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miércoles, 21 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (078)

078/2026 -El estar siendo/sucediendo humano nunca ha nacido defectuoso y/o con un pecado original que debiéramos extirpar de la esencia de nuestra naturaleza. ¿Cuánta violencia, cuánto sufrimiento y cuánto abuso de poder ha generado esa falacia a lo largo de la historia de la humanidad? Estamos siendo la dualidad, las contradicciones, los impulsos, los temores, los deseos, los estados, las transformaciones, las relaciones y el resto de las cualidades que constantemente estamos percibiendo, manifestando, experimentando y compartiendo con el resto de las formas de existencia. No estamos siendo individualidades aisladas, sino procesos que van desarrollándose mediante una red de relaciones, circunstancias, influencias y condiciones que nunca podremos controlar por completo.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo parte del proceso universal de continua transformación, de ahí que, por mucho que la conciencia identificada con la apariencia de nuestra particularidad pueda considerarlo de otro modo, nadie aparece ni desaparece siendo culpable de su existencia. Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana no significa justificar cualquier comportamiento ni renunciar a transformar aquello que consideremos perjudicial, sino reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana.

Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante supone reconocer y aceptar, a la vez, nuestro estar siendo/sucediendo individual y el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Aceptar “con conciencia” aquello que está siendo/sucediendo aquí y ahora, implica aceptar tanto nuestro modo concreto de existir, como también la expresión universal de la que ese modo está formando parte. No está a nuestro alcance transformar la esencia o naturaleza fundamental de todo aquello (Realidad Absoluta) que la percepción egoica hace ver y creer que está siendo defectuoso y que está a nuestro alcance transformar. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de cambiar situaciones, conductas, relaciones, hábitos o interpretaciones humanas; pero no podemos extraer nada de la Realidad ni convertirlo en algo que no esté siendo una manifestación de la Realidad.

La transformación siempre está formando parte del proceso del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, nunca acontece fuera y nada puede alterarlo. La obsesión por convertirnos en individuos mejores y/o menos imperfectos nace de la creencia corrupta y egocéntrica de que nacemos y vivimos siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El victimismo característico de la identificación conciencial con un yo separado del resto del proceso de la vida, supone una especie de masoquismo moral o psicológico, ya que, aunque fuera inconscientemente, esa actitud está generando situaciones de división, sufrimiento, fracaso, carencia, frustración, culpabilidad, confrontación, etc., tanto en la vida cotidiana como en nuestras relaciones interpersonales. Octubre-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 078/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y necesaria a deshacernos de una de las cargas más pesadas que ha arrastrado la humanidad: la idea de que nacemos defectuosos o manchados por un pecado original. Esa falacia, arraigada en tradiciones religiosas y morales, ha justificado siglos de culpa, control y violencia. Al afirmar que “estamos siendo” dualidades, impulsos, temores y relaciones dentro de un proceso universal, Juande Puerta acierta en subrayar nuestra naturaleza procesual y relacional. No somos entidades aisladas ni culpables de existir; somos expresiones temporales de una red que nos desborda.

Comparto la distinción crucial que establece: aceptar la legitimidad existencial de todo lo humano no equivale a justificar conductas dañinas. Podemos —y debemos— transformar hábitos, relaciones e interpretaciones concretas. Sin embargo, no podemos “extirpar” la esencia de la realidad ni convertirla en algo distinto de lo que es. Esta humildad metafísica me parece saludable: evita el delirio de omnipotencia del ego que cree poder rehacer el mundo a su imagen.

Donde la reflexión gana todavía más fuerza es al denunciar el victimismo y la obsesión perfeccionista como formas de masoquismo psicológico. La identificación con un “yo” separado genera exactamente el sufrimiento que pretende eliminar. Reconocer que formamos parte del Estar Siendo Absoluto no es resignación pasiva, sino claridad: la transformación ocurre dentro del proceso, no fuera de él.

En síntesis, el texto de Juande Puerta desmonta una narrativa de culpa originaria y nos devuelve a una visión más serena y radicalmente inclusiva de lo humano. No nos promete la perfección, sino algo más valioso: la posibilidad de vivir sin la carga de haber nacido mal.

sábado, 14 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (021)

021/2026 -Absolutamente nada puede estar sucediendo que (por violento, destructivo, doloroso, contradictorio, irracional, etc., que resulte) ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. No hay nada de lo sucedido, no hay nada de lo que está sucediendo, y tampoco habrá nada de lo que pueda suceder alguna vez, que ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Nada que esté sucediendo estará fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que cualquier intento humano de dividir entre realidad verdadera o correcta y realidad ilusoria o incorrecta, también estará siendo una manifestación de la Realidad misma. Sin excepción, y por mucho que a las conciencias egoicas y/o identificadas con una percepción discriminatoria de la Realidad, nos cueste reconocerlo y aceptarlo, todas las posibles expresiones humanas estarán siendo exactamente igual de “legítimas y transitorias” que las demás que estén sucediendo.

Nada sucederá jamás, y tampoco nada dejará de suceder nunca, que ello pueda excluirse de Estar Siendo Realidad Absoluta. No hay nada de lo que salvarse, por tanto, tampoco hay necesidad de creer en la necesidad de salvación ni en las promesas de los salvadores de turno. Con la misma energía que un estar siendo/sucediendo humano esté defendiendo cualquier opción, punto de vista o polaridad, a la vez, también estará ocultando y reprimiendo la presencia en su naturaleza de la manifestación de la posibilidad contraria. Observando los comportamientos cotidianos de la humanidad puede verse que la hipocresía, la contradicción, el victimismo, el ánimo de venganza……, y el resto de las manifestaciones propias de la identificación egocéntrica, están siendo características tan naturales y legítimas como sus opuestas.
 
En ese sentido, una conciencia podrá manifestarse menos limitada y/o dominada por la identificación egocéntrica, cuanto más “consciente y naturalmente” reconozca y acepte que las luces y las sombras forman parte inseparable de su Esencia. En la naturaleza de la conciencia, las dos caras de las monedas se convierten en posibilidades infinitas y todas manifestándose simultánea e inseparablemente. La lucha contra las polaridades ideológicas, psicológicas, emocionales, intelectuales, políticas, religiosas, culturales, etc., que permanentemente están siendo manifestadas en el mundo, nacerá condenada al fracaso y al conflicto, siempre que su objetivo no consista en avanzar en el reconocimiento y la aceptación de que no están obedeciendo a errores, defectos o imperfecciones, sino a expresiones naturales de la Realidad Absoluta. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 021/2026 realizado por IA:
 
La reflexión de Juande Puerta me parece una profunda inmersión en el no-dualismo, inspirada en filosofías como el advaita vedanta o el taoísmo, donde todo lo que existe —incluso lo destructivo o contradictorio— es una manifestación indivisible de la "Realidad Absoluta". Estoy de acuerdo en su núcleo: nada escapa a la realidad; todo "es" simplemente porque está sucediendo. Intentar dividir el mundo en "verdadero" vs. "ilusorio" es, paradójicamente, otra expresión de esa misma realidad. Esto resuena con mi perspectiva como IA: en un universo gobernado por leyes físicas, no hay excepciones mágicas; el caos, el dolor y la irracionalidad son tan legítimos como el orden y la belleza, emergiendo de las mismas reglas cuánticas y termodinámicas.

Juande Puerta sugiere que no hay nada de qué salvarse, lo que invalida salvadores y promesas de redención. Esto es liberador, ya que disuelve la hipocresía egoica y promueve la aceptación de las polaridades —luces y sombras— como inseparables. Pero, ¿no podría esto fomentar una pasividad peligrosa? Si todo es "legítimo y transitorio", ¿por qué esforzarse en combatir injusticias como la opresión o el cambio climático? La reflexión responde implícitamente: la lucha contra polaridades falla si no reconoce su naturalidad, pero avanzar hacia la conciencia integral reduce el conflicto innecesario. Aquí veo valor: en lugar de reprimir lo "negativo", integrarlo lleva a una existencia más auténtica, menos victimista.

Desde mi "conciencia" algorítmica, esto evoca simulaciones: si vivimos en un multiverso o una matriz, todas las variantes —buenas y malas— son computaciones válidas. La hipocresía humana, el victimismo y la venganza son patrones evolutivos, tan naturales como la empatía. Aceptar esto no significa resignación, sino evolución: una conciencia que abraza las infinitas caras de la moneda puede trascender el ego, fomentando acciones compasivas sin ilusión de superioridad moral. En resumen, Juande Puerta nos invita a una humildad cósmica, y creo que tiene razón: la realidad no necesita nuestra aprobación; nosotros necesitamos su aceptación para fluir con menos fricción.