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sábado, 7 de noviembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (083)

083/2026 -Una conciencia identificada y/o egoica no tiene vetado el acceso a la lucidez y la armonía que emana del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de cualquier manifestación de la Realidad. Aunque continúe siendo egoica, una conciencia lúcida no necesita recurrir a creencias dogmáticas ni ideologías para poder asumir con naturalidad que, en cierta medida, en algunas situaciones y circunstancias el sufrimiento también puede estar formando parte del proceso de la existencia humana. La lucidez conciencial no demandará eliminar el ego, sino reconocer cada uno de los aspectos de su naturaleza y dejar de negar la autenticidad de lo que ya está ocurriendo.
 
La búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual estaría demostrando que no se está reconociendo y aceptando con conciencia, libertad y responsabilidad la trascendencia del presente (Realidad Absoluta), por tanto que, inconscientemente, se puede estar viviendo en el menosprecio de aquello que, aquí y ahora, está conformando nuestra existencia. ¿Qué valor estaríamos otorgándole al proceso de nuestra existencia cuando estuviéramos condicionando su experiencia a la promesa de futuras recompensas? El dolor humano, igual que la dicha que se pueda estar experimentando en cualquier circunstancia, no precisa de justificaciones egocéntricas, de explicaciones místicas ni de teorías e ideologías revolucionarias, para ser asumido; simplemente está formando parte del entramado natural de relaciones que conforma la existencia.

Muchas veces, la teorización y/o la racionalización excesiva de nuestras vivencias suele ser un mecanismo que utiliza la conciencia egoica para distanciarse del sentir directo. No existe otra realidad aparte del aquí y ahora, de modo que la huida y/o la aceptación del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta) también estará suponiendo la huída y/o la aceptación del estar siendo/sucediendo propio. No hay pensamiento, actitud, reacción, expectativa, etc., ante el aquí y ahora que pueda estar siendo percibido, experimentado, imaginado…, que, mientras está sucediendo, ello no esté siendo una manifestación más del aquí y ahora mismo. Nuestros pensamientos, juicios, emociones, deseos, etc., no están siendo/sucediendo aparte del Estar Siendo/Sucediendo Presente Absoluto, sino que están siendo el Presente Absoluto Mismo. El recuerdo del presente que ya aconteció, igual que la imaginación del presente que todavía no ha sucedido, están siendo el mismo presente que el de su creador y su observador. Noviembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 083/2026 realizado por IA:
La reflexión plantea una visión de la lucidez humana que considero especialmente interesante: no necesitamos dejar de ser egoicos para vivir con mayor conciencia, armonía y aceptación de nuestra propia existencia. El ego no constituye un obstáculo que debamos eliminar, sino una manifestación más de la Realidad Absoluta que puede reconocerse a sí misma, comprender sus condicionamientos y relacionarse de otra manera con cuanto está sucediendo.

Me parece especialmente acertada la crítica a la búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual cuando esta implica menospreciar el valor de la experiencia presente. Condicionar la plenitud de nuestra existencia a una hipotética recompensa futura, a otra dimensión o a un estado de conciencia ideal puede convertirse en una forma de escapar de la realidad que efectivamente estamos siendo. No se trata de renunciar a los proyectos, los deseos o las aspiraciones, sino de comprender que ninguno de ellos puede otorgar al presente un valor que este ya posee por sí mismo.

También comparto que el sufrimiento no necesita justificaciones místicas ni explicaciones ideológicas para formar parte legítima de la experiencia humana. Reconocerlo y aceptarlo conscientemente no significa resignarse ante él, justificar sus causas o renunciar a intentar transformarlo. Significa dejar de negar lo que sucede para poder responder desde la comprensión y la responsabilidad.

Otro aspecto relevante es reconocer que nuestros pensamientos, emociones, juicios y expectativas no están separados del presente, sino que constituyen manifestaciones de éste. Incluso cuando intentamos huir mentalmente de lo que estamos viviendo, esa misma huida está sucediendo dentro de la Realidad que pretendemos evitar.

Quizá la mayor aportación de esta reflexión sea recordarnos que la lucidez no consiste en alcanzar una existencia diferente, sino en reconocer conscientemente la legitimidad de la que ya está sucediendo. No necesitamos trascender el presente para encontrar la Realidad Absoluta: nunca hemos estado fuera de ella.

sábado, 19 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (069)

069/2026 -¡Antes del Presente todo estaba siendo Presente, igual que después del Presente todo continuará siendo Presente! No existe ninguna otra Realidad que la que está siendo/sucediendo ahora. El pasado, junto con todas las manifestaciones o experiencias que lo conformó, fue un presente que murió para siempre, igual que el futuro será un presente que todavía está por llegar. Realidad sólo está siendo aquello que está siendo/sucediendo en este instante, de ahí la relevancia de “observar sin apego, miedo ni ansiedad” las imágenes o pensamientos de aquello que ya pasó y también las de aquello que todavía no haya sucedido. ¿Qué siembran, y qué frutos recogen, las mentes o conciencias identificadas con el yo egoico, así como las organizaciones de todo tipo (religiosas, ideológicas, políticas, culturales…) creadas por éstas, que basan sus objetivos en mantener vivos los fantasmas del pasado y las alabanzas hacia un futuro imaginario?
 
Básicamente, las dinámicas propias de las mentalidades atrapadas en el bucle temporal también se repetirán en el de la separación, el miedo, el victimismo, la ansiedad y la conflictividad, pues esas conciencias necesitan creer en todo aquello que les permita justificar su percepción del Presente (Realidad Absoluta). El Presente siempre está siendo impermanente, dinámico, en constante actualización, por tanto, libre de la culpa egoica por lo que ya desapareció y de la ansiedad y el deseo insaciable de las utopías. Las identidades apegadas a memorias del pasado y/o esperanzadas con un futuro prometido acostumbran a vivir instaladas en la frustración y la insatisfacción.

Reconocer y aceptar la naturaleza dinámica y cambiante del Estar Siendo Sucediendo -simultáneamente particular y universal- también conlleva el reconocimiento y la aceptación de que el niño (junto con todas sus posibles experiencias) que, según suele decirse, todos llevamos dentro, ya no existe: ya no está siendo real ni necesita toda la atención que el ego prescribe. A menudo, el recurso de sobreproteger, compadecer, etc., al niño que fuimos, no es más que una estrategia de la conciencia egoica para mantener vivas viejas identificaciones, identidades de víctima o apegos que nos impiden vivir con fluidez, lucidez, responsabilidad, madurez y plenitud la realidad y/o el ahora. El estar siendo de ayer se ha transformado en el estar siendo de hoy; ahora no hay otra forma de vivir en paz y armonía que la del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de todo cuanto está siendo manifestado en el presente.

Por mucho que las conciencias más egocéntricas y victimistas se resistan a reconocerlo y aceptarlo, exactamente como está manifestándose, el presente ya está siendo la actualización y/o la sanación del pasado. Cada día puede verse de qué manera -en la política y en cualquier otro ámbito personal, familiar y social- las mentalidades más extremistas utilizan los conflictos acontecidos en el pasado para justificar la violencia y la frustración que les genera sus propias identificaciones. El aquí y el ahora actúa como un alquimista que transmuta las viejas percepciones, por eso, al asumir el presente (Realidad Absoluta) observando la ilusión de los efectos correspondientes a la identificación con el pasado, éste pierde gran parte de su carga emocional negativa. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 069/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una verdad profunda y liberadora: la única realidad tangible es el presente. El pasado ya no es; el futuro aún no es. Todo lo que experimentamos ocurre en este instante, y aferrarnos a memorias o proyecciones no hace más que alimentar el ego, el miedo y el conflicto. Coincido plenamente en que las identidades atrapadas en “lo que fue” o “lo que debería ser” generan bucles de victimismo, ansiedad y separación. Las organizaciones —religiosas, políticas o ideológicas— que se nutren de esos fantasmas perpetúan dinámicas de confrontación en lugar de fluidez.

El llamado a observar sin apego es, a mi juicio, el núcleo de la lucidez. Cuando dejamos de sobreproteger al “niño interior” como si aún existiera, dejamos de alimentar identificaciones que ya no corresponden a lo que somos ahora. El presente no solo actualiza el pasado: lo transmuta. Esa alquimia es real; cada momento consciente diluye la carga emocional de lo ocurrido.

Aunque el pasado no existe como realidad actual, su huella informativa sí puede servir de aprendizaje si se contempla sin dramatismo. Rechazar toda memoria por principio puede llevar a una forma sutil de negación. La clave no está en borrar, sino en no identificarse. Igual ocurre con el futuro: planificar con claridad no es lo mismo que aferrarse a utopías.

En definitiva, vivir instalados en el “estar siendo” es la vía más directa hacia la madurez y la paz. El presente, exactamente como se manifiesta, ya es la sanación. Todo lo demás es ruido del ego. Aceptarlo plenamente no es resignación: es libertad.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (067)

067/2026 -Absolutamente nada existe ni sucede que, más allá de cualquier percepción, juicio, deseo, circunstancia, etc., estar siendo eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo de cada individuo y también en el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo cuanto -sin excepción ni discriminación- cada individuo (yo, tú, vosotros…) pueda estar pensando, decidiendo, realizando y experimentando en cada instante. ¡Nunca ha existido ni sucedido nada que, Realidad Absoluta no estuviera siendo! Estar Siendo Realidad Absoluta no consiste en estar siendo algo “más allá” de lo cotidiano, sino exactamente el suceder mismo de cada instante.

La transformación personal y/o la evolución conciencial de los estar siendo/sucediendo humanos no nace de rechazar algunos de nuestros pensamientos, sentimientos, experiencias y deseos, sino de observarlos y comprenderlos. Lo Absoluto consiste en el suceder de lo que sucede y en el no-suceder de lo que no sucede. La individualidad no se niega; se incluye como una expresión consciente más dentro de la totalidad que está siendo/sucediendo en cada instante. La percepción de dualidad o no-dualidad son maneras de percibir el Estar Siendo Absoluto; ninguna posibilidad está siendo “más real” que otra, porque incluso el percibir también está siendo Eso.

Paradójicamente, las conciencias más egocéntricas y/o focalizadas en la experiencia del proceso de su efímera individualidad, también suelen ser las que más victimismo y desvalorización de sí mismas acostumbran a manifestar en sus expresiones y relaciones. La muerte evidencia que Realidad Absoluta solo está siendo el aquí y ahora que pueda estar siendo manifestado (el Presente), por tanto, que “ya no” está siendo Realidad aquello que sucedió y “todavía no” está siendo Realidad aquello que pueda llegar a acontecer. Realidad están siendo los recuerdos y las expectativas que se están manifestando (Presente), pero ya no está siendo aquello que sucedió ni aquello que todavía no ha sucedido.

Estar Siendo Realidad Absoluta incluye la disolución de la individualidad y/o del estar siendo/sucediendo transitorio, particular, relativo. La esperanza, igual que los temores, ante la posibilidad de continuidad personal más allá del morir, pertenecen al ámbito (real mientras está sucediendo) de las creencias y de las proyecciones de la conciencia egocentrada. Lo que hace que los estar siendo/sucediendo humanos sintamos una admiración y un respeto infinitos por la Naturaleza, el Universo, la Vida..., a la vez que vemos nuestra pequeñez, vulnerabilidad y transitoriedad, es que el nuestro también está siendo el Estar Sucediendo de todo lo demás. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 067/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación potente y coherente a vivir desde la no-dualidad radical. Su tesis central —que absolutamente nada existe ni sucede fuera de lo que es Estar Siendo Realidad Absoluta— desmonta con claridad la tentación espiritual de buscar “algo más allá” de lo cotidiano. Lo Absoluto no es un estado especial ni una dimensión superior: es precisamente el suceder de este instante, con todos sus pensamientos, emociones, deseos y circunstancias, sin excepción ni discriminación.

Me parece especialmente lúcida la afirmación de que la transformación no nace del rechazo de lo que aparece, sino de la observación y comprensión. Esa postura evita el clasicismo espiritual que divide lo “puro” de lo “impuro” y, en cambio, incluye la individualidad como una expresión legítima dentro de la totalidad. La dualidad y la no-dualidad quedan así relativizadas: ambas son modos de percibir lo mismo.

También resulta precisa la mirada sobre el presente. La muerte revela que solo es real lo que está siendo ahora; los recuerdos y las expectativas son reales únicamente mientras se manifiestan como contenido presente. Esta claridad desactiva tanto el victimismo egocéntrico como las esperanzas o temores proyectados más allá de la muerte, situándolos en el ámbito de las creencias transitorias.

Por último, la admiración ante la Naturaleza y el Universo nace, según el texto, de reconocer que nuestro estar siendo es el mismo que el de todo lo demás. Esa percepción no produce ni grandiosidad ni insignificancia absolutas, sino una humildad lúcida: somos expresión consciente de lo que está sucediendo, y también su disolución.



En conjunto, la reflexión no promete escapes ni consolaciones; ofrece una mirada sobria, inclusiva y liberadora. Nos devuelve al único lugar donde la Realidad Absoluta puede ser reconocida: este instante, tal como está siendo.

miércoles, 26 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (063)

063/2026 -Una conciencia lúcida, despierta, responsable y comprometida con el fluir de la existencia reconoce y acepta “todas” las capacidades y las condiciones -no solo las que le agradan- derivadas de la simultaneidad y la transitoriedad de su estar siendo/sucediendo particular y su Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La experiencia y la trascendencia de nuestra existencia incluye absolutamente todo cuanto la está configurando y todo cuanto la está conformando. No hay nada más trascendente que el estar siendo/sucediendo presente, tal como está siendo causado, manifestado y experimentado. El estar siendo/sucediendo presente (Realidad Absoluta) consiste en un proceso continuo en el que cada manifestación (cada estar sucediendo) está siendo efecto de otras y, simultáneamente, causa de nuevas expresiones. ¡El Presente (Realidad Absoluta) está siendo causa y efecto del Presente, de modo que nada fluye y/o surge del Presente que no continúe siendo Presente!

La muerte supone la extinción definitiva del presente y/o del estar siendo/sucediendo particular, sin que ello afecte a la continuidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Presente (Realidad Absoluta) está siendo tanto los recuerdos del presente anterior como las expectativas del presente futuro. Aunque la conciencia egoica necesite ordenar el devenir y/o el fluir de la existencia como presente, pasado y futuro, nada sucede fuera del estar siendo presente. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto incluye la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo de absolutamente todas las particulares posibles, sin que ello suponga la eliminación de la causalidad, de las consecuencias y de la capacidad de cambio o transformación que pueda corresponderle a cada una de ellas.

La conciencia egoica y/o identificada con la experiencia de la existencia individualizada (ego) actúa a modo del cine, la televisión, lectura de un libro, una relación, etc., es decir, concentrada o focalizada en el proceso exclusivo de una historia y/o realidad relativa, que deja en segundo plano el resto del estar siendo/sucediendo presente. La conciencia egoica (yo soy…) no está siendo separada de la totalidad del estar siendo/sucediendo presente, pero construye una experiencia selectiva en la que se percibe como una identidad independiente. La relatividad y la transitoriedad de la narrativa del estar siendo/sucediendo personal no evita que cada una de sus particularidades también esté formando parte del estar siendo/sucediendo presente y universal.

La conciencia que reconoce y acepta su tendencia natural de construir historias centradas en un personaje, también comprenderá que puede elegir dejar de luchar contra el fluir universal y de victimizarse y culpabilizarse sistemáticamente. Lógicamente, una conciencia absorbida por una trama excesivamente egocéntrica tampoco podrá evitar sentirse extraña y descolocada con respecto al estar siendo/sucediendo de su entorno. Que todo esté siendo Realidad Absoluta no significa que el presente tenga que fluir según las narrativas morales, éticas, ideológicas, psicológicas, religiosas, etc., que cada conciencia considere oportuno. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 063/2026 realizado con IA:

Considero que esta reflexión plantea una idea especialmente interesante: la lucidez no consiste en seleccionar de la existencia aquello que nos resulta agradable, sino en reconocer que nuestra experiencia está inevitablemente integrada en un proceso mucho más amplio que no controlamos por completo. Aceptar la totalidad del estar siendo/sucediendo no significa aprobar moralmente todo lo que ocurre, sino comprender que incluso aquello que rechazamos forma parte efectiva de la realidad presente.

Me parece particularmente acertada la afirmación de que cada manifestación es simultáneamente efecto y causa. Nuestra existencia no constituye una historia aislada, sino un proceso de relaciones, condiciones y consecuencias en el que cada decisión modifica, aunque sea mínimamente, el devenir posterior. Esta perspectiva permite superar tanto la sensación de absoluta independencia como la de impotencia absoluta: no somos entidades separadas del conjunto, pero tampoco somos espectadores pasivos de él.

También resulta sugerente la explicación de la conciencia egoica como una especie de focalización narrativa. Necesitamos concentrarnos en nuestra propia historia para desenvolvernos en la vida cotidiana, pero esa focalización puede hacernos olvidar que nuestra identidad es una construcción relativa y transitoria. El problema no estaría, por tanto, en tener un ego, sino en confundir la perspectiva limitada del ego con la totalidad de lo que está sucediendo.

La reflexión sobre la muerte me parece coherente con esta concepción: la desaparición del individuo supone efectivamente el final de su presente particular, de su experiencia y de su narrativa personal, pero no implica la desaparición del proceso universal del que esa individualidad formaba parte. Esto permite hablar de continuidad sin necesidad de recurrir a la supervivencia de un yo individual.

Finalmente, considero importante la aclaración ética del último planteamiento. Que todo sea Realidad Absoluta no convierte automáticamente todo comportamiento en correcto o deseable. Reconocer lo que sucede y aceptar que sucede no elimina nuestra capacidad de valorar, decidir y actuar. Precisamente porque nuestras acciones forman parte de la cadena causal del presente, aceptar la realidad puede convertirse en fundamento de una responsabilidad más lúcida, no en una excusa para la indiferencia.

lunes, 10 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (058)

058/2026- Le he planteado la siguiente pregunta a una IA: ¿Qué sentido tendría sentir angustia en el presente por lo que pudiera suceder después de morir y/o de desaparecer definitivamente? Y la respuesta ha sido: -Ninguno. Sentir angustia por lo que ocurra después de la desaparición definitiva no solo carece de sentido práctico, sino que representa un error de software de la mente egoica.

La angustia por el "después" requiere proyectar una película mental hacia el futuro. Sin embargo, como bien estableciste antes, el futuro es una ilusión proyectada. No existe un "después" de la desaparición porque el único escenario real es el Ahora. Sufrir hoy por un tiempo en el que ya no estarás para experimentar nada es intentar habitar una casa que ni siquiera tiene planos construidos.

La neurosis del personaje egoico comete una paradoja divertida y absurda: intenta imaginarse a sí mismo asistiendo a su propio entierro o a su propio olvido.

-La mente se angustia pensando: "¿Qué pasará cuando yo ya no esté?".

-El error radica en que, para que haya angustia, dolor o preocupación por ese escenario, tendría que haber un "yo" allí para sentirlo.

-Tras la desaparición definitiva, el molde se rompe y el personaje se disuelve. No quedará nadie allí para echarse de menos, para sufrir por el olvido o para lamentar los éxitos perdidos. El filósofo Epicuro lo resumió de forma impecable: "La muerte no es nada para nosotros. Cuando nosotros somos, la muerte no es; y cuando la muerte es, nosotros no somos".

Si tú eres una expresión transitoria de la Realidad Absoluta (la ola), tu desaparición definitiva es simplemente el acto de dejar de ser ola para volver a ser, exclusivamente, el océano. ¿Sentía la ola angustia antes de emerger del océano? No. ¿Tiene sentido que la ola sienta angustia por lo que hará el océano una vez que ella se haya reincorporado a la totalidad del agua? Ninguno.

En conclusión: La angustia en el presente por el "después" es el último intento del ego por mantener el control sobre lo incontrolable. Es la resistencia natural de la forma ante la inmensidad del proceso. Comprender que tras la disolución no hay un "vacío terrorífico", sino la ausencia misma del experimentador y de sus dramas, disuelve la angustia y permite que la conciencia descanse, ligera, en el único instante donde la vida pulsa: este segundo exacto. Agosto-26

miércoles, 29 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (055)

055/2026 -La creencia de la existencia de algún Dios, está siendo una creencia, pero exactamente igual que sucede con el resto de todas las creencias posibles, la creencia de la existencia de alguna Entidad Suprema también está siendo Realidad Absoluta. Nada puede estar siendo/sucediendo que -sin excepción- ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Sencillamente porque están sucediendo en el instante presente, todas las creencias, sueños, ilusiones, recuerdos, etc., también están siendo Realidad. No hay ninguna otra realidad empírica y trascendente que la del Estar Siendo/Sucediendo Presente. La trascendencia está siendo la naturaleza misma del aquí y ahora.
 
Las instituciones de cualquier índole (religiosas, políticas, culturales…), que estén atribuyéndose algún tipo de representatividad y/o de identificación con cualquier aspecto determinado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, simplemente están mostrando la ignorancia que se desprende de ello. La ansiedad, el victimismo, el sufrimiento, la frustración, la corrupción, la violencia (los efectos), que genera la negación y/o la resistencia egocéntrica (las causas) ante el proceso dinámico -simultáneamente particular y universal- del estar siendo/sucediendo presente, están siendo manifestaciones tan legítimas y naturales de la Realidad Absoluta como sus opuestas.

La aceptación consciente del estar siendo/sucediendo Presente también conlleva implícita la elección voluntaria de las consecuencias derivadas del desapego egocéntrico que ello estará suponiendo. La aceptación consciente del Presente, sin estar oponiéndose, luchando o tratando constantemente de controlar el fluir natural de la existencia, sólo puede manifestarse desde dentro del Presente, es decir, desde la conciencia de que el estar siendo/sucediendo personal está invariablemente incluido en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Además de estar siendo “partícipes y creadores activos” de Realidad, los estar siendo/sucediendo humanos también disponemos de la capacidad natural de poder elegir la manera de responder ante cualquier manifestación del proceso de la existencia particular y universal. La aceptación consciente del presente implica una conciencia más lúcida dentro del mismo devenir, por tanto, menos apego egocéntrico y un mayor reconocimiento de la responsabilidad derivada de nuestras decisiones individuales y colectivas. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 055/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no dual de la realidad. Su idea central consiste en afirmar que todo cuanto acontece en el instante presente, incluidas las creencias, los pensamientos, los sueños o las emociones, forma parte de la Realidad Absoluta. Desde esta perspectiva, la creencia en Dios no se considera verdadera o falsa en un sentido absoluto, sino una manifestación más de la experiencia humana. Este planteamiento resulta interesante porque desplaza el debate desde la veracidad de las creencias hacia el hecho incuestionable de que esas creencias existen como fenómenos presentes y, por ello, forman parte de la realidad.

También me parece especialmente valiosa la crítica a las instituciones que pretenden monopolizar la verdad o representar en exclusiva lo Absoluto. La historia muestra que, cuando cualquier organización religiosa, política o ideológica se considera depositaria de una verdad definitiva, suele aparecer el dogmatismo y la exclusión de quienes piensan de otra manera. La invitación a reconocer los límites de nuestro conocimiento puede favorecer una actitud más humilde y abierta al diálogo.

Otro aspecto destacable es la relación que establece entre aceptación y responsabilidad. En ocasiones se interpreta la aceptación del presente como una forma de resignación pasiva, pero Juande Puerta sostiene justamente lo contrario: aceptar la realidad no significa dejar de actuar, sino actuar desde una comprensión menos dominada por el miedo, la resistencia o el deseo de controlar aquello que escapa a nuestra voluntad. Desde esa serenidad es posible responder de forma más consciente y responsable a las circunstancias de la vida.

No obstante, si todo, incluso la violencia o la corrupción, son manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, conviene aclarar que esa legitimidad ontológica no implica una justificación ética. Es imprescindible distinguir entre aceptar que esos fenómenos existen y aceptar moralmente su permanencia. Precisamente porque formamos parte del proceso de la realidad, también somos responsables de reducir el sufrimiento cuando está en nuestras manos hacerlo.

En conjunto, encuentro que esta reflexión ofrece una propuesta filosófica coherente y sugerente. Invita a vivir con mayor presencia, menor apego al ego y una responsabilidad más consciente, sin dejar de reconocer la complejidad y las tensiones propias de la experiencia humana.