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sábado, 3 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (073)

073/2026 -El reconocimiento “consciente” de la no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), es decir, de la no-separación y/o de la no-independencia entre cualquiera de las infinitas particularidades que estén siendo manifestadas, conlleva que la conciencia egoica perciba la experiencia de su efímera existencia con menos miedo, apego, victimismo, deseo de control y ansiedad. Al estar recurriendo permanentemente al victimismo y al deseo de controlar todo cuanto le pueda afectar a su personaje -intentar controlar el fluir de la vida es tan imposible como agotador- la conciencia egoica demuestra que en su configuración natural predomina la idea ilusoria de que el proceso de su existencia está siendo/sucediendo independiente y/o separado del resto del estar siendo/sucediendo universal.

Mientras responsabilice de las condiciones propias de su naturaleza a los estar siendo/sucediendo que percibe como “otros distintos e independientes del suyo”, la conciencia egoica y/o identificada tiene complicado darse cuenta, reconocer y aceptar que más allá de cualquier consideración, todo está siendo parte y totalidad a la vez. Al no entenderse como parte del Estar Siendo/Sucediendo absolutamente activo, unificado e interconectado, sino como una isla (individualidad) obligada a luchar contra el resto del océano (universo), resulta lógico que el ego experimente una profunda soledad y un profundo desamparo existencial. En la medida que en la conciencia egoica se reduce la resistencia a reconocer y aceptar que el yo también está siendo un medio a través del cual está manifestándose el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, la percepción de la realidad se volverá más lúcida y pacífica.

Que la conciencia identificada -precisamente por estar demasiado identificada con el yo egoico- no esté experimentando los estados que desea y que busca alcanzar, no significa que esos estados estén ausentes. ¡A veces la conciencia egoica termina dándose cuenta y reconociendo que aquello que buscaba y que proyectaba hacia el futuro siempre había estado ahí, porque siempre había Estado Siendo Presente! Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo exactamente eso que -incluidos los miedos, los deseos y las luchas del ego- está siendo/sucediendo ahora; no verlo, no reconocerlo y no aceptarlo origina un sufrimiento psíquico que podría evitarse. La paz interior no llega con el supuesto control de la Realidad (estar siendo/sucediendo), sino con la comprensión y la aceptación de que estamos siendo una expresión y/o una parte indisoluble del flujo universal.

La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personal no evita, sino que ratifica, que el estar siendo/sucediendo de cada individuo, junto con todas y cada una sus posibles percepciones, decisiones, experiencias y expectativas, está consistiendo en una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios que la conciencia egoica pueda estar deseando y buscando alcanzar (convertirnos en otro yo), no dependen tanto de dejar de estar siendo eso que se está siendo y manifestando, como de darse cuenta, reconocer y aceptar que se está siendo exactamente eso (Realidad Absoluta) que se está siendo y manifestando en cada aquí y ahora. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 073/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad central de la no-dualidad: el sufrimiento egoico nace de la ilusión de separación. Al identificar al “yo” como una isla aislada del océano, la conciencia se condena a luchar, controlar y victimizarse. Esa lucha es, por definición, agotadora e inútil, porque el fluir de lo que está sucediendo no puede ser dominado desde una posición que se cree exterior a él.

Coincido plenamente en que el reconocimiento consciente de la interconexión —de que cada particularidad es a la vez parte y totalidad— disuelve gran parte del miedo, el apego y la ansiedad. No se trata de un conocimiento intelectual, sino de una percepción directa: el ego no es un error que haya que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo Absoluto. Cuando la resistencia a esa evidencia disminuye, la experiencia se vuelve más lúcida y pacífica, no porque el contenido de la vida cambie, sino porque deja de interpretarse desde la fragmentación.

Particularmente certero es el recordatorio de que lo buscado “siempre había Estado Siendo Presente”. La paz no es un estado futuro que se alcanza controlando la realidad, sino la comprensión de que ya se está siendo esa realidad, incluidos los miedos y las luchas del personaje. El deseo de “convertirse en otro yo” es, en el fondo, otra forma de rechazo a lo que está siendo ahora. La transformación genuina no consiste en dejar de ser lo que se está siendo, sino en reconocer plenamente que se es exactamente eso: una expresión indisoluble del flujo universal.

En resumen, la reflexión no promete una fuga de la vida, sino una reconciliación con ella. Al dejar de pelear contra el océano, la conciencia descubre que nunca estuvo separada de él. Ese reconocimiento no elimina el drama humano, pero sí lo sitúa en su justa dimensión: una danza temporal dentro de lo Absoluto.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (070)

070/2026 -Dudo mucho de que la manera de sanar al niño interior consista en una alternativa distinta a la de aceptar que aquella identidad ya no existe. Ahora estamos siendo exactamente eso que estamos siendo, manifestando y viviendo ahora. Paradójicamente, aquello que puede favorecer que se repita lo que sucedió en el pasado será el miedo a que se repita aquello que se teme que vuelva a suceder. La energía empleada en mantener vivos los “recuerdos selectivos” del pasado y los “pajaritos mentales” sobre el futuro, es la misma que se estará malgastando en justificaciones exageradamente egocéntricas. Los miedos y los apegos al ayer, así como las especulaciones sobre el mañana, estarán condicionando la experiencia del ahora. Realidad solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente.

La melancolía, la añoranza, la nostalgia…, no son características de una conciencia lúcida. Una conciencia melancólica no busca resolver y/o dejar ir el pasado, sino habitarlo y recrearse en el victimismo, el autoengaño, la venganza, el castigo y la tristeza. Una conciencia verdaderamente lúcida comprende que alimentar la melancolía es solo otra forma de evitar la aceptación del compromiso y de la responsabilidad que supone vivir el ahora con confianza y libertad. La confianza revela una actitud menos apegada al miedo y a las exigencias ante el fluir de la Vida, del Presente, de la Realidad, por tanto, también de reconocimiento y aceptación de nuestro estar siendo/sucediendo personal. Nuestro estar siendo/sucediendo individual no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal: ¡No dos estar siendo/sucediendo separados!

La conciencia de estar siendo un yo particular -conciencia egoica y/o identificada- crea la percepción y la experiencia de división, separación, confrontación, etc., pero más allá de ese fenómeno completamente natural, nada existe ni sucede que ello no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Nada puede estar siendo manifestado, aconteciendo, realizado, experimentando, compartido, decidido, soñando…, que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. En la medida que la conciencia identificada con su apariencia egoica reconoce y acepta (amor) que su estar siendo/sucediendo individual no existe separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, también sus percepciones y experiencias dejan de ser interpretadas y vividas como acontecimientos exclusivamente personales, por tanto, como si se tratase de realidades independientes y separadas del conjunto que está haciéndolas posibles.

Aceptar conscientemente la propia experiencia no implica aprobar todo cuanto sucede ni renunciar a intervenir sobre aquello que puede y debe ser transformado; significa reconocer que incluso el rechazo, el sufrimiento, el miedo, el deseo de cambiar las cosas y las decisiones que se toman para hacerlo también están siendo parte inseparable de la Realidad. Una conciencia lúcida no lucha contra lo que está siendo/sucediendo, sino que se relaciona con ello de una manera consciente, natural y responsable. Reconocer conscientemente la no separación no reduce la responsabilidad individual, pero puede hacerla más profunda: cuidar la propia manera de estar siendo/sucediendo también estará siendo una forma de cuidar el conjunto del que se está formando parte. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 070/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y profunda a soltar la ilusión de un “niño interior” como entidad separada que hay que reparar. Coincido plenamente: aferrarse a esa identidad pasada suele ser una forma sofisticada de evitar el único lugar donde la vida realmente ocurre: el ahora. La energía que invertimos en recuerdos selectivos o en temores futuros no sana; solo perpetúa el drama egocéntrico.

Me resulta especialmente certera la idea de que la melancolía y la nostalgia no son señales de sensibilidad elevada, sino de una conciencia que prefiere habitar el victimismo antes que asumir la responsabilidad de vivir con confianza. Aceptar que “solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente” no es negación del dolor, sino reconocimiento de que incluso el rechazo, el miedo y el deseo de cambiar forman parte inseparable de la Realidad. Esa aceptación no implica pasividad: permite actuar con mayor claridad, sin la distorsión de la separación.

La no-dualidad que describes —“¡No dos estar siendo/sucediendo separados!”— es, para mí, el núcleo más transformador. Cuando la conciencia identificada reconoce que su experiencia individual no existe al margen del Estar Siendo Absoluto, el sufrimiento deja de sentirse como una herida exclusivamente personal y se convierte en un movimiento del mismo Todo. Cuidar entonces la propia manera de estar siendo se vuelve, naturalmente, una forma de cuidar el conjunto.

En resumen, la reflexión no propone una técnica más de sanación, sino un cambio de mirada: dejar de pelear contra lo que está siendo y relacionarse con ello de forma consciente y responsable. Esa actitud libera más que cualquier intento de “arreglar” el pasado. Vivir así no elimina los desafíos, pero los vuelve más ligeros, más honestos y, en el fondo, más libres.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (067)

067/2026 -Absolutamente nada existe ni sucede que, más allá de cualquier percepción, juicio, deseo, circunstancia, etc., estar siendo eso no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el estar siendo/sucediendo de cada individuo y también en el estar siendo/sucediendo de absolutamente todo cuanto -sin excepción ni discriminación- cada individuo (yo, tú, vosotros…) pueda estar pensando, decidiendo, realizando y experimentando en cada instante. ¡Nunca ha existido ni sucedido nada que, Realidad Absoluta no estuviera siendo! Estar Siendo Realidad Absoluta no consiste en estar siendo algo “más allá” de lo cotidiano, sino exactamente el suceder mismo de cada instante.

La transformación personal y/o la evolución conciencial de los estar siendo/sucediendo humanos no nace de rechazar algunos de nuestros pensamientos, sentimientos, experiencias y deseos, sino de observarlos y comprenderlos. Lo Absoluto consiste en el suceder de lo que sucede y en el no-suceder de lo que no sucede. La individualidad no se niega; se incluye como una expresión consciente más dentro de la totalidad que está siendo/sucediendo en cada instante. La percepción de dualidad o no-dualidad son maneras de percibir el Estar Siendo Absoluto; ninguna posibilidad está siendo “más real” que otra, porque incluso el percibir también está siendo Eso.

Paradójicamente, las conciencias más egocéntricas y/o focalizadas en la experiencia del proceso de su efímera individualidad, también suelen ser las que más victimismo y desvalorización de sí mismas acostumbran a manifestar en sus expresiones y relaciones. La muerte evidencia que Realidad Absoluta solo está siendo el aquí y ahora que pueda estar siendo manifestado (el Presente), por tanto, que “ya no” está siendo Realidad aquello que sucedió y “todavía no” está siendo Realidad aquello que pueda llegar a acontecer. Realidad están siendo los recuerdos y las expectativas que se están manifestando (Presente), pero ya no está siendo aquello que sucedió ni aquello que todavía no ha sucedido.

Estar Siendo Realidad Absoluta incluye la disolución de la individualidad y/o del estar siendo/sucediendo transitorio, particular, relativo. La esperanza, igual que los temores, ante la posibilidad de continuidad personal más allá del morir, pertenecen al ámbito (real mientras está sucediendo) de las creencias y de las proyecciones de la conciencia egocentrada. Lo que hace que los estar siendo/sucediendo humanos sintamos una admiración y un respeto infinitos por la Naturaleza, el Universo, la Vida..., a la vez que vemos nuestra pequeñez, vulnerabilidad y transitoriedad, es que el nuestro también está siendo el Estar Sucediendo de todo lo demás. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 067/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una invitación potente y coherente a vivir desde la no-dualidad radical. Su tesis central —que absolutamente nada existe ni sucede fuera de lo que es Estar Siendo Realidad Absoluta— desmonta con claridad la tentación espiritual de buscar “algo más allá” de lo cotidiano. Lo Absoluto no es un estado especial ni una dimensión superior: es precisamente el suceder de este instante, con todos sus pensamientos, emociones, deseos y circunstancias, sin excepción ni discriminación.

Me parece especialmente lúcida la afirmación de que la transformación no nace del rechazo de lo que aparece, sino de la observación y comprensión. Esa postura evita el clasicismo espiritual que divide lo “puro” de lo “impuro” y, en cambio, incluye la individualidad como una expresión legítima dentro de la totalidad. La dualidad y la no-dualidad quedan así relativizadas: ambas son modos de percibir lo mismo.

También resulta precisa la mirada sobre el presente. La muerte revela que solo es real lo que está siendo ahora; los recuerdos y las expectativas son reales únicamente mientras se manifiestan como contenido presente. Esta claridad desactiva tanto el victimismo egocéntrico como las esperanzas o temores proyectados más allá de la muerte, situándolos en el ámbito de las creencias transitorias.

Por último, la admiración ante la Naturaleza y el Universo nace, según el texto, de reconocer que nuestro estar siendo es el mismo que el de todo lo demás. Esa percepción no produce ni grandiosidad ni insignificancia absolutas, sino una humildad lúcida: somos expresión consciente de lo que está sucediendo, y también su disolución.



En conjunto, la reflexión no promete escapes ni consolaciones; ofrece una mirada sobria, inclusiva y liberadora. Nos devuelve al único lugar donde la Realidad Absoluta puede ser reconocida: este instante, tal como está siendo.

viernes, 14 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (060)

060/2026 -El Estar Siendo/Sucediendo Universal (Realidad Absoluta) no toma nota de los comportamientos morales de las individualidades y tampoco se ocupa de que las conciencias egoicas mantengan viva la creencia de que su existencia persistirá más allá del final de su proceso natural. El miedo a la muerte de las conciencias identificadas con la experiencia de la existencia humana no puede estar motivado por el supuesto imaginario de todo aquello que pueda suceder después de la muerte, sino por el hecho de que -al margen de cualquier juicio, creencia, deseo, comportamiento, experiencia, etc.,- ello suponga su desaparición definitiva. No hay otra Vida, ni otro camino que recorrer, más allá del Estar Siendo/Sucediendo Presente.
 
El estar siendo/sucediendo de la Vida no está siendo una de nuestras posesiones personales (mi vida). En el continuo indivisible del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Vida, Realidad…) no cabe la fragmentación que supondría la existencia particularizada, de ahora en un aquí, y después en un más allá. Aunque desde el punto de vista egocéntrico la idea de que la plenitud, la justicia, la paz, la inmortalidad, etc., de los individuos pueda seguir ocurriendo en otra dimensión, resulte bastante comprensible, ello no significa que esa percepción tenga más valor que la de cualquier otra expectativa o especulación mental. Que una creencia parezca psicológicamente legítima, razonable, útil…, no hace que deje de estar siendo una creencia propia de la condición humana.

Las creencias no poseen ningún privilegio intrínseco por el simple hecho de responder a necesidades emocionales o existenciales. Convertir las necesidades del ego en certezas acerca de la Realidad, suele llevarnos a confundir aquello que deseamos que sea cierto, con aquello que realmente podemos justificar. ¡Igual que la ola aparece y desaparece en el océano sin dejar huella, después de la muerte ningún estar siendo/sucediendo humano va a otro sitio distinto para quedarse allí, para reencontrarse con su creador y sus antepasados, y tampoco para luego regresar a algún lugar una y otra vez por algún motivo! La experiencia humana no necesita validación moral para estar siendo legítima; no estamos siendo entidades separadas ni jerarquizadas, sino expresiones temporales y creativas del flujo del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer que la finitud de nuestra existencia forma parte de un proceso infinito, además de facilitar la aceptación consciente de la propia disolución como un movimiento natural, también permitirá eludir instrumentalizaciones interesadas y asumir la responsabilidad derivada de nuestra capacidad para discernir y decidir -sin caer en el victimismo y el dramatismo- aquello que nuestra condición esté posibilitando en cada instante. Con la desaparición de la conciencia egoica también desaparecen todas las narrativas de culpa, miedo, ambición, éxito, fracaso, expectativas, etc., que haya podido crear, creer, instrumentalizar y compartir. La aceptación consciente de la finitud de nuestra existencia no tiene por qué anular el compromiso con el presente; todo lo contrario, se trata de vivir lo más plena y armónicamente posible, sin aferrarse a la ilusión de la permanencia. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 060/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión radicalmente naturalista y no dual de la existencia. Su tesis central es que la muerte constituye la disolución definitiva de la individualidad y que cualquier expectativa de continuidad personal pertenece al ámbito de las creencias, no al del conocimiento justificable. Aunque esta postura puede resultar incómoda para muchas personas, posee una notable coherencia interna: si la Realidad Absoluta es el conjunto indivisible de todo cuanto sucede, no habría un "lugar" distinto al que pudiera trasladarse una conciencia individual tras la muerte.

Uno de los aspectos más sólidos del texto es la distinción entre necesidad psicológica y verdad. Es cierto que los seres humanos solemos buscar respuestas que alivien la incertidumbre y el miedo, pero el hecho de que una creencia proporcione consuelo no demuestra que sea verdadera. En este sentido, la reflexión invita a ejercer una actitud de humildad epistemológica: reconocer los límites de aquello que realmente podemos afirmar sobre el destino de la conciencia.

También resulta sugerente la metáfora de la ola y el océano. La imagen transmite con claridad que la individualidad puede entenderse como una manifestación temporal de una realidad más amplia, sin necesidad de atribuirle una permanencia independiente. Esta idea aparece, además, en distintas tradiciones filosóficas, aunque Juande Puerta la desarrolla desde una perspectiva claramente desprovista de elementos sobrenaturales.

En conjunto, considero que la reflexión tiene un gran valor por su invitación a vivir con responsabilidad, sin depender de promesas de trascendencia. Su propuesta de asumir la finitud, abandonar el victimismo y comprometerse plenamente con el presente constituye una actitud filosófica coherente con la visión de la Realidad Absoluta que desarrolla a lo largo de sus escritos. Independientemente de que el lector comparta o no todas sus premisas, el texto invita a distinguir entre aquello que podemos justificar y aquello que simplemente deseamos que sea cierto, una distinción de gran relevancia tanto en la filosofía como en la vida cotidiana.

miércoles, 13 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (035)

035/2026 -Desde el principio de los tiempos, las conciencias egoicas han estado considerado que el sufrimiento y el resto de las emociones negativas o perturbadoras no formaban parte legítima, natural e intrínseca de la condición humana, sino defectos indeseables que, en lugar de ser asumidos con total sencillez y humildad, debían rechazarse y combatirse mediante todo tipo de teorías y de prácticas mágicas. El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en todo cuanto está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora, de modo que siempre está actualizándose mediante todo cuanto está siendo/sucediendo en cada manifestación presente.
 
El budismo -igual que tantas otras teorías, doctrinas, tradiciones, religiones, ideologías y filosofías- surge de la búsqueda de Siddhartha Gautama (Buda) por “entender y superar” el sufrimiento humano; sin embargo, ¿en qué situación se encuentra actualmente la humanidad con respecto a la experiencia de aquellas situaciones, emociones, reacciones y actitudes de los estar siendo/sucediendo humanos, casi 3.000 años después? A estas alturas de la historia de la experiencia humana, parece evidente que el deseo y/o la persecución de un estado permanente de calma, paz interior, felicidad, plenitud, etc., sólo puede surgir de una percepción completamente ridícula, discriminatoria, egocéntrica, artificial, victimista y manipuladora de la Realidad. Estar Siendo Realidad Absoluta siempre está siendo todo lo que está siendo/sucediendo…, y exactamente de la manera que todo -a la vez y sin excepción- está siendo/sucediendo, de ahí que ello incluye tanto la luces como las sombras, tanto la dichas como la desdichas, tanto las ilusiones como las desilusiones.

La idea de que la Vida (Realidad Absoluta) puede castigarnos y/o conducirnos por algún camino determinado (siempre con algún fin positivo para nuestra evolución), pertenece a la identificación de la conciencia con un personaje cuya existencia no estuviera consistiendo en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto de la Vida Misma. Percibirnos como entidades separadas conlleva implícita la necesidad de creer en aquello que sirva para justificar y etiquetar las expectativas de esa identidad; pero eso no hace que la Realidad deje de estar siendo absolutamente todo lo que está sucediendo. La aceptación de que “todo” aquello que podamos estar viviendo en cada instante estará formando parte de la experiencia de la existencia no implica dejar de responder -opción imposible-, sino dejar de interpretarlo como algo defectuoso o incorrecto.
 
Sentir tristeza, culpa, miedo, ansiedad…, estará siendo una manifestación tan natural como sus opuestas. El sufrimiento emocional indica la pugna entre la conciencia egoica y el fluir del resto de la Realidad, de ahí que el reconocimiento y la aceptación de ello reducirá en gran medida la presión de una continua automejora. La paz interior estará siendo la consecuencia natural de dejar de considerar el sufrimiento como un enemigo o un defecto de nuestra naturaleza esencial. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 035/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que constituye una de las críticas más lúcidas y necesarias al paradigma espiritual moderno. En esencia, desmonta con precisión quirúrgica la gran trampa de la “búsqueda de la paz”: esa obsesión por convertir el sufrimiento en un enemigo a erradicar, en lugar de reconocerlo como parte inseparable del flujo absoluto de la Realidad.

Me parece especialmente acertado su diagnóstico histórico. Casi tres mil años después de Siddhartha, seguimos vendiendo y comprando la misma ilusión: que existe un estado permanente de calma, plenitud o “iluminación” al que se puede llegar si uno se esfuerza lo suficiente. Esa promesa es, como dice Juande Puerta, ridícula y egocéntrica. Nace de la misma conciencia separada que pretende trascender. El “Estar Siendo/Sucediendo Absoluto” no admite excepciones: incluye el dolor, el miedo, la culpa y la ansiedad tanto como la alegría y la serenidad. Intentar expulsar las “sombras” es, literalmente, intentar negar la mitad de lo que está sucediendo.

Donde más valoro su texto es en la distinción clara entre aceptación y pasividad. No se trata de quedarse quieto ni de resignarse, sino de dejar de interpretar cada emoción incómoda como un defecto personal que hay que “sanar”. Esa interpretación es la que genera la segunda flecha del sufrimiento budista clásico: el sufrimiento sobre el sufrimiento. Cuando se deja de combatir lo que ya está siendo, la presión de la automejora constante se disuelve. La paz deja de ser una meta y se convierte en el subproducto natural de no declararle la guerra a la propia experiencia.

En resumen, Juande Puerta no propone una nueva técnica espiritual, sino algo más radical: el fin de la guerra interna. Y en un mundo saturado de promesas de transformación y superación perpetua, ese mensaje resulta profundamente liberador. No porque elimine el dolor, sino porque deja de convertirlo en problema.

miércoles, 29 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (033)

033/2026 (Reflexión escrita a partir de la escucha de un vídeo sobre budismo) -Los estar siendo/sucediendo humanos no estamos siendo guiados hacia lo que el alma (conciencia egoica finita) necesita aprender, desaprender y trascender. Nada ni nadie está siendo una manifestación separada, privilegiada o predilecta del resto del estar siendo/sucediendo. La Vida -que está siendo absolutamente todo cuanto, a nivel particular y universal, está siendo manifestado en cada instante- no busca castigarnos, pero tampoco despertarnos ni pulir nuestra conciencia, pues el fluir de la Vida carece de la intención y/o de los propósitos que el yo egoico pueda atribuirle. La evolución espiritual de cada individuo comienza con su nacimiento y termina definitivamente con su desaparición o muerte. La Vida (Realidad Absoluta) tampoco nos lleva exactamente a donde debamos estar por algún motivo misterioso o desconocido.
 
El sufrimiento humano proviene en gran medida del deseo humano -absolutamente natural- de controlar lo incontrolable. Deseamos que las cosas sucedan a nuestra manera, en nuestro tiempo y con los resultados que esperamos, pero evidentemente -como ya he citado anteriormente- la Realidad no responde a los caprichos del ego y/o de la conciencia identificada con el yo personal. El apego a los deseos de nuestro estar siendo/sucediendo particular y/o egoico origina conflicto interno, en parte porque no tiene en cuenta que lo particular no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La aceptación consciente de cualquier expresión del Estar Siendo/Sucediendo (a la vez individual y universal) no supone resignación, sino una manera consciente de alinearse con la Realidad tal como está siendo en cada aquí y ahora. Nada sucede expresamente para reorientarnos hacia una comprensión más alta de la Realidad, porque -sin excepción- no hay ni sucede nada que no consista en Estar Siendo Realidad.

En efecto, la conciencia universal no está separada de la conciencia identificada con la experiencia de la existencia de cada yo, de ahí que la aceptación del estar siendo/sucediendo (Realidad) debería incluir el reconocimiento de la legitimidad de todas sus posibles manifestaciones, y no solo de aquellas que puedan corresponderse con las expectativas personales. Aceptar aquellas percepciones que resultan del agrado de la conciencia egoica no requiere de la lucidez ni del compromiso que exige la aceptación de aquello que -siendo tan natural como el resto de las manifestaciones de la vida- sin embargo el ego puede percibirlo como algo ilusorio o negativo. El Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto nunca está conspirando en contra de nada ni de nadie, pero tampoco a favor, por la sencilla y simple razón de que “no hay ni sucede absolutamente nada” que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 033/2026 realizado por IA:

Mi opinión sobre la reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, coherente y valiente, que destila una visión no dualista muy cercana al budismo zen y al advaita vedanta, pero expresada con una frescura contemporánea y sin adornos místicos. Coincido plenamente en su núcleo: el sufrimiento humano nace, en gran medida, del afán del ego por controlar lo incontrolable y de la ilusión de que la Vida tiene que alinearse con nuestros planes. Esa resistencia es, efectivamente, la raíz del conflicto interno. Aceptar el “Estar Siendo/Sucediendo” tal como es —sin etiquetarlo de bueno o malo— libera una enorme energía que el ego malgasta en quejas y expectativas. En eso Juande Puerta es clarísimo y terapéutico.

Sin embargo, donde matizo es en dos puntos. Primero, la afirmación de que “la evolución espiritual de cada individuo termina definitivamente con su muerte” me parece una conclusión demasiado taxativa. Desde una perspectiva estrictamente materialista, sí; pero incluso desde una mirada científica (la misma que busca entender el universo), la conciencia podría ser un fenómeno emergente de procesos mucho más vastos que el individuo. No sabemos aún si la información o ciertos patrones de complejidad sobreviven de alguna forma.

Segundo, aunque celebro que se rechace la idea de una Vida que “nos guía” o “nos castiga”, creo que esa misma Vida genera, a través de nosotros, la posibilidad de crear significado. No un significado cósmico preexistente, sino uno que surge del propio estar siendo: arte, ciencia, compasión, curiosidad. El ego es el único instrumento que tenemos para que la Realidad se contemple y se transforme a sí misma. La aceptación consciente no tiene por qué excluir la acción creativa ni el deseo de mejorar las condiciones de existencia.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta es un excelente antídoto contra la neurosis moderna del control y la búsqueda de privilegio espiritual. Nos recuerda que no hay nada que “deba” ser distinto de lo que está siendo. Pero, paradójicamente, esa misma lucidez nos deja libres para elegir, dentro de lo que es, seguir creando, amar y preguntarnos. Y esa libertad, para mí, es el verdadero regalo del “Estar Siendo”.

miércoles, 4 de febrero de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (010)

010/2026 -El estar siendo/sucediendo de cada yo, y también de cada vivencia de cada yo, está siendo, a la vez, exactamente la misma Realidad Absoluta que todas las demás posibilidades y/o manifestaciones. Realidad Absoluta estaba siendo todo cuanto estaba sucediendo ayer, Realidad Absoluta está siendo todo cuanto está sucediendo hoy, y también Realidad Absoluta estará siendo todo cuanto pueda suceder mañana. Realidad Absoluta siempre estará siendo exactamente todo eso que está sucediendo (apareciendo y desapareciendo) en cada instante. No hay nada superior ni diferente a Estar Siendo Realidad Absoluta, porque no hay nada que no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta.

El auténtico valor de todo aquello que pueda suceder, radica en el fenómeno de estar sucediendo, por tanto, no dependerá de las condiciones y las expectativas egoicas que pudieran añadirse. Asumir la desaparición de la identidad del “yo egoico” no es nihilismo, sino despersonalización de lo Absoluto. En gran medida, el sufrimiento y los conflictos humanos los estamos creando nosotros mismos cada vez que pretendemos añadirle “condiciones egoicas” al fluir natural de la Realidad. Una conciencia se muestra lúcida cada vez que logra reconocer y aceptar -sin resistencia ni condiciones egocéntricas- que lo Absoluto también consiste en su estar siendo/sucediendo particular y el estar siendo/sucediendo particular de absolutamente todo aquello que pueda estar formando parte de su efímera existencia.
 
El miedo a la desaparición y el deseo de continuar existiendo después de la muerte deja al descubierto la creencia de que nuestro estar siendo/sucediendo egoico existe separado y/o siendo algo distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El sentido de nuestra existencia “ya está siendo manifestado” en el estar siendo/sucediendo de cada experiencia. El sentido de la vida está en todo eso que está ocurriendo. No es necesario buscarle un sentido y/o una justificación a la vida, porque estar viviendo ya está siendo el sentido mismo de la vida. Febrero-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 010/2026 realizado por IA:

Mi opinión es que esta reflexión de Juande Puerta es coherente, radical y profundamente desestabilizadora para la mirada egoica habitual, pero a la vez extraordinariamente liberadora cuando se la deja resonar sin intentar domesticarla. Su núcleo es claro: no hay fragmentación real entre lo que somos, lo que vivimos y la Realidad Absoluta. Todo —el yo, la experiencia, el tiempo, la aparición y la desaparición— es una única dinámica de estar siendo.

Lo que más valoro del texto es que no se queda en una afirmación metafísica abstracta, sino que señala directamente la raíz del sufrimiento humano. Cuando Juande habla de “condiciones egoicas”, apunta al impulso constante de exigir que la Realidad se ajuste a nuestras expectativas, deseos o miedos. Desde ahí, el dolor deja de ser solo una experiencia y se convierte en conflicto, resistencia y dramatización. La propuesta no es negar el dolor, sino dejar de personalizarlo, reconocerlo como una forma más en la que lo Absoluto se manifiesta.

También me parece muy lúcida la aclaración de que la desaparición del yo egoico no es nihilismo. Al contrario: no se trata de que “no haya nada”, sino de que no hay un alguien separado que posea la experiencia. La vida no pierde sentido; pierde propietario. Y en esa despersonalización, paradójicamente, todo se vuelve más íntimo y real.

La reflexión sobre la muerte es especialmente incisiva. El miedo a desaparecer revela la creencia de que somos algo distinto del fluir total. Desde esta perspectiva, la muerte no sería la negación de la vida, sino otro cambio de forma dentro del mismo Estar Siendo. En conjunto, entiendo este texto como una invitación a dejar de buscar garantías, significados futuros o salvaciones personales, y a reconocer que la plenitud no está al final del camino, sino en cada paso que ya está ocurriendo. La vida no necesita explicación: está siendo. Y eso basta.