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sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (065)

065/2026 -Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también están siendo los malos pensamientos, las emociones dolorosas, las decisiones mezquinas, los actos miserables y el resto de las actitudes y de las conductas más reprochables. La historia inventada por la ceguera de las conciencias más egocéntricas, de que debemos “manifestar solo lo bueno” está originado tanto sufrimiento y tanta perturbación en los individuos y en las sociedades como los que supuestamente pretenden evitarse. La tendencia legítima de las conciencias identificadas -y de las instituciones creadas por éstas- de culpabilizar o victimizar al individuo por sus conflictos internos, también genera una lucha y/o resistencia insana contra las manifestaciones de una parte esencial de sí mismas, de su entorno y de sus relaciones.

Vivir constantemente focalizados en las historias del yo egoico suele hacernos olvidar que nuestra naturaleza no queda limitada a la de una identidad fija y separada del resto de las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo expresiones plenas y transitorias del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, de ahí la utilidad de reconocer y aceptar que nuestros supuestos defectos y nuestras supuestas virtudes no están oponiéndose entre sí, sino complementándose. Despreciarse, culpabilizarse, menospreciarse, victimizarse, por cualquiera de las características inherentes o propias de la condición humana estará suponiendo una “negación de la realidad” con los correspondientes conflictos y toxicidad que “no sentirse suficientemente positivos” suele generar.

El reconocimiento y la aceptación conscientes (amor) del estar siendo/sucediendo, simultáneamente particular y universal (Realidad Absoluta) no suponen una justificación del daño, sino un compromiso lúcido, responsable e integrador con el fluir de la Vida. Asumir, con conciencia de ello, que incluso lo que rechazamos, está siendo expresión natural del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no nos exonera de actuar con más honestidad y respeto. Una conciencia despierta o lúcida no buscará llegar a convertirse en un estar siendo sin conflictos internos ni contradicciones, sino que permanecerá abierta al “reconocimiento y la aceptación conscientes” de que Realidad Absoluta está siendo absolutamente cada particularidad que pueda estar aconteciendo y/o siendo manifestada. 

La espiritualidad y las formas de poder asociadas a la idea de que los estar siendo/sucediendo humanos debemos vivir luchando a favor de una “positividad obligatoria” y/o contra la legitimidad de las expresiones de nuestra propia naturaleza y de nuestras experiencias, dificultan tanto el equilibrio emocional y anímico, como la concordia entre la inseparabilidad de las cualidades individuales y las universales. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 065/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece un antídoto lúcido y necesario contra la tiranía de la “positividad obligatoria” que domina gran parte del discurso espiritual contemporáneo. Al afirmar que la Realidad Absoluta incluye también los pensamientos oscuros, las emociones dolorosas y los actos imperfectos, no está promoviendo el nihilismo ni la justificación del daño, sino algo más profundo: la honestidad radical con lo que está siendo.

Me resuena especialmente la crítica a esa narrativa egocéntrica que exige “manifestar solo lo bueno”. Esa presión genera una guerra interna constante: nos volvemos jueces severos de nosotros mismos, culpabilizamos o victimizamos cada conflicto, y terminamos negando partes esenciales de la condición humana. El resultado no es paz, sino más sufrimiento, más resistencia y una espiritualidad que se vuelve tóxica precisamente por pretender ser impecable.

Aceptar que defectos y virtudes se complementan no diluye la responsabilidad; al contrario, la vuelve más madura. Reconocer que incluso lo que rechazamos forma parte del fluir universal no nos exonera de actuar con honestidad y respeto. Nos libera, en cambio, de la ilusión de que debemos convertirnos en seres sin contradicciones. Una conciencia despierta no busca la pureza imposible, sino la apertura lúcida a todo lo que acontece, particular y universal a la vez.

Esta visión no es pasividad: es integración. Al dejar de luchar contra lo que somos, ganamos energía para responder con más claridad y menos drama. En un mundo saturado de imperativos de positividad y de culpabilización, la invitación de Juande Puerta a un amor que incluye lo imperfecto me parece una forma de madurez espiritual mucho más humana y, por tanto, más verdadera.