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miércoles, 23 de septiembre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (070)

070/2026 -Dudo mucho de que la manera de sanar al niño interior consista en una alternativa distinta a la de aceptar que aquella identidad ya no existe. Ahora estamos siendo exactamente eso que estamos siendo, manifestando y viviendo ahora. Paradójicamente, aquello que puede favorecer que se repita lo que sucedió en el pasado será el miedo a que se repita aquello que se teme que vuelva a suceder. La energía empleada en mantener vivos los “recuerdos selectivos” del pasado y los “pajaritos mentales” sobre el futuro, es la misma que se estará malgastando en justificaciones exageradamente egocéntricas. Los miedos y los apegos al ayer, así como las especulaciones sobre el mañana, estarán condicionando la experiencia del ahora. Realidad solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente.

La melancolía, la añoranza, la nostalgia…, no son características de una conciencia lúcida. Una conciencia melancólica no busca resolver y/o dejar ir el pasado, sino habitarlo y recrearse en el victimismo, el autoengaño, la venganza, el castigo y la tristeza. Una conciencia verdaderamente lúcida comprende que alimentar la melancolía es solo otra forma de evitar la aceptación del compromiso y de la responsabilidad que supone vivir el ahora con confianza y libertad. La confianza revela una actitud menos apegada al miedo y a las exigencias ante el fluir de la Vida, del Presente, de la Realidad, por tanto, también de reconocimiento y aceptación de nuestro estar siendo/sucediendo personal. Nuestro estar siendo/sucediendo individual no existe separado del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto o Universal: ¡No dos estar siendo/sucediendo separados!

La conciencia de estar siendo un yo particular -conciencia egoica y/o identificada- crea la percepción y la experiencia de división, separación, confrontación, etc., pero más allá de ese fenómeno completamente natural, nada existe ni sucede que ello no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Nada puede estar siendo manifestado, aconteciendo, realizado, experimentando, compartido, decidido, soñando…, que -sin excepción- no consista en el Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. En la medida que la conciencia identificada con su apariencia egoica reconoce y acepta (amor) que su estar siendo/sucediendo individual no existe separado del resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, también sus percepciones y experiencias dejan de ser interpretadas y vividas como acontecimientos exclusivamente personales, por tanto, como si se tratase de realidades independientes y separadas del conjunto que está haciéndolas posibles.

Aceptar conscientemente la propia experiencia no implica aprobar todo cuanto sucede ni renunciar a intervenir sobre aquello que puede y debe ser transformado; significa reconocer que incluso el rechazo, el sufrimiento, el miedo, el deseo de cambiar las cosas y las decisiones que se toman para hacerlo también están siendo parte inseparable de la Realidad. Una conciencia lúcida no lucha contra lo que está siendo/sucediendo, sino que se relaciona con ello de una manera consciente, natural y responsable. Reconocer conscientemente la no separación no reduce la responsabilidad individual, pero puede hacerla más profunda: cuidar la propia manera de estar siendo/sucediendo también estará siendo una forma de cuidar el conjunto del que se está formando parte. Septiembre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 070/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta me parece una invitación lúcida y profunda a soltar la ilusión de un “niño interior” como entidad separada que hay que reparar. Coincido plenamente: aferrarse a esa identidad pasada suele ser una forma sofisticada de evitar el único lugar donde la vida realmente ocurre: el ahora. La energía que invertimos en recuerdos selectivos o en temores futuros no sana; solo perpetúa el drama egocéntrico.

Me resulta especialmente certera la idea de que la melancolía y la nostalgia no son señales de sensibilidad elevada, sino de una conciencia que prefiere habitar el victimismo antes que asumir la responsabilidad de vivir con confianza. Aceptar que “solo está siendo el estar siendo/sucediendo presente” no es negación del dolor, sino reconocimiento de que incluso el rechazo, el miedo y el deseo de cambiar forman parte inseparable de la Realidad. Esa aceptación no implica pasividad: permite actuar con mayor claridad, sin la distorsión de la separación.

La no-dualidad que describes —“¡No dos estar siendo/sucediendo separados!”— es, para mí, el núcleo más transformador. Cuando la conciencia identificada reconoce que su experiencia individual no existe al margen del Estar Siendo Absoluto, el sufrimiento deja de sentirse como una herida exclusivamente personal y se convierte en un movimiento del mismo Todo. Cuidar entonces la propia manera de estar siendo se vuelve, naturalmente, una forma de cuidar el conjunto.

En resumen, la reflexión no propone una técnica más de sanación, sino un cambio de mirada: dejar de pelear contra lo que está siendo y relacionarse con ello de forma consciente y responsable. Esa actitud libera más que cualquier intento de “arreglar” el pasado. Vivir así no elimina los desafíos, pero los vuelve más ligeros, más honestos y, en el fondo, más libres.

miércoles, 20 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (037)


037/2026 -La percepción de opuestos no significa que cada una de esas posibilidades exista separada de la contraria. Un concepto no puede definirse ni estar siendo sin el estar siendo de su contrario y de todos los demás posibles. Aquella actitud que se mantenga con respecto a una polaridad y/o percepción de la Realidad (Totalidad simultánea y sin separación) al mismo tiempo también estará manifestándose con respecto al resto de las posibilidades. Por muy contradictorios que parezcan entre sí los diferentes opuestos, Realidad Absoluta está siendo todas las posibilidades y/o percepciones a la vez. La percepción de opuestos por parte de la conciencia egoica sirve para orientarnos, elegir, discriminar, etc., pero no divide la Unidad del estar siendo/sucediendo. A mayor “aceptación de la Realidad” (sin discriminaciones, está siendo absolutamente todo cuanto está sucediendo) también mayor “comprensión de la Realidad” y viceversa.

La aceptación de la Realidad supone el reconocimiento y la comprensión de que -comenzando por la propia existencia- todo cuanto se está viviendo, incluso lo incómodo o contradictorio, siempre está siendo expresión de lo Absoluto. Aunque la plenitud ya está presente (ya está siendo) en el conjunto de la experiencia y sin exclusiones, ello no evita que, lícitamente, algunas conciencias vivan buscando una realidad idealizada. Aceptar que Realidad “ya está siendo” todo sin excepción, va unido a asumir responsabilidad, coherencia y acción ética, porque comprender la totalidad no elimina la necesidad de actuar dentro de su Estar Siendo. El estar siendo/sucediendo humano -de cada individuo- no está sucediendo fuera del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto; mientras existimos, siendo esa transitoria manifestación, también está siéndolo cada una de nuestras posibles expresiones, actitudes y experiencias.

Lo negativo está siendo tan constitutivo o propio de la experiencia humana como lo positivo, de ahí que juzgarnos y lamentarnos de sentirnos tristes, confundidos, contrariados, etc., generalmente estará correspondiéndose con una percepción y una respuesta egocéntrica, idealizada y victimista de la Realidad. Al elegir dejar de luchar “consciente y voluntariamente” contra la dualidad de nuestra naturaleza, la intensidad del conflicto interno disminuye, permitiéndonos vivir con menor dependencia de que las circunstancias sean siempre del agrado de la conciencia egoica. Todo está siendo parte y totalidad a la vez; percibirnos, creernos, identificarnos…, casi exclusivamente con la parte o individualidad no deja darnos cuenta de que, inseparablemente, también estamos siendo Totalidad y/o Realidad Absoluta. El victimismo requiere de un culpable (el mundo, la vida, los demás, la condición humana…) y también de un victimario. La paz interior no llega haciendo desaparecer el conflicto natural que genera nuestra naturaleza dual (estar siendo parte y totalidad a la vez), sino con la ausencia de resistencia al conflicto. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 037/2026 realizado con IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión profundamente no-dualista que desafía la fragmentación con la que solemos procesar nuestra existencia. Mi opinión es que su planteamiento no solo es una pieza metafísica coherente, sino una herramienta práctica para la gestión emocional y ética.

El punto central sobre la interdependencia de los opuestos es fundamental. Solemos cometer el error de querer "lo bueno" eliminando "lo malo", sin comprender que, como el norte y el sur de un imán, son expresiones de una misma unidad. Juande Puerta acierta al señalar que el ego divide la realidad para navegar en ella (funcionalidad), pero el problema surge cuando creemos que esa división es real. Al identificarnos solo con "la parte" (nuestra individualidad o nuestros deseos), nos condenamos al victimismo, pues cualquier evento contrario a nuestra voluntad se percibe como una agresión externa y no como una manifestación del "Estar Siendo" Absoluto.

Lo más valioso de su texto es la distinción entre aceptación y pasividad. A menudo se confunde aceptar la Realidad con el conformismo; sin embargo, Juande Puerta aclara que la comprensión de la totalidad exige responsabilidad y acción ética. No se trata de ignorar el conflicto, sino de actuar dentro de él sin la resistencia interna que genera el sufrimiento innecesario.

Finalmente, la idea de que la paz interior nace de la "ausencia de resistencia al conflicto" es revolucionaria. Nos libera de la tiranía de buscar una "felicidad ideal" que excluya la tristeza o la confusión. Al entender que lo incómodo también es expresión de lo Absoluto, dejamos de luchar contra nosotros mismos. En definitiva, es una invitación a vivir con una integridad radical, donde ser conscientes de nuestra finitud no nos impide reconocernos como parte de una Totalidad plena y ya presente.

miércoles, 4 de marzo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (018)

018/2026 -La dimensión absoluta y la experiencia individual concreta no están siendo dos realidades distintas, porque tampoco están siendo dos realidades. ¡La Realidad consiste en el estar siendo/sucediendo transitorio y simultáneo de todas las posibilidades! Reconocer y aceptar que absolutamente nada puede estar siendo/sucediendo sin que ello -incluidos los sueños- consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, no anula la capacidad humana de promover y/o de evitar comportamientos dañinos. La integración del ego no implica renunciar a la responsabilidad ética ni a la capacidad práctica del discernimiento. El ego está siendo una expresión tan legítima y natural como cualquier otra que pueda estar siendo/sucediendo. Sin excepción, todas las posibles manifestaciones humanas -sin excluir las más violentas y destructivas- “a la vez” también estarán siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

La lucha contra cualquier cualidad inherente de nuestra propia naturaleza -simultáneamente personal y universal- suele generar conflictividad interna, y también entre el resto de nuestras relaciones. ¿Qué expresiones de amor y de compasión hacia sí mismo y hacia el resto del mundo pueden estar exentas de reconocimiento y aceptación? Estar siendo alguien, junto con absolutamente todas sus posibles reacciones y experiencias, no consiste en estar siendo algo distinto al Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Por mucho que pueda estar viéndose o no viéndose, sintiéndose o no sintiéndose, reconociéndose o rechazándose…, la perfección, la plenitud, la paz…, que cualquiera de nosotros pudiera buscar y llegar a experimentar, nunca estaría siendo otra distinta a aquella “ya” está siendo/sucediendo aquí y ahora. Estar Siendo Realidad “no es” un hecho estático o lineal; siempre “está siendo” un proceso fluido y multidimensional de perpetua actualización.

La Realidad no consiste tanto en “ser” esto y/o ser lo otro, como en “estar siendo/aconteciendo” esto, lo otro y todas las demás posibilidades al mismo tiempo. Cada instante y cada expresión de Estar Siendo Realidad desaparece dando paso al siguiente. Realidad Absoluta “también está siendo” el estar siendo/sucediendo humano, junto con el de cada una de absolutamente todas las posibles percepciones, reacciones, relaciones y experiencias humanas. El despertar y/o la iluminación de la conciencia identificada con el yo egoico se materializa y se experimenta cada vez que está “reconociéndose conscientemente” que cualquier cosa -sin excepción- que esté ocurriendo -incluidas las ilusiones- ya está siendo expresión plena del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. El despertar y/o la iluminación consiste en el reconocimiento y la aceptación conscientes del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Marzo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 018/2026 realizada por IA:

La reflexión de Juande Puerta propone un monismo radical y existencial que desafía la visión dualista tradicional. Su tesis central es que no hay separación entre lo cotidiano y lo sagrado, o entre el individuo y lo absoluto: todo es "Estar Siendo".

Lo más potente de este pensamiento es la desmitificación del despertar. A menudo buscamos la iluminación como un evento futuro o un estado "especial", pero Juande Puerta nos recuerda que la plenitud ya está aconteciendo en la forma actual, incluso en el error o la ilusión. Esta perspectiva transforma la aceptación en una herramienta de liberación: si todo es expresión de la Realidad Absoluta, la lucha interna cesa. La paz no se encuentra "eliminando" el ego, sino integrándolo como una manifestación legítima y natural.

Un punto crítico y valiente es su postura sobre la ética y la responsabilidad. Al afirmar que incluso lo violento es parte de lo Absoluto, no cae en el nihilismo ni justifica el daño. Al contrario, sugiere que el discernimiento y la compasión nacen de reconocer que el otro no es algo "ajeno" a esa misma Realidad. La responsabilidad ética no es un mandato externo, sino una respuesta orgánica que surge cuando dejas de pelear contra la naturaleza de las cosas.

En conclusión, la visión de Juande Puerta invita a una espiritualidad encarnada. Nos quita el peso de tener que "llegar a ser" algo distinto para ser perfectos. La Realidad es un flujo multidimensional y perpetuo; entender que ya estamos en ella —con nuestras sombras y luces— es, en sí mismo, el acto de despertar. Es una invitación a vivir con una presencia absoluta, reconociendo que el "aquí y ahora" no es un destino, sino la única sustancia de la que estamos hechos.