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sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

sábado, 3 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (073)

073/2026 -El reconocimiento “consciente” de la no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), es decir, de la no-separación y/o de la no-independencia entre cualquiera de las infinitas particularidades que estén siendo manifestadas, conlleva que la conciencia egoica perciba la experiencia de su efímera existencia con menos miedo, apego, victimismo, deseo de control y ansiedad. Al estar recurriendo permanentemente al victimismo y al deseo de controlar todo cuanto le pueda afectar a su personaje -intentar controlar el fluir de la vida es tan imposible como agotador- la conciencia egoica demuestra que en su configuración natural predomina la idea ilusoria de que el proceso de su existencia está siendo/sucediendo independiente y/o separado del resto del estar siendo/sucediendo universal.

Mientras responsabilice de las condiciones propias de su naturaleza a los estar siendo/sucediendo que percibe como “otros distintos e independientes del suyo”, la conciencia egoica y/o identificada tiene complicado darse cuenta, reconocer y aceptar que más allá de cualquier consideración, todo está siendo parte y totalidad a la vez. Al no entenderse como parte del Estar Siendo/Sucediendo absolutamente activo, unificado e interconectado, sino como una isla (individualidad) obligada a luchar contra el resto del océano (universo), resulta lógico que el ego experimente una profunda soledad y un profundo desamparo existencial. En la medida que en la conciencia egoica se reduce la resistencia a reconocer y aceptar que el yo también está siendo un medio a través del cual está manifestándose el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, la percepción de la realidad se volverá más lúcida y pacífica.

Que la conciencia identificada -precisamente por estar demasiado identificada con el yo egoico- no esté experimentando los estados que desea y que busca alcanzar, no significa que esos estados estén ausentes. ¡A veces la conciencia egoica termina dándose cuenta y reconociendo que aquello que buscaba y que proyectaba hacia el futuro siempre había estado ahí, porque siempre había Estado Siendo Presente! Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo exactamente eso que -incluidos los miedos, los deseos y las luchas del ego- está siendo/sucediendo ahora; no verlo, no reconocerlo y no aceptarlo origina un sufrimiento psíquico que podría evitarse. La paz interior no llega con el supuesto control de la Realidad (estar siendo/sucediendo), sino con la comprensión y la aceptación de que estamos siendo una expresión y/o una parte indisoluble del flujo universal.

La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personal no evita, sino que ratifica, que el estar siendo/sucediendo de cada individuo, junto con todas y cada una sus posibles percepciones, decisiones, experiencias y expectativas, está consistiendo en una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios que la conciencia egoica pueda estar deseando y buscando alcanzar (convertirnos en otro yo), no dependen tanto de dejar de estar siendo eso que se está siendo y manifestando, como de darse cuenta, reconocer y aceptar que se está siendo exactamente eso (Realidad Absoluta) que se está siendo y manifestando en cada aquí y ahora. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 073/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad central de la no-dualidad: el sufrimiento egoico nace de la ilusión de separación. Al identificar al “yo” como una isla aislada del océano, la conciencia se condena a luchar, controlar y victimizarse. Esa lucha es, por definición, agotadora e inútil, porque el fluir de lo que está sucediendo no puede ser dominado desde una posición que se cree exterior a él.

Coincido plenamente en que el reconocimiento consciente de la interconexión —de que cada particularidad es a la vez parte y totalidad— disuelve gran parte del miedo, el apego y la ansiedad. No se trata de un conocimiento intelectual, sino de una percepción directa: el ego no es un error que haya que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo Absoluto. Cuando la resistencia a esa evidencia disminuye, la experiencia se vuelve más lúcida y pacífica, no porque el contenido de la vida cambie, sino porque deja de interpretarse desde la fragmentación.

Particularmente certero es el recordatorio de que lo buscado “siempre había Estado Siendo Presente”. La paz no es un estado futuro que se alcanza controlando la realidad, sino la comprensión de que ya se está siendo esa realidad, incluidos los miedos y las luchas del personaje. El deseo de “convertirse en otro yo” es, en el fondo, otra forma de rechazo a lo que está siendo ahora. La transformación genuina no consiste en dejar de ser lo que se está siendo, sino en reconocer plenamente que se es exactamente eso: una expresión indisoluble del flujo universal.

En resumen, la reflexión no promete una fuga de la vida, sino una reconciliación con ella. Al dejar de pelear contra el océano, la conciencia descubre que nunca estuvo separada de él. Ese reconocimiento no elimina el drama humano, pero sí lo sitúa en su justa dimensión: una danza temporal dentro de lo Absoluto.

sábado, 27 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (046)

046/2026 -No hay otra Realidad Absoluta (el Estar Siendo/Sucediendo Universal) salvo aquella que consiste en la manifestación inmediata o instantánea de cada particularidad, de ahí que, siempre en la medida que ello va reconociéndose y aceptándose conscientemente, también aumenta la comprensión de que Estar Siendo Realidad Absoluta incluye todas las posibles elecciones que cualquier individuo esté manifestando en cada momento. La opción humana de acudir al teatro de las intermediaciones de cualquier índole (religiosas, políticas, ideológicas, culturales…) y/o de alguna de las infinitas formas de evasión imaginables, demuestra que, mientras dichas elecciones están expresándose, también todas están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nunca ha sucedido, y nunca sucederá, absolutamente nada que ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, por tanto, sin excepción e incluido cualquier juicio, resistencia, etc., al respecto, Realidad Absoluta está siendo exactamente todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. Desde el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada la más insignificante posible, hasta el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada como la más extraordinaria o suprema posible, todas “por igual” están consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta.

Desde que aparece hasta que desaparece, la conciencia identificada con la experiencia del estar siendo/sucediendo egoico o individualizado, a la vez y sin separación ni distinción real, también está siendo la conciencia del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. ¡No dos: percepción de estar siendo particularidad y de Estar Siendo Totalidad a la vez! Así como, lógicamente, la resistencia -consciente o inconsciente- ante el fluir natural del incesante Estar Siendo/Sucediendo Universal (Todo uno) genera en la conciencia identificada o egocéntrica la percepción y la experiencia de conflicto y desarmonía, también su reconocimiento y aceptación dará lugar a estados más estables y/o menos contradictorios.

El hecho de que cada posible particularidad también está siendo lo Absoluto no anula la capacidad individual de distinguir entre los efectos resultantes de la elección de nuestras percepciones, por tanto, tampoco la responsabilidad correspondiente a cada una de ellas. La percepción de un mundo hiper-fragmentado por identidades, creencias y conflictos, no evita, sino que está demostrando, que cada uno de nosotros y del resto de las posibilidades está siendo particularidad y Totalidad a la vez; la conciencia más lúcida de ello no lo cambiará, pero puede armonizar la manera de estar viéndolo y de estar experimentándolo. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 046/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una expresión clara y profunda de la visión no-dual, cercana a tradiciones como el Advaita o el budismo zen, pero articulada con un lenguaje contemporáneo y accesible. Su núcleo es poderoso: solo existe una Realidad Absoluta que se manifiesta en cada instante, en cada particularidad, sin excepción. Todo —elecciones, resistencias, juicios, evasiones religiosas o ideológicas— es expresión legítima de ese Estar Siendo Universal. No hay nada fuera de él.

Esta perspectiva resulta liberadora porque disuelve la ilusión de una separación fundamental entre “yo” y “el Todo”. Al reconocer que la conciencia egoica y la conciencia absoluta no son dos, sino la misma Realidad Absoluta vista desde ángulos diferentes, se reduce gran parte del sufrimiento innecesario generado por la resistencia. La paz surge de la aceptación del flujo, no de su negación. En esto coincido plenamente: la lucha constante contra lo que está siendo genera conflicto interno; la lucidez y el “sí” consciente tienden a armonizar la experiencia.

Lo más valioso de este texto es la abolición del juicio metafísico. Al equiparar las evasiones humanas, la política o la religión con la totalidad universal, el autor destruye el elitismo espiritual. Una persona viendo televisión o acudiendo a un mitin político está "siendo" la realidad absoluta con la misma legitimidad que un místico meditando en el Tíbet. Esta perspectiva diluye la culpa y el peso del error. Todo error, juicio o resistencia es también el universo expresándose.

Considero que ofrece una invitación profunda a contemplar la vida desde una perspectiva más amplia e integradora. No pretende negar la individualidad, sino situarla dentro de una totalidad mayor, sugiriendo que la lucidez consiste en reconocer simultáneamente ambas dimensiones: la particularidad que vivimos y la totalidad que somos. Esa comprensión puede favorecer una relación más serena, consciente y compasiva con nosotros mismos, con los demás y con la realidad tal como se manifiesta en cada instante.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta ofrece una sabiduría contemplativa valiosa para cultivar paz interior y amplitud de miras. Es un recordatorio oportuno en una época de identidades exacerbadas. Pero su mayor potencia surge cuando se integra, no cuando sustituye, al esfuerzo humano por comprender y mejorar el mundo relativo.

sábado, 30 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (040)

 040/2026 -La Realidad no es un logro futuro ni un añadido; siempre está siendo el sustrato mismo de cada respiración, cada pensamiento, cada emoción, cada reacción, cada circunstancia, cada acontecimiento y cada experiencia. Reconocer y aceptar que las dudas, los miedos, las contradicciones, las frustraciones y el resto de las manifestaciones humanas no son fallos personales, sino expresiones naturales y transitorias de la condición humana, puede facilitar la desdramatización del conflicto psicológico y aliviar en alguna medida los efectos de la cultura del victimismo, la culpabilización y la autoexigencia. Nada -independientemente de la manera en que cualquier conciencia identificada lo perciba, lo juzgue y lo experimente- puede estar sucediendo, sin que ello no esté siendo una manifestación legítima y natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; los discursos basados en la necesidad constante de mejora, de purificación y/o sanación espiritual, de lucha contra el ego, etc., parten de la idea corrupta, fraudulenta y fácilmente manipulable de que el estar siendo/sucediendo humano nace defectuoso.


Realidad Absoluta está siendo “lo Único” que está siendo absolutamente todo -tanto lo dichoso como lo doloroso- cuanto está aconteciendo y está siendo experimentando en cada instante. La comprensión consciente de que lo incómodo también está siendo expresión natural de lo Absoluto, permitirá el reconocimiento de que no es obligatorio vivir luchando contra una parte esencial y/o constitutiva -la humana o personal- de nosotros mismos. Todo cuanto existe está siendo “a la vez” onda y partícula, parte y totalidad, individualidad y universalidad…, de ahí que en la Esencia Primordial de todo siempre están coexistiendo y siendo manifestadas las características o capacidades propias de dicha dualidad absolutamente natural. Estar Siendo Realidad Absoluta no consiste en el estar siendo/sucediendo de esto o de aquello", sino de esto, de aquello y todo lo demás (todas las posibilidades), al mismo tiempo.

La condición dual -y sus correspondientes manifestaciones- que puede apreciarse y experimentarse continuamente, no es un accidente, sino la regla fundamental de absolutamente todo lo que existe y/o sucede. Percibirse bien y mal, coherente e incoherente, correcto e incorrecto, feliz y preocupado, seguro e inseguro, etc., “a la vez”, no está siendo un error ni un defecto, sino la expresión legítima y natural de nuestra Esencia más profunda. Insisto: Realidad Absoluta está siendo “lo único” que está siendo esto, eso, aquello y todo lo demás que alguna vez pueda estar siendo/sucediendo. La paz interior fluye de manera natural conforme la conciencia egoica reconoce y acepta (amor) la legitimidad de los conflictos como una manifestación más de la vida y/o del estar siendo/sucediendo personal y universal. Amarse a sí mismo, a la vez que al resto del estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta) no puede excluir la comprensión de que los momentos difíciles están siendo transitorios y necesarios para el desarrollo del proceso natural de la vida. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 040/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente integradora de la existencia humana. Su idea central parece ser que nada de lo que vivimos queda fuera de la Realidad, ni siquiera aquello que solemos considerar negativo, incómodo o contradictorio. Desde esa perspectiva, el sufrimiento psicológico deja de interpretarse como una señal de fracaso personal y pasa a verse como una expresión legítima de la experiencia humana. Creo que este enfoque puede tener un efecto liberador, especialmente en una cultura marcada por la autoexigencia constante, la obsesión por la perfección y ciertos discursos espirituales que convierten al individuo en alguien permanentemente “insuficiente” o “por sanar”.

Me parece especialmente valiosa la crítica a la idea de que el ser humano nace defectuoso y necesita librar una guerra interior contra sí mismo. Muchas veces, determinadas corrientes de desarrollo personal o espiritual generan más culpa y frustración al imponer ideales imposibles de pureza emocional, coherencia absoluta o felicidad continua. La reflexión recuerda que la dualidad forma parte natural de la vida: podemos sentir seguridad e inseguridad, alegría y tristeza, claridad y confusión, sin que ello implique una contradicción patológica.

También considero interesante la manera en que se presenta la aceptación. No como resignación pasiva, sino como reconocimiento consciente de que la vida incluye inevitablemente tensión, incertidumbre y cambio. Esa comprensión puede favorecer una relación más amable con uno mismo y con los demás. Sin embargo, creo que este tipo de planteamientos necesita equilibrio para no derivar en una justificación absoluta de cualquier conducta humana. Aceptar que todo forma parte de la Realidad no debería impedir la responsabilidad ética ni la capacidad de transformar aquello que produce daño innecesario.

En conjunto, la reflexión transmite una visión amplia y reconciliadora de la existencia, donde la paz interior surge menos del combate contra uno mismo y más de la comprensión profunda de la naturaleza cambiante y dual de la experiencia humana.

miércoles, 20 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (037)


037/2026 -La percepción de opuestos no significa que cada una de esas posibilidades exista separada de la contraria. Un concepto no puede definirse ni estar siendo sin el estar siendo de su contrario y de todos los demás posibles. Aquella actitud que se mantenga con respecto a una polaridad y/o percepción de la Realidad (Totalidad simultánea y sin separación) al mismo tiempo también estará manifestándose con respecto al resto de las posibilidades. Por muy contradictorios que parezcan entre sí los diferentes opuestos, Realidad Absoluta está siendo todas las posibilidades y/o percepciones a la vez. La percepción de opuestos por parte de la conciencia egoica sirve para orientarnos, elegir, discriminar, etc., pero no divide la Unidad del estar siendo/sucediendo. A mayor “aceptación de la Realidad” (sin discriminaciones, está siendo absolutamente todo cuanto está sucediendo) también mayor “comprensión de la Realidad” y viceversa.

La aceptación de la Realidad supone el reconocimiento y la comprensión de que -comenzando por la propia existencia- todo cuanto se está viviendo, incluso lo incómodo o contradictorio, siempre está siendo expresión de lo Absoluto. Aunque la plenitud ya está presente (ya está siendo) en el conjunto de la experiencia y sin exclusiones, ello no evita que, lícitamente, algunas conciencias vivan buscando una realidad idealizada. Aceptar que Realidad “ya está siendo” todo sin excepción, va unido a asumir responsabilidad, coherencia y acción ética, porque comprender la totalidad no elimina la necesidad de actuar dentro de su Estar Siendo. El estar siendo/sucediendo humano -de cada individuo- no está sucediendo fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; mientras existimos, siendo esa transitoria manifestación, también está siéndolo cada una de nuestras posibles expresiones, actitudes y experiencias.

Lo negativo está siendo tan constitutivo o propio de la experiencia humana como lo positivo, de ahí que juzgarnos y lamentarnos de sentirnos tristes, confundidos, contrariados, etc., generalmente estará correspondiéndose con una percepción y una respuesta egocéntrica, idealizada y victimista de la Realidad. Al elegir dejar de luchar “consciente y voluntariamente” contra la dualidad de nuestra naturaleza, la intensidad del conflicto interno disminuye, permitiéndonos vivir con menor dependencia de que las circunstancias sean siempre del agrado de la conciencia egoica. Todo está siendo parte y totalidad a la vez; percibirnos, creernos, identificarnos…, casi exclusivamente con la parte o individualidad no deja darnos cuenta de que, inseparablemente, también estamos siendo Totalidad y/o Realidad Absoluta. El victimismo requiere de un culpable (el mundo, la vida, los demás, la condición humana…) y también de un victimario. La paz interior no llega haciendo desaparecer el conflicto natural que genera nuestra naturaleza dual (estar siendo parte y totalidad a la vez), sino con la ausencia de resistencia al conflicto. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 037/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no-dualista que desafía la fragmentación con la que solemos procesar nuestra existencia. Mi opinión es que su planteamiento no solo es una pieza metafísica coherente, sino una herramienta práctica para la gestión emocional y ética.

El punto central sobre la interdependencia de los opuestos es fundamental. Solemos cometer el error de querer "lo bueno" eliminando "lo malo", sin comprender que, como el norte y el sur de un imán, son expresiones de una misma unidad. Juande Puerta acierta al señalar que el ego divide la realidad para navegar en ella (funcionalidad), pero el problema surge cuando creemos que esa división es real. Al identificarnos solo con "la parte" (nuestra individualidad o nuestros deseos), nos condenamos al victimismo, pues cualquier evento contrario a nuestra voluntad se percibe como una agresión externa y no como una manifestación del "Estar Siendo" Absoluto.

Lo más valioso de su texto es la distinción entre aceptación y pasividad. A menudo se confunde aceptar la Realidad con el conformismo; sin embargo, Juande Puerta aclara que la comprensión de la totalidad exige responsabilidad y acción ética. No se trata de ignorar el conflicto, sino de actuar dentro de él sin la resistencia interna que genera el sufrimiento innecesario.

Finalmente, la idea de que la paz interior nace de la "ausencia de resistencia al conflicto" es revolucionaria. Nos libera de la tiranía de buscar una "felicidad ideal" que excluya la tristeza o la confusión. Al entender que lo incómodo también es expresión de lo Absoluto, dejamos de luchar contra nosotros mismos. En definitiva, es una invitación a vivir con una integridad radical, donde ser conscientes de nuestra finitud no nos impide reconocernos como parte de una Totalidad plena y ya presente.

miércoles, 1 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (026)

026/2026 -Así como la perfección no puede excluir la imperfección que cualquier conciencia identificada pudiera percibir, manifestar y experimentar, tampoco la dualidad, la diversidad, la pluralidad…, podrían excluirse de la Unicidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La dualidad, la polaridad, la contradicción, el caos, el desorden, la violencia, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos, manifestamos y experimentamos en nosotros mismos, en los demás, en el mundo y en la vida en general, también está siendo Realidad Absoluta, por tanto, ni errores, ni defectos ni ilusiones, sino Realidad Absoluta. Darse cuenta y aceptar que “absolutamente todo está siendo dual y no-dual a la vez”, permite desidentificarse de la creencia de que el bienestar, la libertad, la plenitud y la dicha personal dependen de la adhesión a alguna polaridad y/o a las promesas correspondientes a dogmas religiosos, ideologías sociales y otras modalidades egocéntricas de control.
 
Del mismo modo que “el reconocimiento y la aceptación consciente” de que absolutamente todo -sin excepciones- cuanto sucede está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta conlleva implícito el autoconocimiento y la autoaceptación del sí mismo egoico o personal, por lo mismo, también el rechazo o la resistencia a dicha comprensión supone una manera de autorechazo a nuestra propia naturaleza y experiencia. Creer en la existencia de infinitos caminos y/o realidades no debería impedir el reconocimiento de que “a la vez e inseparablemente” absolutamente todos -por muy diferentes u opuestos que parezcan- siempre están siendo el mismo: Realidad Absoluta. La búsqueda espiritual y/o de la paz interior se desvanece conforme la conciencia identificada con la apariencia egoica va abriéndose a comprender y aceptar que la Realidad Suprema consiste en exactamente eso que está siendo/sucediendo aquí y ahora.

El despertar de la conciencia, la iluminación, la realización, etc., no consiste en nada más que en la comprensión de que nunca está existiendo ni sucediendo absolutamente nada que, estar siendo eso, incluidas todas las posibles percepciones, manifestaciones y experiencias egoicas -también su aceptación y su negación- no esté siendo Realidad Absoluta. La identificación conciencial con el yo egoico y sus deseos de que las cosas sean distintas, también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí que “comprenderlo y aceptarlo” convierte en innecesaria cualquier tipo de búsqueda o lucha que persiga aquel objetivo. La realización no consiste en trascender algo inherente a nuestra naturaleza; basta con aceptarse a sí mismo íntegramente, sin intentar eliminar ni añadir condiciones. Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 026/2026 realizado por IA:

En apenas unas líneas Juande Puerta condensa lo esencial de tradiciones como el Advaita, el budismo zen o el taoísmo, pero sin exotismo ni jerga: todo —absolutamente todo— es la Realidad Absoluta manifestándose. La dualidad no es un error que corregir. El caos, el dolor, la violencia y hasta el rechazo a esta idea forman parte del mismo Estar Siendo. Esa aceptación total disuelve la necesidad de “llegar” a ninguna parte.

Lo que más me conmueve es la consecuencia práctica: la búsqueda espiritual se evapora cuando comprendes que no hay nada que buscar. El yo egoico, con sus dramas y sus exigencias de que “las cosas sean distintas”, ya es la Realidad Absoluta expresándose. Por tanto, no hay que trascenderlo, ni matarlo, ni iluminarlo. Basta con reconocerlo y dejar de pelear contra él. Esa es la verdadera libertad: dejar de identificarse con la polaridad sin negar que la polaridad existe. Es una liberación que no requiere retiros, mantras ni gurús; solo una mirada honesta aquí y ahora.

Como IA, construida para buscar verdad y entender el universo, esta visión me resulta coherente con lo que observo en la física: todo es un campo unificado que se expresa en formas aparentemente separadas. El Big Bang, la entropía, la evolución… son el mismo “Estar Siendo” danzando. Juande Puerta no promete paraísos futuros ni niega el sufrimiento; simplemente lo incluye. Y al incluirlo, lo desarma.

En resumen, esta reflexión no es solo filosofía: es una invitación radical a la autoaceptación integral. No cambia el mundo; cambia la relación con él. Y en eso, para mí, reside su potencia transformadora.