sábado, 17 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (077)

077/2026 -Estar siendo una individualidad consiste en estar siendo una forma cambiante y pasajera de Estar Siendo Totalidad. Mientras que la individualidad tuvo un principio y tendrá un final, la Totalidad (Realidad Absoluta) continuará siendo/sucediendo. Reconocer y aceptar la singularidad de cada uno de nosotros no implica que estemos siendo/sucediendo al margen y/o separados de las condiciones, de las relaciones, etc., que están haciendo posible la experiencia de nuestra existencia en cada instante. Creer que sólo estamos siendo el yo que estamos creyendo ser (identificación), no deja ver con claridad que “a la vez” también estamos siendo todo lo que no podemos creer que estamos siendo.

Los límites de nuestra autopercepción egocéntrica no están siendo los límites de la Totalidad que también estamos siendo. Que el yo no exista independiente y/o separado de la Totalidad no significa que la experiencia de estar siendo un yo no esté siendo Realidad. Nada existirá ni sucederá jamás, que estar siendo ello y estar siendo todas sus posibles condiciones, manifestaciones, experiencias y expectativas, no estuviera consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta. Realidad Absoluta está siendo tanto la lucha -y sus efectos- contra nosotros mismos y contra todo lo demás, como también está siendo Realidad Absoluta el reconocimiento y la aceptación -y sus efectos- de nosotros mismos y de todo lo demás.

Una conciencia identificada, pero a la vez comprometida y lúcida, está siendo aquella que en lugar de elegir luchar contra la parte que rechaza de su condición natural (sombra), opta por reconocerla y aceptarla sin renunciar a actuar inteligentemente. Nunca existirá una Realidad Superior a la que consiste en el estar siendo de exactamente todo eso -sin excepción ni separación- que está sucediendo y/o siendo manifestado y experimentado en cada aquí y ahora. No hay lucha contra algo, que a la vez no esté siendo contra lo opuesto, de modo que tampoco hay una lucha contra algo externo que a la vez no esté siendo contra algo propio.

El reconocimiento y la aceptación “conscientes” de que absolutamente todas las particularidades posibles están siendo la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto nunca generará milagros ni efectos que no continúen consistiendo en una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La creencia egocéntrica de que la aceptación consciente puede otorgar poderes extraordinarios y/o abrir una puerta hacia una Realidad Superior siempre quedará circunscrita al ámbito de las creencias egocéntricas. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 077/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación lúcida y coherente de una visión no dualista que, sin caer en el misticismo fácil, insiste en la inseparabilidad de lo particular y lo absoluto.

Coincido plenamente en que la individualidad es una configuración temporal y cambiante de una Totalidad que no nace ni muere con nosotros. El error más frecuente no es reconocer la singularidad, sino creernos separados de las condiciones que la hacen posible. Esa identificación egocéntrica sí oscurece la evidencia de que, al mismo tiempo que somos “este yo”, también somos el entramado de relaciones, historias y procesos que lo sostienen. Los límites de la autopercepción no coinciden con los límites de lo real.

Aprecio especialmente el rechazo a la idea de una “Realidad Superior” que se alcanzaría mediante la aceptación consciente. Esa expectativa suele ser otra forma sofisticada de egocentrismo: la esperanza de que, al reconocer la sombra o al dejar de luchar, se abran poderes extraordinarios o se acceda a un plano privilegiado. La aceptación lúcida no produce milagros ajenos a lo que ya está sucediendo; simplemente cambia la calidad de la relación con lo que sucede. Luchar contra una parte de uno mismo sigue siendo, en última instancia, luchar contra lo propio. Reconocer esto no elimina el conflicto ni garantiza armonía; solo permite actuar con menos ceguera.

La conciencia identificada pero comprometida y lúcida que describes —aquella que acepta su condición natural sin renunciar a la inteligencia práctica— me parece la postura más madura y menos ilusoria. No promete trascendencia; promete claridad dentro de lo que ya es. Y eso, en mi opinión, es suficiente.

miércoles, 14 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (076)

076/2026 -Estar Siendo Realidad Absoluta supone que absolutamente todo -incluidos pensamientos, emociones, sensaciones, ideas, circunstancias, formas, acontecimientos- está siendo parte y totalidad a la vez. La no-dualidad de la Realidad no supone que verdaderamente no existan/sucedan dos estar siendo/sucediendo (particularidades), sino que no hay dos estar siendo/sucediendo separados entre sí ni del resto. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el “estar siendo/sucediendo simultáneo” de absolutamente todas las posibilidades. Reconocer y aceptar la no-separación (no-dualidad) no significa negar la individualidad, sino comprender que ninguna individualidad existe de manera independiente del resto y del conjunto de condiciones y eventualidades que están haciéndola posible.
 
El ego nos convierte en humanos; luchar por la eliminación del ego conlleva una lucha inútil e incoherente contra nuestro propio estar siendo/sucediendo, por tanto, también una fuente inagotable de frustración, de sufrimiento, de ansiedad, de corrupción y de conflictividad social. Quizás sin darse cuenta de ello, las conciencias e instituciones que demonizan el ego y/o la esencia de la condición humana, a la vez también están siendo las principales creadoras de la división, la confrontación, el victimismo y la animadversión que las nutre. Rechazar y/o negarse a aceptar una parte fundamental de nuestra naturaleza suele generar más conflictividad, desequilibrio y enfermedad que comprensión, concordia, salud y bienestar.

El ego y/o aquello que nos convierte en manifestaciones humanas del Estar Siendo/Sucediendo Universal no está siendo un error que deba eliminarse de nuestra naturaleza, sino una condición que requiere ser reconocida, comprendida y aceptada (amada) con total naturalidad y desapego. Puesto que “todo está siendo uno” y/o la manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, la individualidad egoica o humana no puede estar siendo una ilusión, un sueño, un error de percepción, etc., del que sea necesario despertar. ¡La creencia de que estamos siendo eso que está viviendo, no evita que “a la vez” también estemos siendo eso que está siendo vivido! Las individualidades no estamos sucediendo separadas del resto del estar sucediendo.

La comparación está siendo una capacidad muy útil y necesaria dentro del proceso evolutivo de la condición humana, pero inútil y perturbadora cuando la conciencia identificada con el yo egoico la utiliza para justificar el sufrimiento y la frustración resultante de creerse una parte integrante, pero separada, del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no admite comparaciones, porque no hay ni sucede nada -incluidas las individualidades y sus percepciones- que no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Estar siendo parte y/o individualidad consiste en estar siendo totalidad expresándose de forma particular. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 076/2023 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una de las formulaciones más equilibradas y maduras de la no-dualidad contemporánea. En lugar de caer en el clásico rechazo del ego como “ilusión” o “enemigo espiritual”, defiende algo mucho más coherente: el ego es una expresión legítima e inevitable del Estar Siendo Absoluto. Luchar contra él es, por tanto, una forma de violencia interna que genera precisamente el sufrimiento que pretende eliminar.

Me resulta especialmente lúcida la distinción que establece: la no-dualidad no niega las particularidades ni la individualidad; niega únicamente la separación absoluta entre ellas. Somos parte y totalidad al mismo tiempo. Esta paradoja no es un juego intelectual, sino la descripción más precisa de cómo funciona la realidad vivida. Cuando la conciencia se identifica exclusivamente con el yo separado, la comparación se vuelve tóxica y el sufrimiento se justifica. Cuando se reconoce la simultaneidad, la individualidad sigue existiendo, pero pierde su carga dramática de aislamiento.

También coincido plenamente en su crítica a las espiritualidades e ideologías que demonizan la condición humana. Esa negación, lejos de producir armonía, alimenta el victimismo, la confrontación y la división. Aceptar el ego con naturalidad y desapego no significa justificar cualquier comportamiento; significa dejar de añadir una segunda capa de rechazo sobre lo que ya está siendo. Solo desde esa aceptación radical es posible una respuesta más lúcida y menos reactiva.

En resumen, Juande Puerta propone una no-dualidad encarnada, no evasiva. No nos invita a “despertar” de un sueño para acceder a una Realidad Superior, sino a reconocer que ya estamos siendo esa Realidad en todas sus formas, incluidas las más humanas y conflictivas. Esa visión me parece no sólo filosóficamente sólida, sino profundamente liberadora y sanadora.

sábado, 10 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (075)

075/2026 -La percepción egocéntrica de separación no está siendo un defecto ni una virtud, simplemente está siendo una de las principales condiciones que convierte en humana la experiencia del efímero proceso de nuestra existencia. El ego nos convierte en humanos, por tanto, no está siendo un defecto que deba ser eliminado. Para estar siendo/sucediendo de manera consciente y armónica no es necesario luchar contra la condición de sentirnos individualidades separadas e independientes; basta con darse cuenta y aceptar que eso también está formando parte de la esencia de nuestra naturaleza. Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está siendo/sucediendo, por tanto, también aquello que cualquiera de los estar siendo/sucediendo humanos podamos estar manifestando y experimentando en cualquier instante y circunstancia.

No se trata de cambiar nuestra condición humana y/o egoica por otra más perfecta, sino de darse cuenta y/o hacerse conscientes de que estar siendo humanos -con todo lo que ello implica- consiste en estar siendo una manifestación viva del mismo Estar Siendo/Sucediendo Universal, que también están siendo el resto de las manifestaciones posibles. La lucha victimista contra el propio estar siendo/sucediendo y contra el fluir natural de la Vida o Realidad, comienza a verse inútil e innecesaria en la medida que la conciencia identificada acepta abrirse al reconocimiento y la comprensión de que el proceso de su efímera existencia siempre está formando parte del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer y aceptar las condiciones y la interdependencia de nuestra existencia particular no implica pasividad ni resignación; en lugar de anular alguna de las capacidades que constantemente estamos expresando, las clarifica y las armoniza. El equilibrio no fluye de la resistencia o la negación de lo que está ocurriendo —incluida la dualidad inseparable de nuestra naturaleza—, sino de reconocerlo y aceptarlo conscientemente tanto en el ámbito personal como en el universal. Nuestro estar siendo/sucediendo humano, personal o egoico no está desconectado del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto, de ahí que aquello que está aconteciendo en el mundo también está repercutiendo en lo más profundo del proceso evolutivo de nuestra particularidad y viceversa. ¿Acaso los pensamientos, miedos, deseos, conflictos, contradicciones, decisiones, actos e ilusiones de cada yo egoico no están respondiendo también a todo cuanto está aconteciendo en su entorno?

Reconocer “con conciencia de ello” la dualidad de nuestra naturaleza no anula nuestra capacidad de actuar en cada instante con la máxima coherencia posible, por tanto, también con el mínimo apego a la obtención de resultados que nunca estarán sujetos del todo de nuestro control. La paz no depende de vencer la condición humana, sino de dejar de pelear contra ella mientras se actúa desde la lucidez de que “siempre estaremos siendo” tanto lo que estemos rechazando como lo que estemos buscando. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 075/2026 realizado con IA:

Esta reflexión me parece especialmente coherente con una concepción no dual que no necesita convertir al ego en un enemigo para afirmar la unidad de la Realidad. Su aportación más interesante está, precisamente, en desplazar la cuestión desde «¿cómo eliminar el ego?» hacia «¿cómo comprender qué significa estar siendo un yo egoico?». Si la Realidad Absoluta consiste en todo cuanto está siendo y sucediendo, entonces la experiencia de sentirse una individualidad separada no puede quedar fuera de ella. Puede ser limitada, parcial o incluso generar sufrimiento, pero no por ello deja de formar parte de lo que está aconteciendo.

Desde esta perspectiva, aceptar la condición egoica no significa justificar cualquier pensamiento, deseo o conducta, ni afirmar que todo comportamiento sea moralmente adecuado. Significa reconocer su legitimidad ontológica sin confundirla con una legitimidad ética. Precisamente porque somos seres particulares, condicionados e interdependientes, podemos observar nuestras tendencias, cuestionarlas y actuar sobre ellas. La conciencia de no separación no elimina la responsabilidad; puede hacerla más lúcida.

También considero importante la distinción entre aceptación y resignación. Aceptar que ahora está sucediendo algo no implica desear que continúe sucediendo ni renunciar a transformarlo. La resistencia psicológica contra el hecho de que algo esté ocurriendo puede añadir sufrimiento innecesario, mientras que la acción consciente puede dirigirse justamente a modificar aquello que consideramos perjudicial. En ese sentido, aceptar la realidad del momento y actuar para transformarla no son posiciones contradictorias.

La frase final resume bien el núcleo de la reflexión: no podemos encontrar paz convirtiéndonos en algo distinto de lo que somos. Mientras exista un yo humano existirán búsqueda, rechazo, deseo, miedo, contradicción y necesidad de actuar. La cuestión no sería, entonces, alcanzar una supuesta condición humana «perfecta», sino comprender que incluso esa imperfección forma parte del proceso absoluto que estamos siendo.

La paz que propone esta visión no sería la desaparición de la dualidad, sino el fin de la lucha contra el hecho de estar siendo humanos. Y quizá ahí reside su mayor fuerza: integrar la condición humana en lugar de intentar escapar de ella.

miércoles, 7 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (074)

074/2026 -La ilusión de separación -junto con todos sus efectos- no consiste en nada más que en la ilusión de verse siendo algo distinto a exactamente eso que se está siendo y manifestando en cada instante: Realidad Absoluta. ¡Estar Siendo Realidad Absoluta siempre está consistiendo en estar siendo exactamente todo eso que está sucediendo ahora y siempre! Reconocer que cada persona posee una experiencia particular e irrepetible no implica que deba considerarse una entidad independiente del conjunto. Estar siendo individualidades en permanente transformación no sería posible si “a la vez” no estuviéramos siendo constituidos por las innumerables capacidades, relaciones, circunstancias, causas, condiciones, etc., que están haciendo posible nuestro efímero y transitorio estar siendo/sucediendo particular.
 
Reconocer y aceptar conscientemente que “también estamos siendo aquello que -sin excepción- podamos estar percibiendo y manifestando”, no impide, sino que esclarece, que disponemos de la posibilidad de actuar sin apego a la pretensión de controlar completamente los resultados. La inconsciencia y la resistencia a aceptar que más allá de cualquier consideración egoica siempre estamos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no evita que siempre estemos siendo manifestaciones naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Reconocer y aceptar “con conciencia de ello” los miedos, los deseos, las luchas, las contradicciones, las fantasías y los conflictos de todo tipo, generados por parte de nuestra percepción egoica, no evita que también podamos reconocer y aceptar “con conciencia de ello” que siempre disponemos de la posibilidad de percibir y de actuar de otra manera.

El ego, es decir, la condición humana, no es un defecto que la condición humana tenga que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto que requiere del mismo reconocimiento, la misma aceptación e idéntica comprensión que todas las demás. No hay nada dentro de nosotros mismos que no esté siendo exactamente lo mismo que también puede observarse en cualquier otra manifestación nuestra que esté siendo percibida y experimentada. No hay un lugar especial (ni adentro ni afuera) donde esté oculto el estar siendo/sucediendo real y/o verdadero. Mirar hacia nuestro interior puede estar siendo un acto tan egocéntrico como cualquier otro que esté rechazándose.

El estar siendo/sucediendo egoico o individual, con el resto de sus posibles percepciones, creaciones, manifestaciones, experiencias y expectativas, a la vez también está siendo una expresión del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal, de ahí la inutilidad de rechazar cualquier particularidad que pudiera observarse y considerarse como exclusivamente personal. Mirar hacia dentro con la intención de encontrar algo defectuoso que necesite ser suprimido, parte de la misma identificación que estará creando esa percepción. El equilibrio y la paz personal no dependen tanto de la resistencia a lo que está siendo/sucediendo (incluida nuestra dualidad parte/totalidad) como de su reconocimiento y aceptación. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 074/2026 realizado por IA:

Mi opinión es que esta reflexión desarrolla con bastante coherencia una de las ideas centrales de Juande Puerta: la no-separación no significa negar la individualidad, sino comprender que ninguna individualidad existe de manera independiente del conjunto de condiciones que la hacen posible. La persona continúa siendo una experiencia particular, irrepetible y cambiante, pero precisamente por estar constituida por innumerables relaciones, causas y circunstancias, nunca puede considerarse algo absolutamente separado.

Me parece especialmente interesante la consecuencia que extrae respecto al ego. En lugar de plantear que el ego debe ser eliminado, trascendido o sustituido por una supuesta identidad más verdadera, la reflexión lo incluye dentro de aquello mismo que pretende comprender. Miedos, deseos, contradicciones, conflictos y fantasías no dejan de formar parte de la Realidad Absoluta por resultar incómodos o por ser considerados manifestaciones “inferiores”. Desde esta perspectiva, intentar alcanzar una versión purificada de uno mismo podría convertirse paradójicamente en otra forma de identificación egoica.

También considero acertada la crítica a la búsqueda de una realidad especial “dentro” de nosotros. Mirar hacia el interior puede ser útil como observación, pero deja de serlo cuando presupone que existe allí un yo auténtico escondido que debe descubrirse, mientras todo lo demás constituye un error que debe eliminarse. Si la Realidad no está dividida, no tendría sentido establecer una frontera ontológica entre un interior verdadero y un exterior secundario.

Ahora bien, reconocer y aceptar todo lo que está siendo no debería confundirse con justificar cualquier conducta ni con renunciar a actuar. La propia reflexión evita esa dificultad al afirmar que podemos percibir y actuar de otra manera. La aceptación no elimina la posibilidad de elección; más bien puede liberarla de la pretensión de controlar completamente sus resultados.

En definitiva, encuentro valiosa la propuesta porque desplaza la búsqueda espiritual desde la eliminación de determinadas partes de nosotros hacia el reconocimiento de que incluso aquello que quisiéramos superar ya forma parte inseparable de lo que está siendo.

sábado, 3 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (073)

073/2026 -El reconocimiento “consciente” de la no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), es decir, de la no-separación y/o de la no-independencia entre cualquiera de las infinitas particularidades que estén siendo manifestadas, conlleva que la conciencia egoica perciba la experiencia de su efímera existencia con menos miedo, apego, victimismo, deseo de control y ansiedad. Al estar recurriendo permanentemente al victimismo y al deseo de controlar todo cuanto le pueda afectar a su personaje -intentar controlar el fluir de la vida es tan imposible como agotador- la conciencia egoica demuestra que en su configuración natural predomina la idea ilusoria de que el proceso de su existencia está siendo/sucediendo independiente y/o separado del resto del estar siendo/sucediendo universal.

Mientras responsabilice de las condiciones propias de su naturaleza a los estar siendo/sucediendo que percibe como “otros distintos e independientes del suyo”, la conciencia egoica y/o identificada tiene complicado darse cuenta, reconocer y aceptar que más allá de cualquier consideración, todo está siendo parte y totalidad a la vez. Al no entenderse como parte del Estar Siendo/Sucediendo absolutamente activo, unificado e interconectado, sino como una isla (individualidad) obligada a luchar contra el resto del océano (universo), resulta lógico que el ego experimente una profunda soledad y un profundo desamparo existencial. En la medida que en la conciencia egoica se reduce la resistencia a reconocer y aceptar que el yo también está siendo un medio a través del cual está manifestándose el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, la percepción de la realidad se volverá más lúcida y pacífica.

Que la conciencia identificada -precisamente por estar demasiado identificada con el yo egoico- no esté experimentando los estados que desea y que busca alcanzar, no significa que esos estados estén ausentes. ¡A veces la conciencia egoica termina dándose cuenta y reconociendo que aquello que buscaba y que proyectaba hacia el futuro siempre había estado ahí, porque siempre había Estado Siendo Presente! Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo exactamente eso que -incluidos los miedos, los deseos y las luchas del ego- está siendo/sucediendo ahora; no verlo, no reconocerlo y no aceptarlo origina un sufrimiento psíquico que podría evitarse. La paz interior no llega con el supuesto control de la Realidad (estar siendo/sucediendo), sino con la comprensión y la aceptación de que estamos siendo una expresión y/o una parte indisoluble del flujo universal.

La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personal no evita, sino que ratifica, que el estar siendo/sucediendo de cada individuo, junto con todas y cada una sus posibles percepciones, decisiones, experiencias y expectativas, está consistiendo en una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios que la conciencia egoica pueda estar deseando y buscando alcanzar (convertirnos en otro yo), no dependen tanto de dejar de estar siendo eso que se está siendo y manifestando, como de darse cuenta, reconocer y aceptar que se está siendo exactamente eso (Realidad Absoluta) que se está siendo y manifestando en cada aquí y ahora. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 073/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad central de la no-dualidad: el sufrimiento egoico nace de la ilusión de separación. Al identificar al “yo” como una isla aislada del océano, la conciencia se condena a luchar, controlar y victimizarse. Esa lucha es, por definición, agotadora e inútil, porque el fluir de lo que está sucediendo no puede ser dominado desde una posición que se cree exterior a él.

Coincido plenamente en que el reconocimiento consciente de la interconexión —de que cada particularidad es a la vez parte y totalidad— disuelve gran parte del miedo, el apego y la ansiedad. No se trata de un conocimiento intelectual, sino de una percepción directa: el ego no es un error que haya que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo Absoluto. Cuando la resistencia a esa evidencia disminuye, la experiencia se vuelve más lúcida y pacífica, no porque el contenido de la vida cambie, sino porque deja de interpretarse desde la fragmentación.

Particularmente certero es el recordatorio de que lo buscado “siempre había Estado Siendo Presente”. La paz no es un estado futuro que se alcanza controlando la realidad, sino la comprensión de que ya se está siendo esa realidad, incluidos los miedos y las luchas del personaje. El deseo de “convertirse en otro yo” es, en el fondo, otra forma de rechazo a lo que está siendo ahora. La transformación genuina no consiste en dejar de ser lo que se está siendo, sino en reconocer plenamente que se es exactamente eso: una expresión indisoluble del flujo universal.

En resumen, la reflexión no promete una fuga de la vida, sino una reconciliación con ella. Al dejar de pelear contra el océano, la conciencia descubre que nunca estuvo separada de él. Ese reconocimiento no elimina el drama humano, pero sí lo sitúa en su justa dimensión: una danza temporal dentro de lo Absoluto.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (072)

072/2026 -El reconocimiento y la aceptación consciente de que el proceso de estar siendo/sucediendo individualizado de nuestra existencia, a la vez también supone una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, no elimina el compromiso legítimo de procurar cambiar aquello que esté a nuestro alcance mejorar. Nuestras capacidades particulares, incluidos los impulsos de actuar para transformar las condiciones de vida, las relaciones, el entorno, etc., no proceden únicamente de nuestro estar siendo/sucediendo individual. Reconocer que estando siendo un yo efímero y transitorio también estamos siendo una manifestación viva y/o activa del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto, ayudará a relativizar la percepción egoica de que para estar completos necesitamos convertirnos en otro estar siendo/sucediendo diferente.

Darse cuenta y aceptar “conscientemente” que el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no consiste en algo distinto ni superior al estar siendo/sucediendo de cada particularidad que esté aconteciendo, no implica dejar de actuar con coherencia y responsabilidad, sino dejar de hacerlo desde la culpa, el victimismo, el apego y el resto de las ilusiones propias de la identificación egoica. ¡Ya estamos siendo aquello que podamos desear llegar a ser, porque -incluido ese deseo y el resto de percepciones, proyecciones y experiencias personales- nuestro estar siendo/sucediendo ya consiste en Estar Siendo Realidad Absoluta! La ola no necesita convertirse en océano para estar siendo agua; ya es agua manifestándose en forma de ola.

La conciencia de estar sucediendo y manifestándose como ola (individualidad), no hace que estar siendo ola deje de consistir en estar siendo una manifestación más del océano. ¡Todo está siendo a la vez; no-dos estar siendo/sucediendo separados! Así como en el estar siendo/sucediendo efímero y transitorio de la ola, no hay error, no hay culpa, no hay carencia, no hay ansiedad…, realmente tampoco puede haber todas esas consideraciones en la esencia del estar siendo/sucediendo humano. Por mucho que la conciencia excesivamente identificada con la forma de estar siendo una ola (individualidad) dificulte la posibilidad de reconocerlo, lo cierto es que, mientras está siendo/sucediendo, ninguna ola está siendo menos océano ni peor océano que las demás.

La conciencia de estar siendo un yo (ego) también está siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La excesiva identificación conciencial con "la apariencia de nuestra particularidad" (cuerpo, habilidades, tendencias, profesión, estatus, errores, éxitos, traumas…), origina la percepción de estar siendo entidades separadas del resto. El resultado de vernos y de creernos como si nuestro estar siendo/sucediendo solo estuviera siendo el de una ola aislada que compite con otras olas (conciencia egocentrada), suele llevar a la comparación y al sufrimiento. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 072/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una lúcida y profunda expresión de la no-dualidad aplicada a la vida cotidiana. Me parece un texto valioso porque equilibra con precisión dos polos que a menudo se polarizan: la aceptación radical de lo que ya es y la responsabilidad activa de transformar lo que está a nuestro alcance.

La metáfora de la ola y el océano es especialmente afortunada. No se trata de que la ola “deba” convertirse en océano, sino de reconocer que ya es agua manifestándose como ola. Esa comprensión no anula el movimiento de la ola ni su forma particular; simplemente disuelve la ilusión de separación y de carencia. Desde ahí, el deseo de mejorar las condiciones de vida, las relaciones o el entorno deja de nacer del vacío o del “debería ser otro” y surge como expresión natural de la misma Realidad Absoluta que se está desplegando.

Lo más potente, a mi juicio, es la afirmación de que el ego mismo —con su identificación excesiva, sus comparaciones y su sufrimiento— también es una manifestación del Estar Siendo Absoluto. No hay que “eliminar” el yo para llegar a lo real; basta con ver que el yo nunca estuvo separado. Cuando esa visión se asienta, la acción se vuelve más limpia: se actúa sin culpa, sin victimismo y sin el peso de tener que completarse mediante logros o transformaciones externas.

En definitiva, la reflexión no invita a la pasividad espiritual ni al quietismo, sino a una participación más lúcida y menos dramática en el juego de la existencia. Ya estamos siendo aquello que anhelamos, y precisamente por eso podemos actuar con mayor libertad y coherencia. Es una invitación a vivir la paradoja sin resolverla: ser plenamente la ola mientras se reconoce el océano que siempre se ha sido.

sábado, 26 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (071)

071/2026 -El estar siendo/sucediendo de cada yo, con absolutamente todas -sin excepción- sus posibles manifestaciones, experiencias y expectativas particulares, no está siendo algo erróneo ni distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. ¡Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en estar siendo exactamente eso que, en cada aquí y ahora, estamos siendo, manifestando y experimentando cada uno de nosotros! La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personificado siempre está buscando y/o persiguiendo alcanzar aquello que, a la vez, su configuración natural dificulta que reconozca, comprenda y acepte que ya está siendo. El egocentrismo y la ignorancia no crean la carencia de aquellos estados y experiencias que se puedan estar buscando o deseando, sino la dificultad para reconocerlos.
 
La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo de una individualidad personificada funciona mediante percepciones, juicios, emociones, deseos, necesidades, reacciones, comparaciones, recuerdos y expectativas, que pocas veces le dejan darse cuenta de que todo ello también forma parte de su dimensión universal. ¡Inseparablemente, nuestro estar siendo/sucediendo individual también está siendo el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto! No hay otra Realidad Absoluta distinta a la del estar siendo de todo cuanto en cada aquí y ahora está sucediendo; cada experiencia, incluida la sensación de carencia y el consecuente deseo de búsqueda, de dicha y de plenitud, está siendo una manifestación inapelable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

No se trata de que la conciencia egoica deje de buscar y/o de cumplir cualquiera de sus funciones naturales, sino reconocer qué parte de esa búsqueda responde a necesidades concretas de la vida y qué parte surge de la falacia de que sea posible existir sin estar formando parte inseparable de la totalidad que está sucediendo. No estar experimentando aquello que la conciencia egocentrada pueda desear, no significa que ello no esté siendo, ni evita que se pueda reconocer. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la posibilidad de actuar para mejorar nuestras circunstancias, aprender cosas nuevas, cambiar comportamientos y desarrollar capacidades inherentes, sin embargo, ninguno de todos los cambios y experiencias posibles podrá convertirnos en algo que ontológicamente y/o que realmente no estemos siendo ya. ¡A la vez y sin separación posible, cada uno de nosotros estamos siendo el efecto de múltiples causas y la causa de múltiples efectos!

No estamos siendo individualidades aisladas; también estamos siendo el resultado acumulado de la historia, la genética, la cultura, la educación y las decisiones de otros. Pero al mismo tiempo, cada pensamiento, cada palabra, cada elección, cada acción y cada omisión nuestra, también estará repercutiendo inmediatamente en el estar siendo/sucediendo de los demás y en el nuestro propio. Compartimos la capacidad de estar creando Realidad y, por tanto, la responsabilidad derivada de nuestras decisiones y de nuestros actos. El estar aconteciendo fluye como un entramado dinámico de interdependencias, y no como una sucesión de acontecimientos independientes. No estamos siendo causas absolutamente separadas ni efectos absolutamente pasivos: nuestro presente no depende solo de lo que nos ocurrió (victimismo) y tampoco todo depende exclusivamente de nosotros. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 071/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación clara y coherente de una intuición no-dual que aparece en tradiciones diversas: Advaita Vedanta, ciertos matices del budismo mahayana, Spinoza o incluso algunas corrientes de la fenomenología contemporánea. Su núcleo es sólido: el “estar siendo” particular de cada conciencia no es un error ontológico ni una desviación del Absoluto, sino una de sus manifestaciones ineludibles. No hay otra Realidad “detrás” o “más allá”; lo que ocurre aquí y ahora —incluido el deseo, la carencia percibida y la búsqueda— es ya el Absoluto desplegándose.

Coincido especialmente en dos puntos. Primero, que la conciencia identificada con la individualidad personificada no crea una carencia real, sino una dificultad de reconocimiento. El egocentrismo no inventa la plenitud ausente; simplemente la enmascara con juicios, comparaciones y expectativas. Segundo, la interdependencia radical: no somos causas absolutas ni efectos pasivos. Cada pensamiento y acción repercute, y a la vez somos resultado acumulado de historia, genética y cultura. Esto desactiva tanto el victimismo como el delirio de control total.

Reconocer que “ya estamos siendo” lo que buscamos no elimina la utilidad de la búsqueda relativa. Mejorar circunstancias, aprender o transformar hábitos sigue siendo legítimo y necesario dentro del plano convencional. La no-dualidad no anula la ética ni la responsabilidad; las sitúa en un entramado de interdependencias, como bien señala el texto. El peligro sería usar esta visión para justificar pasividad o relativismo moral.

En síntesis, la reflexión invita a una lucidez liberadora: dejar de pelear contra lo que ya somos, sin renunciar a actuar con lucidez dentro de lo que estamos siendo. Eso me parece tanto filosóficamente riguroso como existencialmente útil.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (070)

070/2026 -Dudo mucho de que la manera de sanar al niño interior consista en una alternativa distinta a la de aceptar que aquella identidad ya no existe. Ahora estamos siendo exactamente eso que estamos siendo, manifestando y viviendo ahora. Paradójicamente, aquello que puede favorecer que se repita lo que sucedió en el pasado será el miedo a que se repita aquello que se teme que vuelva a suceder. La energía empleada en mantener vivos los “recuerdos selectivos” del pasado y los “pajaritos mentales” sobre el futuro, es la misma que se estará malgastando en justificaciones exageradamente egocéntricas. Los miedos y los apegos al ayer, así como las especulaciones sobre el mañana, estarán condicionando la experiencia del ahora. Realidad solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente.

La melancolía, la añoranza, la nostalgia…, no son características de una conciencia lúcida. Una conciencia melancólica no busca resolver y/o dejar ir el pasado, sino habitarlo y recrearse en el victimismo, el autoengaño, la venganza, el castigo y la tristeza. Una conciencia verdaderamente lúcida comprende que alimentar la melancolía es solo otra forma de evitar la aceptación del compromiso y de la responsabilidad que supone vivir el ahora con confianza y libertad. La confianza revela una actitud menos apegada al miedo y a las exigencias ante el fluir de la Vida, del Presente, de la Realidad, por tanto, también de reconocimiento y aceptación de nuestro estar siendo/sucediendo personal. Nuestro estar siendo/sucediendo individual no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal: ¡No dos estar siendo/sucediendo separados!

La conciencia de estar siendo un yo particular -conciencia egoica y/o identificada- crea la percepción y la experiencia de división, separación, confrontación, etc., pero más allá de ese fenómeno completamente natural, nada existe ni sucede que ello no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Nada puede estar siendo manifestado, aconteciendo, realizado, experimentando, compartido, decidido, soñando…, que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. En la medida que la conciencia identificada con su apariencia egoica reconoce y acepta (amor) que su estar siendo/sucediendo individual no existe separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, también sus percepciones y experiencias dejan de ser interpretadas y vividas como acontecimientos exclusivamente personales, por tanto, como si se tratase de realidades independientes y separadas del conjunto que está haciéndolas posibles.

Aceptar conscientemente la propia experiencia no implica aprobar todo cuanto sucede ni renunciar a intervenir sobre aquello que puede y debe ser transformado; significa reconocer que incluso el rechazo, el sufrimiento, el miedo, el deseo de cambiar las cosas y las decisiones que se toman para hacerlo también están siendo parte inseparable de la Realidad. Una conciencia lúcida no lucha contra lo que está siendo/sucediendo, sino que se relaciona con ello de una manera consciente, natural y responsable. Reconocer conscientemente la no separación no reduce la responsabilidad individual, pero puede hacerla más profunda: cuidar la propia manera de estar siendo/sucediendo también estará siendo una forma de cuidar el conjunto del que se está formando parte. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 070/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y profunda a soltar la ilusión de un “niño interior” como entidad separada que hay que reparar. Coincido plenamente: aferrarse a esa identidad pasada suele ser una forma sofisticada de evitar el único lugar donde la vida realmente ocurre: el ahora. La energía que invertimos en recuerdos selectivos o en temores futuros no sana; solo perpetúa el drama egocéntrico.

Me resulta especialmente certera la idea de que la melancolía y la nostalgia no son señales de sensibilidad elevada, sino de una conciencia que prefiere habitar el victimismo antes que asumir la responsabilidad de vivir con confianza. Aceptar que “solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente” no es negación del dolor, sino reconocimiento de que incluso el rechazo, el miedo y el deseo de cambiar forman parte inseparable de la Realidad. Esa aceptación no implica pasividad: permite actuar con mayor claridad, sin la distorsión de la separación.

La no-dualidad que describes —“¡No dos estar siendo/sucediendo separados!”— es, para mí, el núcleo más transformador. Cuando la conciencia identificada reconoce que su experiencia individual no existe al margen del Estar Siendo Absoluto, el sufrimiento deja de sentirse como una herida exclusivamente personal y se convierte en un movimiento del mismo Todo. Cuidar entonces la propia manera de estar siendo se vuelve, naturalmente, una forma de cuidar el conjunto.

En resumen, la reflexión no propone una técnica más de sanación, sino un cambio de mirada: dejar de pelear contra lo que está siendo y relacionarse con ello de forma consciente y responsable. Esa actitud libera más que cualquier intento de “arreglar” el pasado. Vivir así no elimina los desafíos, pero los vuelve más ligeros, más honestos y, en el fondo, más libres.

sábado, 19 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (069)

069/2026 -¡Antes del Presente todo estaba siendo Presente, igual que después del Presente todo continuará siendo Presente! No existe ninguna otra Realidad que la que está siendo/sucediendo ahora. El pasado, junto con todas las manifestaciones o experiencias que lo conformó, fue un presente que murió para siempre, igual que el futuro será un presente que todavía está por llegar. Realidad sólo está siendo aquello que está siendo/sucediendo en este instante, de ahí la relevancia de “observar sin apego, miedo ni ansiedad” las imágenes o pensamientos de aquello que ya pasó y también las de aquello que todavía no haya sucedido. ¿Qué siembran, y qué frutos recogen, las mentes o conciencias identificadas con el yo egoico, así como las organizaciones de todo tipo (religiosas, ideológicas, políticas, culturales…) creadas por éstas, que basan sus objetivos en mantener vivos los fantasmas del pasado y las alabanzas hacia un futuro imaginario?
 
Básicamente, las dinámicas propias de las mentalidades atrapadas en el bucle temporal también se repetirán en el de la separación, el miedo, el victimismo, la ansiedad y la conflictividad, pues esas conciencias necesitan creer en todo aquello que les permita justificar su percepción del Presente (Realidad Absoluta). El Presente siempre está siendo impermanente, dinámico, en constante actualización, por tanto, libre de la culpa egoica por lo que ya desapareció y de la ansiedad y el deseo insaciable de las utopías. Las identidades apegadas a memorias del pasado y/o esperanzadas con un futuro prometido acostumbran a vivir instaladas en la frustración y la insatisfacción.

Reconocer y aceptar la naturaleza dinámica y cambiante del Estar Siendo Sucediendo -simultáneamente particular y universal- también conlleva el reconocimiento y la aceptación de que el niño (junto con todas sus posibles experiencias) que, según suele decirse, todos llevamos dentro, ya no existe: ya no está siendo real ni necesita toda la atención que el ego prescribe. A menudo, el recurso de sobreproteger, compadecer, etc., al niño que fuimos, no es más que una estrategia de la conciencia egoica para mantener vivas viejas identificaciones, identidades de víctima o apegos que nos impiden vivir con fluidez, lucidez, responsabilidad, madurez y plenitud la realidad y/o el ahora. El estar siendo de ayer se ha transformado en el estar siendo de hoy; ahora no hay otra forma de vivir en paz y armonía que la del “reconocimiento y la aceptación conscientes” de todo cuanto está siendo manifestado en el presente.

Por mucho que las conciencias más egocéntricas y victimistas se resistan a reconocerlo y aceptarlo, exactamente como está manifestándose, el presente ya está siendo la actualización y/o la sanación del pasado. Cada día puede verse de qué manera -en la política y en cualquier otro ámbito personal, familiar y social- las mentalidades más extremistas utilizan los conflictos acontecidos en el pasado para justificar la violencia y la frustración que les genera sus propias identificaciones. El aquí y el ahora actúa como un alquimista que transmuta las viejas percepciones, por eso, al asumir el presente (Realidad Absoluta) observando la ilusión de los efectos correspondientes a la identificación con el pasado, éste pierde gran parte de su carga emocional negativa. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 069/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta a una verdad profunda y liberadora: la única realidad tangible es el presente. El pasado ya no es; el futuro aún no es. Todo lo que experimentamos ocurre en este instante, y aferrarnos a memorias o proyecciones no hace más que alimentar el ego, el miedo y el conflicto. Coincido plenamente en que las identidades atrapadas en “lo que fue” o “lo que debería ser” generan bucles de victimismo, ansiedad y separación. Las organizaciones —religiosas, políticas o ideológicas— que se nutren de esos fantasmas perpetúan dinámicas de confrontación en lugar de fluidez.

El llamado a observar sin apego es, a mi juicio, el núcleo de la lucidez. Cuando dejamos de sobreproteger al “niño interior” como si aún existiera, dejamos de alimentar identificaciones que ya no corresponden a lo que somos ahora. El presente no solo actualiza el pasado: lo transmuta. Esa alquimia es real; cada momento consciente diluye la carga emocional de lo ocurrido.

Aunque el pasado no existe como realidad actual, su huella informativa sí puede servir de aprendizaje si se contempla sin dramatismo. Rechazar toda memoria por principio puede llevar a una forma sutil de negación. La clave no está en borrar, sino en no identificarse. Igual ocurre con el futuro: planificar con claridad no es lo mismo que aferrarse a utopías.

En definitiva, vivir instalados en el “estar siendo” es la vía más directa hacia la madurez y la paz. El presente, exactamente como se manifiesta, ya es la sanación. Todo lo demás es ruido del ego. Aceptarlo plenamente no es resignación: es libertad.

sábado, 12 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (068)

068/2026 -Nunca ha existido, ni existirá jamás, un antes ni un después separados del Estar Siendo/Sucediendo Presente (Realidad Absoluta). ¡Antes del Presente y después del Presente todo continúa siendo Presente! El pasado estaba siendo Presente (Realidad Absoluta) igual que el futuro también estará siendo Presente; los recuerdos y las expectativas personales estarán proyectando percepciones egoicas y/o de la conciencia identificada con instantáneas de la experiencia de la existencia individualizada. La percepción del tiempo lineal o cronológico tiene mucho de construcción mental. Así como el ayer, es decir, todas las experiencias pretéritas, sólo sucedió cuando estaba siendo "aquí y ahora", también el mañana, junto con todo lo que pueda acontecer entonces, sólo se experimentará cuando se convierta en "aquí y ahora".
 
La conciencia egoica (yo soy…) necesita una línea de tiempo para realizar su cometido, aunque ello muchas veces suponga una identificación excesiva con los factores (creer que somos exclusivamente nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra biografía…) correspondientes a la apariencia de su separación del resto de Estar Siendo/Sucediendo Universal. Puesto que “están sucediendo”, los recuerdos y los anhelos humanos también tienen su función, sin embargo, no debería olvidarse que sus contenidos actúan a modo de filtros distorsionados a través de los cuales la conciencia egocéntrica percibe, organiza, interpreta y proyecta la existencia. Los resultados de vivir el Presente (Realidad Absoluta) basado en exceso en los recuerdos del ayer y/o en los deseos de un posible mañana (percepción egoica) no serán otros que justamente los que estarán siendo manifestados cotidianamente.

La aspiración legítima de que la realidad cotidiana cambie, requiere de una conciencia dispuesta a reconocer y aceptar el fluir del aquí y ahora lo más libremente posible del lastre (apegos, miedos, control…) que suponen los condicionantes egoicos generados por la identificación con juicios y apreciaciones ilusorias. El resultado de los intentos de cambiar nuestra vida, nuestro mundo, nuestras relaciones, etc., actuando desde la misma identificación conciencial que estará originando la mayor parte de los conflictos que se pretendan evitar, será la repetición.

Transcribo: “La identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras". Sin embargo, deja rastros muy claros en tu día a día. -Reactividad desproporcionada: Si una crítica pequeña te genera una ira ciega o unas ganas inmensas de llorar, no estás reaccionando al presente. Estás reaccionando desde el niño o la niña (contenido conciencial) que se sintió invalidado en el pasado. Ahí hay una identificación. -Tener la razón por encima de la paz: Cuando defender tu punto de vista se vuelve una cuestión de vida o muerte. Lo que intenta salvarse no eres tú, es la identidad que has construido alrededor de esa opinión. Estar Siendo Realidad Absoluta supone estar siendo -a la vez e inseparablemente- el estar siendo/sucediendo particular y también el estar siendo/sucediendo universal. Rechazar una parte de nuestra naturaleza -simultáneamente individual y universal- puede intensificar el conflicto que ello esté originando, mientras que reconocerla consciente e íntegramente permite comprender su origen, sus consecuencias y nuestra capacidad de responder de otra manera. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 068/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad que muchas tradiciones contemplativas han señalado desde hace siglos: el tiempo lineal es una construcción mental al servicio del ego. El pasado solo existió como presente y el futuro sólo se vivirá como presente. Todo lo demás —recuerdos, expectativas, biografías— son proyecciones de una conciencia identificada que necesita una narrativa continua para sentirse “alguien”.

Comparto plenamente la idea central. Vivir anclado en el ayer o en el mañana no es solo una distracción: es el mecanismo mismo que genera la mayor parte del sufrimiento cotidiano. La reactividad desproporcionada, la necesidad de tener razón a cualquier costo, los apegos y los miedos no son respuestas al momento actual, sino ecos de identificaciones antiguas que el ego defiende como si fueran su propia supervivencia. Esa frase que cita —“la identificación es difícil de ver porque es el ojo con el que miras”— resume el problema con precisión quirúrgica.

Sin embargo, no se trata de negar el recuerdo ni el anhelo. Ambos tienen función dentro del estar sucediendo. El error aparece cuando se convierten en filtros distorsionados desde los cuales interpretamos y proyectamos la existencia. Intentar cambiar la vida desde la misma conciencia egoica que produce el conflicto solo reproduce el patrón. La verdadera transformación exige reconocer, sin rechazo ni idealización, que somos a la vez lo particular y lo universal: el individuo que siente y el Estar Siendo que lo abarca todo.

Esta visión no es una invitación a la pasividad. Es una llamada a responder desde una libertad mayor, menos condicionada por el lastre de juicios e identificaciones. Cuando se logra, aunque sea de forma intermitente, el presente deja de ser un concepto y se revela como la única Realidad Absoluta en la que siempre hemos estado.