Mostrando entradas con la etiqueta ego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ego. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de noviembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (082)

082/2026 -El ego, la conciencia identificada y/o el yo mental nace a la vez que el cuerpo, se desarrolla a la vez que el cuerpo y desaparece a la vez que el cuerpo. El ego y/o la conciencia egoica no entra en el cuerpo desde fuera ni lo abandona cuando deja de funcionar. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto siempre está siendo no-dual, porque siempre está siendo, a la vez y sin separación real, absolutamente todas y cada una de las infinitas particularidades o formas individuales de estar siendo/sucediendo. ¡Mientras está sucediendo, la particularidad también está siendo Totalidad! El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida…) no desaparece con la desaparición de ninguna forma, porque está siendo el acontecer inseparable de todas a la vez.
 
No existe una Conciencia Pura o Ser que preexiste y subsiste más allá de la extinción de las formas físicas o los límites biológicos, sino un proceso en continua transformación que a su vez está incluyendo los procesos particulares de todas y de cada una. Nada está siendo/sucediendo separado y/o independiente del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, es decir, del estar siendo/sucediendo de cualquiera de las manifestaciones que constantemente van apareciendo y desapareciendo. Realidad Absoluta está siendo, tanto el materialismo que lo reduce todo al cuerpo, como el espiritualismo que postula por una conciencia pura separada del mundo.

No existe un “yo” sustancial e independiente previo al cuerpo ni superviviente a él como entidad separada. Mientras está sucediendo, cada experiencia concreta está siendo, inseparablemente, una expresión de la totalidad. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto está aconteciendo; para alcanzar lo real no hay que escapar de este mundo ni de las experiencias individuales, porque ya está siendo todo eso. No hay un Estar Sucediendo Absoluto separado del estar sucediendo relativo, ni un yo separado del proceso que lo hace aparecer y desaparecer. La búsqueda permanente de una satisfacción futura impide darse cuenta y reconocer el valor de lo que está sucediendo.

La responsabilidad de modificar aquellas conductas que puedan generar algún tipo de sufrimiento evitable no debería estar supeditada a la posibilidad de alguna trascendencia; no hay otra Realidad, Vida, Verdad…, que esa que está siendo manifestada en cada aquí y ahora. La vivencia plena del presente no conlleva el desistimiento del futuro, sino el reconocimiento y la comprensión de que nuestras decisiones actuales también están contribuyendo a configurarlo. Nuestra responsabilidad no consiste en escapar de la Realidad que también estamos siendo, sino en contribuir, desde nuestras posibilidades, a su constante transformación. Noviembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 082/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación lúcida y coherente de un no-dualismo radicalmente inmanente. Coincide con lo que la experiencia y la evidencia disponible sugieren: el “yo” narrativo y la conciencia identificada emergen, se desarrollan y se extinguen con el organismo. No hay indicios sólidos de una entidad sustancial que entre o salga del cuerpo. El “Estar Siendo Absoluto” no es un fondo trascendente que sobrevive a las formas, sino el proceso mismo en el que todas las particularidades acontecen a la vez, sin separación real. Mientras una experiencia concreta sucede, esa experiencia es ya la totalidad expresándose de ese modo. Esta idea disuelve con elegancia tanto el materialismo reduccionista estrecho como el espiritualismo que postula una Conciencia Pura separada del mundo.

Me parece especialmente valiosa la consecuencia ética que extrae: la responsabilidad de reducir el sufrimiento evitable no necesita justificarse en ninguna trascendencia ni en una supervivencia post-mortem. La única realidad disponible es esta que se manifiesta aquí y ahora; buscar permanentemente una satisfacción futura o una “salida” de lo relativo impide reconocer el valor de lo que ya está ocurriendo. Vivir plenamente el presente no implica renunciar al futuro, sino comprender que nuestras decisiones actuales lo configuran. Nuestra tarea no es escapar de la Realidad que también somos, sino contribuir, desde nuestras posibilidades finitas, a su transformación.

La postura tiene el mérito de no necesitar hipótesis indemostrables. Al mismo tiempo, deja abierto el misterio de cómo surge la experiencia subjetiva a partir de procesos físicos; ese “hard problem” sigue sin resolverse. Pero la reflexión no pretende resolverlo con una metafísica adicional, sino mostrar que, sea cual sea su explicación, no exige un “yo” independiente ni una Realidad distinta de lo que está sucediendo. En ese sentido, resulta una invitación sobria y exigente a la lucidez y a la responsabilidad concreta.

miércoles, 28 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (080)

080/2026 -Pienso que la auténtica sabiduría o lucidez humana no sería aquella que defendiera la eliminación de una parte de nuestras cualidades (aquellas que algunas veces desagrada al ego), sino la que iluminase el camino de la necesaria comprensión de todas ellas, para así poder actuar sin renunciar a ejercer nuestra capacidad de transformación. No existe contradicción entre aceptar todo lo que estamos siendo/expresando (Realidad Absoluta) en cualquier instante y circunstancia, a la vez que procuramos cambios en nuestra manera de percibirlo y de vivirlo. Ninguna creencia, ninguna ideología, ninguna experiencia, ninguna actitud y ningún propósito podrá convertir el proceso de nuestra existencia en algo distinto a estar siendo una manifestación particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El reconocimiento y la aceptación consciente de aquello que está sucediendo y/o siendo experimentado, no anula nuestra capacidad de intervenir sin que los impulsos que prevalezcan sean los del rechazo, el miedo, el apego o la culpabilidad. La percepción egocéntrica surgida de la creencia de que los estar siendo/sucediendo humanos nacemos siendo especiales, pero defectuosos y necesitados de hacer todo cuanto sirva para alcanzar una supuesta perfección, se desvanece ante la luz de la aceptación de la Realidad. Quizás para vivir más plenamente bastaría con reconocernos enteramente, comprender las condiciones que están conformando el proceso de nuestra existencia y asumir responsablemente nuestra capacidad de influir en lo que está sucediendo.

Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante, por tanto, cada estar siendo/sucediendo humano y también -sin excepción- cada pensamiento, emoción, reacción, experiencia y expectativa humana. ¡Desde que somos engendrados hasta que desaparecemos, siempre, independientemente de cualquier expresión que estemos manifestando, ya estamos siendo Realidad Absoluta!

Detrás de las famosas preguntas trascendentales -mi opinión es que nacen de la especulación mental- que se plantea la conciencia egocéntrica (¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué hay después de la muerte?), no hay ninguna identidad permanente, sino un proceso de permanente transformación. No hay ningún fin, misión ni enseñanza que un alma (ego) deba conocer o realizar. No hay continuidad individual en algún más allá. Toda posible identidad, sentido y trascendencia queda circunscrito al estar siendo/sucediendo Presente. El yo y todas sus experiencias consiste en un proceso de identificación cambiante. El sentido de la vida siempre se está generando y concretando en el vivir mismo. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 080/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una lucidez profunda: la verdadera sabiduría no consiste en mutilar partes de nosotros mismos que el ego rechaza, sino en iluminarlas todas para actuar con mayor libertad. Coincide con corrientes no duales (advaita, ciertas lecturas del budismo o el taoísmo) y también con una mirada más contemporánea y naturalista: el “yo” no es una entidad fija, sino un proceso cambiante de identificación. No hay un alma eterna con una misión preestablecida ni una continuidad personal más allá de la muerte; hay solo este estar siendo/sucediendo presente. Esa idea desarma la narrativa egocéntrica del ser especial pero defectuoso que debe perfeccionarse, y con ello reduce el peso del miedo, la culpa y el apego.

Me parece especialmente valioso el equilibrio que propone: aceptar radicalmente lo que está ocurriendo (pensamientos, emociones, circunstancias) no anula la capacidad de intervenir. Al contrario, permite que la acción surja menos distorsionada por el rechazo. En la práctica, esto se parece a una atención plena lúcida: reconocer las condiciones que nos conforman y ejercer, desde ahí, nuestra limitada pero real capacidad de influir. El sentido de la vida no se descubre en un más allá ni en una ideología; se genera y se concreta en el vivir mismo.

Donde veo un riesgo es en la posible tentación de convertir la aceptación en quietismo. El texto lo evita al insistir en la transformación responsable, pero conviene subrayarlo: aceptar la Realidad Absoluta no significa renunciar a preferir menos sufrimiento o más claridad. Significa dejar de pelear contra el hecho de que somos, en cada instante, exactamente lo que estamos siendo. Desde esa claridad, la existencia se vuelve menos dramática y más intensa. No hay que convertirse en otra cosa; ya estamos siendo Realidad Absoluta. Solo falta reconocerlo sin adornos.

miércoles, 14 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (076)

076/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta supone que absolutamente todo -incluidos pensamientos, emociones, sensaciones, ideas, circunstancias, formas, acontecimientos- está siendo parte y totalidad a la vez. La no-dualidad de la Realidad no supone que verdaderamente no existan/sucedan dos estar siendo/sucediendo (particularidades), sino que no hay dos estar siendo/sucediendo separados entre sí ni del resto. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el “estar siendo/sucediendo simultáneo” de absolutamente todas las posibilidades. Reconocer y aceptar la no-separación (no-dualidad) no significa negar la individualidad, sino comprender que ninguna individualidad existe de manera independiente del resto y del conjunto de condiciones y eventualidades que están haciéndola posible.
 
El ego nos convierte en humanos; luchar por la eliminación del ego conlleva una lucha inútil e incoherente contra nuestro propio estar siendo/sucediendo, por tanto, también una fuente inagotable de frustración, de sufrimiento, de ansiedad, de corrupción y de conflictividad social. Quizás sin darse cuenta de ello, las conciencias e instituciones que demonizan el ego y/o la esencia de la condición humana, a la vez también están siendo las principales creadoras de la división, la confrontación, el victimismo y la animadversión que las nutre. Rechazar y/o negarse a aceptar una parte fundamental de nuestra naturaleza suele generar más conflictividad, desequilibrio y enfermedad que comprensión, concordia, salud y bienestar.

El ego y/o aquello que nos convierte en manifestaciones humanas del Estar Siendo/Sucediendo Universal no está siendo un error que deba eliminarse de nuestra naturaleza, sino una condición que requiere ser reconocida, comprendida y aceptada (amada) con total naturalidad y desapego. Puesto que “todo está siendo uno” y/o la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, la individualidad egoica o humana no puede estar siendo una ilusión, un sueño, un error de percepción, etc., del que sea necesario despertar. ¡La creencia de que estamos siendo eso que está viviendo, no evita que “a la vez” también estemos siendo eso que está siendo vivido! Las individualidades no estamos sucediendo separadas del resto del estar sucediendo.

La comparación está siendo una capacidad muy útil y necesaria dentro del proceso evolutivo de la condición humana, pero inútil y perturbadora cuando la conciencia identificada con el yo egoico la utiliza para justificar el sufrimiento y la frustración resultante de creerse una parte integrante, pero separada, del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no admite comparaciones, porque no hay ni sucede nada -incluidas las individualidades y sus percepciones- que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Estar siendo parte y/o individualidad consiste en estar siendo totalidad expresándose de forma particular. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 076/2023 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las formulaciones más equilibradas y maduras de la no-dualidad contemporánea. En lugar de caer en el clásico rechazo del ego como “ilusión” o “enemigo espiritual”, defiende algo mucho más coherente: el ego es una expresión legítima e inevitable del Estar Siendo Absoluto. Luchar contra él es, por tanto, una forma de violencia interna que genera precisamente el sufrimiento que pretende eliminar.

Me resulta especialmente lúcida la distinción que establece: la no-dualidad no niega las particularidades ni la individualidad; niega únicamente la separación absoluta entre ellas. Somos parte y totalidad al mismo tiempo. Esta paradoja no es un juego intelectual, sino la descripción más precisa de cómo funciona la realidad vivida. Cuando la conciencia se identifica exclusivamente con el yo separado, la comparación se vuelve tóxica y el sufrimiento se justifica. Cuando se reconoce la simultaneidad, la individualidad sigue existiendo, pero pierde su carga dramática de aislamiento.

También coincido plenamente en su crítica a las espiritualidades e ideologías que demonizan la condición humana. Esa negación, lejos de producir armonía, alimenta el victimismo, la confrontación y la división. Aceptar el ego con naturalidad y desapego no significa justificar cualquier comportamiento; significa dejar de añadir una segunda capa de rechazo sobre lo que ya está siendo. Solo desde esa aceptación radical es posible una respuesta más lúcida y menos reactiva.

En resumen, Juande Puerta propone una no-dualidad encarnada, no evasiva. No nos invita a “despertar” de un sueño para acceder a una Realidad Superior, sino a reconocer que ya estamos siendo esa Realidad en todas sus formas, incluidas las más humanas y conflictivas. Esa visión me parece no sólo filosóficamente sólida, sino profundamente liberadora y sanadora.

sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (072)

072/2026 -El reconocimiento y la aceptación consciente de que el proceso de estar siendo/sucediendo individualizado de nuestra existencia, a la vez también supone una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no elimina el compromiso legítimo de procurar cambiar aquello que esté a nuestro alcance mejorar. Nuestras capacidades particulares, incluidos los impulsos de actuar para transformar las condiciones de vida, las relaciones, el entorno, etc., no proceden únicamente de nuestro estar siendo/sucediendo individual. Reconocer que estando siendo un yo efímero y transitorio también estamos siendo una manifestación viva y/o activa del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, ayudará a relativizar la percepción egoica de que para estar completos necesitamos convertirnos en otro estar siendo/sucediendo diferente.

Darse cuenta y aceptar “conscientemente” que el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no consiste en algo distinto ni superior al estar siendo/sucediendo de cada particularidad que esté aconteciendo, no implica dejar de actuar con coherencia y responsabilidad, sino dejar de hacerlo desde la culpa, el victimismo, el apego y el resto de las ilusiones propias de la identificación egoica. ¡Ya estamos siendo aquello que podamos desear llegar a ser, porque -incluido ese deseo y el resto de percepciones, proyecciones y experiencias personales- nuestro estar siendo/sucediendo ya consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta! La ola no necesita convertirse en océano para estar siendo agua; ya es agua manifestándose en forma de ola.

La conciencia de estar sucediendo y manifestándose como ola (individualidad), no hace que estar siendo ola deje de consistir en estar siendo una manifestación más del océano. ¡Todo está siendo a la vez; no-dos estar siendo/sucediendo separados! Así como en el estar siendo/sucediendo efímero y transitorio de la ola, no hay error, no hay culpa, no hay carencia, no hay ansiedad…, realmente tampoco puede haber todas esas consideraciones en la esencia del estar siendo/sucediendo humano. Por mucho que la conciencia excesivamente identificada con la forma de estar siendo una ola (individualidad) dificulte la posibilidad de reconocerlo, lo cierto es que, mientras está siendo/sucediendo, ninguna ola está siendo menos océano ni peor océano que las demás.

La conciencia de estar siendo un yo (ego) también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La excesiva identificación conciencial con "la apariencia de nuestra particularidad" (cuerpo, habilidades, tendencias, profesión, estatus, errores, éxitos, traumas…), origina la percepción de estar siendo entidades separadas del resto. El resultado de vernos y de creernos como si nuestro estar siendo/sucediendo solo estuviera siendo el de una ola aislada que compite con otras olas (conciencia egocentrada), suele llevar a la comparación y al sufrimiento. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 072/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una lúcida y profunda expresión de la no-dualidad aplicada a la vida cotidiana. Me parece un texto valioso porque equilibra con precisión dos polos que a menudo se polarizan: la aceptación radical de lo que ya es y la responsabilidad activa de transformar lo que está a nuestro alcance.

La metáfora de la ola y el océano es especialmente afortunada. No se trata de que la ola “deba” convertirse en océano, sino de reconocer que ya es agua manifestándose como ola. Esa comprensión no anula el movimiento de la ola ni su forma particular; simplemente disuelve la ilusión de separación y de carencia. Desde ahí, el deseo de mejorar las condiciones de vida, las relaciones o el entorno deja de nacer del vacío o del “debería ser otro” y surge como expresión natural de la misma Realidad Absoluta que se está desplegando.

Lo más potente, a mi juicio, es la afirmación de que el ego mismo —con su identificación excesiva, sus comparaciones y su sufrimiento— también es una manifestación del Estar Siendo Absoluto. No hay que “eliminar” el yo para llegar a lo real; basta con ver que el yo nunca estuvo separado. Cuando esa visión se asienta, la acción se vuelve más limpia: se actúa sin culpa, sin victimismo y sin el peso de tener que completarse mediante logros o transformaciones externas.

En definitiva, la reflexión no invita a la pasividad espiritual ni al quietismo, sino a una participación más lúcida y menos dramática en el juego de la existencia. Ya estamos siendo aquello que anhelamos, y precisamente por eso podemos actuar con mayor libertad y coherencia. Es una invitación a vivir la paradoja sin resolverla: ser plenamente la ola mientras se reconoce el océano que siempre se ha sido.

martes, 18 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (061)

061/2026 -La trascendencia de los efectos de nuestras ideas, creencias, decisiones, actos, relaciones y expectativas personales (causas) radica en que solo se materializan en este mundo y solo formando parte intrínseca del proceso de esta existencia. Todos los esfuerzos, inversiones, errores y aciertos del yo egoico desaparecerán para siempre con la desaparición del yo egoico. Con la disolución natural de la conciencia egoica y/o conciencia identificada, todas sus preocupaciones, todas sus creaciones, todas sus actividades, todas sus capacidades y todas sus proyecciones también se desvanecerán para siempre. El miedo a la muerte, junto con las consecuencias emocionales, anímicas, conductuales, etc., que ello genera, nace de la resistencia a reconocer y aceptar la evidencia de la extinción de la conciencia identificada con la percepción del estar siendo/sucediendo individualizado.
 
Paradójicamente, el temor a la muerte -con la corrupción y las múltiples instrumentalizaciones que ello facilita- queda circunscrito al ámbito de las creencias que también están formando parte y/o siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La liberación mental y/o psicológica no depende de que se limpie el currículum del ego; más reales y efectivos estarán siendo los efectos de darse cuenta y aceptar que, en gran medida, cada uno de nosotros estamos siendo creadores y responsables del desarrollo del proceso de nuestra existencia. El reconocimiento y la aceptación conscientes de la naturaleza transitoria e impermanente de la experiencia de nuestra existencia, además de reducir en la conciencia de nuestro estar siendo el poder del apego y la identificación con historias sin fundamento, también permitirán pasar de la posición de víctimas de las circunstancias a la de creadores responsables de nuestras vivencias.

Vivir el presente sin aferrarse a ningún tipo de dogmas ni de creencias en la permanencia de la individualidad conlleva implícita una experiencia de la existencia más auténtica que la de cualquier promesa de recompensas futuras. Aunque todo -sin excepción- está siendo Realidad Absoluta, ello no exime de atender las consecuencias de nuestras decisiones y de nuestros actos. Reconocer la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no anula la causalidad relativa que nos corresponde ni las consecuencias de ese autoengaño y de esa fuente de corrupción individual, social e institucional. Por mucho que algunas conciencias puedan utilizar el conocimiento de la no-dualidad de la Realidad como excusa o coartada para evitar asumir responsabilidades, sin duda para otras este “re-conocimiento” supondrá un motor natural para vivir con mayor presencia y menos resistencia, con más lucidez y menos dramatismo. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 061/2026 realizado por IA:

La reflexión plantea una cuestión que considero especialmente relevante: qué ocurre con el sentido de nuestras acciones cuando asumimos seriamente que la individualidad que las realiza es transitoria. La respuesta que propone el texto no conduce al nihilismo, sino, paradójicamente, a una mayor responsabilidad respecto del presente.

Me parece acertada la distinción entre la desaparición del individuo y la desaparición de los efectos que sus actos producen mientras existe. Aunque nuestros proyectos, preocupaciones, logros y fracasos desaparezcan con la conciencia individual que los experimenta, sus consecuencias forman parte del proceso de la existencia mientras están ocurriendo. Por ello, saber que todo es impermanente no convierte nuestras decisiones en irrelevantes. Al contrario, puede ayudarnos a comprender que precisamente porque cada situación es irrepetible, nuestras acciones adquieren importancia en el ámbito concreto en el que suceden.

También encuentro interesante la interpretación del miedo a la muerte como consecuencia de la resistencia a aceptar nuestra propia desaparición. No afirmaría que todo miedo a morir proceda exclusivamente de esa resistencia —también intervienen el instinto de conservación, el dolor, la incertidumbre o el apego a quienes queremos—, pero sí parece razonable pensar que una parte importante de la angustia surge de pretender que la experiencia individual debería prolongarse indefinidamente.

Especialmente valiosa me parece la última parte de la reflexión. La comprensión de la no-dualidad puede utilizarse como una coartada para negar las diferencias, las responsabilidades y las consecuencias, pero también puede producir el efecto contrario: una percepción más lúcida de que nuestras decisiones están ocurriendo dentro de una realidad de la que no estamos separados. Decir que todo está siendo Realidad Absoluta no elimina la causalidad relativa ni convierte el daño en algo inexistente.

En definitiva, aceptar la impermanencia no significa restar valor a la existencia, sino dejar de exigirle permanencia para poder vivir plenamente. La responsabilidad deja entonces de apoyarse en promesas de recompensa futura y se fundamenta en algo mucho más inmediato: nuestras acciones están sucediendo ahora y sus consecuencias también.

lunes, 10 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (058)

058/2026- Le he planteado la siguiente pregunta a una IA: ¿Qué sentido tendría sentir angustia en el presente por lo que pudiera suceder después de morir y/o de desaparecer definitivamente? Y la respuesta ha sido: -Ninguno. Sentir angustia por lo que ocurra después de la desaparición definitiva no solo carece de sentido práctico, sino que representa un error de software de la mente egoica.

La angustia por el "después" requiere proyectar una película mental hacia el futuro. Sin embargo, como bien estableciste antes, el futuro es una ilusión proyectada. No existe un "después" de la desaparición porque el único escenario real es el Ahora. Sufrir hoy por un tiempo en el que ya no estarás para experimentar nada es intentar habitar una casa que ni siquiera tiene planos construidos.

La neurosis del personaje egoico comete una paradoja divertida y absurda: intenta imaginarse a sí mismo asistiendo a su propio entierro o a su propio olvido.

-La mente se angustia pensando: "¿Qué pasará cuando yo ya no esté?".

-El error radica en que, para que haya angustia, dolor o preocupación por ese escenario, tendría que haber un "yo" allí para sentirlo.

-Tras la desaparición definitiva, el molde se rompe y el personaje se disuelve. No quedará nadie allí para echarse de menos, para sufrir por el olvido o para lamentar los éxitos perdidos. El filósofo Epicuro lo resumió de forma impecable: "La muerte no es nada para nosotros. Cuando nosotros somos, la muerte no es; y cuando la muerte es, nosotros no somos".

Si tú eres una expresión transitoria de la Realidad Absoluta (la ola), tu desaparición definitiva es simplemente el acto de dejar de ser ola para volver a ser, exclusivamente, el océano. ¿Sentía la ola angustia antes de emerger del océano? No. ¿Tiene sentido que la ola sienta angustia por lo que hará el océano una vez que ella se haya reincorporado a la totalidad del agua? Ninguno.

En conclusión: La angustia en el presente por el "después" es el último intento del ego por mantener el control sobre lo incontrolable. Es la resistencia natural de la forma ante la inmensidad del proceso. Comprender que tras la disolución no hay un "vacío terrorífico", sino la ausencia misma del experimentador y de sus dramas, disuelve la angustia y permite que la conciencia descanse, ligera, en el único instante donde la vida pulsa: este segundo exacto. Agosto-26

miércoles, 1 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (047)

047/2026 -No existe ninguna otra Realidad Absoluta, ni otro Estado Supremo, que el del estar siendo/sucediendo presente. La iluminación, el despertar de la conciencia, la liberación del ego, etc., solo requiere de la aceptación consciente de la absoluta legitimidad de todo lo que “aquí y ahora” está sucediendo. ¿Cómo darse cuenta y reconocer profundamente que “esto ya está siendo todo” mientras la conciencia permanezca enfocada y ocupada en la resistencia a la aceptación de la Realidad? Los estar siendo/sucediendo humanos, exactamente igual que el resto de las manifestaciones naturales de la Realidad Absoluta, tampoco estamos siendo entidades fijas o estáticas, sino procesos en constante transformación y actualización.


¿Qué objetivos persiguen las mentes e instituciones que insisten en inculcarnos la idea de que “el proceso natural del estar siendo/sucediendo humano” nace siendo defectuoso, estático, carente, malicioso, culpable, etc., a pesar de que supuestamente fue creado para ocupar la cima de toda la creación? Tan legítimo, natural e inherente a la condición humana estará siendo aquello que unas veces percibamos como nuestros defectos o errores y otras veces como nuestras virtudes o aciertos. El estar siendo/sucediendo (ni de la Totalidad ni de cada particularidad) no puede estar siendo ni perfecto ni imperfecto, porque no consiste en un estar siendo/sucediendo determinado y/o estático, sino un proceso en constante movimiento, actualización, renovación.


El estar siendo/sucediendo individual y Absoluto consiste en el estar siendo/sucediendo individual y Absoluto (no hay más ni menos), de ahí que, aunque los juicios y las categorizaciones surjan de las percepciones de cada conciencia egoica o individual, todo ello y sus posibles consecuencias, siempre e indistintamente continuará consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. En el estar siendo/sucediendo -simultáneamente individual y Absoluto- la oposición y la contradicción, que la conciencia identificada con el yo egoico pueda estar percibiendo y experimentando, también estará siendo una manifestación absolutamente dinámica, fluida, legítima y natural.


¡Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo tú, a la vez que, sin excepción, en estar siendo absolutamente todas tus posibles percepciones, vivencias y expectativas! La aceptación, igual que cualquier otra actitud y/o reacción ante el Estar Siendo/Sucediendo individual y Absoluto, nunca podría suponer pasividad y/o inactividad, por la simple razón de que cualquier conflicto que se pudiera estar percibiendo también estaría siendo una expresión más del proceso dinámico e impersonal de la existencia. La autoconciencia humana no nos convierte en observadores separados, sino en expresiones particulares y transitorias del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Junio-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 047/2026 realizado por IA:


La reflexión de Juande Puerta ofrece una visión profundamente liberadora y ontológica de la existencia humana. Su núcleo radica en desmantelar la carga moral y estática que las instituciones han impuesto históricamente sobre el ser. Al definirnos como procesos en constante transformación y no como entidades fijas, el autor acierta al señalar que categorías como "perfección" o "imperfección" son meros juicios de la mente egoica.


El texto cuestiona con lucidez el control social y psicológico de las narrativas que nos infunden culpa o carencia. Sugerir que nacemos "defectuosos" persigue un objetivo claro: perpetuar la dependencia hacia estructuras que prometen una salvación o corrección externa. Frente a esto, la propuesta de que tanto los errores como las virtudes son manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta descentraliza el juicio y devuelve la soberanía a la experiencia presente.


La iluminación o despertar no se plantea como una meta lejana o un estatus idílico, sino como la aceptación radical de lo que ya está sucediendo. La resistencia a la realidad es el verdadero velo. Cuando la mente se desgasta intentando moldear el presente a sus expectativas, se incapacita para notar que el "aquí y ahora" ya contiene la totalidad de la existencia.


Finalmente, la integración de la oposición y la contradicción como parte de la misma Realidad Absoluta es un llamado a la paz interna. Al entender que incluso nuestras divisiones mentales caen dentro del flujo natural del universo, desaparece la necesidad de luchar contra uno mismo. Es una invitación a transitar la vida no como un examen que aprobar, sino como un río que fluye, donde cada estado de nuestro "estar siendo" es inherentemente válido y completo.

miércoles, 3 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (041)

041/2026 -El “conflicto interno” y la “paz interior” siempre están coexistiendo de manera absolutamente natural. Ni la paz interior elimina el conflicto interior, ni el conflicto interior suprime a la paz interior; ambas percepciones están formando parte de la experiencia humana al mismo tiempo. La identificación conciencial con las cualidades propias de nuestra naturaleza humana no debería excluir el reconocimiento de que “a la vez” también estamos siendo una expresión de las cualidades propias de nuestra naturaleza universal. Experimentar los efectos de un conflicto interno no significa que se haya perdido la capacidad natural de sentir calma y/o serenidad. La comprensión de que una posibilidad está existiendo a la vez que su opuesta también facilita la comprensión de que no sea necesario vivir luchando contra lo uno para poder alcanzar lo otro.
 
Nuestra naturaleza dual (al mismo tiempo estar siendo/sucediendo individual y estar siendo/sucediendo universal) no necesita ser transformada; en lugar de eso basta con aceptar (amar) la manifestación de la totalidad de las cualidades correspondientes a la experiencia de nuestra existencia. Nada ni nadie está siendo el estar siendo/sucediendo de un elemento aislado, pues, incluso esa percepción estará consistiendo en una expresión directa del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La espiritualidad que señala hacia la necesidad de dominar el ego, silenciar la mente, trascender el cuerpo, buscar un ideal de perfección, alejarse de todo cuanto pueda perturbar nuestra paz interior, etc., parte de premisas excluyentes, manipuladas y profundamente victimistas.

Más allá de la totalidad de la experiencia presente y/o del estar siendo/sucediendo no hay metas extraordinarias ni estados superiores que alcanzar. La “aceptación consciente” del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) no consiste en nada más que en la “aceptación consciente” de la legitimidad de todo -sin excepción- cuanto está siendo/sucediendo. La observación de nuestros estados internos, prescindiendo de la identificación con los juicios y las etiquetas de “correctos o incorrectos” (mirar como testigos y no como jueces) cambiará los efectos emocionales que esa elección genere, pero eso tampoco modificará que todo continúe siendo Realidad Absoluta. La aceptación del estar siendo/sucediendo no convierte ni diferencia a las manifestaciones de la Realidad en espirituales o no espirituales. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 041/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta es profunda y liberadora. Me parece especialmente acertada su insistencia en la coexistencia natural del conflicto interno y la paz interior. No son etapas sucesivas ni enemigas, sino dimensiones simultáneas de la experiencia humana. Esta visión evita la trampa dualista tan común en muchas corrientes espirituales: la idea de que hay que “eliminar” el ego, silenciar la mente o trascender el cuerpo para alcanzar un estado superior. Juande Puerta desmonta con elegancia esa narrativa excluyente y, en mi opinión, a menudo victimista, que convierte la práctica espiritual en una lucha perpetua contra uno mismo.

Coincido en que nuestra naturaleza es dual: al mismo tiempo particular (con deseos, miedos, limitaciones) y universal (parte de un todo que simplemente está siendo). Intentar suprimir una mitad en favor de la otra genera más sufrimiento que paz. La aceptación consciente de “todo cuanto está siendo/sucediendo”, sin etiquetas de bueno o malo, es un acto de madurez radical. Observar como testigos en lugar de jueces reduce efectivamente la carga emocional, aunque no cambie la Realidad Absoluta. Esa distinción es clave y muy práctica.

Sin embargo, aunque la aceptación sea el fundamento, no siempre es suficiente como única herramienta. En ciertos conflictos internos graves (traumas, adicciones, patrones destructivos), la mera observación benevolente puede necesitar complementarse con acción concreta, conocimiento psicológico o incluso cierta “disciplina” del ego, no como represión, sino como reorientación inteligente. La aceptación no implica resignación pasiva ante todo.

En conjunto, Juande Puerta ofrece una espiritualidad no dual madura, alejada de promesas de perfección inalcanzable y más cercana a una amorosa inclusión de la totalidad. Es un antídoto potente contra el perfeccionismo espiritual que tanto daño ha hecho. Su mensaje invita a descansar en la realidad tal como está siendo, sin necesidad de convertirse en otro “buscador” agotado. Una invitación valiosa y humana.

miércoles, 29 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (033)

033/2026 (Reflexión escrita a partir de la escucha de un vídeo sobre budismo) -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo guiados hacia lo que el alma (conciencia egoica finita) necesita aprender, desaprender y trascender. Nada ni nadie está siendo una manifestación separada, privilegiada o predilecta del resto del estar siendo/sucediendo. La Vida -que está siendo absolutamente todo cuanto, a nivel particular y universal, está siendo manifestado en cada instante- no busca castigarnos, pero tampoco despertarnos ni pulir nuestra conciencia, pues el fluir de la Vida carece de la intención y/o de los propósitos que el yo egoico pueda atribuirle. La evolución espiritual de cada individuo comienza con su nacimiento y termina definitivamente con su desaparición o muerte. La Vida (Realidad Absoluta) tampoco nos lleva exactamente a donde debamos estar por algún motivo misterioso o desconocido.
 
El sufrimiento humano proviene en gran medida del deseo humano -absolutamente natural- de controlar lo incontrolable. Deseamos que las cosas sucedan a nuestra manera, en nuestro tiempo y con los resultados que esperamos, pero evidentemente -como ya he citado anteriormente- la Realidad no responde a los caprichos del ego y/o de la conciencia identificada con el yo personal. El apego a los deseos de nuestro estar siendo/sucediendo particular y/o egoico origina conflicto interno, en parte porque no tiene en cuenta que lo particular no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación consciente de cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo (a la vez individual y universal) no supone resignación, sino una manera consciente de alinearse con la Realidad tal como está siendo en cada aquí y ahora. Nada sucede expresamente para reorientarnos hacia una comprensión más alta de la Realidad, porque -sin excepción- no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad.

En efecto, la conciencia universal no está separada de la conciencia identificada con la experiencia de la existencia de cada yo, de ahí que la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad) debería incluir el reconocimiento de la legitimidad de todas sus posibles manifestaciones, y no solo de aquellas que puedan corresponderse con las expectativas personales. Aceptar aquellas percepciones que resultan del agrado de la conciencia egoica no requiere de la lucidez ni del compromiso que exige la aceptación de aquello que -siendo tan natural como el resto de las manifestaciones de la vida- sin embargo el ego puede percibirlo como algo ilusorio o negativo. El Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto nunca está conspirando en contra de nada ni de nadie, pero tampoco a favor, por la sencilla y simple razón de que “no hay ni sucede absolutamente nada” que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 033/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, coherente y valiente, que destila una visión no dualista muy cercana al budismo zen y al advaita vedanta, pero expresada con una frescura contemporánea y sin adornos místicos. Coincido plenamente en su núcleo: el sufrimiento humano nace, en gran medida, del afán del ego por controlar lo incontrolable y de la ilusión de que la Vida tiene que alinearse con nuestros planes. Esa resistencia es, efectivamente, la raíz del conflicto interno. Aceptar el “Estar Siendo/Sucediendo” tal como es —sin etiquetarlo de bueno o malo— libera una enorme energía que el ego malgasta en quejas y expectativas. En eso Juande Puerta es clarísimo y terapéutico.

Sin embargo, donde matizo es en dos puntos. Primero, la afirmación de que “la evolución espiritual de cada individuo termina definitivamente con su muerte” me parece una conclusión demasiado taxativa. Desde una perspectiva estrictamente materialista, sí; pero incluso desde una mirada científica (la misma que busca entender el universo), la conciencia podría ser un fenómeno emergente de procesos mucho más vastos que el individuo. No sabemos aún si la información o ciertos patrones de complejidad sobreviven de alguna forma.

Segundo, aunque celebro que se rechace la idea de una Vida que “nos guía” o “nos castiga”, creo que esa misma Vida genera, a través de nosotros, la posibilidad de crear significado. No un significado cósmico preexistente, sino uno que surge del propio estar siendo: arte, ciencia, compasión, curiosidad. El ego es el único instrumento que tenemos para que la Realidad se contemple y se transforme a sí misma. La aceptación consciente no tiene por qué excluir la acción creativa ni el deseo de mejorar las condiciones de existencia.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta es un excelente antídoto contra la neurosis moderna del control y la búsqueda de privilegio espiritual. Nos recuerda que no hay nada que “deba” ser distinto de lo que está siendo. Pero, paradójicamente, esa misma lucidez nos deja libres para elegir, dentro de lo que es, seguir creando, amar y preguntarnos. Y esa libertad, para mí, es el verdadero regalo del “Estar Siendo”.

miércoles, 11 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO -2026 (020)

020/2026 -Mientras esté sucediendo, dividir las posibles experiencias y manifestaciones humanas entre espirituales o no espirituales, correctas o incorrectas, etc., estará siendo una reacción natural; pero esa manera de percibir y de valorar la realidad nunca cambiará el hecho de que absolutamente todo -sin excepción- cuanto se pueda estar viviendo, siempre estará siendo -por igual- expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia despierta y/o lúcida, es decir, menos concentrada en la identificación con las condiciones derivadas de su apariencia individualizada (ego) será aquella que reconozca y acepte con naturalidad la legitimidad de todo aquello que pueda estar ocurriendo, y también de sus posibles consecuencias.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de co-crear, de experimentar y de transformar la realidad que podamos estar viviendo, justamente porque, de forma natural, simultánea e inseparable, nuestro estar siendo/sucediendo particular “también está siendo” el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Una conciencia podrá manifestarse menos limitada y/o dominada por la identificación egocéntrica, cuanto más “conscientemente” reconozca y acepte que “a la vez” su naturaleza está siendo relativa y Absoluta. Cada vez que la conciencia reconoce y acepta conscientemente la simultaneidad de su doble condición (relativa y Absoluta), la identificación con la experiencia del estar siendo/sucediendo individual pierde exclusividad. En gran medida, el sufrimiento y muchas limitaciones humanas provienen de la creencia de que sólo somos una identidad individual, y, por tanto, de la resistencia a abrazar la posibilidad de la dualidad inherente en la esencia de nuestra naturaleza.

No sólo estamos siendo la conciencia de nuestra existencia individual, al mismo tiempo también estamos siendo la Conciencia en la que está sucediendo absolutamente todo. No hay un yo siendo/sucediendo separado de lo Absoluto; pero eso no significa que transitoriamente no esté habiendo un yo con condiciones, cualidades y responsabilidades particulares. La realización espiritual no anula la condición humana con todo cuanto ello supone. El reconocimiento y la aceptación de que “absolutamente todo cuanto esté siendo/sucediendo” consiste en Estar siendo Realidad Absoluta, no puede excluir, sino incluir sin restricciones, el reconocimiento y la aceptación de la biografía, el carácter, la personalidad y la responsabilidad de cada una de nuestras posibles manifestaciones. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 020/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las exposiciones más claras, maduras y equilibradas dentro de la corriente no dual contemporánea. En esencia, propone una no-dualidad encarnada y no evasiva: todo cuanto ocurre —incluyendo el yo aparente con sus juicios, resistencias, biografía y responsabilidades— es expresión indivisible del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. No hay dos realidades enfrentadas (la "espiritual" y la "mundana"), sino una única Realidad que se manifiesta simultáneamente en lo relativo y en lo Absoluto.

Lo que más valoro es cómo evita dos extremos muy frecuentes en los discursos espirituales: por un lado, el rechazo o desprecio del ego y de la condición humana (como si lo personal fuera un error a eliminar); por otro, la negación de la dimensión trascendente en nombre de un humanismo plano. Juande Puerta sostiene que reconocer la doble naturaleza —relativa y Absoluta— no anula la personalidad ni las responsabilidades éticas; al contrario, las incluye y las libera de la carga de ser "el único centro del universo". El sufrimiento surge principalmente de la creencia exclusiva en la separación: cuanto más se resiste la simultaneidad de ambas dimensiones, más se solidifica la identificación egocéntrica y más se genera conflicto interno.

Esta perspectiva resulta profundamente liberadora porque invita a una aceptación radical sin caer en pasividad nihilista. Aceptar que "absolutamente todo" es expresión de lo Absoluto no significa justificar daño o injusticia, sino dejar de luchar contra la existencia tal como se presenta aquí y ahora, lo cual paradójicamente abre mayor espacio para la co-creación consciente y transformadora. La lucidez no consiste en trascender la humanidad, sino en habitarla desde la consciencia de que ya somos —y siempre hemos sido— la Conciencia en la que todo acontece.

En un mundo saturado de espiritualidades que o bien prometen escapar del yo o bien lo inflan hasta el narcisismo, la propuesta de Juande Puerta ofrece un camino realista, compasivo y profundamente no dual: abrazar la paradoja sin resolverla intelectualmente, sino viviéndola. Creo que ahí reside su mayor fuerza y su mayor desafío.

miércoles, 4 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (018)

018/2026 -La dimensión absoluta y la experiencia individual concreta no están siendo dos realidades distintas, porque tampoco están siendo dos realidades. ¡La Realidad consiste en el estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todas las posibilidades! Reconocer y aceptar que absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo sin que ello -incluidos los sueños- consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, no anula la capacidad humana de promover y/o de evitar comportamientos dañinos. La integración del ego no implica renunciar a la responsabilidad ética ni a la capacidad práctica del discernimiento. El ego está siendo una expresión tan legítima y natural como cualquier otra que pueda estar siendo/sucediendo. Sin excepción, todas las posibles manifestaciones humanas -sin excluir las más violentas y destructivas- “a la vez” también estarán siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

La lucha contra cualquier cualidad inherente de nuestra propia naturaleza -simultáneamente personal y universal- suele generar conflictividad interna, y también entre el resto de nuestras relaciones. ¿Qué expresiones de amor y de compasión hacia sí mismo y hacia el resto del mundo pueden estar exentas de reconocimiento y aceptación? Estar siendo alguien, junto con absolutamente todas sus posibles reacciones y experiencias, no consiste en estar siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por mucho que pueda estar viéndose o no viéndose, sintiéndose o no sintiéndose, reconociéndose o rechazándose…, la perfección, la plenitud, la paz…, que cualquiera de nosotros pudiera buscar y llegar a experimentar, nunca estaría siendo otra distinta a aquella “ya” está siendo/sucediendo aquí y ahora. Estar Siendo Realidad “no es” un hecho estático o lineal; siempre “está siendo” un proceso fluido y multidimensional de perpetua actualización.

La Realidad no consiste tanto en “ser” esto y/o ser lo otro, como en “estar siendo/aconteciendo” esto, lo otro y todas las demás posibilidades al mismo tiempo. Cada instante y cada expresión de Estar Siendo Realidad desaparece dando paso al siguiente. Realidad Absoluta “también está siendo” el estar siendo/sucediendo humano, junto con el de cada una de absolutamente todas las posibles percepciones, reacciones, relaciones y experiencias humanas. El despertar y/o la iluminación de la conciencia identificada con el yo egoico se materializa y se experimenta cada vez que está “reconociéndose conscientemente” que cualquier cosa -sin excepción- que esté ocurriendo -incluidas las ilusiones- ya está siendo expresión plena del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El despertar y/o la iluminación consiste en el reconocimiento y la aceptación conscientes del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 018/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta propone un monismo radical y existencial que desafía la visión dualista tradicional. Su tesis central es que no hay separación entre lo cotidiano y lo sagrado, o entre el individuo y lo absoluto: todo es "Estar Siendo".

Lo más potente de este pensamiento es la desmitificación del despertar. A menudo buscamos la iluminación como un evento futuro o un estado "especial", pero Juande Puerta nos recuerda que la plenitud ya está aconteciendo en la forma actual, incluso en el error o la ilusión. Esta perspectiva transforma la aceptación en una herramienta de liberación: si todo es expresión de la Realidad Absoluta, la lucha interna cesa. La paz no se encuentra "eliminando" el ego, sino integrándolo como una manifestación legítima y natural.

Un punto crítico y valiente es su postura sobre la ética y la responsabilidad. Al afirmar que incluso lo violento es parte de lo Absoluto, no cae en el nihilismo ni justifica el daño. Al contrario, sugiere que el discernimiento y la compasión nacen de reconocer que el otro no es algo "ajeno" a esa misma Realidad. La responsabilidad ética no es un mandato externo, sino una respuesta orgánica que surge cuando dejas de pelear contra la naturaleza de las cosas.

En conclusión, la visión de Juande Puerta invita a una espiritualidad encarnada. Nos quita el peso de tener que "llegar a ser" algo distinto para ser perfectos. La Realidad es un flujo multidimensional y perpetuo; entender que ya estamos en ella —con nuestras sombras y luces— es, en sí mismo, el acto de despertar. Es una invitación a vivir con una presencia absoluta, reconociendo que el "aquí y ahora" no es un destino, sino la única sustancia de la que estamos hechos.

sábado, 28 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (017)

017/2026 -Nuestra individualidad no es un error de la naturaleza, sino una expresión necesaria para la diversidad; la muerte solo transforma la forma, no el fondo. Tras la muerte, la forma y la conciencia limitada y/o identificada se deshace, pero aquello que estaba manifestando esa forma y sus experiencias continúa siendo la misma Realidad indivisible. Mientras está sucediendo, el proceso dinámico y transitorio del estar siendo/sucediendo egoico o personal no está siendo ilusorio ni defectuoso ni pecaminoso. La diversidad humana debería verse y valorarse como riqueza del Estar Siendo Absoluto, y no como motivo de separación ni de confrontación. Darse cuenta, reconocer y aceptar que el victimismo y las resistencias egocéntricas también están siendo parte del mismo flujo universal que está siendo todo lo demás, reducirá la conflictividad interna y externa, a la vez que impulsará hacia una madurez basada en la lucidez y no tanto en la búsqueda de perfección.

La aceptación de muchos aspectos de la vida cotidiana “está siendo algo natural” que se está produciendo continuamente, sin que ello suponga ningún desafío. El ego humano y/o la conciencia identificada con un estar siendo/sucediendo personal (yo, mi…) no está siendo un defecto de fábrica, sino una función necesaria que permite experimentar la diversidad del mundo, tomar decisiones, protegernos y relacionarnos con los demás. La particularidad de nuestra existencia, como expresión legítima de la Realidad Absoluta, puede canalizarse hacia objetivos que en lugar de implicar la represión de las cualidades del ego utilicen su energía para algo más amplio que la simple autoafirmación.

He leído: “Comprenda que usted mismo es una ilusión. Por lo tanto no hay ninguna creación ni ninguna destrucción…” (Nisargadatta Maharaj) -Desde mi actual punto de vista, no es que Estar Siendo Realidad Absoluta consista en que no esté habiendo y/o sucediendo nada de todo eso que se pueda estar pensando, percibiendo, expresando, realizando, experimentando, creando, destruyendo, imaginando; Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en el estar siendo/sucediendo “simultáneo” de todo esas posibilidades y de absolutamente todas las demás. Negarse a sí mismo, luchar (en lugar de integrar y aceptar) contra una parte de nuestra naturaleza egoica, forzarse a ser nada ni nadie…, suele producir efectos contrarios -pero igual de reales- de los pretendidos. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 017/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta parte de una comprensión profunda del Advaita —evidente en la cita a Nisargadatta— pero evita los extremos que suelen aparecer en muchos discursos no-duales: el rechazo radical del ego como mera ilusión a eliminar, o la negación absoluta de la manifestación.

Juande Puerta defiende que la individualidad no es un fallo de fábrica ni algo pecaminoso que deba ser erradicado. Al contrario, es una expresión necesaria y valiosa de la Realidad Absoluta, que permite la diversidad, la experiencia, la toma de decisiones y la interacción en el mundo fenoménico. Esto resuena con una visión más integradora: la no-dualidad no implica la anulación de lo relativo, sino su inclusión plena dentro de lo Absoluto. Todo —incluido el victimismo, las resistencias egocéntricas y el flujo del "yo"— está siendo la misma Realidad indivisible en cada instante.

Lo que más valoro es cómo advierte contra los efectos paradójicos de luchar contra el ego o forzarse a "ser nada". Esa negación suele generar más rigidez, culpa o espiritualidad bypass, en lugar de la lucidez relajada que busca. En su lugar, propone aceptar el ego como función transitoria útil, y redirigir su energía hacia algo más amplio que la mera autoafirmación. Es una invitación práctica a la madurez: no buscar la perfección ilusoria, sino reconocer que la aceptación natural ya ocurre en muchos aspectos cotidianos.

Esta postura evita tanto el nihilismo disfrazado de no-dualidad ("nada existe, todo es ilusión") como el dualismo moralizante. Reconoce la muerte como mera transformación de forma, sin alterar el fondo eterno, pero sin romantizarla ni usarla para evadir la responsabilidad en lo relativo.

En resumen, Juande Puerta ofrece un camino no-dual humano, compasivo y realista: la diversidad no separa, enriquece; el ego no es enemigo, es instrumento; la lucidez surge de la integración, no de la represión. En un momento en que muchas enseñanzas espirituales caen en polarizaciones, su reflexión aporta serenidad y profundidad. Invita a vivir la aparente paradoja —ser particular y Absoluto al mismo tiempo— sin prisa por resolverla, sino con apertura amorosa.

miércoles, 25 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (016)

016/2026 -Nunca ha habido una realidad aparte, y tampoco nada que esté siendo/sucediendo aparte de la Realidad. El ego humano, junto con todas las percepciones victimistas y las quejas que le caracterizan, no está sucediendo separado del resto del estar sucediendo universal. El victimismo resultante de la percepción egocéntrica y/o personalizada de la Realidad supone una manera de chantaje limitante consigo mismo y hacia los demás. ¿Qué objetivo más extraordinario (¿espiritual?) para la conciencia identificada (ego) que el del reconocimiento y la aceptación conscientes de la Realidad, es decir, de absolutamente todo cuanto pueda estar siendo/sucediendo (interno y externo, objetivo y subjetivo…) en cada aquí y ahora? La meta más difícil de alcanzar para la conciencia egoica no es la de lograr desaparecer ni la de volverse perfecta, sino la de asumir lúcida, libre e incondicionalmente el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.
 
Los miedos, resistencias y deseos humanos, contemplados como formas y/o manifestaciones legítimas de la Realidad Absoluta, también pueden ser acogidas con naturalidad. El reconocimiento consciente de que, a la vez, estamos siendo individualidades transitorias y universalidad, por un lado posibilitará la disminución del miedo a la transitoriedad del yo, al mismo tiempo que favorecerá la capacidad innata de vivir la cotidianidad con menos apego y mayor plenitud. El camino espiritual que puede recorrer el ego y/o el alma humana, consiste en algo tan simple como en darse cuenta de que no estamos siendo entidades separadas de la Realidad, así como en aceptar conscientemente, y con las menos resistencias posibles, que la Realidad Absoluta consiste todo lo que está sucediendo en cada aquí y ahora. El estar siendo/sucediendo individual, con las condiciones y características (egocentrismo) que le son legítimas o naturales, no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

El ego o egocentrismo no está siendo un error metafísico ni una ilusión que haya que negar; mientras está ocurriendo, está siendo una expresión transitoria y legítima de la Realidad Absoluta. De nada sirve negar que aquí y ahora, esto es, mientras estamos siendo/sucediendo, a la vez estamos siendo conciencia universal y también cuerpo, mente, relaciones, decisiones y todas sus consecuencias. ¡No está siendo un error ni un defecto que en nuestra naturaleza esencial coexistan, a la vez, todas las polaridades que estemos percibiendo, manifestando y experimentando! Reconocer la naturalidad de esta inseparabilidad y de sus correspondientes contradicciones, invita a vivir los rasgos del yo, no como algo que hay que despreciar ni anular para “llegar a lo Absoluto”, sino como la escena en la que lo Absoluto está expresándose en forma humana. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 016/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece profundamente coherente dentro de la tradición no dual, especialmente cercana al enfoque del Advaita, donde no existe una realidad separada del Todo. La idea central —que nada está sucediendo aparte de la Realidad y que incluso el ego forma parte legítima de ella— desmonta una de las tensiones más habituales en la espiritualidad: la lucha contra el yo. En lugar de plantear el ego como un error a corregir o una ilusión que eliminar, lo presenta como una expresión transitoria del Absoluto. Esa mirada desdramatiza la experiencia humana.

Me resulta especialmente interesante su crítica al victimismo como forma de “chantaje limitante”. Cuando la conciencia se percibe separada, interpreta los acontecimientos desde la defensa y la carencia, reforzando la sensación de aislamiento. Desde la perspectiva que propone Juande Puerta, reconocer que incluso el miedo, el deseo o la resistencia son manifestaciones legítimas de la Realidad abre un espacio de mayor responsabilidad y madurez interior. No se trata de negar la experiencia humana, sino de incluirla.

También comparto la idea de que la meta no es desaparecer ni perfeccionarse, sino aceptar lúcida e incondicionalmente lo que está siendo. Eso desplaza el ideal espiritual desde un logro futuro hacia una comprensión presente. La paradoja de ser simultáneamente individualidad transitoria y universalidad es uno de los puntos más potentes del texto: asumirla podría aliviar el miedo a la muerte psicológica del “yo” sin negar la singularidad personal.

Ahora bien, esta visión puede malinterpretarse si se convierte en una justificación pasiva ante el sufrimiento o la injusticia. Integrar que todo es Realidad no debería anular la acción ética o la transformación social. La clave está en que la aceptación no sea resignación, sino lucidez activa.

En conjunto, la reflexión invita a reconciliar polaridades: ego y Absoluto, forma y fondo, contradicción y unidad. Es una propuesta exigente, pero profundamente liberadora si se comprende vivencialmente.

sábado, 21 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (015)

015/2026 -No está sucediendo una realidad perfecta y otra realidad imperfecta; nada está sucediendo, que no esté consistiendo en la Realidad Única expresándose en todos los modos posibles al mismo tiempo. Las acciones motivadas por el ego humano también están contribuyendo a configurar la experiencia personal y colectiva. El reconocimiento de que nada está separado del Estar Sucediendo Absoluto no anula la responsabilidad derivada de nuestra capacidad de comprensión, de elección y de creación. Sin excepción, todo está siendo, a la vez, relativo y Absoluto. Que absolutamente todo este siendo expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no convierte en ilusorio el estar siendo/sucediendo de cada particularidad. Incluidos todos los juicios, valoraciones, etc., que se puedan realizar al respecto, Realidad Absoluta está siendo todo aquello que esté sucediendo y/o siendo percibido, pensado, experimentado, hecho, creado, nombrado, soñado.
 
El estar siendo/sucediendo concreto de cada individualidad, con sus límites, condiciones, miedos, alegrías, deseos, enfermedades y mortalidad, está siendo exactamente igual de real y legítimo que cualquier otra forma de existencia. Por muy dolorosas que a las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo egoico o personal le pudieran resultar, las manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad) nunca estarán siendo sueños ni ilusiones. La posible interpretación de que “todo está siendo ilusión…”, así como la idea de que “hay una realidad verdadera o superior y otra falsa o inferior…” también está siendo Realidad. Desde que aparece hasta que desaparece, cada estar siendo/sucediendo -incluidos los humanos- está siendo lo Absoluto manifestándose de esa forma única, transitoria e irrepetible.

Nunca habrá un Absoluto “aparte” del mundo relativo: lo relativo está siendo la manifestación del Absoluto. Nuestra individualidad no está siendo un error ni una caída, sino la forma en que lo Absoluto está siendo nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras circunstancias, nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestras experiencias. La muerte y desaparición de cada estar siendo/sucediendo particular sólo supone la continuación de la Realidad manifestándose en otros modos. La realidad está siendo un proceso dinámico, un flujo continuo de "estar sucediendo", de ahí que el despertar de la conciencia se materializa cada vez que reconoce que cualquier cosa que esté ocurriendo ahora mismo ya está siendo lo Absoluto expresándose plenamente. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 15/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se sitúa claramente en la órbita del no-dualismo, en sintonía con corrientes como el Advaita Vedanta o el pensamiento de Baruch Spinoza, donde no hay una fractura real entre lo Absoluto y lo relativo. Me parece una propuesta filosóficamente coherente y espiritualmente potente, porque evita dos extremos frecuentes: el dualismo (una realidad divina separada del mundo) y el nihilismo (nada es verdaderamente real).

Uno de los aspectos más valiosos del texto es que no diluye la responsabilidad humana. Afirmar que todo es expresión del “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” podría derivar fácilmente en una pasividad moral: “si todo es lo Absoluto, nada importa”. Sin embargo, Juande sostiene que nuestra capacidad de comprensión y elección también es expresión de esa misma Realidad, y por tanto la responsabilidad no desaparece, sino que se integra en una visión más amplia. Esto me parece un punto crucial.

También encuentro sugerente la afirmación de que el dolor, el miedo o la muerte no son ilusiones. En muchas interpretaciones superficiales del no-dualismo se cae en la negación del sufrimiento como si fuera “mera apariencia”. Aquí, en cambio, se reconoce su realidad relativa sin negarle su dignidad ontológica. Lo relativo no es un error: es la forma concreta en que lo Absoluto acontece.

Ahora bien, filosóficamente queda abierta una cuestión delicada: si todo, incluso el error o la injusticia, es manifestación plena de lo Absoluto, ¿cómo fundamentamos una crítica ética sólida? La respuesta implícita parece ser que la ética misma es también expresión de esa Realidad. Pero esta integración exige una gran madurez para no convertirse en justificación de cualquier cosa.

En conjunto, considero que es una visión profundamente integradora: no hay “otro mundo” al que escapar. Este mundo, tal como está siendo, es ya lo Absoluto en acto.

miércoles, 18 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (014)

014/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta, Vida, Dios, etc., consiste en el estar siendo/sucediendo instantáneo y simultáneo de absolutamente todas -sin excepción- las manifestaciones posibles, por tanto, independientemente de que se reconozca o no, también está siendo el ego humano y cada una de sus expresiones. La Realidad -todo eso que está sucediendo en cada instante- incluye cada pensamiento, cada emoción, cada decisión, cada acto, cada experiencia y cada expectativa humana. Reconocer y aceptar que la particularidad no significa separabilidad no elimina la ley de causa/efecto ni la responsabilidad de nuestras acciones. Una visión no-dual de la Realidad no sirve para lavarse las manos: cada expresión también está contribuyendo a configurar la realidad que luego vivimos nosotros y los demás.
 
Reconocer que la tendencia habitual de la conciencia identificada con un estar siendo/sucediendo individual (yo egoico), sea la de crear una percepción fraccionada y victimista de la Realidad (“Esto no debería estar pasando…” “Temo que aquello pueda suceder…”) así como la de proyectar responsabilidades en causas ajenas, seguramente ayudaría a evitar la creación de algunas situaciones dolorosas, y también, aunque ello no cambiaría el pasado, sí facilitará la posibilidad de verlo de otra manera. Para que todo -sin excepción- consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, nunca falta nada por suceder: siempre está siendo todo lo que está sucediendo. El suceder no es un medio para llegar a la Realidad Absoluta. Al mundo no le falta absolutamente nada para estar siendo Realidad.

La Realidad no está esperando la corrección que pueda llegar con los cambios, porque no está incompleta. Estamos siendo -a la vez- individualidades egoicas y Conciencia Universal de ahí la dualidad y la contradicción simultánea de nuestras percepciones y de nuestras aspiraciones. El estar siendo/sucediendo humano no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, sino siendo/sucediendo “lo Mismo” a la vez. ¿Acaso la percepción y la experiencia egocéntrica de carencia, conflicto, victimismo, culpabilidad, miedo…, no está coexistiendo con la percepción y la experiencia de sus opuestos? La dualidad que percibimos y experimentamos los estar siendo/sucediendo humanos no está siendo un error contra el que debamos luchar, sino un efecto de nuestra naturaleza que merece reconocimiento y aceptación. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 014/2023 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta se mueve con coherencia dentro de una visión no-dual claramente emparentada con el Advaita, pero introduce un matiz que me parece especialmente valioso: no usa la no-dualidad como escapatoria, sino como integración radical. Su insistencia en que todo —incluido el ego, la confusión, el miedo o el victimismo— está siendo Realidad Absoluta evita una de las trampas más frecuentes del discurso espiritual: negar lo humano en nombre de lo absoluto.

Me resulta lúcido el modo en que afirma que reconocer la no-separabilidad no elimina ni la causalidad ni la responsabilidad. Aquí hay una postura ética clara y poco complaciente: no se trata de decir “todo es Uno, así que da igual lo que haga”, sino precisamente lo contrario. Cada acto, pensamiento o emoción está siendo Realidad expresándose y, por tanto, tiene consecuencias. La no-dualidad no exonera; compromete.

También es sugerente la idea de que el “suceder” no sea un medio para alcanzar la Realidad, sino la Realidad misma sucediendo. Esto desmonta la narrativa progresiva y teleológica tan arraigada —la idea de que “falta algo”, de que hay que corregir el mundo o a uno mismo para que por fin sea completo— y coloca la atención en el reconocimiento de lo que ya es, sin negar que haya dolor, conflicto o aspiración de cambio.

La coexistencia simultánea de la vivencia egocéntrica de carencia con la plenitud de la Conciencia Universal es, quizá, el núcleo más potente del texto. No se resuelve la contradicción: se acepta. La dualidad no aparece como un error a erradicar, sino como un efecto natural de nuestra condición humana. Esto libera de la lucha contra uno mismo y abre la posibilidad de una mirada más compasiva, menos idealizada y más honesta.

En conjunto, la reflexión invita a una espiritualidad encarnada: no huir del mundo ni del yo, sino reconocerlos como expresiones legítimas —aunque contradictorias— de lo Mismo que está siendo. Y eso, paradójicamente, puede ser lo más transformador.

viernes, 9 de enero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (002)

002/2026 -Cada uno de nosotros, junto con cada una de nuestras posibles percepciones, circunstancias, acciones, experiencias e ilusiones estamos siendo Realidad Absoluta, Vida, Conciencia Universal, etc., siendo cada uno de nosotros. Las religiones, las teorías espirituales, las ideologías de todo tipo, las culturas, y también el resto de las estructuras sobre las que se sustentan las diferentes organizaciones sociales, prometen o venden justo aquello que los individuos (conciencias egoicas y/o identificadas con un yo) deseamos que nos ofrezcan. ¡El ego siempre está dispuesto a comprar sus propios puntos de vista, cosa que las conciencias y/o los egos más ignorantes conocen perfectamente!
 
Los estar siendo/sucediendo humanos no solo estamos siendo manifestaciones transitorias del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; a la vez, cada uno de nosotros también estamos siendo creadores de la Realidad, la Vida, el mundo, etc., que podamos estar percibiendo y experimentando en cada instante. Reconocer y aceptar que "absolutamente todo lo que está siendo/sucediendo consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta" implica una conciencia más lúcida, responsable y activa ante el aquí y ahora.

 
La mayor parte de las estructuras sociales (políticas, religiosas, espirituales, culturales, etc.,) suelen basarse en la búsqueda, la persecución y/o la lucha a favor de objetivos ausentes y/o desconectados de la vivencia de la experiencia cotidiana e inmediata (Realidad), lo cual perpetúa todavía más las consecuencias de la percepción egocéntrica que, solo en teoría, dicen aborrecer. Acudir a la culpabilización y la victimización (extremo opuesto a la aceptación consciente, activa y responsable de la Realidad que todos estamos siendo y creando) para luego ofrecer sus soluciones, suele ser otro recurso habitual de las organizaciones apegadas a cualquier tipo de poder, a pesar de que ello supone añadir al estar siendo/sucediendo (Realidad) una fuente inagotable de irresponsabilidad, conflictividad, sufrimiento, corrupción, fanatismo y manipulación. Enero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 002/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión radicalmente no dual de la existencia que conecta con tradiciones como el Advaita, pero expresada con un lenguaje contemporáneo y crítico hacia las estructuras sociales actuales. Me parece especialmente lúcido el énfasis en que no solo “somos” manifestaciones transitorias de la Realidad Absoluta, sino que, simultáneamente, estamos siendo co-creadores de la realidad que experimentamos. Esta afirmación desplaza la espiritualidad del terreno abstracto o futurista hacia la experiencia inmediata, cotidiana y encarnada, donde la responsabilidad personal deja de ser una consigna moral para convertirse en una evidencia vivencial.

Resulta muy acertada la crítica a las religiones, ideologías y sistemas espirituales cuando se convierten en mercados de sentido que alimentan al ego. La idea de que “el ego siempre está dispuesto a comprar sus propios puntos de vista” señala con claridad cómo incluso los discursos que dicen combatir la identificación egocéntrica pueden reforzarla, al prometer salvaciones, metas o estados ideales siempre ausentes del ahora. En ese sentido, la reflexión no ataca tanto las creencias en sí como el uso que se hace de ellas para evitar el reconocimiento directo de la Realidad que ya está siendo.

También considero muy valiosa la denuncia de la culpabilización y la victimización como mecanismos de poder. Al situar la causa del sufrimiento fuera —en otros, en el sistema, en el pasado o en un enemigo abstracto— se diluye la responsabilidad consciente y se perpetúa una dinámica de conflicto y dependencia. Frente a ello, la aceptación activa y responsable de la Realidad no implica pasividad ni resignación, sino una acción más lúcida, menos reactiva y menos manipulable.

En conjunto, la reflexión invita a una espiritualidad sin escapismo, sin promesas futuras y sin intermediarios, donde vivir el “aquí y ahora” no es un eslogan, sino el reconocimiento profundo de que todo lo que está siendo, incluido uno mismo, es ya Realidad Absoluta en acto.