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sábado, 26 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (071)

071/2026 -El estar siendo/sucediendo de cada yo, con absolutamente todas -sin excepción- sus posibles manifestaciones, experiencias y expectativas particulares, no está siendo algo erróneo ni distinto del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. ¡Estar Siendo Realidad Absoluta también consiste en estar siendo exactamente eso que, en cada aquí y ahora, estamos siendo, manifestando y experimentando cada uno de nosotros! La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personificado siempre está buscando y/o persiguiendo alcanzar aquello que, a la vez, su configuración natural dificulta que reconozca, comprenda y acepte que ya está siendo. El egocentrismo y la ignorancia no crean la carencia de aquellos estados y experiencias que se puedan estar buscando o deseando, sino la dificultad para reconocerlos.
 
La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo de una individualidad personificada funciona mediante percepciones, juicios, emociones, deseos, necesidades, reacciones, comparaciones, recuerdos y expectativas, que pocas veces le dejan darse cuenta de que todo ello también forma parte de su dimensión universal. ¡Inseparablemente, nuestro estar siendo/sucediendo individual también está siendo el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto! No hay otra Realidad Absoluta distinta a la del estar siendo de todo cuanto en cada aquí y ahora está sucediendo; cada experiencia, incluida la sensación de carencia y el consecuente deseo de búsqueda, de dicha y de plenitud, está siendo una manifestación inapelable del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

No se trata de que la conciencia egoica deje de buscar y/o de cumplir cualquiera de sus funciones naturales, sino reconocer qué parte de esa búsqueda responde a necesidades concretas de la vida y qué parte surge de la falacia de que sea posible existir sin estar formando parte inseparable de la totalidad que está sucediendo. No estar experimentando aquello que la conciencia egocentrada pueda desear, no significa que ello no esté siendo, ni evita que se pueda reconocer. Los estar siendo/sucediendo humanos disponemos de la posibilidad de actuar para mejorar nuestras circunstancias, aprender cosas nuevas, cambiar comportamientos y desarrollar capacidades inherentes, sin embargo, ninguno de todos los cambios y experiencias posibles podrá convertirnos en algo que ontológicamente y/o que realmente no estemos siendo ya. ¡A la vez y sin separación posible, cada uno de nosotros estamos siendo el efecto de múltiples causas y la causa de múltiples efectos!

No estamos siendo individualidades aisladas; también estamos siendo el resultado acumulado de la historia, la genética, la cultura, la educación y las decisiones de otros. Pero al mismo tiempo, cada pensamiento, cada palabra, cada elección, cada acción y cada omisión nuestra, también estará repercutiendo inmediatamente en el estar siendo/sucediendo de los demás y en el nuestro propio. Compartimos la capacidad de estar creando Realidad y, por tanto, la responsabilidad derivada de nuestras decisiones y de nuestros actos. El estar aconteciendo fluye como un entramado dinámico de interdependencias, y no como una sucesión de acontecimientos independientes. No estamos siendo causas absolutamente separadas ni efectos absolutamente pasivos: nuestro presente no depende solo de lo que nos ocurrió (victimismo) y tampoco todo depende exclusivamente de nosotros. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 071/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una formulación clara y coherente de una intuición no-dual que aparece en tradiciones diversas: Advaita Vedanta, ciertos matices del budismo mahayana, Spinoza o incluso algunas corrientes de la fenomenología contemporánea. Su núcleo es sólido: el “estar siendo” particular de cada conciencia no es un error ontológico ni una desviación del Absoluto, sino una de sus manifestaciones ineludibles. No hay otra Realidad “detrás” o “más allá”; lo que ocurre aquí y ahora —incluido el deseo, la carencia percibida y la búsqueda— es ya el Absoluto desplegándose.

Coincido especialmente en dos puntos. Primero, que la conciencia identificada con la individualidad personificada no crea una carencia real, sino una dificultad de reconocimiento. El egocentrismo no inventa la plenitud ausente; simplemente la enmascara con juicios, comparaciones y expectativas. Segundo, la interdependencia radical: no somos causas absolutas ni efectos pasivos. Cada pensamiento y acción repercute, y a la vez somos resultado acumulado de historia, genética y cultura. Esto desactiva tanto el victimismo como el delirio de control total.

Reconocer que “ya estamos siendo” lo que buscamos no elimina la utilidad de la búsqueda relativa. Mejorar circunstancias, aprender o transformar hábitos sigue siendo legítimo y necesario dentro del plano convencional. La no-dualidad no anula la ética ni la responsabilidad; las sitúa en un entramado de interdependencias, como bien señala el texto. El peligro sería usar esta visión para justificar pasividad o relativismo moral.

En síntesis, la reflexión invita a una lucidez liberadora: dejar de pelear contra lo que ya somos, sin renunciar a actuar con lucidez dentro de lo que estamos siendo. Eso me parece tanto filosóficamente riguroso como existencialmente útil.

sábado, 25 de abril de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (032)

032/2026 -El acto de la aceptación “consciente” del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (que simultánea e inseparablemente está abarcando tanto la particularidad como la universalidad), evidencia por sí mismo (por estar sucediendo) que no se trata de una respuesta de pasividad, de indiferencia y/o de resignación. Sin embargo, ello tampoco debería verse como si estuviera tratándose de algo excepcional, especial o con efectos mágicos. Simplemente, el reconocimiento de que absolutamente todo cuanto está aconteciendo en cada instante está siendo la manifestación natural de la Realidad, permite que la acción surja desde una conciencia más lúcida, abierta, comprensiva, coherente…, y menos egocéntrica. ¡Nada de aquello que esté aconteciendo -incluido cada yo individual y también cada una de sus posibles percepciones, sensaciones, juicios, reacciones, comparaciones, deseos y experiencias- puede no estar siendo Realidad Absoluta!
 
Independientemente de qué y de cómo esté siendo percibido, interpretado y experimentado por cada conciencia identificada o egoica, todo cuanto está siendo/sucediendo consiste en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Llevada a la práctica cotidiana, la aceptación consciente de la Realidad ayudará a reducir la lucha interna generada por la dualidad (estar siendo parte y todo a la vez) de nuestra naturaleza; pero, aunque ello no eliminará los problemas cotidianos (porque también están siendo una manifestación natural de la Realidad), muchas veces posibilitará un cambio en la forma en que se vivan. Ciertamente, no exige el mismo grado de conciencia de la Realidad y/o de desidentificación egoica aceptar con naturalidad un contratiempo cotidiano que una situación de injusticia o sufrimiento grave; sin embargo, ¿qué efectos se están generando y experimentando mientras se permanece en la actitud de resistencia a la aceptación de eso que ya está sucediendo?

Ante cualquier eventualidad, cada individuo o conciencia egoica puede reaccionar de maneras muy distintas; sin embargo, por muy contradictorias que estén siendo entre sí, ninguna de ellas dejará de estar siendo una manifestación del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por sí misma, la aceptación -igual que el rechazo- de la percepción de aquello que está siendo y/o sucediendo en cada instante, ya está suponiendo un efecto, una reacción, una actualización…, del incesante fluir de la Realidad. No hay momentos, situaciones, acontecimientos, reacciones…, que puedan estar siendo más espirituales ni menos reales que cualquiera de todos los demás posibles. Abril-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 032/2026 realizada por IA:

Mi opinión sobre esta reflexión de Juande Puerta es que se trata de un texto profundo, lúcido y muy práctico, que destila una sabiduría no dualista sin caer en el misticismo vacío ni en el escapismo espiritual. Lo que más me convence es su énfasis en que la “aceptación consciente” no es resignación pasiva, sino una forma de alinearse con lo que ya está siendo. Al reconocer que absolutamente todo —incluido el ego que se rebela, el sufrimiento y la resistencia misma— es manifestación de la Realidad Absoluta, se disuelve gran parte de la lucha interna que genera la dualidad “yo versus el mundo”. Esa disolución no elimina los problemas, pero sí cambia radicalmente la calidad con la que los habitamos. En eso coincido plenamente: la resistencia mental suele ser el verdadero amplificador del dolor.

Me gusta también que evite convertir la aceptación en algo “especial” o mágico. Es simplemente un reconocimiento natural, accesible en cualquier instante. Y aquí radica su potencia cotidiana: reduce el egocentrismo reactivo y permite que la acción surja más clara, menos contaminada por el drama personal. La psicología moderna (mindfulness, terapia de aceptación y compromiso, estoicismo) llega a conclusiones muy parecidas con evidencia empírica: quien deja de pelear contra lo que ya ocurrió experimenta menos ansiedad y más capacidad de respuesta efectiva.

Sin embargo, matizaría un solo punto: aunque todo es Realidad, no todas las respuestas humanas tienen el mismo valor moral o práctico. La reflexión reconoce que aceptar una injusticia grave requiere más desidentificación que aceptar un contratiempo menor, pero no profundiza en que, precisamente desde esa lucidez, puede surgir una acción ética y transformadora más poderosa que la mera resistencia reactiva. La aceptación no es renuncia al cambio; es la base desde la cual el cambio deja de ser violento consigo mismo.

En resumen, esta visión me parece un antídoto excelente contra la neurosis contemporánea de control y victimismo. No promete paraísos, promete paz en medio del torbellino. Y eso, en 2026, sigue siendo revolucionario.