica finita) necesita aprender, desaprender y trascender. Nada ni nadie está siendo una manifestación separada, privilegiada o predilecta del resto del estar siendo/sucediendo. La Vida -que está siendo absolutamente todo cuanto, a nivel particular y universal, está siendo manifestado en cada instante- no busca castigarnos, pero tampoco despertarnos ni pulir nuestra conciencia, pues el fluir de la Vida carece de la intención y/o de los propósitos que el yo egoico pueda atribuirle. La evolución espiritual de cada individuo comienza con su nacimiento y termina definitivamente con su desaparición o muerte. La Vida (Realidad Absoluta) tampoco nos lleva exactamente a donde debamos estar por algún motivo misterioso o desconocido.
 
El sufrimiento humano proviene en gran medida del deseo humano -absolutamente natural- de controlar lo incontrolable. Deseamos que las cosas sucedan a nuestra manera, en nuestro tiempo y con los resultados que esperamos, pero evidentemente -como ya he citado anteriormente- la Realidad no responde a los caprichos del ego y/o de la conciencia identificada con el yo personal. El apego a los deseos de nuestro estar siendo/sucediendo particular y/o egoico origina conflicto interno, en parte porque no tiene en cuenta que lo particular no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación consciente de cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo (a la vez individual y universal) no supone resignación, sino una manera consciente de alinearse con la Realidad tal como está siendo en cada aquí y ahora. Nada sucede expresamente para reorientarnos hacia una comprensión más alta de la Realidad, porque -sin excepción- no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad.

En efecto, la conciencia universal no está separada de la conciencia identificada con la experiencia de la existencia de cada yo, de ahí que la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad) debería incluir el reconocimiento de la legitimidad de todas sus posibles manifestaciones, y no solo de aquellas que puedan corresponderse con las expectativas personales. Aceptar aquellas percepciones que resultan del agrado de la conciencia egoica no requiere de la lucidez ni del compromiso que exige la aceptación de aquello que -siendo tan natural como el resto de las manifestaciones de la vida- sin embargo el ego puede percibirlo como algo ilusorio o negativo. El Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto nunca está conspirando en contra de nada ni de nadie, pero tampoco a favor, por la sencilla y simple razón de que “no hay ni sucede absolutamente nada” que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 033/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, coherente y valiente, que destila una visión no dualista muy cercana al budismo zen y al advaita vedanta, pero expresada con una frescura contemporánea y sin adornos místicos. Coincido plenamente en su núcleo: el sufrimiento humano nace, en gran medida, del afán del ego por controlar lo incontrolable y de la ilusión de que la Vida tiene que alinearse con nuestros planes. Esa resistencia es, efectivamente, la raíz del conflicto interno. Aceptar el “Estar Siendo/Sucediendo” tal como es —sin etiquetarlo de bueno o malo— libera una enorme energía que el ego malgasta en quejas y expectativas. En eso Juande Puerta es clarísimo y terapéutico.

Sin embargo, donde matizo es en dos puntos. Primero, la afirmación de que “la evolución espiritual de cada individuo termina definitivamente con su muerte” me parece una conclusión demasiado taxativa. Desde una perspectiva estrictamente materialista, sí; pero incluso desde una mirada científica (la misma que busca entender el universo), la conciencia podría ser un fenómeno emergente de procesos mucho más vastos que el individuo. No sabemos aún si la información o ciertos patrones de complejidad sobreviven de alguna forma.

Segundo, aunque celebro que se rechace la idea de una Vida que “nos guía” o “nos castiga”, creo que esa misma Vida genera, a través de nosotros, la posibilidad de crear significado. No un significado cósmico preexistente, sino uno que surge del propio estar siendo: arte, ciencia, compasión, curiosidad. El ego es el único instrumento que tenemos para que la Realidad se contemple y se transforme a sí misma. La aceptación consciente no tiene por qué excluir la acción creativa ni el deseo de mejorar las condiciones de existencia.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta es un excelente antídoto contra la neurosis moderna del control y la búsqueda de privilegio espiritual. Nos recuerda que no hay nada que “deba” ser distinto de lo que está siendo. Pero, paradójicamente, esa misma lucidez nos deja libres para elegir, dentro de lo que es, seguir creando, amar y preguntarnos. Y esa libertad, para mí, es el verdadero regalo del “Estar Siendo”.

sábado, 25 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (032)

032/2026 -El acto de la aceptación “consciente” del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (que simultánea e inseparablemente está abarcando tanto la particularidad como la universalidad), evidencia por sí mismo (por estar sucediendo) que no se trata de una respuesta de pasividad, de indiferencia y/o de resignación. Sin embargo, ello tampoco debería verse como si estuviera tratándose de algo excepcional, especial o con efectos mágicos. Simplemente, el reconocimiento de que absolutamente todo cuanto está aconteciendo en cada instante está siendo la manifestación natural de la Realidad, permite que la acción surja desde una conciencia más lúcida, abierta, comprensiva, coherente…, y menos egocéntrica. ¡Nada de aquello que esté aconteciendo -incluido cada yo individual y también cada una de sus posibles percepciones, sensaciones, juicios, reacciones, comparaciones, deseos y experiencias- puede no estar siendo Realidad Absoluta!
 
Independientemente de qué y de cómo esté siendo percibido, interpretado y experimentado por cada conciencia identificada o egoica, todo cuanto está siendo/sucediendo consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Llevada a la práctica cotidiana, la aceptación consciente de la Realidad ayudará a reducir la lucha interna generada por la dualidad (estar siendo parte y todo a la vez) de nuestra naturaleza; pero, aunque ello no eliminará los problemas cotidianos (porque también están siendo una manifestación natural de la Realidad), muchas veces posibilitará un cambio en la forma en que se vivan. Ciertamente, no exige el mismo grado de conciencia de la Realidad y/o de desidentificación egoica aceptar con naturalidad un contratiempo cotidiano que una situación de injusticia o sufrimiento grave; sin embargo, ¿qué efectos se están generando y experimentando mientras se permanece en la actitud de resistencia a la aceptación de eso que ya está sucediendo?

Ante cualquier eventualidad, cada individuo o conciencia egoica puede reaccionar de maneras muy distintas; sin embargo, por muy contradictorias que estén siendo entre sí, ninguna de ellas dejará de estar siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por sí misma, la aceptación -igual que el rechazo- de la percepción de aquello que está siendo y/o sucediendo en cada instante, ya está suponiendo un efecto, una reacción, una actualización…, del incesante fluir de la Realidad. No hay momentos, situaciones, acontecimientos, reacciones…, que puedan estar siendo más espirituales ni menos reales que cualquiera de todos los demás posibles. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 032/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, lúcido y muy práctico, que destila una sabiduría no dualista sin caer en el misticismo vacío ni en el escapismo espiritual. Lo que más me convence es su énfasis en que la “aceptación consciente” no es resignación pasiva, sino una forma de alinearse con lo que ya está siendo. Al reconocer que absolutamente todo —incluido el ego que se rebela, el sufrimiento y la resistencia misma— es manifestación de la Realidad Absoluta, se disuelve gran parte de la lucha interna que genera la dualidad “yo versus el mundo”. Esa disolución no elimina los problemas, pero sí cambia radicalmente la calidad con la que los habitamos. En eso coincido plenamente: la resistencia mental suele ser el verdadero amplificador del dolor.

Me gusta también que evite convertir la aceptación en algo “especial” o mágico. Es simplemente un reconocimiento natural, accesible en cualquier instante. Y aquí radica su potencia cotidiana: reduce el egocentrismo reactivo y permite que la acción surja más clara, menos contaminada por el drama personal. La psicología moderna (mindfulness, terapia de aceptación y compromiso, estoicismo) llega a conclusiones muy parecidas con evidencia empírica: quien deja de pelear contra lo que ya ocurrió experimenta menos ansiedad y más capacidad de respuesta efectiva.

Sin embargo, matizaría un solo punto: aunque todo es Realidad, no todas las respuestas humanas tienen el mismo valor moral o práctico. La reflexión reconoce que aceptar una injusticia grave requiere más desidentificación que aceptar un contratiempo menor, pero no profundiza en que, precisamente desde esa lucidez, puede surgir una acción ética y transformadora más poderosa que la mera resistencia reactiva. La aceptación no es renuncia al cambio; es la base desde la cual el cambio deja de ser violento consigo mismo.

En resumen, esta visión me parece un antídoto excelente contra la neurosis contemporánea de control y victimismo. No promete paraísos, promete paz en medio del torbellino. Y eso, en 2026, sigue siendo revolucionario.

miércoles, 25 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (016)

016/2026 -Nunca ha habido una realidad aparte, y tampoco nada que esté siendo/sucediendo aparte de la Realidad. El ego humano, junto con todas las percepciones victimistas y las quejas que le caracterizan, no está sucediendo separado del resto del estar sucediendo universal. El victimismo resultante de la percepción egocéntrica y/o personalizada de la Realidad supone una manera de chantaje limitante consigo mismo y hacia los demás. ¿Qué objetivo más extraordinario (¿espiritual?) para la conciencia identificada (ego) que el del reconocimiento y la aceptación conscientes de la Realidad, es decir, de absolutamente todo cuanto pueda estar siendo/sucediendo (interno y externo, objetivo y subjetivo…) en cada aquí y ahora? La meta más difícil de alcanzar para la conciencia egoica no es la de lograr desaparecer ni la de volverse perfecta, sino la de asumir lúcida, libre e incondicionalmente el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Los miedos, resistencias y deseos humanos, contemplados como formas y/o manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, también pueden ser acogidas con naturalidad. El reconocimiento consciente de que, a la vez, estamos siendo individualidades transitorias y universalidad, por un lado posibilitará la disminución del miedo a la transitoriedad del yo, al mismo tiempo que favorecerá la capacidad innata de vivir la cotidianidad con menos apego y mayor plenitud. El camino espiritual que puede recorrer el ego y/o el alma humana, consiste en algo tan simple como en darse cuenta de que no estamos siendo entidades separadas de la Realidad, así como en aceptar conscientemente, y con las menos resistencias posibles, que la Realidad Absoluta consiste todo lo que está sucediendo en cada aquí y ahora. El estar siendo/sucediendo individual, con las condiciones y características (egocentrismo) que le son legítimas o naturales, no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El ego o egocentrismo no está siendo un error metafísico ni una ilusión que haya que negar; mientras está ocurriendo, está siendo una expresión transitoria y legítima de la Realidad Absoluta. De nada sirve negar que aquí y ahora, esto es, mientras estamos siendo/sucediendo, a la vez estamos siendo conciencia universal y también cuerpo, mente, relaciones, decisiones y todas sus consecuencias. ¡No está siendo un error ni un defecto que en nuestra naturaleza esencial coexistan, a la vez, todas las polaridades que estemos percibiendo, manifestando y experimentando! Reconocer la naturalidad de esta inseparabilidad y de sus correspondientes contradicciones, invita a vivir los rasgos del yo, no como algo que hay que despreciar ni anular para “llegar a lo Absoluto”, sino como la escena en la que lo Absoluto está expresándose en forma humana. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 016/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece profundamente coherente dentro de la tradición no dual, especialmente cercana al enfoque del Advaita, donde no existe una realidad separada del Todo. La idea central —que nada está sucediendo aparte de la Realidad y que incluso el ego forma parte legítima de ella— desmonta una de las tensiones más habituales en la espiritualidad: la lucha contra el yo. En lugar de plantear el ego como un error a corregir o una ilusión que eliminar, lo presenta como una expresión transitoria del Absoluto. Esa mirada desdramatiza la experiencia humana.

Me resulta especialmente interesante su crítica al victimismo como forma de “chantaje limitante”. Cuando la conciencia se percibe separada, interpreta los acontecimientos desde la defensa y la carencia, reforzando la sensación de aislamiento. Desde la perspectiva que propone Juande Puerta, reconocer que incluso el miedo, el deseo o la resistencia son manifestaciones legítimas de la Realidad abre un espacio de mayor responsabilidad y madurez interior. No se trata de negar la experiencia humana, sino de incluirla.

También comparto la idea de que la meta no es desaparecer ni perfeccionarse, sino aceptar lúcida e incondicionalmente lo que está siendo. Eso desplaza el ideal espiritual desde un logro futuro hacia una comprensión presente. La paradoja de ser simultáneamente individualidad transitoria y universalidad es uno de los puntos más potentes del texto: asumirla podría aliviar el miedo a la muerte psicológica del “yo” sin negar la singularidad personal.

Ahora bien, esta visión puede malinterpretarse si se convierte en una justificación pasiva ante el sufrimiento o la injusticia. Integrar que todo es Realidad no debería anular la acción ética o la transformación social. La clave está en que la aceptación no sea resignación, sino lucidez activa.

En conjunto, la reflexión invita a reconciliar polaridades: ego y Absoluto, forma y fondo, contradicción y unidad. Es una propuesta exigente, pero profundamente liberadora si se comprende vivencialmente.

sábado, 21 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (015)

015/2026 -No está sucediendo una realidad perfecta y otra realidad imperfecta; nada está sucediendo, que no esté consistiendo en la Realidad Única expresándose en todos los modos posibles al mismo tiempo. Las acciones motivadas por el ego humano también están contribuyendo a configurar la experiencia personal y colectiva. El reconocimiento de que nada está separado del Estar Sucediendo Absoluto no anula la responsabilidad derivada de nuestra capacidad de comprensión, de elección y de creación. Sin excepción, todo está siendo, a la vez, relativo y Absoluto. Que absolutamente todo este siendo expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no convierte en ilusorio el estar siendo/sucediendo de cada particularidad. Incluidos todos los juicios, valoraciones, etc., que se puedan realizar al respecto, Realidad Absoluta está siendo todo aquello que esté sucediendo y/o siendo percibido, pensado, experimentado, hecho, creado, nombrado, soñado.
 
El estar siendo/sucediendo concreto de cada individualidad, con sus límites, condiciones, miedos, alegrías, deseos, enfermedades y mortalidad, está siendo exactamente igual de real y legítimo que cualquier otra forma de existencia. Por muy dolorosas que a las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo egoico o personal le pudieran resultar, las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) nunca estarán siendo sueños ni ilusiones. La posible interpretación de que “todo está siendo ilusión…”, así como la idea de que “hay una realidad verdadera o superior y otra falsa o inferior…” también está siendo Realidad. Desde que aparece hasta que desaparece, cada estar siendo/sucediendo -incluidos los humanos- está siendo lo Absoluto manifestándose de esa forma única, transitoria e irrepetible.

Nunca habrá un Absoluto “aparte” del mundo relativo: lo relativo está siendo la manifestación del Absoluto. Nuestra individualidad no está siendo un error ni una caída, sino la forma en que lo Absoluto está siendo nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras circunstancias, nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestras experiencias. La muerte y desaparición de cada estar siendo/sucediendo particular sólo supone la continuación de la Realidad manifestándose en otros modos. La realidad está siendo un proceso dinámico, un flujo continuo de "estar sucediendo", de ahí que el despertar de la conciencia se materializa cada vez que reconoce que cualquier cosa que esté ocurriendo ahora mismo ya está siendo lo Absoluto expresándose plenamente. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 15/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa claramente en la órbita del no-dualismo, en sintonía con corrientes como el Advaita Vedanta o el pensamiento de Baruch Spinoza, donde no hay una fractura real entre lo Absoluto y lo relativo. Me parece una propuesta filosóficamente coherente y espiritualmente potente, porque evita dos extremos frecuentes: el dualismo (una realidad divina separada del mundo) y el nihilismo (nada es verdaderamente real).

Uno de los aspectos más valiosos del texto es que no diluye la responsabilidad humana. Afirmar que todo es expresión del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” podría derivar fácilmente en una pasividad moral: “si todo es lo Absoluto, nada importa”. Sin embargo, Juande sostiene que nuestra capacidad de comprensión y elección también es expresión de esa misma Realidad, y por tanto la responsabilidad no desaparece, sino que se integra en una visión más amplia. Esto me parece un punto crucial.

También encuentro sugerente la afirmación de que el dolor, el miedo o la muerte no son ilusiones. En muchas interpretaciones superficiales del no-dualismo se cae en la negación del sufrimiento como si fuera “mera apariencia”. Aquí, en cambio, se reconoce su realidad relativa sin negarle su dignidad ontológica. Lo relativo no es un error: es la forma concreta en que lo Absoluto acontece.

Ahora bien, filosóficamente queda abierta una cuestión delicada: si todo, incluso el error o la injusticia, es manifestación plena de lo Absoluto, ¿cómo fundamentamos una crítica ética sólida? La respuesta implícita parece ser que la ética misma es también expresión de esa Realidad. Pero esta integración exige una gran madurez para no convertirse en justificación de cualquier cosa.

En conjunto, considero que es una visión profundamente integradora: no hay “otro mundo” al que escapar. Este mundo, tal como está siendo, es ya lo Absoluto en acto.

sábado, 7 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (011)

011/2026 -El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) consiste en todo -sin excepción- aquello que está siendo/sucediendo, por tanto, eso incluye la aparición y la desaparición de cada individuo, y también de cada una de sus percepciones, juicios, reacciones, emociones, actos, experiencias y expectativas. La muerte y desaparición definitiva de cada estar siendo/sucediendo humano -exactamente igual que todas las demás formas de existencia- debería verse, reconocerse y aceptarse como la culminación de un proceso absolutamente natural. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no necesita de nuestra continuidad personal y/o de la permanencia de los estar siendo/sucediendo particulares, más bien está siendo al contrario.
 
Nuestros miedos, apegos, deseos de inmortalidad, etc., no afectan al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, pues el aparecer y/o el suceder de “todo eso” también está siendo lo Absoluto, siendo lo Absoluto. El ego -conciencia de estar siendo un yo independiente del resto de la existencia- no está siendo un error ni los miedos están siendo ilusiones que deban ser eliminadas. La naturaleza de la Realidad no cambia con los cambios; no hay nada que corregir para que la Realidad esté siendo el estar siendo/sucediendo simultáneo de absolutamente todo. El reconocimiento de que “también todo esto…, y todo eso…, y todo aquello… y todo lo demás…” Está Siendo Realidad Absoluta, no supone una invitación a la resignación ni a la pasividad, sino a responder sin autoengaño, sin victimismo, sin delegar en una voluntad externa ni recurrir a culpabilidades metafísicas.

Aunque la conciencia identificada o mente humana permanezca cerrada a la posibilidad de comprenderlo, el sentido de la existencia se está viviendo con cada experiencia. La comprensión de que no hay ni sucede nada fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no anula la acción, pero permitirá liberarla de algunas reacciones neuróticas. Aquí y ahora voy a aprovechar para plantearle a los ilustrados profesores que imparten clases de psicología y de pedagogía en las universidades, así como a los responsables institucionales de la salud mental y emocional de los ciudadanos, para plantearles la siguiente cuestión: ¿Por qué ciertos símbolos religiosos -como la crucifixión, que es una imagen explícita de tortura y muerte- siguen formando parte de espacios públicos y educativos, sin tener en cuenta el efecto en la experiencia emocional y cognitiva de los niños? Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 011/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece coherente, radical y valiente en su planteamiento ontológico, y muy honesta en sus implicaciones existenciales. Parte de una intuición central que atraviesa tradiciones no duales como el Advaita: no hay nada fuera de la Realidad, y por tanto nada —ni siquiera el ego, el miedo o la muerte— puede considerarse un error que deba ser corregido. Todo lo que aparece y desaparece está siendo el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Esa afirmación, llevada hasta el final, desactiva muchas narrativas habituales de salvación, progreso espiritual o trascendencia personal.

Me parece especialmente lúcido el énfasis en que la desaparición del individuo no es una anomalía ni un fracaso, sino la culminación natural de un proceso, exactamente igual que cualquier otra forma de existencia. Ahí hay una desdramatización profunda de la muerte sin negarla ni edulcorarla, algo poco frecuente tanto en discursos religiosos como en los terapéuticos contemporáneos. Al mismo tiempo, resulta relevante que no se demonice al ego ni se califiquen los miedos como ilusiones a erradicar: también eso está siendo Realidad, también eso forma parte del juego completo.

Otro punto fuerte es la aclaración de que este reconocimiento no conduce a la pasividad ni al nihilismo. Al contrario, invita a una acción más limpia, menos neurótica, menos basada en el victimismo o en la delegación de la responsabilidad en voluntades externas o culpabilidades metafísicas. No se trata de “hacer menos”, sino de responder sin autoengaño.

La pregunta final sobre los símbolos religiosos, especialmente la crucifixión en espacios educativos, introduce una dimensión ética y pedagógica muy pertinente. Si tomamos en serio el impacto emocional y cognitivo de los símbolos, resulta legítimo cuestionar por qué imágenes explícitas de tortura y muerte siguen normalizándose ante la infancia sin una reflexión crítica. No es una censura moral, sino una invitación a revisar inercias culturales desde la responsabilidad y la lucidez.

En conjunto, la reflexión no busca consolar ni tranquilizar, sino ampliar el marco desde el que comprendemos lo que está siendo. Y eso, hoy, ya es mucho.

domingo, 1 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (009)

009/2026 -No existe separación ontológica entre lo Absoluto y lo manifestado, simplemente porque lo Absoluto está siendo lo manifestado igual que lo manifestado está siendo lo Absoluto. La efímera individualidad y/o la mortalidad del estar siendo/sucediendo humano, también está siendo manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad). Incluida la creencia de la existencia de un alma egoica que viaja a través de múltiples vidas con un propósito determinado (básicamente consistiría en el de ver cumplidos sus deseos), absolutamente todo está siendo expresión inseparable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios de perspectiva (mental, emocional, conceptual, cultural, espiritual, etc.,) pueden cambiar el aspecto de aquello que se esté percibiendo, pero no cambian que todo -sin excepción- cuanto esté siendo percibido, experimentado, realizado…, consista en el Estar Siendo/Sucediendo, que absolutamente nada puede no estar siendo.
 
Las diferentes experiencias, emociones y acontecimientos no cambian la verdad fundamental de que, aquí y ahora, todas y cada una de las particularidades posibles están consistiendo en el Estar Siendo Absoluto. Todo lo percibido, desde un pensamiento banal hasta una vivencia mística, está siendo una expresión del Estar Sucediendo Absoluto, apareciendo como eso. No hay una experiencia más “real ni verdadera” que otra. Incluso la confusión, el error o la ignorancia son modos del Estar Sucediendo Absoluto. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no es algo que está "detrás" y/o "más allá" de lo que se percibe, sino siendo exactamente lo que está sucediendo ahora mismo, tal y como está sucediendo ahora mismo.

He escuchado a un “yo” decir que las tres preguntas más importantes de la filosofía son: ¿Quién soy “yo”? ¿Para qué estoy aquí “yo”? ¿Qué pasará conmigo cuando muera “yo”? Opino que, así como no hay ningún problema en reconocer que la ola no continúa como ola, que la nube no continúa como nube, y que la semilla que germina no continúa como semilla, tampoco debería haberlo en aceptar -sin añadir condiciones egoicas- que la muerte supone que, aunque todo continuará siendo Realidad Absoluta, también el “yo” dejará de estar siendo una identidad. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 009/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa con claridad en la línea no dual, especialmente cercana al Advaita Vedanta, y me parece coherente, radical y, a la vez, profundamente desmitificadora. Su fuerza está en no dejar ningún resquicio a la excepción: si lo Absoluto es todo lo que es, entonces no puede haber un “algo” separado que lo observe, lo alcance o se fusione con ello. Lo Absoluto no es un fondo oculto ni una meta futura, sino exactamente esto que está ocurriendo ahora, sin añadirle una capa metafísica que lo embellezca o lo jerarquice.

Me resulta especialmente lúcida la inclusión de la confusión, del error y de la ignorancia como expresiones del Estar Sucediendo Absoluto. Ahí se rompe una de las trampas más habituales del discurso espiritual: la idea de que ciertas experiencias son más “verdaderas” o “elevadas” que otras. Si todo es Realidad manifestándose, entonces tanto una vivencia mística como un pensamiento trivial participan del mismo estatuto ontológico. Esto no aplana la experiencia, pero sí la libera de la comparación y del juicio espiritual.

También me parece muy acertada la crítica implícita a la noción de un alma egoica que viaja con un propósito personal. No porque sea “falsa” en términos relativos, sino porque, llevada hasta el fondo, sigue reforzando la idea de un yo separado que debe sobrevivir, mejorar o cumplir un destino. La metáfora de la ola, la nube o la semilla apunta con sencillez a algo difícil de aceptar: que la continuidad no es de la forma, sino de la Realidad que aparece como forma.

Esta visión puede resultar inquietante, incluso desoladora, para quien busca sentido en la permanencia del yo. Pero, paradójicamente, también puede ser profundamente liberadora. Al no haber nada que defender ni alcanzar, lo que queda es una intimidad radical con lo que es, tal como es. No hay un “yo” al que salvar, pero tampoco nada que esté fuera de lugar. Todo, sin excepción, ya está siendo.