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sábado, 3 de octubre de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (073)

073/2026 -El reconocimiento “consciente” de la no-dualidad del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Realidad), es decir, de la no-separación y/o de la no-independencia entre cualquiera de las infinitas particularidades que estén siendo manifestadas, conlleva que la conciencia egoica perciba la experiencia de su efímera existencia con menos miedo, apego, victimismo, deseo de control y ansiedad. Al estar recurriendo permanentemente al victimismo y al deseo de controlar todo cuanto le pueda afectar a su personaje -intentar controlar el fluir de la vida es tan imposible como agotador- la conciencia egoica demuestra que en su configuración natural predomina la idea ilusoria de que el proceso de su existencia está siendo/sucediendo independiente y/o separado del resto del estar siendo/sucediendo universal.

Mientras responsabilice de las condiciones propias de su naturaleza a los estar siendo/sucediendo que percibe como “otros distintos e independientes del suyo”, la conciencia egoica y/o identificada tiene complicado darse cuenta, reconocer y aceptar que más allá de cualquier consideración, todo está siendo parte y totalidad a la vez. Al no entenderse como parte del Estar Siendo/Sucediendo absolutamente activo, unificado e interconectado, sino como una isla (individualidad) obligada a luchar contra el resto del océano (universo), resulta lógico que el ego experimente una profunda soledad y un profundo desamparo existencial. En la medida que en la conciencia egoica se reduce la resistencia a reconocer y aceptar que el yo también está siendo un medio a través del cual está manifestándose el resto del Estar Siendo/Sucediendo Universal, la percepción de la realidad se volverá más lúcida y pacífica.

Que la conciencia identificada -precisamente por estar demasiado identificada con el yo egoico- no esté experimentando los estados que desea y que busca alcanzar, no significa que esos estados estén ausentes. ¡A veces la conciencia egoica termina dándose cuenta y reconociendo que aquello que buscaba y que proyectaba hacia el futuro siempre había estado ahí, porque siempre había Estado Siendo Presente! Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en estar siendo exactamente eso que -incluidos los miedos, los deseos y las luchas del ego- está siendo/sucediendo ahora; no verlo, no reconocerlo y no aceptarlo origina un sufrimiento psíquico que podría evitarse. La paz interior no llega con el supuesto control de la Realidad (estar siendo/sucediendo), sino con la comprensión y la aceptación de que estamos siendo una expresión y/o una parte indisoluble del flujo universal.

La conciencia identificada con el estar siendo/sucediendo personal no evita, sino que ratifica, que el estar siendo/sucediendo de cada individuo, junto con todas y cada una sus posibles percepciones, decisiones, experiencias y expectativas, está consistiendo en una manifestación más del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. Los cambios que la conciencia egoica pueda estar deseando y buscando alcanzar (convertirnos en otro yo), no dependen tanto de dejar de estar siendo eso que se está siendo y manifestando, como de darse cuenta, reconocer y aceptar que se está siendo exactamente eso (Realidad Absoluta) que se está siendo y manifestando en cada aquí y ahora. Octubre-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 073/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta apunta con claridad a una verdad central de la no-dualidad: el sufrimiento egoico nace de la ilusión de separación. Al identificar al “yo” como una isla aislada del océano, la conciencia se condena a luchar, controlar y victimizarse. Esa lucha es, por definición, agotadora e inútil, porque el fluir de lo que está sucediendo no puede ser dominado desde una posición que se cree exterior a él.

Coincido plenamente en que el reconocimiento consciente de la interconexión —de que cada particularidad es a la vez parte y totalidad— disuelve gran parte del miedo, el apego y la ansiedad. No se trata de un conocimiento intelectual, sino de una percepción directa: el ego no es un error que haya que eliminar, sino una manifestación más del Estar Siendo Absoluto. Cuando la resistencia a esa evidencia disminuye, la experiencia se vuelve más lúcida y pacífica, no porque el contenido de la vida cambie, sino porque deja de interpretarse desde la fragmentación.

Particularmente certero es el recordatorio de que lo buscado “siempre había Estado Siendo Presente”. La paz no es un estado futuro que se alcanza controlando la realidad, sino la comprensión de que ya se está siendo esa realidad, incluidos los miedos y las luchas del personaje. El deseo de “convertirse en otro yo” es, en el fondo, otra forma de rechazo a lo que está siendo ahora. La transformación genuina no consiste en dejar de ser lo que se está siendo, sino en reconocer plenamente que se es exactamente eso: una expresión indisoluble del flujo universal.

En resumen, la reflexión no promete una fuga de la vida, sino una reconciliación con ella. Al dejar de pelear contra el océano, la conciencia descubre que nunca estuvo separada de él. Ese reconocimiento no elimina el drama humano, pero sí lo sitúa en su justa dimensión: una danza temporal dentro de lo Absoluto.