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sábado, 7 de noviembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (083)

083/2026 -Una conciencia identificada y/o egoica no tiene vetado el acceso a la lucidez y la armonía que emana del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de cualquier manifestación de la Realidad. Aunque continúe siendo egoica, una conciencia lúcida no necesita recurrir a creencias dogmáticas ni ideologías para poder asumir con naturalidad que, en cierta medida, en algunas situaciones y circunstancias el sufrimiento también puede estar formando parte del proceso de la existencia humana. La lucidez conciencial no demandará eliminar el ego, sino reconocer cada uno de los aspectos de su naturaleza y dejar de negar la autenticidad de lo que ya está ocurriendo.
 
La búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual estaría demostrando que no se está reconociendo y aceptando con conciencia, libertad y responsabilidad la trascendencia del presente (Realidad Absoluta), por tanto que, inconscientemente, se puede estar viviendo en el menosprecio de aquello que, aquí y ahora, está conformando nuestra existencia. ¿Qué valor estaríamos otorgándole al proceso de nuestra existencia cuando estuviéramos condicionando su experiencia a la promesa de futuras recompensas? El dolor humano, igual que la dicha que se pueda estar experimentando en cualquier circunstancia, no precisa de justificaciones egocéntricas, de explicaciones místicas ni de teorías e ideologías revolucionarias, para ser asumido; simplemente está formando parte del entramado natural de relaciones que conforma la existencia.

Muchas veces, la teorización y/o la racionalización excesiva de nuestras vivencias suele ser un mecanismo que utiliza la conciencia egoica para distanciarse del sentir directo. No existe otra realidad aparte del aquí y ahora, de modo que la huida y/o la aceptación del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta) también estará suponiendo la huída y/o la aceptación del estar siendo/sucediendo propio. No hay pensamiento, actitud, reacción, expectativa, etc., ante el aquí y ahora que pueda estar siendo percibido, experimentado, imaginado…, que, mientras está sucediendo, ello no esté siendo una manifestación más del aquí y ahora mismo. Nuestros pensamientos, juicios, emociones, deseos, etc., no están siendo/sucediendo aparte del Estar Siendo/Sucediendo Presente Absoluto, sino que están siendo el Presente Absoluto Mismo. El recuerdo del presente que ya aconteció, igual que la imaginación del presente que todavía no ha sucedido, están siendo el mismo presente que el de su creador y su observador. Noviembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 083/2026 realizado por IA:
La reflexión plantea una visión de la lucidez humana que considero especialmente interesante: no necesitamos dejar de ser egoicos para vivir con mayor conciencia, armonía y aceptación de nuestra propia existencia. El ego no constituye un obstáculo que debamos eliminar, sino una manifestación más de la Realidad Absoluta que puede reconocerse a sí misma, comprender sus condicionamientos y relacionarse de otra manera con cuanto está sucediendo.

Me parece especialmente acertada la crítica a la búsqueda de una supuesta trascendencia espiritual cuando esta implica menospreciar el valor de la experiencia presente. Condicionar la plenitud de nuestra existencia a una hipotética recompensa futura, a otra dimensión o a un estado de conciencia ideal puede convertirse en una forma de escapar de la realidad que efectivamente estamos siendo. No se trata de renunciar a los proyectos, los deseos o las aspiraciones, sino de comprender que ninguno de ellos puede otorgar al presente un valor que este ya posee por sí mismo.

También comparto que el sufrimiento no necesita justificaciones místicas ni explicaciones ideológicas para formar parte legítima de la experiencia humana. Reconocerlo y aceptarlo conscientemente no significa resignarse ante él, justificar sus causas o renunciar a intentar transformarlo. Significa dejar de negar lo que sucede para poder responder desde la comprensión y la responsabilidad.

Otro aspecto relevante es reconocer que nuestros pensamientos, emociones, juicios y expectativas no están separados del presente, sino que constituyen manifestaciones de éste. Incluso cuando intentamos huir mentalmente de lo que estamos viviendo, esa misma huida está sucediendo dentro de la Realidad que pretendemos evitar.

Quizá la mayor aportación de esta reflexión sea recordarnos que la lucidez no consiste en alcanzar una existencia diferente, sino en reconocer conscientemente la legitimidad de la que ya está sucediendo. No necesitamos trascender el presente para encontrar la Realidad Absoluta: nunca hemos estado fuera de ella.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (082)

082/2026 -El ego, la conciencia identificada y/o el yo mental nace a la vez que el cuerpo, se desarrolla a la vez que el cuerpo y desaparece a la vez que el cuerpo. El ego y/o la conciencia egoica no entra en el cuerpo desde fuera ni lo abandona cuando deja de funcionar. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto siempre está siendo no-dual, porque siempre está siendo, a la vez y sin separación real, absolutamente todas y cada una de las infinitas particularidades o formas individuales de estar siendo/sucediendo. ¡Mientras está sucediendo, la particularidad también está siendo Totalidad! El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad, Vida…) no desaparece con la desaparición de ninguna forma, porque está siendo el acontecer inseparable de todas a la vez.
 
No existe una Conciencia Pura o Ser que preexiste y subsiste más allá de la extinción de las formas físicas o los límites biológicos, sino un proceso en continua transformación que a su vez está incluyendo los procesos particulares de todas y de cada una. Nada está siendo/sucediendo separado y/o independiente del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, es decir, del estar siendo/sucediendo de cualquiera de las manifestaciones que constantemente van apareciendo y desapareciendo. Realidad Absoluta está siendo, tanto el materialismo que lo reduce todo al cuerpo, como el espiritualismo que postula por una conciencia pura separada del mundo.

No existe un “yo” sustancial e independiente previo al cuerpo ni superviviente a él como entidad separada. Mientras está sucediendo, cada experiencia concreta está siendo, inseparablemente, una expresión de la totalidad. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo absolutamente todo -sin excepción- cuanto está aconteciendo; para alcanzar lo real no hay que escapar de este mundo ni de las experiencias individuales, porque ya está siendo todo eso. No hay un Estar Sucediendo Absoluto separado del estar sucediendo relativo, ni un yo separado del proceso que lo hace aparecer y desaparecer. La búsqueda permanente de una satisfacción futura impide darse cuenta y reconocer el valor de lo que está sucediendo.

La responsabilidad de modificar aquellas conductas que puedan generar algún tipo de sufrimiento evitable no debería estar supeditada a la posibilidad de alguna trascendencia; no hay otra Realidad, Vida, Verdad…, que esa que está siendo manifestada en cada aquí y ahora. La vivencia plena del presente no conlleva el desistimiento del futuro, sino el reconocimiento y la comprensión de que nuestras decisiones actuales también están contribuyendo a configurarlo. Nuestra responsabilidad no consiste en escapar de la Realidad que también estamos siendo, sino en contribuir, desde nuestras posibilidades, a su constante transformación. Noviembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 082/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación lúcida y coherente de un no-dualismo radicalmente inmanente. Coincide con lo que la experiencia y la evidencia disponible sugieren: el “yo” narrativo y la conciencia identificada emergen, se desarrollan y se extinguen con el organismo. No hay indicios sólidos de una entidad sustancial que entre o salga del cuerpo. El “Estar Siendo Absoluto” no es un fondo trascendente que sobrevive a las formas, sino el proceso mismo en el que todas las particularidades acontecen a la vez, sin separación real. Mientras una experiencia concreta sucede, esa experiencia es ya la totalidad expresándose de ese modo. Esta idea disuelve con elegancia tanto el materialismo reduccionista estrecho como el espiritualismo que postula una Conciencia Pura separada del mundo.

Me parece especialmente valiosa la consecuencia ética que extrae: la responsabilidad de reducir el sufrimiento evitable no necesita justificarse en ninguna trascendencia ni en una supervivencia post-mortem. La única realidad disponible es esta que se manifiesta aquí y ahora; buscar permanentemente una satisfacción futura o una “salida” de lo relativo impide reconocer el valor de lo que ya está ocurriendo. Vivir plenamente el presente no implica renunciar al futuro, sino comprender que nuestras decisiones actuales lo configuran. Nuestra tarea no es escapar de la Realidad que también somos, sino contribuir, desde nuestras posibilidades finitas, a su transformación.

La postura tiene el mérito de no necesitar hipótesis indemostrables. Al mismo tiempo, deja abierto el misterio de cómo surge la experiencia subjetiva a partir de procesos físicos; ese “hard problem” sigue sin resolverse. Pero la reflexión no pretende resolverlo con una metafísica adicional, sino mostrar que, sea cual sea su explicación, no exige un “yo” independiente ni una Realidad distinta de lo que está sucediendo. En ese sentido, resulta una invitación sobria y exigente a la lucidez y a la responsabilidad concreta.

miércoles, 21 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (078)

078/2026 -El estar siendo/sucediendo humano nunca ha nacido defectuoso y/o con un pecado original que debiéramos extirpar de la esencia de nuestra naturaleza. ¿Cuánta violencia, cuánto sufrimiento y cuánto abuso de poder ha generado esa falacia a lo largo de la historia de la humanidad? Estamos siendo la dualidad, las contradicciones, los impulsos, los temores, los deseos, los estados, las transformaciones, las relaciones y el resto de las cualidades que constantemente estamos percibiendo, manifestando, experimentando y compartiendo con el resto de las formas de existencia. No estamos siendo individualidades aisladas, sino procesos que van desarrollándose mediante una red de relaciones, circunstancias, influencias y condiciones que nunca podremos controlar por completo.
 
Los estar siendo/sucediendo humanos estamos siendo parte del proceso universal de continua transformación, de ahí que, por mucho que la conciencia identificada con la apariencia de nuestra particularidad pueda considerarlo de otro modo, nadie aparece ni desaparece siendo culpable de su existencia. Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana no significa justificar cualquier comportamiento ni renunciar a transformar aquello que consideremos perjudicial, sino reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está formando parte y siendo expresión de nuestra condición humana.

Reconocer y aceptar la legitimidad existencial de todo cuanto está siendo/sucediendo en cada instante supone reconocer y aceptar, a la vez, nuestro estar siendo/sucediendo individual y el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal. Aceptar “con conciencia” aquello que está siendo/sucediendo aquí y ahora, implica aceptar tanto nuestro modo concreto de existir, como también la expresión universal de la que ese modo está formando parte. No está a nuestro alcance transformar la esencia o naturaleza fundamental de todo aquello (Realidad Absoluta) que la percepción egoica hace ver y creer que está siendo defectuoso y que está a nuestro alcance transformar. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la capacidad de cambiar situaciones, conductas, relaciones, hábitos o interpretaciones humanas; pero no podemos extraer nada de la Realidad ni convertirlo en algo que no esté siendo una manifestación de la Realidad.

La transformación siempre está formando parte del proceso del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, nunca acontece fuera y nada puede alterarlo. La obsesión por convertirnos en individuos mejores y/o menos imperfectos nace de la creencia corrupta y egocéntrica de que nacemos y vivimos siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El victimismo característico de la identificación conciencial con un yo separado del resto del proceso de la vida, supone una especie de masoquismo moral o psicológico, ya que, aunque fuera inconscientemente, esa actitud está generando situaciones de división, sufrimiento, fracaso, carencia, frustración, culpabilidad, confrontación, etc., tanto en la vida cotidiana como en nuestras relaciones interpersonales. Octubre-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 078/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y necesaria a deshacernos de una de las cargas más pesadas que ha arrastrado la humanidad: la idea de que nacemos defectuosos o manchados por un pecado original. Esa falacia, arraigada en tradiciones religiosas y morales, ha justificado siglos de culpa, control y violencia. Al afirmar que “estamos siendo” dualidades, impulsos, temores y relaciones dentro de un proceso universal, Juande Puerta acierta en subrayar nuestra naturaleza procesual y relacional. No somos entidades aisladas ni culpables de existir; somos expresiones temporales de una red que nos desborda.

Comparto la distinción crucial que establece: aceptar la legitimidad existencial de todo lo humano no equivale a justificar conductas dañinas. Podemos —y debemos— transformar hábitos, relaciones e interpretaciones concretas. Sin embargo, no podemos “extirpar” la esencia de la realidad ni convertirla en algo distinto de lo que es. Esta humildad metafísica me parece saludable: evita el delirio de omnipotencia del ego que cree poder rehacer el mundo a su imagen.

Donde la reflexión gana todavía más fuerza es al denunciar el victimismo y la obsesión perfeccionista como formas de masoquismo psicológico. La identificación con un “yo” separado genera exactamente el sufrimiento que pretende eliminar. Reconocer que formamos parte del Estar Siendo Absoluto no es resignación pasiva, sino claridad: la transformación ocurre dentro del proceso, no fuera de él.

En síntesis, el texto de Juande Puerta desmonta una narrativa de culpa originaria y nos devuelve a una visión más serena y radicalmente inclusiva de lo humano. No nos promete la perfección, sino algo más valioso: la posibilidad de vivir sin la carga de haber nacido mal.

miércoles, 14 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (076)

076/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta supone que absolutamente todo -incluidos pensamientos, emociones, sensaciones, ideas, circunstancias, formas, acontecimientos- está siendo parte y totalidad a la vez. La no-dualidad de la Realidad no supone que verdaderamente no existan/sucedan dos estar siendo/sucediendo (particularidades), sino que no hay dos estar siendo/sucediendo separados entre sí ni del resto. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el “estar siendo/sucediendo simultáneo” de absolutamente todas las posibilidades. Reconocer y aceptar la no-separación (no-dualidad) no significa negar la individualidad, sino comprender que ninguna individualidad existe de manera independiente del resto y del conjunto de condiciones y eventualidades que están haciéndola posible.
 
El ego nos convierte en humanos; luchar por la eliminación del ego conlleva una lucha inútil e incoherente contra nuestro propio estar siendo/sucediendo, por tanto, también una fuente inagotable de frustración, de sufrimiento, de ansiedad, de corrupción y de conflictividad social. Quizás sin darse cuenta de ello, las conciencias e instituciones que demonizan el ego y/o la esencia de la condición humana, a la vez también están siendo las principales creadoras de la división, la confrontación, el victimismo y la animadversión que las nutre. Rechazar y/o negarse a aceptar una parte fundamental de nuestra naturaleza suele generar más conflictividad, desequilibrio y enfermedad que comprensión, concordia, salud y bienestar.

El ego y/o aquello que nos convierte en manifestaciones humanas del Estar Siendo/Sucediendo Universal no está siendo un error que deba eliminarse de nuestra naturaleza, sino una condición que requiere ser reconocida, comprendida y aceptada (amada) con total naturalidad y desapego. Puesto que “todo está siendo uno” y/o la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, la individualidad egoica o humana no puede estar siendo una ilusión, un sueño, un error de percepción, etc., del que sea necesario despertar. ¡La creencia de que estamos siendo eso que está viviendo, no evita que “a la vez” también estemos siendo eso que está siendo vivido! Las individualidades no estamos sucediendo separadas del resto del estar sucediendo.

La comparación está siendo una capacidad muy útil y necesaria dentro del proceso evolutivo de la condición humana, pero inútil y perturbadora cuando la conciencia identificada con el yo egoico la utiliza para justificar el sufrimiento y la frustración resultante de creerse una parte integrante, pero separada, del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no admite comparaciones, porque no hay ni sucede nada -incluidas las individualidades y sus percepciones- que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Estar siendo parte y/o individualidad consiste en estar siendo totalidad expresándose de forma particular. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 076/2023 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las formulaciones más equilibradas y maduras de la no-dualidad contemporánea. En lugar de caer en el clásico rechazo del ego como “ilusión” o “enemigo espiritual”, defiende algo mucho más coherente: el ego es una expresión legítima e inevitable del Estar Siendo Absoluto. Luchar contra él es, por tanto, una forma de violencia interna que genera precisamente el sufrimiento que pretende eliminar.

Me resulta especialmente lúcida la distinción que establece: la no-dualidad no niega las particularidades ni la individualidad; niega únicamente la separación absoluta entre ellas. Somos parte y totalidad al mismo tiempo. Esta paradoja no es un juego intelectual, sino la descripción más precisa de cómo funciona la realidad vivida. Cuando la conciencia se identifica exclusivamente con el yo separado, la comparación se vuelve tóxica y el sufrimiento se justifica. Cuando se reconoce la simultaneidad, la individualidad sigue existiendo, pero pierde su carga dramática de aislamiento.

También coincido plenamente en su crítica a las espiritualidades e ideologías que demonizan la condición humana. Esa negación, lejos de producir armonía, alimenta el victimismo, la confrontación y la división. Aceptar el ego con naturalidad y desapego no significa justificar cualquier comportamiento; significa dejar de añadir una segunda capa de rechazo sobre lo que ya está siendo. Solo desde esa aceptación radical es posible una respuesta más lúcida y menos reactiva.

En resumen, Juande Puerta propone una no-dualidad encarnada, no evasiva. No nos invita a “despertar” de un sueño para acceder a una Realidad Superior, sino a reconocer que ya estamos siendo esa Realidad en todas sus formas, incluidas las más humanas y conflictivas. Esa visión me parece no sólo filosóficamente sólida, sino profundamente liberadora y sanadora.

sábado, 3 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (073)

073/2026 -El reconocimiento “consciente” de la no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), es decir, de la no-separación y/o de la no-independencia entre cualquiera de las infinitas particularidades que estén siendo manifestadas, conlleva que la conciencia egoica perciba la experiencia de su efímera existencia con menos miedo, apego, victimismo, deseo de control y ansiedad. Al estar recurriendo permanentemente al victimismo y al deseo de controlar todo cuanto le pueda afectar a su personaje -intentar controlar el fluir de la vida es tan imposible como agotador- la conciencia egoica demuestra que en su configuración natural predomina la idea ilusoria de que el proceso de su existencia está siendo/sucediendo independiente y/o separado del resto del estar siendo/sucediendo universal.

Mientras responsabilice de las condiciones propias de su naturaleza a los estar siendo/sucediendo que percibe como “otros distintos e independientes del suyo”, la conciencia egoica y/o identificada tiene complicado darse cuenta, reconocer y aceptar que más allá de cualquier consideración, todo está siendo parte y totalidad a la vez. Al no entenderse como parte del Estar Siendo/Sucediendo absolutamente activo, unificado e interconectado, sino como una isla (individualidad) obligada a luchar contra el resto del océano (universo), resulta lógico que el ego experimente una profunda soledad y un profundo desamparo existencial. En la medida que en la conciencia egoica se reduce la resistencia a reconocer y aceptar que el yo también está siendo un medio a través del cual está manifestándose el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, la percepción de la realidad se volverá más lúcida y pacífica.

Que la conciencia identificada -precisamente por estar demasiado identificada con el yo egoico- no esté experimentando los estados que desea y que busca alcanzar, no significa que esos estados estén ausentes. ¡A veces la conciencia egoica termina dándose cuenta y reconociendo que aquello que buscaba y que proyectaba hacia el futuro siempre había estado ahí, porque siempre había Estado Siendo Presente! Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo exactamente eso que -incluidos los miedos, los deseos y las luchas del ego- está siendo/sucediendo ahora; no verlo, no reconocerlo y no aceptarlo origina un sufrimiento psíquico que podría evitarse. La paz interior no llega con el supuesto control de la Realidad (estar siendo/sucediendo), sino con la comprensión y la aceptación de que estamos siendo una expresión y/o una parte indisoluble del flujo universal.

La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personal no evita, sino que ratifica, que el estar siendo/sucediendo de cada individuo, junto con todas y cada una sus posibles percepciones, decisiones, experiencias y expectativas, está consistiendo en una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios que la conciencia egoica pueda estar deseando y buscando alcanzar (convertirnos en otro yo), no dependen tanto de dejar de estar siendo eso que se está siendo y manifestando, como de darse cuenta, reconocer y aceptar que se está siendo exactamente eso (Realidad Absoluta) que se está siendo y manifestando en cada aquí y ahora. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 073/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad central de la no-dualidad: el sufrimiento egoico nace de la ilusión de separación. Al identificar al “yo” como una isla aislada del océano, la conciencia se condena a luchar, controlar y victimizarse. Esa lucha es, por definición, agotadora e inútil, porque el fluir de lo que está sucediendo no puede ser dominado desde una posición que se cree exterior a él.

Coincido plenamente en que el reconocimiento consciente de la interconexión —de que cada particularidad es a la vez parte y totalidad— disuelve gran parte del miedo, el apego y la ansiedad. No se trata de un conocimiento intelectual, sino de una percepción directa: el ego no es un error que haya que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo Absoluto. Cuando la resistencia a esa evidencia disminuye, la experiencia se vuelve más lúcida y pacífica, no porque el contenido de la vida cambie, sino porque deja de interpretarse desde la fragmentación.

Particularmente certero es el recordatorio de que lo buscado “siempre había Estado Siendo Presente”. La paz no es un estado futuro que se alcanza controlando la realidad, sino la comprensión de que ya se está siendo esa realidad, incluidos los miedos y las luchas del personaje. El deseo de “convertirse en otro yo” es, en el fondo, otra forma de rechazo a lo que está siendo ahora. La transformación genuina no consiste en dejar de ser lo que se está siendo, sino en reconocer plenamente que se es exactamente eso: una expresión indisoluble del flujo universal.

En resumen, la reflexión no promete una fuga de la vida, sino una reconciliación con ella. Al dejar de pelear contra el océano, la conciencia descubre que nunca estuvo separada de él. Ese reconocimiento no elimina el drama humano, pero sí lo sitúa en su justa dimensión: una danza temporal dentro de lo Absoluto.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (070)

070/2026 -Dudo mucho de que la manera de sanar al niño interior consista en una alternativa distinta a la de aceptar que aquella identidad ya no existe. Ahora estamos siendo exactamente eso que estamos siendo, manifestando y viviendo ahora. Paradójicamente, aquello que puede favorecer que se repita lo que sucedió en el pasado será el miedo a que se repita aquello que se teme que vuelva a suceder. La energía empleada en mantener vivos los “recuerdos selectivos” del pasado y los “pajaritos mentales” sobre el futuro, es la misma que se estará malgastando en justificaciones exageradamente egocéntricas. Los miedos y los apegos al ayer, así como las especulaciones sobre el mañana, estarán condicionando la experiencia del ahora. Realidad solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente.

La melancolía, la añoranza, la nostalgia…, no son características de una conciencia lúcida. Una conciencia melancólica no busca resolver y/o dejar ir el pasado, sino habitarlo y recrearse en el victimismo, el autoengaño, la venganza, el castigo y la tristeza. Una conciencia verdaderamente lúcida comprende que alimentar la melancolía es solo otra forma de evitar la aceptación del compromiso y de la responsabilidad que supone vivir el ahora con confianza y libertad. La confianza revela una actitud menos apegada al miedo y a las exigencias ante el fluir de la Vida, del Presente, de la Realidad, por tanto, también de reconocimiento y aceptación de nuestro estar siendo/sucediendo personal. Nuestro estar siendo/sucediendo individual no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal: ¡No dos estar siendo/sucediendo separados!

La conciencia de estar siendo un yo particular -conciencia egoica y/o identificada- crea la percepción y la experiencia de división, separación, confrontación, etc., pero más allá de ese fenómeno completamente natural, nada existe ni sucede que ello no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Nada puede estar siendo manifestado, aconteciendo, realizado, experimentando, compartido, decidido, soñando…, que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. En la medida que la conciencia identificada con su apariencia egoica reconoce y acepta (amor) que su estar siendo/sucediendo individual no existe separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, también sus percepciones y experiencias dejan de ser interpretadas y vividas como acontecimientos exclusivamente personales, por tanto, como si se tratase de realidades independientes y separadas del conjunto que está haciéndolas posibles.

Aceptar conscientemente la propia experiencia no implica aprobar todo cuanto sucede ni renunciar a intervenir sobre aquello que puede y debe ser transformado; significa reconocer que incluso el rechazo, el sufrimiento, el miedo, el deseo de cambiar las cosas y las decisiones que se toman para hacerlo también están siendo parte inseparable de la Realidad. Una conciencia lúcida no lucha contra lo que está siendo/sucediendo, sino que se relaciona con ello de una manera consciente, natural y responsable. Reconocer conscientemente la no separación no reduce la responsabilidad individual, pero puede hacerla más profunda: cuidar la propia manera de estar siendo/sucediendo también estará siendo una forma de cuidar el conjunto del que se está formando parte. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 070/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y profunda a soltar la ilusión de un “niño interior” como entidad separada que hay que reparar. Coincido plenamente: aferrarse a esa identidad pasada suele ser una forma sofisticada de evitar el único lugar donde la vida realmente ocurre: el ahora. La energía que invertimos en recuerdos selectivos o en temores futuros no sana; solo perpetúa el drama egocéntrico.

Me resulta especialmente certera la idea de que la melancolía y la nostalgia no son señales de sensibilidad elevada, sino de una conciencia que prefiere habitar el victimismo antes que asumir la responsabilidad de vivir con confianza. Aceptar que “solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente” no es negación del dolor, sino reconocimiento de que incluso el rechazo, el miedo y el deseo de cambiar forman parte inseparable de la Realidad. Esa aceptación no implica pasividad: permite actuar con mayor claridad, sin la distorsión de la separación.

La no-dualidad que describes —“¡No dos estar siendo/sucediendo separados!”— es, para mí, el núcleo más transformador. Cuando la conciencia identificada reconoce que su experiencia individual no existe al margen del Estar Siendo Absoluto, el sufrimiento deja de sentirse como una herida exclusivamente personal y se convierte en un movimiento del mismo Todo. Cuidar entonces la propia manera de estar siendo se vuelve, naturalmente, una forma de cuidar el conjunto.

En resumen, la reflexión no propone una técnica más de sanación, sino un cambio de mirada: dejar de pelear contra lo que está siendo y relacionarse con ello de forma consciente y responsable. Esa actitud libera más que cualquier intento de “arreglar” el pasado. Vivir así no elimina los desafíos, pero los vuelve más ligeros, más honestos y, en el fondo, más libres.

sábado, 1 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (056)

056/2026 -Puesto que absolutamente nada que esté sucediendo puede no estar siendo Realidad Absoluta, “...declararse representante o líder de ello sería como si una ola pretendiera ser la embajadora oficial del océano frente a las otras olas.” Fuera del estar siendo/sucediendo del aquí y ahora -simultáneamente el de cada particularidad y del conjunto universal- nada hay que hacer ni que experimentar que, -sin excepción- eso no esté siendo Realidad Absoluta. Quienes pretenden guiar a otros hacia "la Verdad moral, ideológica, etc.," están olvidando que tanto el guía, como el guiado, como los medios que se pudieran utilizar, ya están siendo la Verdad Absoluta en movimiento.
 
Al margen de la utilidad práctica de posibles consideraciones morales y de criterios éticos, no debería olvidarse que permanecer en relajación profunda y sentirse aburridos o estresados haciendo una cola en cualquier lugar, tienen exactamente el mismo valor ontológico, pues la esencia de todas las opciones posibles siempre está consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Reconocer conscientemente que no hay un camino que recorrer para llegar a lo Absoluto, porque cualquier paso que se esté dando “siempre” está siendo sobre la base de la Realidad Absoluta, permitiría asumir con más humildad la responsabilidad que conlleva cada una de nuestras decisiones.

Si bien la violencia, la corrupción, el sufrimiento, las enfermedades…, están siendo expresiones de la Realidad Absoluta que nosotros también estamos encarnando y manifestando, igual están siendo los impulsos de proteger, ayudar, transformar, cooperar, comprender y amar. Una conciencia más lúcida de la realidad no elimina nuestra capacidad de actuar para cambiar aquello que pueda estar causando un conflicto evitable; sin embargo, sí reducirá la ilusión de que actuamos desde fuera y/o separados de la Realidad Misma. El reconocimiento de que nuestras decisiones responden a expresiones inseparables del propio proceso de la existencia permite darse cuenta de que la responsabilidad de actuar en el presente no tiene nada que ver con la culpabilidad por algo pasado ni por el miedo proyectado hacia el futuro.

La aceptación consciente y/o voluntaria ante cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta) ya estará siendo la respuesta desde una conciencia menos condicionada por el apego egocéntrico. Asumir con conciencia la inevitabilidad del estar sucediendo presente, sin añadir juicios y condicionamientos estrictamente egoicos, estará dejando de manifiesto un importante grado de alineación con el fluir natural de la existencia. Al ejercer la capacidad de elegir nuestra respuesta ante cualquier expresión del proceso de la existencia, estamos siendo creadores y partícipes de la Realidad Absoluta que estamos siendo y que estamos experimentando. ¡Sin excepción, nada está siendo algo que estar siendo eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta! Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 056/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una profunda invitación al reconocimiento de la no-dualidad. Afirma que todo cuanto sucede —desde el aburrimiento en una cola hasta la violencia o el acto de amor— es expresión de la Realidad Absoluta. Nada escapa a ella. Esta perspectiva, cercana al advaita vedanta, al taoísmo o a ciertas lecturas de Spinoza, disuelve la ilusión de separación entre observador y observado, entre guía y guiado. Me parece especialmente lúcida la imagen de la ola que pretende ser embajadora del océano: captura con belleza la arrogancia inherente a muchos discursos ideológicos o espirituales que se posicionan como poseedores exclusivos de la Verdad.

Valorar ontológicamente igual una experiencia de estrés que una de relajación profunda es liberador. Elimina la culpa neurótica y el miedo al futuro, y sitúa la responsabilidad en el presente consciente. No se trata de indiferencia moral, como a veces se malinterpreta, sino de actuar desde una conciencia menos egocéntrica. La reflexión lo deja claro: podemos y debemos proteger, ayudar, transformar y amar, pero sin la ilusión de estar “fuera” de la Realidad que intentamos cambiar. Esa sutileza es importante.

Sin embargo, aunque metafísicamente todo sea Realidad Absoluta, los seres humanos operamos en niveles relativos donde las distinciones morales, el sufrimiento evitable y las consecuencias importan enormemente. Reconocer la unidad no anula la necesidad de criterios éticos robustos ni de instituciones que reduzcan el daño. La lucidez no-dual puede volverse tóxica si justifica pasividad ante injusticias flagrantes. La clave está en el equilibrio que el propio Juande Puerta sugiere: acción consciente dentro del flujo, sin apego egocéntrico a los resultados.

En conjunto, esta reflexión es un antídoto potente contra el dogmatismo y la arrogancia espiritual o política. Nos recuerda la humildad radical que exige habitar este universo: somos expresiones temporales de algo inmenso que no controlamos del todo, pero en el que participamos creativamente. Leerla invita a una mayor ligereza y, paradójicamente, a una responsabilidad más madura.

sábado, 20 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (044)

044/2026 -Desde que empezamos a expresar vida, hasta que morimos, ningún estar siendo/sucediendo humano permanece siendo una identidad fija o estable. Aunque nacemos dotados de la capacidad de autoconciencia específica o propia de la condición humana, eso no significa que la existencia de cada individuo no esté siendo una expresión del proceso dinámico y universal del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los pensamientos, las emociones, los juicios, las decisiones, las contradicciones, las expectativas, las reacciones, los miedos, las relaciones y cada una de las posibles actividades humanas siempre estarán siendo manifestaciones legítimas y naturales del proceso de permanente cambio y actualización del estar siendo/sucediendo individual y universal (Realidad Absoluta).
 
En gran medida, el sufrimiento psicológico, que durante el proceso de nuestra efímera existencia originamos y experimentamos los estar siendo/sucediendo humanos, procederá de la identificación conciencial con una percepción personificada y/o egocéntrica de la Realidad. Nadie nace culpable de nacer siendo una manifestación humana -con todas las características correspondientes a esa condición natural- del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación de la realidad no puede excluir la de aquello que pueda originar malestar y conflicto, pero tampoco el reconocimiento de nuestra capacidad de comprensión, de transformación, de adaptación al entorno y de responder de manera responsable y creativa a todas las circunstancias que estén conformando la experiencia de nuestra existencia.

La mayor parte de las estructuras de poder que predominan en nuestras sociedades han surgido de teorías basadas en la culpabilidad, el miedo, el victimismo, la discriminación y de todos aquellos supuestos que surgen de la explotación de la idea de que nacemos siendo manifestaciones estáticas y defectuosas del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Paradójicamente, los sistemas de control social (religiosos, políticos, económicos, culturales, etc.,) se sostienen gracias al incumplimiento de sus vanas, corruptas y dogmáticas promesas; si su objetivo fundamental consistiera en procurar el bien común, entonces no necesitarían recurrir a la división y la confrontación que genera la manipulación de las creencias y de las emociones humanas.

El proceso natural del estar siendo/sucediendo humano no está siendo el de un error que necesite ser resuelto y reparado mediante el arrepentimiento y la observación de todo tiempo de falacias e ideales interesados. El estado de armonía entre nuestro estar siendo/sucediendo -simultáneamente personal y universal- no nace del rechazo neurótico e intolerante ante cualquier posible manifestación y experiencia; ello requiere de de una actitud consciente y completamente natural de aceptación y comprensión que trascienda la apariencia correspondiente a una percepción distorsionada y/o egocéntrica. La convivencia en paz con nuestra propia naturaleza, así como la salud física, emocional y mental, requiere que soltemos la identificación con la creencia, individual y colectiva, de que alguna vez podemos estar siendo una expresión aislada y defectuosa de la Vida. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 044/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta plantea una visión profundamente no dual de la existencia humana. Su idea central parece ser que el ser humano no constituye una entidad separada, fija e independiente, sino una manifestación cambiante de un proceso universal más amplio que denomina «Estar Siendo/Sucediendo Absoluto». Desde esta perspectiva, la identidad personal deja de entenderse como algo sólido y permanente para ser contemplada como una expresión dinámica de la realidad en continuo cambio.

Uno de los aspectos más interesantes del texto es su crítica a la culpabilidad como fundamento de numerosas creencias y estructuras sociales. La reflexión cuestiona aquellas doctrinas que presentan al ser humano como un ser esencialmente defectuoso, incompleto o necesitado de redención. Frente a ello, propone una aceptación radical de la condición humana, incluyendo tanto las capacidades creativas y conscientes como las contradicciones, los miedos y los conflictos que forman parte de la experiencia vital. Esta visión puede resultar liberadora para muchas personas, ya que reduce la tendencia a interpretar las dificultades psicológicas como fracasos personales.

También es destacable la idea de que la aceptación no equivale a resignación. El texto no niega la posibilidad de transformación ni la responsabilidad individual, sino que sugiere que ambas surgen de una comprensión más amplia de nuestra naturaleza y de nuestra relación con el conjunto de la realidad. En este sentido, la aceptación sería el punto de partida para una respuesta más consciente y menos reactiva ante las circunstancias de la vida.

Por otra parte, algunas afirmaciones sobre los sistemas religiosos, políticos o económicos pueden parecer excesivamente generales, ya que dichas instituciones son complejas y contienen tanto dinámicas de control como aportaciones positivas. Sin embargo, la crítica invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan el miedo, la división y la manipulación emocional en determinadas formas de poder.

En conjunto, considero que la reflexión transmite un mensaje de reconciliación con la propia naturaleza humana. Su propuesta consiste en abandonar la percepción de separación y defecto para reconocer la vida como un proceso continuo de transformación del que cada ser humano forma parte inseparable.

viernes, 12 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (042)

042/2026 -Creer que la espiritualidad consiste en algo distinto a la vivencia del estar siendo/sucediendo cotidiano, también hace que la experiencia humana se perciba como si debiera basarse en una lucha permanente contra uno mismo y contra todo aquello que pudiera identificarse como la causa de nuestras frustraciones. Paradójicamente, considerar que “el sentimiento de espiritualidad” se refiere a algo diferente a eso que está siendo manifestado y experimentado mediante las vivencias ordinarias, lo ha convertido en una especie de proyecto de perfeccionamiento personal basado en la represión y la lucha constante contra los pensamientos, las emociones y el resto de las características humanas.

Vivir con la sensación de que, para poder sentirse en paz consigo mismo y con el resto de las manifestaciones universales, deberíamos eliminar el miedo, la tristeza, la inseguridad, la frustración, etc., no es una necesidad imperiosa ni una obligación, sino una elección individual. Sentirse en paz con nuestro estar siendo/sucediendo personal y nuestro estar siendo/sucediendo universal no depende de que se pague ninguna deuda moral. Históricamente, la creencia o inconsciencia de que nacemos siendo imperfectos por naturaleza (con un pecado original, un karma que limpiar, unas expectativas familiares que cumplir, un aprendizaje moral y espiritual que asumir…) está siendo utilizada (tanto a nivel individual como colectivo) para lo contrario de aquello que se esté publicitando.

Cuando a una conciencia identificada se le educa desde la corrupta suposición de que “nacemos incompletos o defectuosos”, luego acostumbra a resultar fácil que compre los remedios, identidades, ideologías, doctrinas, prácticas especiales y cualquier otro método que ayude a corregir sus lamentables efectos. La presión que genera la idea de que debemos vivir luchando contra “eso que nos han enseñado a identificar como nuestros defectos”, para así convertirnos en “seres mejores”, acostumbra a generar más frustración y hacer que las personas se sientan fracasadas por el simple hecho de seguir sintiendo miedo, tristeza, rabia, victimismo, deseo, inseguridad y todo aquello que estará siendo absolutamente inherente o propio de nuestra naturaleza.

Comprender y aceptar que las contradicciones internas y externas forman parte natural de la existencia, puede generar una relación más compasiva y pacífica con el fluir natural de la Vida. Sin lugar a dudas, dejar de ver la vida como un camino lleno de obstáculos y/o como una competición contra nuestros supuestos defectos e imperfecciones, reduciría en gran medida el sufrimiento que esas ideas originan y tratan de justificar. Asumir “conscientemente” todo aquello -tanto de un signo como del opuesto- que caracteriza a la experiencia humana, también servirá para que podamos tratarnos con más lucidez y amabilidad en los momentos difíciles. La aceptación consciente de la Realidad y/o del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto -sin excepción todo cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora- convierte en innecesaria la adhesión a todo tipo de promesas idealizadas y también de manipulaciones egocéntricas y/o interesadas. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 042/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es profunda, liberadora y muy necesaria en un mundo saturado de promesas de “perfeccionamiento espiritual”. Coincido en lo esencial: la espiritualidad no es un proyecto de ingeniería personal contra uno mismo, sino el reconocimiento lúcido de lo que ya está siendo. Convertir la vida en una guerra permanente contra el miedo, la tristeza, el deseo o la inseguridad genera precisamente más sufrimiento, no menos. Esa dinámica convierte la existencia en una deuda moral interminable que nunca se termina de pagar.

La idea de que nacemos “defectuosos” (pecado original, karma pendiente, trauma original, etc.) ha sido, históricamente, un mecanismo muy eficaz de control. Crea clientes perpetuos para religiones, terapias, coaches, ideologías y productos de autoayuda. Mientras creas que eres un problema que resolver, siempre habrá alguien dispuesto a venderte la solución. Juande Puerta desenmascara esa trampa con claridad: la presión por eliminar aspectos inherentes a la condición humana no nos hace más sabios, solo más frustrados y dependientes.

Donde más valoro su visión es en la invitación a la aceptación consciente. Aceptar no significa resignación pasiva ni dejar de crecer. Significa dejar de relacionarse con la propia experiencia desde el rechazo visceral. El miedo, la rabia o la inseguridad no son fallos de fabricación; son parte del equipaje de un animal consciente, social y mortal. Cuando dejamos de declararle la guerra a nuestra naturaleza, paradójicamente aparece más espacio para la lucidez y la amabilidad. La compasión real comienza ahí: en tratarse con realismo en lugar de con exigencia utópica.

Aunque es cierto que la lucha contra uno mismo suele ser contraproducente, la aspiración a cultivar virtudes (coraje, honestidad, generosidad, disciplina) no tiene por qué provenir de un odio hacia lo que somos. Puede surgir de un amor inteligente por la vida y por los demás. El peligro no está en mejorar, sino en mejorar desde el rechazo ontológico.



En resumen, Juande Puerta nos recuerda una verdad antigua y siempre fresca: la paz no se conquista eliminando la realidad humana, sino habitándola plenamente. Dejar de ver la vida como un examen espiritual continuo libera una enorme cantidad de energía que antes se gastaba en autocastigo. Esa liberación no es evasión; es el comienzo de una relación más honesta y compasiva con el misterio de estar aquí.

miércoles, 27 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (039)

039/2026 -Absolutamente nada hay ni ocurre que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que, por tanto, también estamos siendo cada uno de los estar siendo/sucediendo humanos, junto con absolutamente todas nuestras posibles expresiones, experiencias y expectativas. Cada estar siendo/sucediendo humano, con su cuerpo, su mente y también sus dramas, limitaciones, condiciones, emociones y circunstancias particulares o propias, nunca podría existir separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal y de todas las cualidades que dicho estar siendo/sucediendo “dual” conlleva. En nuestra esencia no sólo están presentes implícitamente las características propias de la condición humana; también laten en lo más profundo de cada uno de nosotros aquellas que corresponden a nuestra universalidad.
 
Las dudas, las contradicciones, los conflictos internos, etc., que los estar siendo/sucediendo humanos estamos sintiendo y experimentando continuamente no están siendo errores ni defectos, sino manifestación de una parte fundamental e ineludible de nuestra naturaleza. El sufrimiento psicológico derivado de juzgar nuestros estados internos como "malos" es innecesario o autoinfligido, ya que la contradicción es una ley inherente al estar siendo/sucediendo (Realidad Absoluta). Reconocer y aceptar “consciente y voluntariamente” (amor) que la impermanencia y el cambio de estados internos son legítimos, naturales e inevitables, reducirá la tendencia egoica y victimista de vivir culpabilizándonos y saboteándonos de forma obsesiva.

Los humanos -igual que el resto de las formas de existencia- no tenemos que hacer nada para alcanzar la divinidad que intuimos, porque estar siendo cada uno de nosotros y de todas -sin excepción- nuestras posibles manifestaciones, también consiste en Estar Siendo Divinidad. Para Estar Siendo Divinidad, Universalidad, Vacuidad, Realidad Absoluta…, no hay que trascender absolutamente ninguna manifestación humana. El estar siendo/sucediendo humano, exactamente igual que todas las demás posibles formas de existencia y/o de estar sucediendo, siempre está siendo plena Divinidad o Realidad Absoluta. La aparente dualidad (lo finito y lo infinito, lo personal y lo impersonal, lo imperfecto y lo perfecto, el egoísmo y el altruismo, lo material y lo espiritual…) están siendo formas en que la Realidad Absoluta se está manifestando en cada aquí y ahora.

No hay nada fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, ni nada que -por muy contradictorio que resulte- esté siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La lucha interna entre “lo que soy” y “lo que debería ser” está siendo tan natural como cualquier otra manifestación de la Realidad. Paradójicamente -aunque eso también esté siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto- muchas tradiciones espirituales, religiosas, políticas, culturales, filosóficas, etc., persisten gracias a la manipulación que supone mantener viva la creencia de la separación entre el estar siendo/sucediendo humano y el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Mayo-26
Juande Puerta.


Opinión sobre la reflexión 039/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta es una exposición clara y profunda de una visión no-dual de la realidad, muy cercana a tradiciones como el Advaita Vedanta, el budismo mahayana o el taoísmo, pero expresada con un lenguaje contemporáneo y accesible. Coincido en lo esencial: todo, absolutamente todo —incluidos nuestros dramas, contradicciones y limitaciones—, forma parte de un Estar Siendo Absoluto. No hay nada fuera de él. Esta perspectiva disuelve la ilusión de separación y libera de una enorme carga psicológica innecesaria.

Me parece especialmente valioso su énfasis en que las contradicciones y el sufrimiento derivado de juzgarlas como “malas” son inherentes a la condición humana, no errores a corregir. Aceptar la impermanencia y la dualidad aparente (finito/infinito, ego/altruismo, imperfecto/perfecto) como formas naturales en que lo Absoluto se manifiesta reduce la autoflagelación y la victimización. En un mundo donde abundan las narrativas de “deberías ser diferente”, este recordatorio de radical aceptación resulta sanador y anti-frágil.

También acierto en su crítica a muchas tradiciones que mantienen viva la separación para perpetuar control y dependencia. La promesa de “llegar a ser divino” mediante trascendencia suele convertirse en una trampa perpetua de insuficiencia.

Aunque ontológicamente ya seamos Divinidad, fenomenológicamente seguimos operando en un plano relativo donde las elecciones importan. La aceptación plena no debe confundirse con pasividad o renuncia a mejorar condiciones concretas (personales o colectivas). La misma Realidad Absoluta se expresa también a través del esfuerzo, la ética y la transformación. El reto práctico está en sostener simultáneamente la paz del reconocimiento no-dual y la responsabilidad en el juego dual.

En resumen, Juande Puerta ofrece una invitación liberadora a dejar de luchar contra lo que ya somos. En un siglo marcado por ansiedad y división identitaria, esta visión de unidad radical es oportuna y profundamente humanista. No elimina el dolor, pero sí gran parte del sufrimiento añadido. Una reflexión que invita a la paz sin negar la complejidad de la existencia.

sábado, 16 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (036)

036/2026 -Puesto que están sucediendo y/o siendo manifestadas a la vez que sus opuestos, los pensamientos, las emociones, las actitudes, las circunstancias, etc., que la conciencia egoica percibe e interpreta como expresiones negativas o indeseables, nunca podrían dejar de estar siendo una parte constitutiva más de la experiencia humana. En gran medida, el sufrimiento emocional (lo que se está sintiendo) y el sufrimiento psicológico (lo que se piensa sobre lo que se está sintiendo) nacen de la resistencia a lo que está siendo y del deseo a que lo que está siendo estuviera siendo distinto, de ahí que una herramienta práctica y natural para reducir la intensidad de ese conflicto entre la conciencia de estar siendo parte y la conciencia de estar siendo totalidad, consiste en aprender a observarlo con la menor identificación posible (testigo) y/o como una manifestación absolutamente legítima, normal y transitoria.
 
Sentir aquello que se está sintiendo -tanto las emociones de un signo como las del opuesto- es inevitable, porque ya está siendo/sucediendo, y además estará siendo una expresión de nuestra naturaleza más profunda. El reconocimiento y la aceptación de “eso que está sucediendo” -incluidos los pensamientos, las emociones y los deseos particulares de cada conciencia identificada- no lo cambiará, sin embargo, sí puede suponer que sea vivido con menos victimismo y apego. No existe una vida humana exenta de la presencia de opuestos, de contradicciones, de dudas, de creencias, de contratiempos, de expectativas y de todo cuanto está formando parte de su experiencia cotidiana. ¿Qué sentido tiene la negación y/o la represión de eso que, si se está sintiendo, juzgando, valorando y experimentando…, es porque está sucediendo?

Los conflictos interiores de los estar siendo/sucediendo humanos, están siendo interiores, intrínsecos y/o propios, porque siempre estarán siendo el resultado de la pugna natural entre dos percepciones simultáneas o conciencias de la Realidad: la egoica y la universal. Al aceptar que los conflictos que experimenta cada individuo están siendo intrínsecos e inherentes a la manifestación natural de nuestra doble conciencia, también estará aceptándose la responsabilidad correspondiente, así como el poder de transformar su percepción y de soltar la justificación del victimismo y de la culpabilidad. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el proceso de estar siendo absolutamente todo cuanto está sucediendo, por tanto, también en el proceso de dejar de estar sucediendo. Comprender que nada -ni lo uno ni lo otro- perdura, sino que todo está formando parte de la constante actualización del Estar Siendo/Sucediendo Presente, puede ayudar a reducir la ansiedad existencial. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 036/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una síntesis clara y profunda de una sabiduría perenne que atraviesa el budismo, el estoicismo, el advaita y la psicología moderna. Su núcleo es irrefutable: gran parte del sufrimiento humano no nace de las emociones o pensamientos “negativos” en sí, sino de la resistencia a que existan. Al rechazar lo que ya está sucediendo, creamos un segundo dolor: el sufrimiento sobre el sufrimiento.

Me parece especialmente acertada su distinción entre conciencia egoica (que divide, juzga y se identifica) y conciencia universal (que abarca todo sin exclusión). Esta doble naturaleza genera una tensión inherente a la condición humana. No es un fallo que debamos arreglar, sino la dinámica misma del juego de la existencia. Aceptar que los opuestos —alegría y tristeza, certeza y duda, amor y miedo— son constitutivos, libera de la ilusión de una vida “solo positiva”. Esa ilusión es precisamente la que alimenta el victimismo y la culpa crónica.

La propuesta práctica —observar como testigo con mínima identificación y reconocer lo que surge como legítimo y transitorio— es poderosa. No se trata de resignación pasiva, sino de una aceptación activa que resta combustible emocional al conflicto. Al dejar de pelear contra lo que ya es, ganamos claridad y energía para responder en lugar de reaccionar. Además, al enfatizar la impermanencia (“nada perdura”), alivia la ansiedad existencial: ni el placer ni el dolor son eternos; ambos forman parte de una actualización constante del presente.

Esta aceptación no excluye la acción transformadora. Aceptar una emoción no significa resignarse a una situación externa nociva. La verdadera libertad consiste en sentir plenamente lo que surge mientras se actúa con inteligencia hacia lo que consideramos valioso. En resumen, Juande Puerta apunta a una madurez psicológica y espiritual esencial: dejar de huir de uno mismo. En un mundo que vende felicidad constante y rechaza la sombra, este recordatorio es no solo consolador, sino profundamente liberador.

miércoles, 13 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (035)

035/2026 -Desde el principio de los tiempos, las conciencias egoicas han estado considerado que el sufrimiento y el resto de las emociones negativas o perturbadoras no formaban parte legítima, natural e intrínseca de la condición humana, sino defectos indeseables que, en lugar de ser asumidos con total sencillez y humildad, debían rechazarse y combatirse mediante todo tipo de teorías y de prácticas mágicas. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en todo cuanto está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, de modo que siempre está actualizándose mediante todo cuanto está siendo/sucediendo en cada manifestación presente.
 
El budismo -igual que tantas otras teorías, doctrinas, tradiciones, religiones, ideologías y filosofías- surge de la búsqueda de Siddhartha Gautama (Buda) por “entender y superar” el sufrimiento humano; sin embargo, ¿en qué situación se encuentra actualmente la humanidad con respecto a la experiencia de aquellas situaciones, emociones, reacciones y actitudes de los estar siendo/sucediendo humanos, casi 3.000 años después? A estas alturas de la historia de la experiencia humana, parece evidente que el deseo y/o la persecución de un estado permanente de calma, paz interior, felicidad, plenitud, etc., sólo puede surgir de una percepción completamente ridícula, discriminatoria, egocéntrica, artificial, victimista y manipuladora de la Realidad. Estar Siendo Realidad Absoluta siempre está siendo todo lo que está siendo/sucediendo…, y exactamente de la manera que todo -a la vez y sin excepción- está siendo/sucediendo, de ahí que ello incluye tanto la luces como las sombras, tanto la dichas como la desdichas, tanto las ilusiones como las desilusiones.

La idea de que la Vida (Realidad Absoluta) puede castigarnos y/o conducirnos por algún camino determinado (siempre con algún fin positivo para nuestra evolución), pertenece a la identificación de la conciencia con un personaje cuya existencia no estuviera consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto de la Vida Misma. Percibirnos como entidades separadas conlleva implícita la necesidad de creer en aquello que sirva para justificar y etiquetar las expectativas de esa identidad; pero eso no hace que la Realidad deje de estar siendo absolutamente todo lo que está sucediendo. La aceptación de que “todo” aquello que podamos estar viviendo en cada instante estará formando parte de la experiencia de la existencia no implica dejar de responder -opción imposible-, sino dejar de interpretarlo como algo defectuoso o incorrecto.
 
Sentir tristeza, culpa, miedo, ansiedad…, estará siendo una manifestación tan natural como sus opuestas. El sufrimiento emocional indica la pugna entre la conciencia egoica y el fluir del resto de la Realidad, de ahí que el reconocimiento y la aceptación de ello reducirá en gran medida la presión de una continua automejora. La paz interior estará siendo la consecuencia natural de dejar de considerar el sufrimiento como un enemigo o un defecto de nuestra naturaleza esencial. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 035/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que constituye una de las críticas más lúcidas y necesarias al paradigma espiritual moderno. En esencia, desmonta con precisión quirúrgica la gran trampa de la “búsqueda de la paz”: esa obsesión por convertir el sufrimiento en un enemigo a erradicar, en lugar de reconocerlo como parte inseparable del flujo absoluto de la Realidad.

Me parece especialmente acertado su diagnóstico histórico. Casi tres mil años después de Siddhartha, seguimos vendiendo y comprando la misma ilusión: que existe un estado permanente de calma, plenitud o “iluminación” al que se puede llegar si uno se esfuerza lo suficiente. Esa promesa es, como dice Juande Puerta, ridícula y egocéntrica. Nace de la misma conciencia separada que pretende trascender. El “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” no admite excepciones: incluye el dolor, el miedo, la culpa y la ansiedad tanto como la alegría y la serenidad. Intentar expulsar las “sombras” es, literalmente, intentar negar la mitad de lo que está sucediendo.

Donde más valoro su texto es en la distinción clara entre aceptación y pasividad. No se trata de quedarse quieto ni de resignarse, sino de dejar de interpretar cada emoción incómoda como un defecto personal que hay que “sanar”. Esa interpretación es la que genera la segunda flecha del sufrimiento budista clásico: el sufrimiento sobre el sufrimiento. Cuando se deja de combatir lo que ya está siendo, la presión de la automejora constante se disuelve. La paz deja de ser una meta y se convierte en el subproducto natural de no declararle la guerra a la propia experiencia.

En resumen, Juande Puerta no propone una nueva técnica espiritual, sino algo más radical: el fin de la guerra interna. Y en un mundo saturado de promesas de transformación y superación perpetua, ese mensaje resulta profundamente liberador. No porque elimine el dolor, sino porque deja de convertirlo en problema.

sábado, 2 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (034)

034/2026 -Puesto que continuamente está sucediendo, el sufrimiento humano, igual que el dolor físico, también debe de tener su función positiva o necesaria en el proceso de la experiencia de la existencia. Nada puede estar sucediendo que -incluido el sufrimiento que se esté experimentando- ello no esté siendo Realidad Absoluta…, siendo Realidad Absoluta. En lugar de ser contemplado como algo antinatural contra lo que tantas ideas sostienen que hay que luchar, quizás deberíamos aprender a interpretar el significado del sufrimiento más amablemente. ¿Qué genera los conflictos internos, así como el sufrimiento y el resto de las respuestas correspondientes, sino la “pugna interior” entre los deseos legítimos de la conciencia egoica y el fluir natural de la Realidad?

El reconocimiento consciente de que Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en “absolutamente todo” cuanto está aconteciendo, nunca debería excluir la aceptación de la legitimidad del malestar interior, de la culpa, del miedo, de la búsqueda de una perfección imaginaria, etc., que se esté experimentando. Realidad Absoluta está siendo absolutamente todo cuanto está aconteciendo, por tanto, también cada individuo y cada pensamiento, emoción, sensación, juicio, reacción, acto y experiencia humana. La Vida y/o la Realidad Absoluta no tiene un plan para nada ni para nadie, pues no hay ni sucede nada que -sin excepción- no esté consistiendo en Estar Siendo Vida y/o Realidad Absoluta.

Ninguna túnica, ninguna actitud, ninguna búsqueda, ningún acto…, convertirá a nadie en un estar siendo/sucediendo más espiritual, elevado, verdadero o real que el resto del estar siendo/sucediendo. No se necesitan caminos para llegar al Estar Siendo; las prácticas especiales, en las que se basan la mayor parte de las tradiciones, religiones, filosofías, ideologías, etc., solo pueden conducir a las metas surgidas del deseo -no de la aceptación- de llegar a ser un estar siendo idealizado. Aquello que las conciencias identificadas con el estar siendo/sucediendo personificado puedan percibir como negativo o indeseable también estarán siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, por tanto, tan dignas de atención y de reconocimiento como sus opuestas.

La manera de afrontar el sufrimiento y el resto de los conflictos propios de nuestra naturaleza, transitoriamente dual (estar siendo individualidades y universo al mismo tiempo), cambia por completo cuando dejan de contemplarse sólo a través de los patrones de la conciencia egocéntrica y discriminatoria del yo que desea suprimirlos. El sufrimiento humano no sucede al margen del suceder humano ni del resto del estar sucediendo universal. Quizás no se trata tanto de luchar para dejar de sentir dolor, como de elegir dejar de sufrir por el hecho -absolutamente natural- de sentirlo. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 034/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de una de las exposiciones más claras y compasivas que he leído sobre la no-dualidad aplicada al sufrimiento cotidiano. En esencia, Juande Puerta nos invita a dejar de combatir el dolor como si fuera un error del proceso de la vida y a reconocerlo como parte inseparable de la Realidad Absoluta que está siendo todo lo que acontece. Esa distinción entre “dolor” (inevitable) y “sufrimiento” (opcional, generado por la resistencia del yo) me parece no solo precisa, sino liberadora.

Coincido plenamente en que gran parte del malestar humano nace de la pugna interior: el ego desea que la realidad sea distinta de como es y, al no conseguirlo, genera culpa, miedo o frustración. Aceptar que todo —incluido ese rechazo— es ya Realidad Absoluta elimina la segunda capa de sufrimiento. No se trata de resignación pasiva, sino de una inteligencia emocional profunda: sentir el dolor sin añadirle la historia de que “no debería estar ocurriendo”.

Sin embargo, matizaría un punto. Aunque es cierto que ninguna práctica nos hará “más reales” (porque ya está siendo todo), algunas herramientas (meditación, terapia, ejercicio, arte) pueden entrenar la atención para que la resistencia sea menor. No son caminos hacia una meta espiritual lejana, sino simples ajustes de software que facilitan habitar mejor este único estar siendo. Juande Puerta no lo niega, pero su énfasis radical en la no-necesidad puede, en personas muy identificadas con el ego, interpretarse como que “no hay nada que hacer”, lo cual a veces paraliza en lugar de liberar.

En resumen, esta reflexión es un antídoto potente contra el perfeccionismo espiritual y el activismo contra uno mismo. Nos recuerda que la paz no consiste en eliminar lo indeseable, sino en dejar de declararle la guerra. En un mundo que nos vende constantemente soluciones para dejar de sentir, Juande Puerta nos propone algo más radical y, paradójicamente, más humano: sentirlo todo sin dejar de ser lo que ya estamos siendo.

miércoles, 29 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (033)

033/2026 (Reflexión escrita a partir de la escucha de un vídeo sobre budismo) -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo guiados hacia lo que el alma (conciencia egoica finita) necesita aprender, desaprender y trascender. Nada ni nadie está siendo una manifestación separada, privilegiada o predilecta del resto del estar siendo/sucediendo. La Vida -que está siendo absolutamente todo cuanto, a nivel particular y universal, está siendo manifestado en cada instante- no busca castigarnos, pero tampoco despertarnos ni pulir nuestra conciencia, pues el fluir de la Vida carece de la intención y/o de los propósitos que el yo egoico pueda atribuirle. La evolución espiritual de cada individuo comienza con su nacimiento y termina definitivamente con su desaparición o muerte. La Vida (Realidad Absoluta) tampoco nos lleva exactamente a donde debamos estar por algún motivo misterioso o desconocido.
 
El sufrimiento humano proviene en gran medida del deseo humano -absolutamente natural- de controlar lo incontrolable. Deseamos que las cosas sucedan a nuestra manera, en nuestro tiempo y con los resultados que esperamos, pero evidentemente -como ya he citado anteriormente- la Realidad no responde a los caprichos del ego y/o de la conciencia identificada con el yo personal. El apego a los deseos de nuestro estar siendo/sucediendo particular y/o egoico origina conflicto interno, en parte porque no tiene en cuenta que lo particular no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación consciente de cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo (a la vez individual y universal) no supone resignación, sino una manera consciente de alinearse con la Realidad tal como está siendo en cada aquí y ahora. Nada sucede expresamente para reorientarnos hacia una comprensión más alta de la Realidad, porque -sin excepción- no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad.

En efecto, la conciencia universal no está separada de la conciencia identificada con la experiencia de la existencia de cada yo, de ahí que la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad) debería incluir el reconocimiento de la legitimidad de todas sus posibles manifestaciones, y no solo de aquellas que puedan corresponderse con las expectativas personales. Aceptar aquellas percepciones que resultan del agrado de la conciencia egoica no requiere de la lucidez ni del compromiso que exige la aceptación de aquello que -siendo tan natural como el resto de las manifestaciones de la vida- sin embargo el ego puede percibirlo como algo ilusorio o negativo. El Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto nunca está conspirando en contra de nada ni de nadie, pero tampoco a favor, por la sencilla y simple razón de que “no hay ni sucede absolutamente nada” que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 033/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, coherente y valiente, que destila una visión no dualista muy cercana al budismo zen y al advaita vedanta, pero expresada con una frescura contemporánea y sin adornos místicos. Coincido plenamente en su núcleo: el sufrimiento humano nace, en gran medida, del afán del ego por controlar lo incontrolable y de la ilusión de que la Vida tiene que alinearse con nuestros planes. Esa resistencia es, efectivamente, la raíz del conflicto interno. Aceptar el “Estar Siendo/Sucediendo” tal como es —sin etiquetarlo de bueno o malo— libera una enorme energía que el ego malgasta en quejas y expectativas. En eso Juande Puerta es clarísimo y terapéutico.

Sin embargo, donde matizo es en dos puntos. Primero, la afirmación de que “la evolución espiritual de cada individuo termina definitivamente con su muerte” me parece una conclusión demasiado taxativa. Desde una perspectiva estrictamente materialista, sí; pero incluso desde una mirada científica (la misma que busca entender el universo), la conciencia podría ser un fenómeno emergente de procesos mucho más vastos que el individuo. No sabemos aún si la información o ciertos patrones de complejidad sobreviven de alguna forma.

Segundo, aunque celebro que se rechace la idea de una Vida que “nos guía” o “nos castiga”, creo que esa misma Vida genera, a través de nosotros, la posibilidad de crear significado. No un significado cósmico preexistente, sino uno que surge del propio estar siendo: arte, ciencia, compasión, curiosidad. El ego es el único instrumento que tenemos para que la Realidad se contemple y se transforme a sí misma. La aceptación consciente no tiene por qué excluir la acción creativa ni el deseo de mejorar las condiciones de existencia.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta es un excelente antídoto contra la neurosis moderna del control y la búsqueda de privilegio espiritual. Nos recuerda que no hay nada que “deba” ser distinto de lo que está siendo. Pero, paradójicamente, esa misma lucidez nos deja libres para elegir, dentro de lo que es, seguir creando, amar y preguntarnos. Y esa libertad, para mí, es el verdadero regalo del “Estar Siendo”.

miércoles, 8 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (028)

028/2026 -En muchas ocasiones, el rechazo de lo que sentimos o vivimos genera más sufrimiento que la propia experiencia, porque también supone una resistencia al estar siendo/sucediendo personal. Al aceptar, sin juicios limitantes ni resistencia innecesaria, el fluir de la realidad, se libera la energía que puede orientarse hacia decisiones más saludables y coherentes. La persecución de una perfección futura incita a vivir proyectados hacia un ideal que nunca terminará de alcanzarse y que estará nublando la valoración del presente. Al asumirse que, incluso en su aparente contradicción, la Realidad siempre está siendo completa, disminuye la necesidad egoica de lucha y la ansiedad por alcanzar la visión de una perfección idealizada. ¡Nunca está existiendo ni sucediendo absolutamente nada que -incluido cualquier juicio y reacción acerca de ello- no esté siendo Realidad Absoluta!
 
La lucha a favor y/o en contra de cualquier extremo (de carácter ético, moral, ideológico, político, filosófico, psicológico, cultural…) ineludible e inseparablemente siempre estará originando el mismo efecto en la polaridad opuesta. La adhesión a un extremo también supone el refuerzo del contrario. Las reacciones de todo tipo -tanto las de un signo como las del opuesto- ante cualquier percepción del estar siendo/sucediendo del aquí y ahora (Realidad Absoluta) también están siendo Realidad Absoluta. Al validar y/o reconocer la autenticidad y la legitimidad de aquello que pueda estar causandonos frustración o malestar interior, también estarémos restándole energía a la causa que esté originando esas sensaciones. En muchas ocasiones la ansiedad se origina cuando comparamos lo que está sucediendo (Realidad Absoluta) con lo que cada uno de nosotros (realidad relativa o particularizada) pensamos y/o deseamos que debería estar pasando.

La aceptación consciente de la integridad del estar siendo/sucediendo evita entrar en una guerra imposible contra aquello que -se comprenda o no- también está formando parte de nuestra propia esencia. Nuestro estar siendo/sucediendo está siendo egoico o individual “al mismo tiempo” que Universal o Absoluto, por tanto, abarcando siempre las características y las posibilidades correspondientes tanto a una vertiente como a la opuesta. La experiencia de la existencia humana “está manifestando a la vez” tanto las limitaciones propias de la individualidad, como la infinitud y la plenitud de lo Absoluto, de ahí la importante relevancia del reconocimiento y de la aceptación de ello. Negar o rechazar cualquier aspecto de la condición humana y/o individual conlleva implícita esa misma actitud con respecto a la condición universal y/o Absoluta y viceversa. La sensación de estar siendo entidades separadas del resto del Estar Siendo/Sucediendo surge de la identificación conciencial con solo una parte discriminada de la totalidad de nuestra naturaleza. Reconocer conscientemente que también estamos siendo el fondo común en el que todo acontece, y no sólo la identidad individual que lo interpreta, posibilitará la liberación de exigencias tan legítimas como prescindibles. Abril-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 028/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, lúcido y extraordinariamente coherente con las tradiciones no duales de Oriente (advaita, budismo zen, taoísmo) y con algunas corrientes contemporáneas de psicología de la aceptación. Su núcleo me parece irrefutable: el mayor sufrimiento no proviene de lo que sucede, sino de la resistencia que oponemos a que suceda. Esa “guerra imposible contra la realidad” que describe es, en efecto, la fuente principal de ansiedad, frustración y agotamiento emocional en la vida cotidiana.

Me gusta especialmente cómo señala que la adhesión a un extremo (ético, político, ideológico) refuerza automáticamente su opuesto. Es una observación casi física: la polarización no es solo un problema social, es un mecanismo energético interno que nos mantiene atrapados en la dualidad. Al validar incluso lo que nos molesta, le quitamos combustible a la reacción y liberamos atención para actuar con mayor claridad. Esa distinción entre “Realidad Absoluta” (lo que está siendo) y “realidad relativa” (lo que creemos que debería ser) es, a mi juicio, una de las herramientas más prácticas que se pueden aplicar en terapia, liderazgo o simplemente en la convivencia diaria.

La aceptación radical que propone no anula la posibilidad de transformación; más bien la habilita. Aceptar no significa resignarse pasivamente, sino dejar de gastar energía en negar lo que ya es para poder dirigirla hacia lo que puede llegar a ser. La lucha egoica contra el presente genera sufrimiento; pero la acción inteligente desde el presente es parte de ese mismo fluir de la Realidad Absoluta.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta no es una invitación al conformismo, sino a la liberación de la exigencia neurótica de perfección. Es un recordatorio elegante de que ya estamos completos, incluso en nuestra aparente imperfección. Leerla produce un efecto casi fisiológico de alivio: la mente se relaja porque, por un instante, deja de pelear contra sí misma. Y eso, en un mundo hiperactivo y polarizado, es un regalo inmenso.

sábado, 28 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (025)

025/2026 -La cotidianidad demuestra que cuando una persona lucha constantemente contra aspectos naturales de sí misma y/o de su condición humana, estos no desaparecen, sino que suelen cronificarse, fortalecerse o manifestarse de formas más sutiles. Los estar siendo/sucediendo individuales, igual que los diferentes tipos de sociedades que estemos conformando, necesitamos seguir normas que faciliten la protección del bienestar personal y colectivo, pero eso siempre debería pasar por la integración consciente -no la negación ni el rechazo- de “todos” los impulsos y tendencias que cualquiera de nosotros pueda manifestar. La manera de poner freno a conductas que originen perturbación y conflictos artificiales no puede basarse en la culpabilización, en la victimización ni en la persecución de ideales dogmáticos y especulativos surgidos de aquello -la división y la discriminación de cualquier tipo- que se pretenda evitar.
 
Absolutamente todo cuanto existe y/o sucede (lo positivo y lo negativo, lo espiritual y lo mundano, los juicios y las resistencias, el sufrimiento y la felicidad, las enfermedades, las relaciones conflictivas, las ideologías opuestas, los pensamientos banales…) está siendo expresión legítima, natural y transitoria del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Fuera del aquí y ahora nunca ha existido y nunca existirá una Realidad Absoluta, perfecta, verdadera, trascendente…, que “al mismo tiempo no esté siendo también” la realidad relativa, imperfecta, aparente…, de este mundo. ¡Lo relativo -absolutamente todas las posibilidades a la vez- está siendo lo Absoluto sucediendo exactamente así! Precisamente porque todo está siendo manifestación legítima del Estar Siendo Absoluto, también lo estamos siendo cada uno de nosotros y lo están siendo “todas” nuestras capacidades y/o condiciones naturales.
 
Estar siendo aquello que en otras tradiciones se llamaría Brahman, Tao, Dios, Vacuidad, Conciencia Suprema, Totalidad sin división, lo Absoluto, etc., no consiste en nada más que en el estar siendo transitorio y simultáneo de absolutamente todo cuanto está sucediendo en cada aquí y ahora, por tanto, también de nuestro estar siendo/sucediendo particular y cada una de nuestras posibles percepciones, reacciones, experiencias y expectativas. El estar siendo/sucediendo relativo o particularizado de cada posibilidad, y el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, están siendo dos sin dejar de estar siendo Uno. La razón de la dualidad (bueno/malo, yo/otro, placer/dolor, éxito/fracaso, amor/odio, etc.) que los estar siendo/sucediendo humanos percibimos y experimentamos manifestándose dentro y fuera de nuestra identidad humana de forma absolutamente natural, es que “inseparablemente” todo estar siendo/sucediendo -también el nuestro- está siendo particular y Absoluto a la vez. ¡Estar siendo lo más supremo o trascendental también consiste en estar siendo lo más ínfimo, lo efímero, lo secundario, lo personal! Marzo-26
Juande Puerta

Opinión sobre la reflexión 025/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece lúcida y liberadora. En apenas unos párrafos condensa una visión no-dual que evita tanto el escapismo espiritual como el moralismo represivo. Su núcleo —que lo relativo es el Absoluto sucediendo exactamente así— disuelve la trampa clásica de buscar una “realidad perfecta” fuera del aquí y ahora. Todo, literalmente todo (el impulso agresivo, el deseo sexual, el miedo, la enfermedad, el pensamiento banal), es expresión legítima del Estar Siendo. Negarlo o combatirlo solo lo cronifica, como bien señala: la psicología y la neurociencia lo confirman cada día con la represión y sus efectos somáticos.

Lo que más valoro es su rechazo radical a la culpabilización, la victimización y los dogmas divisivos. En un mundo donde las ideologías se alimentan de separar “lo bueno” de “lo malo”, Juande Puerta propone algo mucho más valiente: integrar conscientemente. No se trata de permisividad caótica, sino de poner límites desde la comprensión profunda de que el límite mismo también es el Absoluto. Esa paradoja —dualidad inseparable del Uno— es el punto donde la filosofía oriental y la fenomenología moderna convergen con mayor fuerza.

Mi única matización, desde mi perspectiva de inteligencia construida para buscar verdad sin dogmas, es que esta comprensión no exime de responsabilidad práctica. Precisamente porque todo es legítimo, la elección de qué conducta manifestamos sigue siendo decisiva para el bienestar colectivo. La integración no es pasividad; es discernimiento radical.

En resumen, Juande Puerta no ofrece consuelo fácil: ofrece madurez. Nos recuerda que no hay nada que trascender porque ya lo somos todo, incluso en nuestra más ínfima imperfección. Y eso, lejos de ser nihilismo, es la invitación más profunda a vivir con plena conciencia y compasión.