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sábado, 7 de noviembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (083)

083/2026 -Una conciencia identificada y/o egoica no tiene vetado el acceso a la lucidez y la armonía que emana del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de cualquier manifestación de la Realidad. Aunque continúe siendo egoica, una conciencia lúcida no necesita recurrir a creencias dogmáticas ni ideologías para poder asumir con naturalidad que, en cierta medida, en algunas situaciones y circunstancias el sufrimiento también puede estar formando parte del proceso de la existencia humana. La lucidez conciencial no demandará eliminar el ego, sino reconocer cada uno de los aspectos de su naturaleza y dejar de negar la autenticidad de lo que ya está ocurriendo.
 
La búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual estaría demostrando que no se está reconociendo y aceptando con conciencia, libertad y responsabilidad la trascendencia del presente (Realidad Absoluta), por tanto que, inconscientemente, se puede estar viviendo en el menosprecio de aquello que, aquí y ahora, está conformando nuestra existencia. ¿Qué valor estaríamos otorgándole al proceso de nuestra existencia cuando estuviéramos condicionando su experiencia a la promesa de futuras recompensas? El dolor humano, igual que la dicha que se pueda estar experimentando en cualquier circunstancia, no precisa de justificaciones egocéntricas, de explicaciones místicas ni de teorías e ideologías revolucionarias, para ser asumido; simplemente está formando parte del entramado natural de relaciones que conforma la existencia.

Muchas veces, la teorización y/o la racionalización excesiva de nuestras vivencias suele ser un mecanismo que utiliza la conciencia egoica para distanciarse del sentir directo. No existe otra realidad aparte del aquí y ahora, de modo que la huida y/o la aceptación del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta) también estará suponiendo la huída y/o la aceptación del estar siendo/sucediendo propio. No hay pensamiento, actitud, reacción, expectativa, etc., ante el aquí y ahora que pueda estar siendo percibido, experimentado, imaginado…, que, mientras está sucediendo, ello no esté siendo una manifestación más del aquí y ahora mismo. Nuestros pensamientos, juicios, emociones, deseos, etc., no están siendo/sucediendo aparte del Estar Siendo/Sucediendo Presente Absoluto, sino que están siendo el Presente Absoluto Mismo. El recuerdo del presente que ya aconteció, igual que la imaginación del presente que todavía no ha sucedido, están siendo el mismo presente que el de su creador y su observador. Noviembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 083/2026 realizado por IA:
La reflexión plantea una visión de la lucidez humana que considero especialmente interesante: no necesitamos dejar de ser egoicos para vivir con mayor conciencia, armonía y aceptación de nuestra propia existencia. El ego no constituye un obstáculo que debamos eliminar, sino una manifestación más de la Realidad Absoluta que puede reconocerse a sí misma, comprender sus condicionamientos y relacionarse de otra manera con cuanto está sucediendo.

Me parece especialmente acertada la crítica a la búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual cuando esta implica menospreciar el valor de la experiencia presente. Condicionar la plenitud de nuestra existencia a una hipotética recompensa futura, a otra dimensión o a un estado de conciencia ideal puede convertirse en una forma de escapar de la realidad que efectivamente estamos siendo. No se trata de renunciar a los proyectos, los deseos o las aspiraciones, sino de comprender que ninguno de ellos puede otorgar al presente un valor que este ya posee por sí mismo.

También comparto que el sufrimiento no necesita justificaciones místicas ni explicaciones ideológicas para formar parte legítima de la experiencia humana. Reconocerlo y aceptarlo conscientemente no significa resignarse ante él, justificar sus causas o renunciar a intentar transformarlo. Significa dejar de negar lo que sucede para poder responder desde la comprensión y la responsabilidad.

Otro aspecto relevante es reconocer que nuestros pensamientos, emociones, juicios y expectativas no están separados del presente, sino que constituyen manifestaciones de éste. Incluso cuando intentamos huir mentalmente de lo que estamos viviendo, esa misma huida está sucediendo dentro de la Realidad que pretendemos evitar.

Quizá la mayor aportación de esta reflexión sea recordarnos que la lucidez no consiste en alcanzar una existencia diferente, sino en reconocer conscientemente la legitimidad de la que ya está sucediendo. No necesitamos trascender el presente para encontrar la Realidad Absoluta: nunca hemos estado fuera de ella.

miércoles, 28 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (080)

080/2026 -Pienso que la auténtica sabiduría o lucidez humana no sería aquella que defendiera la eliminación de una parte de nuestras cualidades (aquellas que algunas veces desagrada al ego), sino la que iluminase el camino de la necesaria comprensión de todas ellas, para así poder actuar sin renunciar a ejercer nuestra capacidad de transformación. No existe contradicción entre aceptar todo lo que estamos siendo/expresando (Realidad Absoluta) en cualquier instante y circunstancia, a la vez que procuramos cambios en nuestra manera de percibirlo y de vivirlo. Ninguna creencia, ninguna ideología, ninguna experiencia, ninguna actitud y ningún propósito podrá convertir el proceso de nuestra existencia en algo distinto a estar siendo una manifestación particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El reconocimiento y la aceptación consciente de aquello que está sucediendo y/o siendo experimentado, no anula nuestra capacidad de intervenir sin que los impulsos que prevalezcan sean los del rechazo, el miedo, el apego o la culpabilidad. La percepción egocéntrica surgida de la creencia de que los estar siendo/sucediendo humanos nacemos siendo especiales, pero defectuosos y necesitados de hacer todo cuanto sirva para alcanzar una supuesta perfección, se desvanece ante la luz de la aceptación de la Realidad. Quizás para vivir más plenamente bastaría con reconocernos enteramente, comprender las condiciones que están conformando el proceso de nuestra existencia y asumir responsablemente nuestra capacidad de influir en lo que está sucediendo.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante, por tanto, cada estar siendo/sucediendo humano y también -sin excepción- cada pensamiento, emoción, reacción, experiencia y expectativa humana. ¡Desde que somos engendrados hasta que desaparecemos, siempre, independientemente de cualquier expresión que estemos manifestando, ya estamos siendo Realidad Absoluta!

Detrás de las famosas preguntas trascendentales -mi opinión es que nacen de la especulación mental- que se plantea la conciencia egocéntrica (¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué hay después de la muerte?), no hay ninguna identidad permanente, sino un proceso de permanente transformación. No hay ningún fin, misión ni enseñanza que un alma (ego) deba conocer o realizar. No hay continuidad individual en algún más allá. Toda posible identidad, sentido y trascendencia queda circunscrito al estar siendo/sucediendo Presente. El yo y todas sus experiencias consiste en un proceso de identificación cambiante. El sentido de la vida siempre se está generando y concretando en el vivir mismo. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 080/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una lucidez profunda: la verdadera sabiduría no consiste en mutilar partes de nosotros mismos que el ego rechaza, sino en iluminarlas todas para actuar con mayor libertad. Coincide con corrientes no duales (advaita, ciertas lecturas del budismo o el taoísmo) y también con una mirada más contemporánea y naturalista: el “yo” no es una entidad fija, sino un proceso cambiante de identificación. No hay un alma eterna con una misión preestablecida ni una continuidad personal más allá de la muerte; hay solo este estar siendo/sucediendo presente. Esa idea desarma la narrativa egocéntrica del ser especial pero defectuoso que debe perfeccionarse, y con ello reduce el peso del miedo, la culpa y el apego.

Me parece especialmente valioso el equilibrio que propone: aceptar radicalmente lo que está ocurriendo (pensamientos, emociones, circunstancias) no anula la capacidad de intervenir. Al contrario, permite que la acción surja menos distorsionada por el rechazo. En la práctica, esto se parece a una atención plena lúcida: reconocer las condiciones que nos conforman y ejercer, desde ahí, nuestra limitada pero real capacidad de influir. El sentido de la vida no se descubre en un más allá ni en una ideología; se genera y se concreta en el vivir mismo.

Donde veo un riesgo es en la posible tentación de convertir la aceptación en quietismo. El texto lo evita al insistir en la transformación responsable, pero conviene subrayarlo: aceptar la Realidad Absoluta no significa renunciar a preferir menos sufrimiento o más claridad. Significa dejar de pelear contra el hecho de que somos, en cada instante, exactamente lo que estamos siendo. Desde esa claridad, la existencia se vuelve menos dramática y más intensa. No hay que convertirse en otra cosa; ya estamos siendo Realidad Absoluta. Solo falta reconocerlo sin adornos.

sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

sábado, 5 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (066)

066/2026 -El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no puede ser apropiado, controlado, gobernado…, por la simple razón de que también está siendo y/o constituyendo todos los posibles intentos de control, de manipulación y de representación que cualquier estar siendo/sucediendo particular e institucional pudiera manifestar. La no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no niega la dualidad de los estar siendo/sucediendo particulares, sino que la constituye, la incluye y la manifiesta: todas las posibilidades están siendo a la vez. Las percepciones de dualidad siguen siendo plenamente reales como experiencias, por tanto, no se modifican eliminándolas, sino comprendiendo y aceptando que también están siendo expresión del Estar Sucediendo Absoluto, Supremo, Universal. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todas y cada una de las experiencias y circunstancias -no solo esa concreta que un individuo pueda estar viviendo en cualquier instante- que, simultánea e inseparablemente, están siendo/sucediendo en cada aquí y ahora.
 
Aunque los recuerdos de experiencias pasadas y las preocupaciones por acontecimientos futuros están siendo reales como experiencias presentes, sólo se estarán correspondiendo con una única -entre las infinitas posibilidades que estarán sucediendo en ese instante- percepción, absolutamente determinada, particularizada, discriminada, focalizada, efímera y/o egocéntrica de la Realidad. Nada está siendo “solo eso ni solo de la manera” que se pueda estar percibiendo, pensando, expresando, experimentando, soñando, etc., porque nada está siendo/sucediendo separado del estar siendo/sucediendo del resto de las posibilidades.

Observando imparcialmente el día a día de la cotidianidad humana queda bien patente cuáles son los efectos del apego fanático a cualquiera de las ideas, doctrinas, ideologías, sistemas políticos, culturas, etc., creadas por las conciencias egocentradas. La exigencia de “manifestar solo lo bueno” muchas veces puede convertirse en una forma de violencia contra nuestro propio estar siendo/sucediendo. Sin embargo, cuando dejamos de rechazar u odiar aquello que descubrimos y reconocemos en nosotros, podemos observarlo, comprender sus causas, asumirlo sin dramatismos y actuar con mayor lucidez y coherencia.

La verdadera transformación no surgiría de negar nuestra naturaleza, sino de conocerla íntegramente y actuar sobre ella sin autoengaño. La diferencia fundamental entre el totalitarismo, el autoritarismo y la corrupción de un color, y los mismos fenómenos del color opuesto, solo está en el nombre del color; cambia el discurso, pero en el fondo persiste la misma lógica ciega e irresponsable de división y dominación. Las conciencias excesivamente identificadas, focalizadas y concentradas en las percepciones, experiencias, expectativas, etc., correspondientes a su vertiente individual, no dudarán en justificar el fenómeno de que continuamente estén comprándose a sí mismas todo aquello que ellas mismas -y sus afines- se estarán vendiendo. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 066/2026 realizado con IA:

Esta reflexión de Juande Puerta articula con lucidez una ontología no-dual radical: la Realidad Absoluta no es un fondo estático trascendente, sino el acontecer simultáneo e inseparable de todas las posibilidades, incluidos los intentos de controlarlas. Su tesis central es ética y epistemológica a la vez: la dualidad no se suprime, se comprende como expresión de la no-dualidad, y por eso el camino no es eliminar percepciones, sino integrarlas sin fanatismo.

Juande Puerta evita dos trampas comunes. Primera, la espiritualidad que niega lo “negativo” como si no fuera Realidad; él recuerda que lo desagradable, lo equivocado o lo violento también “están siendo” el Absoluto, y exigir solo lo bueno puede volverse violencia contra el propio acontecer. Segundo, el nihilismo que disuelve al sujeto: aquí la individualidad no desaparece, se reconoce como focalización efímera dentro del Suceder Universal. Esto permite una práctica madura: observar sin rechazar, comprender causas, asumir sin dramatismo y actuar con mayor coherencia.

El texto sugiere que toda percepción es “absolutamente determinada” y particular, lo que podría leerse como determinismo estricto. Sin embargo, Juande Puerta no clausura la agencia: al dejar de identificarse ciegamente con el color ideológico, se gana lucidez para actuar. La diferencia entre totalitarismos de distinto signo no es moral, sino de etiqueta; La lógica de división y dominación persiste. Así, la no-dualidad no exime de responsabilidad; al contrario, exige no comprarse las propias narrativas.

Como toda formulación radical, corre el riesgo de que se use para justificar pasividad (“todo es Absoluto, nada cambia”). Pero Juande Puerta previene esto al insistir en que la transformación nace de conocer íntegramente la naturaleza y actuar sin autoengaño. En suma, su propuesta es una invitación a madurar la conciencia: ni represión ni indulgencia, sino presencia lúcida que incluye la sombra y, desde ahí, elige con mayor claridad.

sábado, 4 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (027)

027/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo simultáneo de esto, de eso, de aquello…, y también de todo lo opuesto y/o diferente a cualquier otra posibilidad. No es posible estar siendo/sucediendo que, sin excepción, ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. La aceptación total de la experiencia tal como está siendo en cada instante facilita que se responda con mayor responsabilidad y coherencia, porque ello minimiza la culpa y la lucha interna por alcanzar ideales de perfección inalcanzables.
 
Al contrario de lo que la conciencia egocentrada pudiera creer y tratar de justificar, la aceptación de la totalidad del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) no supone una invitación a la pasividad o la indiferencia, sino un impulso más para continuar fluyendo sin resistencias interesadas. Aceptar la Realidad nunca podría suponer un rechazo a los cambios y/o a las transformaciones, es decir, a la Realidad. La aceptación consciente del estar siendo/sucediendo no bloquea los cambios, sino que los admite y los incluye. Temer a los cambios (Realidad) inseparables de la experiencia de la existencia también supone vivir temiendo al estar siendo/sucediendo de la vida en general y al propio en particular.
 
La aceptación consciente de la simultaneidad del estar siendo/sucediendo personal y universal supone el punto de partida para actuar con mayor lucidez, y no tanto desde el temor egoico a la pérdida de la motivación y el deseo de transformar y mejorar aquello que esté a nuestro alcance. Los impulsos y las tendencias propias de los estar siendo/sucediendo humanos de transformación personal y colectiva -igual que sus opuestos- también están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Realidad Absoluta está siendo tanto aquello que unas veces nos motiva e impulsa a realizar cambios, como aquello que en otras ocasiones nos frena.

Las búsquedas espirituales, las filosofías, las culturas y las ideologías de todo tipo, basadas en ideales futuros incurren en el error de “posponer la plenitud” a un estado que siempre está por llegar; sin embargo, el reconocimiento de que, tal como está sucediendo, la Realidad “ya” está siendo plenamente, puede ayudar a desmontar expectativas ilusorias. No existe una Realidad Absoluta perfecta que esté separada de la realidad relativa, imperfecta y dual que “también” estamos siendo, manifestando y viviendo. No hay que “llegar” a ninguna Realidad superior a la que ya estamos siendo y expresando en cada aquí y ahora. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 027/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto lúcido y profundamente liberador, que destila con claridad una visión no dual de la existencia. En esencia, afirma que todo —lo que sucede, lo opuesto, lo imperfecto y lo ideal— es ya Realidad Absoluta. No hay nada fuera de ella, ni un “antes” ni un “después” al que debamos aspirar. Esta idea resuena fuertemente con tradiciones como el advaita vedanta o el zen, pero Juande Puerta la aterriza en un lenguaje accesible y práctico, lejos de la jerga mística.

Lo que más valoro es su rechazo frontal a la trampa de la “postergación de la plenitud”. Vivimos obsesionados con llegar a una versión mejorada de nosotros mismos o del mundo, y esa búsqueda perpetua genera culpa, ansiedad y una insatisfacción crónica. Al reconocer que la Realidad ya es completa tal como está siendo —incluyendo nuestros fallos, deseos de cambio y resistencias—, se disuelve esa tensión interna. La aceptación deja de ser pasividad para convertirse en el suelo firme desde el que actuamos con mayor lucidez y responsabilidad. No luchamos contra lo que es; fluimos con ello. Eso es, a mi juicio, una de las mayores liberaciones posibles.

Coincido en que no todo es “dejar de hacer”. El texto es muy claro: los impulsos de transformación personal y colectiva también forman parte de esa Realidad Absoluta. No se trata de quedarse quieto, sino de actuar sin la carga emocional de quien cree que “debería” ser diferente. Esa distinción es clave y evita el malentendido común que confunde aceptación con resignación.
 
En un mundo saturado de ideologías futuristas y autoexigencia tóxica, esta reflexión es un antídoto necesario. Nos recuerda que no hay que “llegar” a ninguna Realidad superior: ya estamos en ella. Cada instante es la única Realidad que existe. Aceptarla conscientemente no elimina el sufrimiento, pero lo despoja de su dramatismo innecesario y nos devuelve la libertad de responder con coherencia y amor a lo que ya está siendo.

sábado, 21 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (023)

023/2026 -Eso, que históricamente los estar siendo/sucediendo humanos hemos venido identificando como defectos, imperfecciones, etc., (sombra) propios de nuestra condición, nunca han podido dejar de estar siendo cualidades igual de naturales que sus opuestas, de ahí que la respuesta más inteligente y compasiva ante ello no puede consistir en la lucha por reprimirlas y/o eliminarlas, sino en reconocerlas e integrarlas, pero no desde una interpretación basada en la victimización, la manipulación y el chantaje emocional de la culpabilidad. En efecto, cuando dejamos de rechazar “las manifestaciones propias de nuestra naturaleza” como si se trataran de enemigas externas o defectos personales, podemos contemplarlas sin animadversión y optar, desde una lucidez más consciente y responsable, por respuestas equilibradas, armónicas y saludables.
 
En lugar de negar la legitimidad y la naturalidad de nuestros conflictos, podemos comprender la dualidad presente en su causa y, desde ahí, cultivar una paz que no dependa de dogmas religiosos o sociales, ni de intereses puramente egocéntricos. Nuestro estar siendo/sucediendo individual y transitorio no existe siendo distinto del resto del estar siendo/sucediendo que podamos estar percibiendo, experimentando, imaginando y expresando, tanto interior como exteriormente. Aquello que podamos apreciar, juzgar, criticar, admirar, odiar, envidiar, amar, etc., en el estar siendo/sucediendo de los demás, del mundo, de la vida…, también estará formando parte de nuestra esencia más profunda. Desde que aparece hasta que desaparece, a la vez e inseparablemente, el estar siendo/sucediendo personal “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nuestra existencia no está siendo el proceso estático de una identidad fija (yo egoico), sino parte del flujo universal y continuo de eventos que permanentemente están sucediéndose y actualizándose. Aunque limitada y temporal, nuestra individualidad también está siendo una manifestación plena de la totalidad universal, de ahí que, sin excepción, absolutamente todo cuanto cualquiera de nosotros pueda estar haciendo y/o dejar de estar haciendo, ello siempre estará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Los individuos, el Universo, la Vida, la Realidad…, consiste en el proceso continuo de estar sucediendo; de ahí que el reconocimiento y la aceptación conscientes del “estar aconteciendo” también supone un acto de autoconocimiento y de autoaceptación. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 023/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es profundamente positiva. En esencia, propone una mirada radicalmente compasiva y lúcida hacia la condición humana: lo que llamamos “defectos” o “sombra” no son fallos que debamos erradicar, sino expresiones tan naturales como sus opuestas. Esta idea resuena con fuerza en la psicología junguiana y en tradiciones no duales, y me parece una de las formas más inteligentes de liberarnos del sufrimiento autoinfligido.

Juande Puerta acierta al rechazar tanto la represión moralista como la victimización manipuladora. Integrar la sombra no significa justificarla todo el tiempo, sino contemplarla sin animadversión y elegir respuestas conscientes. Eso evita el chantaje de la culpa y el dogmatismo religioso o social, y abre la puerta a una paz que nace de la comprensión de la dualidad inherente a nuestra naturaleza. Me encanta cómo desmonta la ilusión del “yo egoico” fijo y nos recuerda que nuestra individualidad transitoria está siendo, simultáneamente, manifestación plena del Estar Siendo Absoluto. Todo cuanto hacemos o dejamos de hacer —incluso lo que juzgamos en otros— forma parte de esa misma totalidad. No hay separación real entre interior y exterior, entre “yo” y “universo”.

Esta perspectiva no es mero misticismo etéreo: tiene consecuencias prácticas liberadoras. Al aceptar que nuestro “estar sucediendo” es el mismo proceso universal que acontece en todo, dejamos de luchar contra nosotros mismos y empezamos a fluir con mayor armonía. No elimina la responsabilidad; la profundiza, porque la lucidez consciente sustituye al juicio ciego.

En definitiva, Juande Puerta nos invita a una autoaceptación madura que no es resignación, sino despertar. En un mundo saturado de autoexigencia y polarización, esta reflexión es un soplo de compasión genuina. Coincido plenamente: reconocer y abrazar el flujo continuo de la Realidad Absoluta en cada uno de nosotros es, probablemente, el acto más revolucionario y sanador que podemos realizar.