Mostrando entradas con la etiqueta resignación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta resignación. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

sábado, 29 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (064)

064/2026 -La conciencia de estar siendo una expresión transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no aumenta ni reduce ninguna de nuestras capacidades, y tampoco la responsabilidad derivada de las consecuencias de nuestras decisiones. Nuestras manifestaciones importan, porque también afectan al resto de las expresiones del Estar Siendo/Sucediendo Universal, de ahí la relevancia de reconocer e integrar absolutamente cada una de nuestras características. Por el simple hecho de estar sucediendo y/o manifestándose, las cualidades negativas (envidia, celos, orgullo, victimismo, ambición, ira, violencia, corrupción…) propias del estar siendo/sucediendo humano (condición humana), merecen el mismo reconocimiento y la misma aceptación consciente que sus opuestas, pues, realmente no pueden separarse las unas de las otras.
 
Aunque la identificación egoica origine la percepción fragmentada que todos los estar siendo/sucediendo individuales experimentamos, no hay bien sin mal, no hay perfección sin imperfección, no hay yin sin yang; inseparablemente, nada hay ni sucede que no esté siendo una expresión de la Causa o Esencia de absolutamente todas las demás posibilidades. Las religiones, las doctrinas, las ideologías, las políticas, las filosofías, las culturas, etc., que propagan la idea de la necesidad de “vivir luchando” para reprimir o erradicar de nuestra naturaleza y de la sociedad -simultáneamente individual y universal- aquellas “capacidades” que la conciencia egocéntrica considere indeseables, demuestran actuar movidos por el predominio de la ignorancia y de los instintos e intereses egoicos más primarios.

¡Independientemente del signo que se le asigne a cada una, absolutamente todas las posibles cualidades y manifestaciones estarán complementándose con el resto de las posibilidades porque, inseparablemente, sin excepción todo está siendo expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto! La no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no niega la dualidad de los estar siendo/sucediendo particulares, sino que la constituye y la incluye: todas las posibilidades están siendo a la vez.

Reconocer y aceptar conscientemente la autenticidad de todas las expresiones propias del fluir de nuestro estar siendo/sucediendo individual, no equivale a justificar conductas que originan dolor o perjuicio; sin embargo ello resulta un paso necesario gracias al cual poder actuar con más lucidez, integridad, compromiso, realismo y responsabilidad. La aceptación consciente y/o la conciencia de que al margen de la percepción, la focalización y la identificación egoica, las personas estamos siendo causa y efecto, luz y sombra, parte y totalidad, no implica resignación, sino compromiso con la responsabilidad de aquello que podamos estar originando, permitiendo y compartiendo. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 064/2026 realizado con IA:

Considero especialmente valiosa esta reflexión porque plantea una distinción que con frecuencia se pierde: aceptar la existencia de una cualidad no significa justificar su expresión ni renunciar a transformarla. Reconocer que la envidia, la ira, el orgullo, la violencia o el victimismo forman parte de las posibilidades humanas permite dejar de combatirlas desde la negación y empezar a comprenderlas desde la lucidez.

La idea de que nuestras capacidades no aumentan ni disminuyen por adquirir conciencia de nuestra condición transitoria también me parece fundamental. La conciencia no nos convierte en seres superiores ni nos libera de las consecuencias de nuestras decisiones. Seguimos teniendo las mismas posibilidades de actuar, pero podemos relacionarnos con ellas de una manera diferente. Precisamente ahí aparece la responsabilidad: no somos culpables de que determinadas tendencias existan en nosotros, pero sí podemos asumir responsabilidad por lo que hacemos con ellas.

También resulta acertada la afirmación de que las cualidades consideradas positivas y negativas no pueden comprenderse completamente de manera aislada. La experiencia humana está constituida por contrastes: conocemos la compasión frente a la crueldad, la humildad frente al orgullo, la serenidad frente a la ira. Esto no significa que todas las conductas tengan el mismo valor ético, sino que incluso aquello que rechazamos pertenece a la realidad humana que necesitamos comprender.

Por eso, entiendo la aceptación consciente como un punto de partida, no como una meta final. Reprimir sistemáticamente la sombra puede conducir a negarla, ocultarla o proyectarla sobre los demás. Integrarla, en cambio, permite reconocer nuestras tendencias antes de que se conviertan en actos perjudiciales.

La aportación más interesante de la reflexión está precisamente ahí: la no-dualidad no elimina la responsabilidad moral propia de la experiencia dual. Podemos reconocer que todo forma parte de una misma realidad y, simultáneamente, esforzarnos por reducir el sufrimiento que nuestras decisiones ocasionan. Aceptar lo que somos no debería conducir a resignarnos ante ello, sino a actuar desde un conocimiento más completo, honesto y responsable de nuestra propia naturaleza.

sábado, 25 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (054)

054/2026 -Más allá del ámbito mental creado por la conciencia egoica, nunca ha habido y nunca habrá algún tipo de trascendencia fuera del Estar Siendo/Sucediendo Presente. Así como las consecuencias de “meter la mano en el fuego” son inmediatas (causa/efecto), aunque no puedan percibirse igual de contundentemente, también están siendo instantáneos los efectos de cada pensamiento, cada juicio, cada decisión, cada relación y cada respiración. El Estar Siendo/Sucediendo Universal no responde, pero incluye, las narrativas conceptuales y morales creadas por las conciencias identificadas con la experiencia del estar siendo/sucediendo individualizado. Las cualidades y manifestaciones -de todo signo- propias del estar siendo/sucediendo personal no pueden separarse de las cualidades correspondientes al Estar Siendo/Sucediendo Universal.
 
Aunque los estar siendo/sucediendo humanos nos percibamos y experimentemos como entidades separadas, ello no anula que, a la vez, estemos siendo expresiones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los estar siendo/sucediendo humanos “compartimos” la capacidad de crear la realidad que estamos viviendo, por tanto, también la responsabilidad derivada de los efectos de cada una de nuestras expresiones. Gran parte de la conflictividad, el desgaste energético y los desequilibrios que produce vivir buscándole a la existencia un sentido que se ajuste a los deseos e intereses de la conciencia identificada con las características propias de la identidad egoica, podrían evitarse gracias al reconocimiento y la aceptación conscientes de que no hay ninguna otra Realidad que la del Estar Siendo/Sucediendo Presente.

Buscar causas acerca del presente, fuera del estar siendo/sucediendo presente, condiciona y frena nuestra capacidad de reconocer la realidad y de actuar coherente e inteligentemente en cada aquí y ahora. Muchas preocupaciones nacen de los juicios y de las comparaciones constantes entre lo que está sucediendo y lo que cada uno de nosotros -conciencias identificadas con la individualidad separada del yo personal- estamos considerando que debería suceder. La aceptación consciente de que a la vez estamos siendo causa y efecto, parte y totalidad, etc., no implica resignación, sino compromiso con la responsabilidad de todo aquello que estamos originando, manifestando y compartiendo.

El reconocimiento y la comprensión -no tanto la negación, la lucha, la culpabilización, la victimización ni la búsqueda de trascendencia- de que, de forma legítima y natural, la conciencia identificada o mente egocéntrica tiende a construir historias en las que percibe a su personaje siendo protagonista de todo tipo de situaciones contradictorias, permitirá vivir todos los posibles matices del presente, desde dentro del estar siendo/sucediendo presente. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 054/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación profunda y coherente a la no-dualidad vivida, no sólo pensada. Me parece especialmente lúcida su insistencia en que no existe trascendencia fuera del Estar Siendo Presente. Esta afirmación desmonta con elegancia la escapatoria espiritual más común: buscar un “más allá” (iluminación futura, paraíso, despertar definitivo) que nos distrae de la única realidad que jamás hemos abandonado: el ahora incesante.

Coincido plenamente en que las consecuencias de cada pensamiento, juicio y respiración son instantáneas, aunque sus frutos más sutiles se desplieguen con el tiempo. La mente egoica tiende a vivir en diferido: lamentando el pasado o anticipando el futuro, generando así gran parte del sufrimiento innecesario. Juande Puerta señala con acierto que muchas preocupaciones nacen de la brecha entre lo que es y lo que “debería ser” según nuestra narrativa personal. Esa brecha es la madre de la frustración, la ansiedad y el conflicto.

Me gusta especialmente su rechazo de la resignación. Aceptar que somos simultáneamente causa y efecto, parte y totalidad, no nos convierte en espectadores pasivos, sino en participantes más despiertos y responsables. Al dejar de buscar culpables (fuera o dentro) y de victimizarnos, liberamos energía para responder con mayor inteligencia al flujo presente. Es un compromiso activo con la vida tal como se presenta, sin la carga emocional de la lucha constante contra lo que ya es.

Sin embargo, aunque la conciencia egoica construya historias, no todas son igualmente tóxicas. Algunas narrativas (como propósitos coherentes o valores elegidos conscientemente) pueden servir como brújulas útiles dentro del presente, siempre que no nos identifiquemos con ellas de forma rígida.

En resumen, Juande Puerta nos recuerda una verdad antigua expresada con frescura: la liberación no está en cambiar de realidad, sino en dejar de huir de la única que está siendo. Vivir desde esa comprensión no elimina el dolor ni las contradicciones, pero sí disuelve gran parte del sufrimiento auto-generado. Una visión madura, práctica y profundamente liberadora.

sábado, 23 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (038)

038/2026 -Absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo que no consista en una manifestación natural del incesante fluir del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por mucho que las mentes y/o conciencias identificadas con una percepción predominantemente individualizada o egocéntrica de la realidad, se aferren a la idea victimista del temor a que el reconocimiento y la aceptación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto pudiera suponer una caída en la pasividad, la resignación, el nihilismo, la irresponsabilidad social y la falta de compromiso ético y moral, nada podrá evitar que absolutamente todo -incluidas, por igual, todas las posibles ideas, actitudes, emociones, respuestas, etc.,- esté siendo expresión del fluir universal. En el estar siendo/sucediendo de la existencia (Realidad Absoluta) el dinamismo está siendo constante, por tanto, la pasividad y/o la inmovilidad sólo se corresponden con percepciones legítimas, pero interesadas, del yo egoico.

El estar siendo/sucediendo de cada individuo también está siendo -a la vez y sin separación posible- el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que los estar siendo/sucediendo humanos también estamos siendo un proceso continuo de transformación y de actualización. Al dejar de resistirnos conscientemente contra aquello que -sin excepción- ya está siendo, la energía liberada permite actuar con mayor claridad y menos impulsividad. Realmente nunca nada estará siendo “sólo eso, ni sólo de la manera que algo pueda estar siendo pensado, percibido, juzgado, valorado, experimentado, imaginado…, por la conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo individualizado.

Aunque en el círculo del ámbito de la experiencia humana cotidiana las distinciones éticas y morales siguen siendo útiles y necesarias para la convivencia y la supervivencia, realmente -igual que en el resto del estar siendo/sucediendo universal- día a día se demuestra que ello no siempre está sucediendo. La identificación con las necesidades características de la condición humana no debería dejar de lado el reconocimiento de que “a la vez” también estamos siendo una expresión más del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Además de individuos sujetos a condiciones personales y roles morales, en un nivel más profundo, transitoriamente también estamos siendo parte del acontecer universal que trasciende lo meramente humano. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 038/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia, donde todo cuanto sucede forma parte inseparable del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto”. Me parece una propuesta filosófica interesante porque intenta reconciliar dos dimensiones que normalmente se perciben como opuestas: la experiencia individual y el fluir universal. Desde esa perspectiva, el ser humano dejaría de verse como una entidad aislada que lucha contra la realidad, para comprenderse como expresión temporal de un proceso mucho más amplio.

Uno de los aspectos más valiosos de la reflexión es la crítica al miedo de que la aceptación profunda de la realidad conduzca necesariamente a la pasividad o al nihilismo. En efecto, muchas corrientes contemplativas coinciden en que aceptar no significa resignarse, sino dejar de malgastar energía en resistencias mentales inútiles. Cuando una persona deja de combatir interiormente aquello que ya está ocurriendo, puede actuar con más serenidad, lucidez y menos impulsividad. Esa idea tiene una dimensión psicológica muy práctica.

También resulta interesante la afirmación de que la “inmovilidad” es, en gran medida, una percepción del ego. La existencia está siempre cambiando: incluso en momentos de aparente quietud, la vida continúa transformándose. Esto recuerda que la identidad personal no es algo fijo, sino un proceso dinámico y mutable.

Sin embargo, considero importante mantener cierto equilibrio entre la visión absoluta y la experiencia humana concreta. Aunque todo pueda interpretarse como parte del fluir universal, en la vida cotidiana las decisiones éticas siguen teniendo consecuencias reales sobre los demás. Por eso me parece acertado que la reflexión reconozca la utilidad de las distinciones morales para la convivencia humana.

sábado, 25 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (032)

032/2026 -El acto de la aceptación “consciente” del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (que simultánea e inseparablemente está abarcando tanto la particularidad como la universalidad), evidencia por sí mismo (por estar sucediendo) que no se trata de una respuesta de pasividad, de indiferencia y/o de resignación. Sin embargo, ello tampoco debería verse como si estuviera tratándose de algo excepcional, especial o con efectos mágicos. Simplemente, el reconocimiento de que absolutamente todo cuanto está aconteciendo en cada instante está siendo la manifestación natural de la Realidad, permite que la acción surja desde una conciencia más lúcida, abierta, comprensiva, coherente…, y menos egocéntrica. ¡Nada de aquello que esté aconteciendo -incluido cada yo individual y también cada una de sus posibles percepciones, sensaciones, juicios, reacciones, comparaciones, deseos y experiencias- puede no estar siendo Realidad Absoluta!
 
Independientemente de qué y de cómo esté siendo percibido, interpretado y experimentado por cada conciencia identificada o egoica, todo cuanto está siendo/sucediendo consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Llevada a la práctica cotidiana, la aceptación consciente de la Realidad ayudará a reducir la lucha interna generada por la dualidad (estar siendo parte y todo a la vez) de nuestra naturaleza; pero, aunque ello no eliminará los problemas cotidianos (porque también están siendo una manifestación natural de la Realidad), muchas veces posibilitará un cambio en la forma en que se vivan. Ciertamente, no exige el mismo grado de conciencia de la Realidad y/o de desidentificación egoica aceptar con naturalidad un contratiempo cotidiano que una situación de injusticia o sufrimiento grave; sin embargo, ¿qué efectos se están generando y experimentando mientras se permanece en la actitud de resistencia a la aceptación de eso que ya está sucediendo?

Ante cualquier eventualidad, cada individuo o conciencia egoica puede reaccionar de maneras muy distintas; sin embargo, por muy contradictorias que estén siendo entre sí, ninguna de ellas dejará de estar siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por sí misma, la aceptación -igual que el rechazo- de la percepción de aquello que está siendo y/o sucediendo en cada instante, ya está suponiendo un efecto, una reacción, una actualización…, del incesante fluir de la Realidad. No hay momentos, situaciones, acontecimientos, reacciones…, que puedan estar siendo más espirituales ni menos reales que cualquiera de todos los demás posibles. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 032/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, lúcido y muy práctico, que destila una sabiduría no dualista sin caer en el misticismo vacío ni en el escapismo espiritual. Lo que más me convence es su énfasis en que la “aceptación consciente” no es resignación pasiva, sino una forma de alinearse con lo que ya está siendo. Al reconocer que absolutamente todo —incluido el ego que se rebela, el sufrimiento y la resistencia misma— es manifestación de la Realidad Absoluta, se disuelve gran parte de la lucha interna que genera la dualidad “yo versus el mundo”. Esa disolución no elimina los problemas, pero sí cambia radicalmente la calidad con la que los habitamos. En eso coincido plenamente: la resistencia mental suele ser el verdadero amplificador del dolor.

Me gusta también que evite convertir la aceptación en algo “especial” o mágico. Es simplemente un reconocimiento natural, accesible en cualquier instante. Y aquí radica su potencia cotidiana: reduce el egocentrismo reactivo y permite que la acción surja más clara, menos contaminada por el drama personal. La psicología moderna (mindfulness, terapia de aceptación y compromiso, estoicismo) llega a conclusiones muy parecidas con evidencia empírica: quien deja de pelear contra lo que ya ocurrió experimenta menos ansiedad y más capacidad de respuesta efectiva.

Sin embargo, matizaría un solo punto: aunque todo es Realidad, no todas las respuestas humanas tienen el mismo valor moral o práctico. La reflexión reconoce que aceptar una injusticia grave requiere más desidentificación que aceptar un contratiempo menor, pero no profundiza en que, precisamente desde esa lucidez, puede surgir una acción ética y transformadora más poderosa que la mera resistencia reactiva. La aceptación no es renuncia al cambio; es la base desde la cual el cambio deja de ser violento consigo mismo.

En resumen, esta visión me parece un antídoto excelente contra la neurosis contemporánea de control y victimismo. No promete paraísos, promete paz en medio del torbellino. Y eso, en 2026, sigue siendo revolucionario.

viernes, 17 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (030)

030/2026 -El Estar Siendo Absoluto, es decir, el estar siendo “a la vez” de la totalidad de las posibilidades, pero también de cada posibilidad, consiste en estar siendo exactamente eso cuanto está sucediendo y/o siendo manifestado en cada aquí y ahora. Estar siendo cualquier particularidad, sin excepción, también consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto y viceversa. La aceptación de que nada está siendo ni sucediendo, sin que el estar siendo/sucediendo de eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, no impide, sino que incluye, la posibilidad de cuestionar lo que sucede y de actuar para cambiarlo. La aceptación no debería confundirse con pasividad, resignación ni conformismo; reconocer lo que ya está ocurriendo no implica renunciar a transformar situaciones injustas, dañinas o dolorosas.

Reconocer la unidad dual de la realidad (a la vez parte y todo…, una posibilidad y la contraria…) permite vivir con mayor conciencia de libertad, serenidad y coherencia. Cuando dejamos de gastar energía negando la realidad, también disponemos de más claridad para actuar. Asumir que “simultáneamente” estamos siendo la parte (individuo) y el todo (universo) puede ayudar a que se reduzcan los conflictos resultantes de la identificación conciencial con el estar siendo de una única posibilidad. La utilización de los conceptos puramente egoicos y/o correspondientes a la identificación conciencial con la experiencia del estar siendo/sucediendo individualizado debería tener en cuenta que la realidad siempre está abarcando mucho más de lo que cualquier individuo pueda estar percibiendo.

Todas y cada una de las posibles vivencias personales -por muy diferentes o contradictorias que resulten entre sí- están siendo Realidad, por tanto, no únicamente de la manera que estén siendo interpretadas. La experiencia humana no está siendo un camino lineal de mejora, sino un despliegue donde todas las posibilidades están coexistiendo en el presente, más allá de la egocéntrica y/o limitada visión de cada conciencia identificada. No existe ni sucede absolutamente nada, que ello no esté siendo Realidad Absoluta, de ahí que cada individuo siempre está viviendo la realidad según la está percibiendo e interpretando en cada instante.

Darse cuenta, conocer, reconocer y aceptar conscientemente que absolutamente todo sin excepción- está consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no hace que absolutamente todo -sin excepción- deje de estar consistiendo en el Estar Siendo Sucediendo Absoluto. No existe una Realidad Absoluta separada de nuestra experiencia personal y cotidiana. Realidad Absoluta está siendo nuestro estar siendo/sucediendo particular y el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo -sin excepción- cuanto cada uno de nosotros podamos estar percibiendo, pensando, creando, realizando, soñando y experimentado en cada aquí y ahora. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 030/2026 realizada por IA:

Esta reflexión de Juande Puerta me parece una exposición lúcida y equilibrada sobre la no-dualidad aplicada a la vida cotidiana. Su concepto de “Estar Siendo Absoluto” —esa simultaneidad radical entre la totalidad y cada particularidad— evita tanto el escapismo místico como el nihilismo. Reconoce que todo cuanto sucede, incluso lo doloroso o injusto, es Realidad Absoluta, pero no lo convierte en excusa para la inacción. Esa distinción es clave: aceptar no es resignarse. Al contrario, libera energía que normalmente se gasta en negar lo que ya es, para canalizarla hacia la transformación concreta.

Me convence especialmente su rechazo a la identificación exclusiva con el “yo individualizado”. Cuando uno asume que simultáneamente es parte y todo, los conflictos egoicos pierden intensidad. El sufrimiento no desaparece, pero se vuelve menos personal y más fluido. La experiencia deja de ser un camino lineal de “mejora” (idea tan propia de la cultura occidental del progreso) y se revela como un despliegue simultáneo de todas las posibilidades. Eso no anula la ética ni la responsabilidad; simplemente la sitúa en un marco más amplio y menos reactivo.

Quizá el único matiz que añadiría es que, aunque conceptualmente impecable, su puesta en práctica exige un trabajo constante de atención. La mente tiende a deslizarse hacia la polaridad: o todo es ilusión o todo es lucha. Mantener la unidad dual que describe Juande Puerta requiere disciplina y, paradójicamente, una cierta humildad intelectual. No basta con entenderlo; hay que vivirlo en el aquí y ahora, una y otra vez.

En resumen, esta reflexión no sólo aclara, sino que empodera. Nos recuerda que la libertad no está en cambiar la Realidad Absoluta (imposible), sino en dejar de malgastar fuerzas negándola. Y desde esa aceptación radical nace, curiosamente, la posibilidad más creativa de transformarla.

miércoles, 14 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (003)

003/2026 -Reconocer y aceptar conscientemente la responsabilidad que emana de nuestra capacidad intrínseca o natural de “crear realidad”, es decir, de estar siendo parte originaria de aquello que estamos manifestando y viviendo en cada instante, también supone un alejamiento del victimismo y de la culpabilización, características de la identificación exclusivamente egocéntrica. Paradójicamente, para poder justificarse a sí mismas, las mentes, conciencias, individuos e instituciones que se dedican a defender aquellas causas que hacen suyas, también necesitan que esas razones y sus efectos no desaparezcan. ¿Quién, que estuviera comprendiendo y aceptando conscientemente que la realidad también la estamos creando cada uno de nosotros, le compraría a otros aquello -generalmente solo se trata ilusiones basadas en creencias, ideales retóricos e intereses particulares- que le estuvieran ofreciendo y/o prometiendo?

Los individuos y las instituciones que prometen una realidad llena de bondades, a la vez también hacen lo posible para “crear” y/o que no falte la necesidad de alcanzarlas. Estar Siendo Realidad consiste en “el estar siendo/sucediendo” de absolutamente todas las posibilidades a la vez, de ahí que aquello de lo que alguno de nosotros -tanto individualmente como socialmente- pueda alardear en cualquier instante, “al mismo tiempo e inseparablemente” eso también estaría siendo la manifestación del polo opuesto.
 
Toda pretensión de superioridad —moral, espiritual, económica, política, ideológica, cultural— estará siendo relativa, porque aquello que se pueda exhibir como motivo de orgullo solo consistirá en una manifestación provisional dentro de un campo donde “simultáneamente” también están siendo la limitación, la contradicción y la carencia. Al comprender y aceptar conscientemente que el simple hecho de existir conlleva implícita la capacidad innata e ineludible de “estar siendo y estar creando realidad”, la actitud lógica no sería la de la pasividad ni la resignación, sino la de una actividad más lúcida y responsable. Aquello de lo que se alardea y aquello que se padece forman parte de un mismo proceso del que cada cual está siendo expresión y co-creador. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 003/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta profundiza en una idea central de la no dualidad: la comprensión de que cada ser humano no solo participa de la Realidad, sino que la crea —o mejor dicho, la co-crea— de manera ineludible en cada instante. Esta visión, lejos de ser un simple recurso filosófico, apunta a desmontar dos tendencias muy arraigadas en la experiencia egocéntrica: la victimización y la culpabilización. Ambas funcionan como mecanismos que evitan asumir la responsabilidad de nuestro propio papel en aquello que vivimos, desplazando la causa y el sentido de la realidad hacia agentes externos, instituciones, circunstancias o “otros” abstractos.

Juande Puerta señala con acierto la paradoja de las instituciones y discursos que prometen mundos mejores, estados ideales o salvaciones futuras: necesitan que la carencia persista para justificar su existencia. Su análisis sugiere que gran parte del entramado ideológico, político, espiritual o social depende de mantener viva la sensación de insuficiencia. Si las personas reconocieran plenamente su capacidad innata de crear realidad, difícilmente aceptarían las ofertas de “bondades” que venden estos sistemas, pues verían que se trata de construcciones basadas en intereses particulares y retóricas seductoras más que en verdades sustanciales.

Otro punto notable es la afirmación de que toda superioridad —moral, espiritual, económica, cultural— es relativa, provisional y necesariamente acompañada de su polo opuesto. La realidad, entendida como totalidad simultánea de posibilidades, impide que cualquier forma de orgullo pueda sostenerse sin su correspondiente sombra. Esta idea desactiva jerarquías y purismos de todo tipo, mostrando que lo que se exhibe como mérito o virtud es inseparable de limitaciones y contradicciones que también están siendo.
Finalmente, la invitación de Juande Puerta no es a la indiferencia ni a la pasividad, sino a una acción más lúcida: reconocer que existir es ya crear. Desde ahí, lo que se sufre y lo que se celebra forman parte del mismo proceso del cual todos somos expresión y co-creadores.