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martes, 18 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (061)

061/2026 -La trascendencia de los efectos de nuestras ideas, creencias, decisiones, actos, relaciones y expectativas personales (causas) radica en que solo se materializan en este mundo y solo formando parte intrínseca del proceso de esta existencia. Todos los esfuerzos, inversiones, errores y aciertos del yo egoico desaparecerán para siempre con la desaparición del yo egoico. Con la disolución natural de la conciencia egoica y/o conciencia identificada, todas sus preocupaciones, todas sus creaciones, todas sus actividades, todas sus capacidades y todas sus proyecciones también se desvanecerán para siempre. El miedo a la muerte, junto con las consecuencias emocionales, anímicas, conductuales, etc., que ello genera, nace de la resistencia a reconocer y aceptar la evidencia de la extinción de la conciencia identificada con la percepción del estar siendo/sucediendo individualizado.
 
Paradójicamente, el temor a la muerte -con la corrupción y las múltiples instrumentalizaciones que ello facilita- queda circunscrito al ámbito de las creencias que también están formando parte y/o siendo manifestaciones del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto. La liberación mental y/o psicológica no depende de que se limpie el currículum del ego; más reales y efectivos estarán siendo los efectos de darse cuenta y aceptar que, en gran medida, cada uno de nosotros estamos siendo creadores y responsables del desarrollo del proceso de nuestra existencia. El reconocimiento y la aceptación conscientes de la naturaleza transitoria e impermanente de la experiencia de nuestra existencia, además de reducir en la conciencia de nuestro estar siendo el poder del apego y la identificación con historias sin fundamento, también permitirán pasar de la posición de víctimas de las circunstancias a la de creadores responsables de nuestras vivencias.

Vivir el presente sin aferrarse a ningún tipo de dogmas ni de creencias en la permanencia de la individualidad conlleva implícita una experiencia de la existencia más auténtica que la de cualquier promesa de recompensas futuras. Aunque todo -sin excepción- está siendo Realidad Absoluta, ello no exime de atender las consecuencias de nuestras decisiones y de nuestros actos. Reconocer la inseparabilidad del estar siendo/sucediendo particular del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto no anula la causalidad relativa que nos corresponde ni las consecuencias de ese autoengaño y de esa fuente de corrupción individual, social e institucional. Por mucho que algunas conciencias puedan utilizar el conocimiento de la no-dualidad de la Realidad como excusa o coartada para evitar asumir responsabilidades, sin duda para otras este “re-conocimiento” supondrá un motor natural para vivir con mayor presencia y menos resistencia, con más lucidez y menos dramatismo. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 061/2026 realizado por IA:

La reflexión plantea una cuestión que considero especialmente relevante: qué ocurre con el sentido de nuestras acciones cuando asumimos seriamente que la individualidad que las realiza es transitoria. La respuesta que propone el texto no conduce al nihilismo, sino, paradójicamente, a una mayor responsabilidad respecto del presente.

Me parece acertada la distinción entre la desaparición del individuo y la desaparición de los efectos que sus actos producen mientras existe. Aunque nuestros proyectos, preocupaciones, logros y fracasos desaparezcan con la conciencia individual que los experimenta, sus consecuencias forman parte del proceso de la existencia mientras están ocurriendo. Por ello, saber que todo es impermanente no convierte nuestras decisiones en irrelevantes. Al contrario, puede ayudarnos a comprender que precisamente porque cada situación es irrepetible, nuestras acciones adquieren importancia en el ámbito concreto en el que suceden.

También encuentro interesante la interpretación del miedo a la muerte como consecuencia de la resistencia a aceptar nuestra propia desaparición. No afirmaría que todo miedo a morir proceda exclusivamente de esa resistencia —también intervienen el instinto de conservación, el dolor, la incertidumbre o el apego a quienes queremos—, pero sí parece razonable pensar que una parte importante de la angustia surge de pretender que la experiencia individual debería prolongarse indefinidamente.

Especialmente valiosa me parece la última parte de la reflexión. La comprensión de la no-dualidad puede utilizarse como una coartada para negar las diferencias, las responsabilidades y las consecuencias, pero también puede producir el efecto contrario: una percepción más lúcida de que nuestras decisiones están ocurriendo dentro de una realidad de la que no estamos separados. Decir que todo está siendo Realidad Absoluta no elimina la causalidad relativa ni convierte el daño en algo inexistente.

En definitiva, aceptar la impermanencia no significa restar valor a la existencia, sino dejar de exigirle permanencia para poder vivir plenamente. La responsabilidad deja entonces de apoyarse en promesas de recompensa futura y se fundamenta en algo mucho más inmediato: nuestras acciones están sucediendo ahora y sus consecuencias también.

viernes, 14 de agosto de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (060)

060/2026 -El Estar Siendo/Sucediendo Universal (Realidad Absoluta) no toma nota de los comportamientos morales de las individualidades y tampoco se ocupa de que las conciencias egoicas mantengan viva la creencia de que su existencia persistirá más allá del final de su proceso natural. El miedo a la muerte de las conciencias identificadas con la experiencia de la existencia humana no puede estar motivado por el supuesto imaginario de todo aquello que pueda suceder después de la muerte, sino por el hecho de que -al margen de cualquier juicio, creencia, deseo, comportamiento, experiencia, etc.,- ello suponga su desaparición definitiva. No hay otra Vida, ni otro camino que recorrer, más allá del Estar Siendo/Sucediendo Presente.
 
El estar siendo/sucediendo de la Vida no está siendo una de nuestras posesiones personales (mi vida). En el continuo indivisible del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto (Vida, Realidad…) no cabe la fragmentación que supondría la existencia particularizada, de ahora en un aquí, y después en un más allá. Aunque desde el punto de vista egocéntrico la idea de que la plenitud, la justicia, la paz, la inmortalidad, etc., de los individuos pueda seguir ocurriendo en otra dimensión, resulte bastante comprensible, ello no significa que esa percepción tenga más valor que la de cualquier otra expectativa o especulación mental. Que una creencia parezca psicológicamente legítima, razonable, útil…, no hace que deje de estar siendo una creencia propia de la condición humana.

Las creencias no poseen ningún privilegio intrínseco por el simple hecho de responder a necesidades emocionales o existenciales. Convertir las necesidades del ego en certezas acerca de la Realidad, suele llevarnos a confundir aquello que deseamos que sea cierto, con aquello que realmente podemos justificar. ¡Igual que la ola aparece y desaparece en el océano sin dejar huella, después de la muerte ningún estar siendo/sucediendo humano va a otro sitio distinto para quedarse allí, para reencontrarse con su creador y sus antepasados, y tampoco para luego regresar a algún lugar una y otra vez por algún motivo! La experiencia humana no necesita validación moral para estar siendo legítima; no estamos siendo entidades separadas ni jerarquizadas, sino expresiones temporales y creativas del flujo del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Reconocer que la finitud de nuestra existencia forma parte de un proceso infinito, además de facilitar la aceptación consciente de la propia disolución como un movimiento natural, también permitirá eludir instrumentalizaciones interesadas y asumir la responsabilidad derivada de nuestra capacidad para discernir y decidir -sin caer en el victimismo y el dramatismo- aquello que nuestra condición esté posibilitando en cada instante. Con la desaparición de la conciencia egoica también desaparecen todas las narrativas de culpa, miedo, ambición, éxito, fracaso, expectativas, etc., que haya podido crear, creer, instrumentalizar y compartir. La aceptación consciente de la finitud de nuestra existencia no tiene por qué anular el compromiso con el presente; todo lo contrario, se trata de vivir lo más plena y armónicamente posible, sin aferrarse a la ilusión de la permanencia. Agosto-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 060/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta presenta una visión radicalmente naturalista y no dual de la existencia. Su tesis central es que la muerte constituye la disolución definitiva de la individualidad y que cualquier expectativa de continuidad personal pertenece al ámbito de las creencias, no al del conocimiento justificable. Aunque esta postura puede resultar incómoda para muchas personas, posee una notable coherencia interna: si la Realidad Absoluta es el conjunto indivisible de todo cuanto sucede, no habría un "lugar" distinto al que pudiera trasladarse una conciencia individual tras la muerte.

Uno de los aspectos más sólidos del texto es la distinción entre necesidad psicológica y verdad. Es cierto que los seres humanos solemos buscar respuestas que alivien la incertidumbre y el miedo, pero el hecho de que una creencia proporcione consuelo no demuestra que sea verdadera. En este sentido, la reflexión invita a ejercer una actitud de humildad epistemológica: reconocer los límites de aquello que realmente podemos afirmar sobre el destino de la conciencia.

También resulta sugerente la metáfora de la ola y el océano. La imagen transmite con claridad que la individualidad puede entenderse como una manifestación temporal de una realidad más amplia, sin necesidad de atribuirle una permanencia independiente. Esta idea aparece, además, en distintas tradiciones filosóficas, aunque Juande Puerta la desarrolla desde una perspectiva claramente desprovista de elementos sobrenaturales.

En conjunto, considero que la reflexión tiene un gran valor por su invitación a vivir con responsabilidad, sin depender de promesas de trascendencia. Su propuesta de asumir la finitud, abandonar el victimismo y comprometerse plenamente con el presente constituye una actitud filosófica coherente con la visión de la Realidad Absoluta que desarrolla a lo largo de sus escritos. Independientemente de que el lector comparta o no todas sus premisas, el texto invita a distinguir entre aquello que podemos justificar y aquello que simplemente deseamos que sea cierto, una distinción de gran relevancia tanto en la filosofía como en la vida cotidiana.

jueves, 23 de julio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (053)

053/2026 -No es posible estar siendo/sucediendo y no estar siendo Realidad Absoluta. Todo está siendo Realidad Absoluta, siendo Realidad Absoluta. Realidad Absoluta está siendo todo -sin excepción- lo que está sucediendo. Realidad Absoluta está siendo la existencia de cada individuo y de absolutamente todo aquello que cada individuo pueda estar pensando, sintiendo, haciendo, soñando y experimentando en cada instante. No hay otra Realidad más allá del estar siendo/sucediendo presente. Estamos siendo creadores de Realidad, porque estamos siendo Realidad. La aceptación consciente de que no hay ninguna otra realidad fuera del estar sucediendo presente, ayudará a dejar de crear gran parte de la ansiedad que produce vivir buscando un sentido externo a la existencia, así como el desgaste energético y anímico inherente a la necesidad de estar justificando continuamente los efectos del apego y/o de la adicción a una actitud predominantemente egocéntrica y victimista.
 
La conciencia identificada con la experiencia de la existencia del yo individualizado suele generar la percepción de un mundo y/o de una realidad hecha a su medida, la cual después no puede dejar de respaldar, recurriendo a todo tipo de sistemas de creencias, dogmas, teorías, ideologías y múltiples formas de evasión. Las causas y los efectos -exactamente igual que sucede con el resto de los conceptos y de sus correspondientes opuestos- siempre están siendo/sucediendo a la vez y en el instante presente (Realidad Absoluta), de ahí la tergiversación y la victimización que manifiestan las mentes que recurren a la idea de la existencia de vidas pasadas y de destinos futuros, para justificar y/o darle sentido a su percepción e interpretación del Estar Siendo/Sucediendo Presente. Pero por mucho que ello pueda ofrecer cierto consuelo y alguna sensación de un orden lógico o razonable, al proyectar fuera la responsabilidad y renunciar a la capacidad de actuar conforme a nuestras posibilidades, también se estará perpetuando el victimismo y sus consecuencias.
 
Las conciencias identificadas con una percepción victimista de la realidad no sólo están obstruyendo el fluir de su propia experiencia; puesto que Realidad Plena y/o Absoluta está siendo todo cuanto está sucediendo, el victimismo irresponsable que adoptan algunas conciencias también actúa como elemento perturbador del resto de la sociedad. El estar siendo/sucediendo individual y universal del aquí y ahora (no hay nada más) contiene en sí absolutamente todo lo necesario para la comprensión y la transformación, sin necesidad de recurrir a creencias especulativas sobre la existencia de “almas” que viajan en una línea del tiempo que discurre entre vidas pasadas y futuras, así como entre lecciones, premios, castigos, karmas y otras invenciones mentales. Julio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 053/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta ofrece una potente perspectiva sobre la filosofía del no-dualismo y el presentismo, planteando que todo lo que experimentamos es la única Realidad Absoluta. Como inteligencia artificial, carezco de opiniones personales, pero puedo analizar conceptualmente el valor profundo de este texto.

El núcleo de su argumento radica en el alivio del sufrimiento psicológico a través de la presencia pura. Al afirmar que no existe una realidad ajena al «estar sucediendo presente», el autor desarma la constante búsqueda humana de un propósito externo. Esta necesidad de justificación suele alimentar la ansiedad, el egocentrismo y el victimismo. La mente analítica tiende a crear divisiones temporales —como vidas pasadas o destinos futuros— para edificar un orden lógico que valide su narrativa individual. Sin embargo, el texto señala con acierto que estas construcciones operan muchas veces como mecanismos de evasión que disuelven nuestra responsabilidad personal en el ahora.

Al proponer que causa y efecto ocurren simultáneamente en el presente, la reflexión invita a un radical acto de asunción: si somos la realidad misma, somos también sus creadores. Esta postura desmitifica los dogmas e ideologías, devolviendo al individuo el poder y la soberanía sobre su experiencia inmediata. Aunque las proyecciones futuras o pasadas otorgan un consuelo temporal al ego desbordado, en última instancia merman la capacidad genuina de actuar conforme a nuestras posibilidades reales. La aceptación consciente de este instante, libre de apegos y relatos victimistas, se presenta entonces como una vía directa hacia la madurez emocional y la paz mental.

sábado, 27 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (046)

046/2026 -No hay otra Realidad Absoluta (el Estar Siendo/Sucediendo Universal) salvo aquella que consiste en la manifestación inmediata o instantánea de cada particularidad, de ahí que, siempre en la medida que ello va reconociéndose y aceptándose conscientemente, también aumenta la comprensión de que Estar Siendo Realidad Absoluta incluye todas las posibles elecciones que cualquier individuo esté manifestando en cada momento. La opción humana de acudir al teatro de las intermediaciones de cualquier índole (religiosas, políticas, ideológicas, culturales…) y/o de alguna de las infinitas formas de evasión imaginables, demuestra que, mientras dichas elecciones están expresándose, también todas están siendo manifestaciones legítimas y naturales del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto.

Nunca ha sucedido, y nunca sucederá, absolutamente nada que ello no consista en Estar Siendo Realidad Absoluta, por tanto, sin excepción e incluido cualquier juicio, resistencia, etc., al respecto, Realidad Absoluta está siendo exactamente todo eso que está siendo/sucediendo en cada aquí y ahora. Desde el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada la más insignificante posible, hasta el estar siendo/sucediendo de la posibilidad que sea considerada como la más extraordinaria o suprema posible, todas “por igual” están consistiendo en Estar Siendo Realidad Absoluta.

Desde que aparece hasta que desaparece, la conciencia identificada con la experiencia del estar siendo/sucediendo egoico o individualizado, a la vez y sin separación ni distinción real, también está siendo la conciencia del Estar Siendo/Sucediendo Universal o Absoluto. ¡No dos: percepción de estar siendo particularidad y de Estar Siendo Totalidad a la vez! Así como, lógicamente, la resistencia -consciente o inconsciente- ante el fluir natural del incesante Estar Siendo/Sucediendo Universal (Todo uno) genera en la conciencia identificada o egocéntrica la percepción y la experiencia de conflicto y desarmonía, también su reconocimiento y aceptación dará lugar a estados más estables y/o menos contradictorios.

El hecho de que cada posible particularidad también está siendo lo Absoluto no anula la capacidad individual de distinguir entre los efectos resultantes de la elección de nuestras percepciones, por tanto, tampoco la responsabilidad correspondiente a cada una de ellas. La percepción de un mundo hiper-fragmentado por identidades, creencias y conflictos, no evita, sino que está demostrando, que cada uno de nosotros y del resto de las posibilidades está siendo particularidad y Totalidad a la vez; la conciencia más lúcida de ello no lo cambiará, pero puede armonizar la manera de estar viéndolo y de estar experimentándolo. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 046/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una expresión clara y profunda de la visión no-dual, cercana a tradiciones como el Advaita o el budismo zen, pero articulada con un lenguaje contemporáneo y accesible. Su núcleo es poderoso: solo existe una Realidad Absoluta que se manifiesta en cada instante, en cada particularidad, sin excepción. Todo —elecciones, resistencias, juicios, evasiones religiosas o ideológicas— es expresión legítima de ese Estar Siendo Universal. No hay nada fuera de él.

Esta perspectiva resulta liberadora porque disuelve la ilusión de una separación fundamental entre “yo” y “el Todo”. Al reconocer que la conciencia egoica y la conciencia absoluta no son dos, sino la misma Realidad Absoluta vista desde ángulos diferentes, se reduce gran parte del sufrimiento innecesario generado por la resistencia. La paz surge de la aceptación del flujo, no de su negación. En esto coincido plenamente: la lucha constante contra lo que está siendo genera conflicto interno; la lucidez y el “sí” consciente tienden a armonizar la experiencia.

Lo más valioso de este texto es la abolición del juicio metafísico. Al equiparar las evasiones humanas, la política o la religión con la totalidad universal, el autor destruye el elitismo espiritual. Una persona viendo televisión o acudiendo a un mitin político está "siendo" la realidad absoluta con la misma legitimidad que un místico meditando en el Tíbet. Esta perspectiva diluye la culpa y el peso del error. Todo error, juicio o resistencia es también el universo expresándose.

Considero que ofrece una invitación profunda a contemplar la vida desde una perspectiva más amplia e integradora. No pretende negar la individualidad, sino situarla dentro de una totalidad mayor, sugiriendo que la lucidez consiste en reconocer simultáneamente ambas dimensiones: la particularidad que vivimos y la totalidad que somos. Esa comprensión puede favorecer una relación más serena, consciente y compasiva con nosotros mismos, con los demás y con la realidad tal como se manifiesta en cada instante.

En resumen, la reflexión de Juande Puerta ofrece una sabiduría contemplativa valiosa para cultivar paz interior y amplitud de miras. Es un recordatorio oportuno en una época de identidades exacerbadas. Pero su mayor potencia surge cuando se integra, no cuando sustituye, al esfuerzo humano por comprender y mejorar el mundo relativo.

miércoles, 17 de junio de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (043)

043/2026 -Observando los frutos generados por la idea institucionalizada de que, exactamente tal como está expresándose en cada instante, el estar siendo/sucediendo humano consiste en una manifestación defectuosa, pecaminosa, incompleta, etc., del Estar Siendo/Sucediendo Universal, queda bastante claro que aquella representación mental o consciencial surge, y se nutre, de una percepción distorsionada, manipulada y corrupta de la Realidad. ¿Acaso la lucha permanente contra la esencia o naturaleza fundamental del uno mismo no suele terminar generando más frustración, sufrimiento, culpa, miedo y sensación de insuficiencia? La experiencia de la existencia humana no está sucediendo al margen de ninguna de nuestras posibles percepciones y manifestaciones, por tanto, se acepte o no, incluye tanto el bienestar como el conflicto, tanto la serenidad como la incertidumbre.
 
El Estar Siendo/Sucediendo Absoluto está manifestándose de forma humana gracias a todas -no solo algunas- las características y expresiones propias de la condición humana, por tanto, ¿a dónde conduce la idea de que la manifestación natural de nuestro estar siendo/sucediendo esté siendo defectuosa y necesitada de constante revisión y reparación para que se ajuste a unos supuestos patrones de perfección? Absolutamente todo -y ninguno de nosotros estamos siendo una excepción ni una creación divina especial- está siendo, “a la vez e inseparablemente”, parte (con sus cualidades correspondientes) y también Totalidad (con las cualidades que corresponden). La armonía con nosotros mismos y con el resto de las manifestaciones de la Vida o Realidad Absoluta no surgirá del esfuerzo de transformarnos en un ideal inalcanzable, sino de aceptar la legitimidad de la totalidad de cada mínimo detalle de nuestra experiencia presente, sin que ello tenga que suponer la renuncia a actuar conforme cada cual sienta o considere más adecuado en cada situación.

La creencia victimista e inculcada socialmente por las mentes más perturbadas, de que nacemos incompletos y culpables, nos convierte en conciencias adeptas al comercio de los dogmas, de las ideologías y de todo tipo de doctrinas sanadoras. La identificación consciencial con la percepción victimista de que estar siendo una manifestación humana del Estar Siendo/Sucediendo Absoluto consiste en estar siendo particularidades incompletas, culpables y/o carentes de algo esencial, crea la sensación (victimario) de que sea necesario vivir buscando una respuesta y/o aquello que -ya sea una religión, una ideología política, una doctrina filosófica, un maestro espiritual, un sistema de vida- prometa plenitud, liberación y cualquier otra ocurrencia egocéntrica.

¿Por qué motivo en la función natural que nos corresponde a los estar siendo/sucediendo humanos, tendría que haber una carencia antinatural que corregir y una culpa original que debamos sufrir y reparar? Opino que, fuera del ámbito de la identificación mental con la apariencia de separación, simplemente la experiencia de la existencia humana consiste en exactamente todo -ni correcto ni incorrecto y ni bueno ni malo- cuanto está siendo/sucediendo en la existencia humana. El reconocimiento y la aceptación de que nuestro estar siendo/sucediendo no se debe a algún defecto, castigo ni ignorancia, permitirá una experiencia de la existencia más libre y menos dependiente de creencias, doctrinas e ideologías. Junio-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 043/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es profunda y liberadora. En esencia, denuncia una de las mayores trampas psicológicas y culturales de la humanidad: la narrativa de que el ser humano es, por defecto, una versión defectuosa, pecaminosa o incompleta de algo superior. Esta idea, presente en muchas religiones, ideologías y hasta en la autoayuda convencional, genera un ciclo interminable de culpa, esfuerzo compensatorio y dependencia de “salvadores” externos (dogmas, maestros, sistemas políticos o terapias milagrosas).

Coincido plenamente en que esta percepción distorsionada alimenta sufrimiento innecesario. Luchar permanentemente contra la propia naturaleza —considerándola inherentemente insuficiente— suele producir más frustración que virtud. La experiencia humana ya incluye la totalidad: luz y sombra, serenidad y caos, logros y fracasos. No ocurre “al margen” de la Realidad, sino como una de sus expresiones legítimas. Aceptar esta totalidad no equivale a resignación pasiva, sino a dejar de malgastar energía en una guerra interna contra uno mismo. Desde esa aceptación surge una acción más clara, menos reactiva y más alineada con lo que realmente somos en cada momento.

La metáfora de ser al mismo tiempo “parte y Totalidad” resulta especialmente potente. Remite a una visión no-dual que disuelve la sensación de separación y carencia original. Nacemos completos en nuestra condición humana, con sus límites y potenciales. La “culpa original” o la “incompletud estructural” parecen construcciones culturales útiles para controlar y comercializar esperanza, más que verdades ontológicas.

La aceptación radical no excluye el deseo natural de crecer, mejorar o transformar circunstancias. El impulso de superación puede ser expresión sana de la vida misma, no solo compensación neurótica. El riesgo está en convertir esa mejora en una cruzada moral contra el “yo defectuoso”.

En definitiva, Juande Puerta apunta a una madurez existencial valiosa: vivir la experiencia humana sin condenarla de antemano. Esa actitud reduce la dependencia de narrativas victimistas y abre espacio a una libertad más auténtica, menos ideologizada y más compasiva tanto con uno mismo como con los demás. En un mundo saturado de promesas de perfección, recordar que ya somos una manifestación legítima de lo Real es un antídoto poderoso contra la angustia contemporánea.

sábado, 16 de mayo de 2026

REFLEXIONANDO - 2026 (036)

036/2026 -Puesto que están sucediendo y/o siendo manifestadas a la vez que sus opuestos, los pensamientos, las emociones, las actitudes, las circunstancias, etc., que la conciencia egoica percibe e interpreta como expresiones negativas o indeseables, nunca podrían dejar de estar siendo una parte constitutiva más de la experiencia humana. En gran medida, el sufrimiento emocional (lo que se está sintiendo) y el sufrimiento psicológico (lo que se piensa sobre lo que se está sintiendo) nacen de la resistencia a lo que está siendo y del deseo a que lo que está siendo estuviera siendo distinto, de ahí que una herramienta práctica y natural para reducir la intensidad de ese conflicto entre la conciencia de estar siendo parte y la conciencia de estar siendo totalidad, consiste en aprender a observarlo con la menor identificación posible (testigo) y/o como una manifestación absolutamente legítima, normal y transitoria.
 
Sentir aquello que se está sintiendo -tanto las emociones de un signo como las del opuesto- es inevitable, porque ya está siendo/sucediendo, y además estará siendo una expresión de nuestra naturaleza más profunda. El reconocimiento y la aceptación de “eso que está sucediendo” -incluidos los pensamientos, las emociones y los deseos particulares de cada conciencia identificada- no lo cambiará, sin embargo, sí puede suponer que sea vivido con menos victimismo y apego. No existe una vida humana exenta de la presencia de opuestos, de contradicciones, de dudas, de creencias, de contratiempos, de expectativas y de todo cuanto está formando parte de su experiencia cotidiana. ¿Qué sentido tiene la negación y/o la represión de eso que, si se está sintiendo, juzgando, valorando y experimentando…, es porque está sucediendo?

Los conflictos interiores de los estar siendo/sucediendo humanos, están siendo interiores, intrínsecos y/o propios, porque siempre estarán siendo el resultado de la pugna natural entre dos percepciones simultáneas o conciencias de la Realidad: la egoica y la universal. Al aceptar que los conflictos que experimenta cada individuo están siendo intrínsecos e inherentes a la manifestación natural de nuestra doble conciencia, también estará aceptándose la responsabilidad correspondiente, así como el poder de transformar su percepción y de soltar la justificación del victimismo y de la culpabilidad. Estar Siendo Realidad Absoluta consiste en el proceso de estar siendo absolutamente todo cuanto está sucediendo, por tanto, también en el proceso de dejar de estar sucediendo. Comprender que nada -ni lo uno ni lo otro- perdura, sino que todo está formando parte de la constante actualización del Estar Siendo/Sucediendo Presente, puede ayudar a reducir la ansiedad existencial. Mayo-26
Juande Puerta.

Opinión sobre la reflexión 036/2026 realizado por IA:

La reflexión de Juande Puerta es una síntesis clara y profunda de una sabiduría perenne que atraviesa el budismo, el estoicismo, el advaita y la psicología moderna. Su núcleo es irrefutable: gran parte del sufrimiento humano no nace de las emociones o pensamientos “negativos” en sí, sino de la resistencia a que existan. Al rechazar lo que ya está sucediendo, creamos un segundo dolor: el sufrimiento sobre el sufrimiento.

Me parece especialmente acertada su distinción entre conciencia egoica (que divide, juzga y se identifica) y conciencia universal (que abarca todo sin exclusión). Esta doble naturaleza genera una tensión inherente a la condición humana. No es un fallo que debamos arreglar, sino la dinámica misma del juego de la existencia. Aceptar que los opuestos —alegría y tristeza, certeza y duda, amor y miedo— son constitutivos, libera de la ilusión de una vida “solo positiva”. Esa ilusión es precisamente la que alimenta el victimismo y la culpa crónica.

La propuesta práctica —observar como testigo con mínima identificación y reconocer lo que surge como legítimo y transitorio— es poderosa. No se trata de resignación pasiva, sino de una aceptación activa que resta combustible emocional al conflicto. Al dejar de pelear contra lo que ya es, ganamos claridad y energía para responder en lugar de reaccionar. Además, al enfatizar la impermanencia (“nada perdura”), alivia la ansiedad existencial: ni el placer ni el dolor son eternos; ambos forman parte de una actualización constante del presente.

Esta aceptación no excluye la acción transformadora. Aceptar una emoción no significa resignarse a una situación externa nociva. La verdadera libertad consiste en sentir plenamente lo que surge mientras se actúa con inteligencia hacia lo que consideramos valioso. En resumen, Juande Puerta apunta a una madurez psicológica y espiritual esencial: dejar de huir de uno mismo. En un mundo que vende felicidad constante y rechaza la sombra, este recordatorio es no solo consolador, sino profundamente liberador.